Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

¿Qué es esto que estás leyendo?

Esto que estás leyendo es una página Web en forma de blog, bitácora o como tú quieras llamarlo. Es la continuación de otra página anterior que nació en el año 1998 y que murió en el 2004 por culpa de una administración pública que no supo entender qué era un hosting, qué era un dominio y quién “coño” era el dueño de cada una de esas “cosas”. Aquella primera página tuvo en su haber algunos éxitos memorables y en su debe, siempre hay un debe en los balances, algunos fracasos estrepitosos. Pero fue una experiencia rica en vivencias y la oportunidad de conocer a muchas personas que aún siguen aquí, leyendo y (algunos) colaborando.

 

Por consiguiente, lo que tienes ante tus ojos es el renacer de aquella primitiva, tosca y poco elaborada musicayvino.com.

 

¿El renacer de musicayvino.com significa el final absoluto de aquella vieja página Web? No, sin ninguna duda NO: para que lo sepáis, siete años después de su muerte prematura, aún estoy tratando de recuperar los post que tenía en la primitiva página. El problema que me estoy encontrando está en que había una enorme cantidad de información alojada en el hosting anterior y que los otros datos accesorios importantes andan desperdigados por aquí y por allá, sin orden ni concierto.

Encima, para rematarla, el gestor de página que usaba antes, de tecnología y diseño prediluviano, ya no existe, y el lenguaje y los módulos anteriores son “jarto” complicados de adaptar al nuevo gestor que ahora uso, Drupal, un sistema de administración de contenidos y motor de blogging basado en PHP, un programa moderno y fácil de usar.

 

Por tanto, me temo que la mayoría de aquello que algunos conocimos durante años, ya se perdió para siempre. Lo doloroso es que esa pérdida es también la pérdida de una parte de mi, y nuestra, memoria.

 

¿Qué cosas siguen vivas de aquel proyecto inicial? La misma filosofía de elaboración, lectura, gratuidad, ausencia de publicidades o patrocinios y la libertad más absoluta para escribir o decir lo que le de la gana a cada cual.

 

Quizá, después de leer el párrafo anterior, te preguntarás qué hago yo aquí escribiendo en un blog sin ganar ni un euro, o al menos un dólar (muy devaluado), quemando horas de sueño, robando tiempos a mis escasísimos tiempos (libres), estrujándome los sesos (con dos “s”) para escribir textos, escudriñando otras páginas Web para localizar información valiosa, esforzándome en actualizar el contenido del blog casi todos los días, mandando miles de correos cada cierto tiempo a todos los usuarios de la lista de distribución, contestando algunos comentarios, conversando a veces con los lectores, controlando el número de visitas, manteniendo activos a los colaboradores para que no dejen de escribir, etc., etc., etc., etc., y otro etc. más. Sé, seguro, que te lo estás preguntado: ¿pero qué “coño” gana Alfredo con todo esto?

 

Para que lo sepas, yo también me hago esa misma pregunta todos los días desde hace catorce años. Si, leíste bien: 12 + 2, ¡qué se dice pronto! Y la respuesta es sencilla: estoy aquí todos los días porque gano el doble de lo que ganaba el año pasado. ¿Lo pillaste? ¿No? Te lo explico mejor: el año pasado no gane “nada”, y este año ya voy ganando el doble. O sea, “nada de nada”.

 

Otra pregunta más: ¿Por qué le llamé a mi página musicayvino.com? Muy sencillo: busqué un nombre que fuera el resultado de unir dos palabras hermosas y sonoras, dos palabras que tienen un marcado significado lúdico/jocoso entendible por todos sin distinción de razas, colores, países, credos, ideas, sexos… o tamaño de cerebro.

 

Opte por la palabra música por ser el supremo arte que armoniza ritmos y tiempos hasta formar sonidos de absoluta belleza. Opté por la palabra vino por ser la bebida resultado de mezclar sabiamente uvas y tiempos, y obtener un líquido que es el placer de dioses y humanos.

 

Con mis textos, y vuestras colaboraciones, sólo pretendo agitar conciencias, “chinchar” a algunos, “pisarle los callos” a otros o escandalizar a unos cuantos “meapilas”; pero siempre, tratando de que la mayoría disfrutemos.

 

Si consigo que algunos lectores me ataquen por los temas que publique, me consideraré afortunado y exitoso: habré alcanzado mis objetivos. Pero si consigo que muchos lectores me felicitan por lo vayan leyendo, seré aún más dichoso y feliz. Y si mientras hago todo esto también me río, ¡pues eso saldré ganando y ese será mi salario!

 

En resumen: entrad en mi página, serviros una copa con un buen vino (blanco o tinto), haced que suene como música de fondo un buen disco de jazz y poneos cómodos... Abrochaos el cinturón: ¡empieza el viaje!

Alfredo Webmaster