Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Sábado, a 23 de Febrero de 2013

 

No me preguntéis la razón exacta pero hoy me levanté muy ateo, mucho más de lo habitual.

Quizá influyó la lectura, antes de dormir, de un artículo de mi idolatrado (ojo: ¡ateamente idolatrado!) Manuel Saco, un gallego como yo (él orensano, yo coruñés), de edad madura como yo (ojo otra vez: algo más maduro que yo, jejeje), de izquierdas como yo, de gustos musicales cuasi parejos, y con el que también me une mi poco amor al nacionalismo localista y minifundista y nuestra confesable pasión por “o polbo á feira”.

Como imaginaréis por tantas similitudes, soy un lector compulsivo suyo. Le leo desde hace años y pertenezco a un movimiento en el que nos agrupamos sus acólitos seguidores: los “sáquidas”.

Y para unir más mi credo existencial al suyo, hoy me di de alta en uno de los foros de sus fieles: “Apuntadas al hilo”.

Quizá por el nombre del foro pensaréis que todos sus miembros son miembras, valga el galimatías, pero no es así: también he pillado pululando por allí a muchos hombres que como yo estamos atados irremisiblemente a sus reflexiones sobre la vida y la muerte.

El artículo de mis desvaríos nocturnos, el que quizá me hizo levantar más ateo, se titula “Su Excedencia el farsante de Roma”. Y como todo lo de Manuel Saco, no tiene desperdicio.

Alfredo Webmaster


Su Excedencia el farsante de Roma, por Manuel Saco

¡Qué susto! Últimamente había oído hablar en términos tan elogiosos de Benedicto XVI, de lo bueno que había sido a lo largo de su vida, que pensé que se había muerto. Y no estaba muerto, que no... Benedicto simplemente se va, se va a su anterior empleo de Ratzinger, dejando indefenso su endiablado apellido alemán de soltero de dios, ya sin su infalibilidad, sin su santidad, como un particular, habiendo perdido su poder mágico de doblegar la voluntad divina, con la cantidad de cosas que había dejado atadas en la Tierra que hasta el mismísimo dios se preguntaba cómo se las apañaría para deshacer tanto nudo cuando su benedicto favorito dejara el empleo de vicediós. Entre abandonar o morir ha decidido no morirse y esconderse, el muy cobarde. Pero a mí casi me mata, porque sin él mi vida pierde parte de su sentido.

Sobre las razones de su renuncia se han desbordado ya los famosos ríos de tinta hasta dejar los medios de comunicación de la derecha pringados con una asquerosa baba de alabanzas. Toda la derecha y los movimientos cristianos enriquecidos a la sombra de los dos últimos papados han ensalzado la valentía de un papa que ha sabido reconocer que ya no tiene fuerzas para presidir una empresa multinacional tan compleja. Es lo que se llama un argumento salsa de soja, que lo mismo sirve para aderezar pescado que carne, pelo y pluma, fritos y cocidos, en crudo o cocinado, un argumento ambivalente que ya hace ocho años había servido exactamente para todo lo contrario, para ensalzar la valentía de un papa como Juan Pablo II, capaz de llevar el martirio del papado hasta su lecho de muerte.

Es el argumento salsa de soja, el condimento favorito, por cierto, de las cocinas del Partido Popular. Si no dimiten de sus cargos, aunque las pruebas de sus delitos empiecen a ser molestamente evidentes, lo hacen por sentido de la responsabilidad, porque ellos no abandonan el barco ante la primera dificultad, olvidando, los muy bobos, que son las ratas las últimas en abandonar el barco.

(Son las ratas. No os pongáis en evidencia)

Si, por el contrario, dimiten o son destituidos, aunque secretamente sigan cobrando un sueldo del partido, que ahora se llama indemnización, es la prueba de... ¿cómo le llaman?... un ejercicio de responsabilidad, coraje y transparencia que para sí quisieran otros. ¡Qué rico y nutritivo aderezo, la salsa de soja, capaz de arreglar hasta la comida más insípida y el argumento más inverosímil!

Pues en el caso que nos ocupa, el del farsante de Roma, al que desde el día 28 habrá que llamar su Excedencia, y no su Santidad, todos intentamos encontrar claves originales no investigadas, las razones oscuras de su renuncia, más allá de la bobada oficial de que ya no tiene fuerzas ni para aguantar la dentadura postiza cuando habla. El Renuncio apostólico de su Santidad, si se me permite la gracieta, es el comienzo de varias novelas negras que sin duda ya se están empezando a escribir, en las que primará la teoría de la conspiración, con el traidor monseñor Bertone de muñidor en la sombra y los informes de las cuentas opacas del banco vaticano con el que los Bárcenas de la curia están amenazando al papa dimisionario.

Tengo para mí, en cambio, una teoría más simple: el Renuncio apostólico de su Santidad, en lugar de un acto de humildad mediante el cual habría reconocido sus limitaciones, es el mayor acto de soberbia de un personaje que cada día necesita una mayor dosis de halago multitudinario inyectada en vena por sus fieles, la droga que mantiene en pie a los papas y que de una manera compulsiva les lleva a buscar el aplauso y la veneración por todos los rincones del planeta.

En realidad, el hoy apenas Benedicto y ya casi Ratzinger quiere ver cumplido en vida el sueño supremo de los ególatras: poder asistir a su entierro desde un lugar secreto, y sin ser visto, para disfrutar así a hurtadillas del espectáculo de sus exequias, para bañarse en el llanto de sus seguidores, para cebar su ego con los lamentos de los fieles, para emborracharse con el dolor que su pérdida les provoca, para comprobar, en suma, cómo le amaban y admiraban hasta el delirio, cuán vistoso resulta el espectáculo de sus funerales retransmitidos a todos los rincones del planeta, en los que participan cientos de cardenales y obispos ataviados con sus coloristas vestidos de princesas que apenas disimulan sus barrigas austeramente engordadas a base de caviar, champán, ostras y foie-gras, como reinonas multicolores, abarrotando la plaza de san Pedro, un verdadero valle de lágrimas, la antesala de la gloria que les espera en el Paraíso.

Y sobre todo, por encima de todas las posibles visiones celestiales, sé que Benedicto buscará divertido la imagen de Soraya Sáenz Santamaría y María Dolores Cospedal, ambas de luto riguroso, con sus vestiditos de encaje, peineta y mantilla, la representación más cabal del espléndido futuro que nos espera a los españoles, haciendo méritos de rodillas para que la Virgen del Rocío se acuerde de que hay que solucionar esto nuestro del paro desbocado.

Para morirse, vamos.

Y de paso, y aquí viene lo mejor, sus espías le traerán hasta su retiro espiritual noticias puntuales de la batalla que se desarrolla dentro del cónclave, de cómo discurren las intrigas de su sucesión en la sede de Pedro, para estar informado al momento de si el Espíritu Santo había respetado o no el nombre del candidato elegido por él cuando todavía quedaba atado sin rechistar en el Cielo lo que él ataba en la Tierra, o si sus eminencias habían sacado ya la navajas sin disimulo y en la pelea se habían cargado al mismísimo Paráclito entrometido.

De los disparates en los que creen los fieles, este es el que siempre más me ha intrigado: que alguien pueda creer que en verdad es un Espíritu Santo el que elige a los papas, cuando la Historia ha documentado hasta la saciedad los trapicheos, la negociación de sinecuras, la compraventa de votos, los asesinatos y toda clase de crímenes que han rodeado la elección de los papas. Si el Paráclito lo tiene tan claro desde el principio de los tiempos, ¿a qué viene tanta pamema de votaciones fallidas y negociaciones mundanas, como un mercadillo de influencias, con su humo blanco y negro incluidos, que no hacen otra cosa que añadir mayor confusión a lo que ya de por sí es difícil de explicar en estado de sobriedad?

Creer que en una hostia de pan hay un dios, o que con agua se puede lavar el pecado mortal que traen de fábrica los niños, o que Jesús nació de una madre virgen, concebida a su vez sin pecado, o que los farsantes de Roma son infalibles, o que de la bendición de un curita ignorante depende tu salvación eterna o tu condenación, o que dios creó el universo en seis días... los mecanismos por los que uno puede llegar a creer tanta insensatez junta han sido suficientemente estudiados y explicados por la psicología. Pero que gente en apariencia sensata pueda seguir creyendo, por ejemplo, que al valenciano Rodrigo Borja (1431; mirad si viene de lejos lo de la corrupción en Valencia) lo eligió el Espíritu Santo como Alejandro VI, y no una camarilla de compinchados cardenales asesinos, pederastas, rijosos y prevaricadores que con su elección compraban la posterior voluntad papal, es el mayor escollo que encuentro para convertirme al cristianismo.

De lo contrario, palabrita del niño Jesús que ni lo dudaría. Aunque solo fuese por curiosidad patológica, por conocer en vida lo que pensabais de la conversión en su lecho de muerte de un ateo irredento como yo.

Domingo, a 2 de Diciembre de 2012

 

Adolf Hitler, el más grande asesino en masas de la historia, momentos antes de pasar revista a las tropas nazis que invadirán Polonia. En el estrado de las personalidades, Hitler saluda afusivamente al feliz y sonriente primado de Iglesia Católica en Alemania, y le pide su bendición para que la invasión sea un éxito

Adolf Hitler saluda al Arzobisco de Berlín en un acto de exaltación de los valores arios

El cardenal primado de Alemania, feliz y sonriente, brazo en alto, pasa revista a los soldados del Escuadrón Muerte de las SS nazis

 

Mientras preparo una actualización de este post, actualización en la que incluiré la tremenda historia del Partido Ustasha (nazi) y la Iglesia Católica durante la Segunda Guerra Mundial, vuelvo a pasar a la primera página del blog este detallado relato de la vida, obra y 'milagros' de muchos de los papas de Roma.

Es, como veréis, una demostración de lo maravillosos que pueden llegar a ser los representantes de un dios en la Tierra. A algunos os sorprenderá: a mí no.  

 


La historia de la Iglesia Católica está llena de truculencias y actos de una extrema gravedad, impropia de los que se autocalifican como seguidores de Cristo, cuando en realidad sólo son los sucesores de un sacerdocio pagano.

 

Muchos de los papas fueron tan depravados en sus acciones que los que no profesaban ninguna religión ni creencia, se avergonzaban de ellos. Pecados como el adulterio, la sodomía, la violación, el asesinato y el abuso extremo del alcohol, han sido cometidos por muchos papas a través de la historia.

 

Curiosamente, ninguno de los papas del último siglo y medio, desde León XII hasta el actual, Benedicto XVI, repito, ninguno, jamás ha manifestado el más mínimo reproche a esas sórdidas historias que están grabadas en los libros con letras de escarnio y vergüenza.

 

Repito: ningún papa ha pedido un verdadero y sentido perdón por el pasado, ni tampoco han renegado de esas prácticas deleznables.

 

Soy consciente de que atribuirle esa clase de pecados (para los que crean en el pecado) a quienes se autoproclaman como los «Santos Padres», los «Vicarios de Cristo», el «obispo de obispos» o el «vicedios», será alarmante para algunos de los lectores de esta bitácora, pero para los estudiosos de la historia del papado es una realidad: muchos descendientes de Pedro han sido de todo, menos hombres santos.

Empecemos a relatar algunas de las hazañas de estos "anguelitos":

El papa Sergio II, que reinó del 904 al 911, obtuvo la oficina papal por medio del asesinato. Los anales de la Iglesia de Roma hablan sobre su vida en pecado con Marozia, una conocida prostituta de esa época, quien le engendró varios hijos ilegítimos. Este papa fue descrito por Baronio y otros escritores eclesiásticos como un «monstruo» y por Gregorio como un «criminal aterrorizante». Dice un historiador: «Por espacio de siete años este hombre ocupó la silla de san Pedro, mientras que su concubina, imitando a Semíramis madre, reinaba en la corte con tanta pompa y lujuria, que traía a la mente los peores días del viejo Imperio». Refiriéndose a otra, dice: «Esta mujer -Teodora de nombre-, junto con Marozia, la prostituta del Papa, llenaron la silla papal con sus hijos bastardos y convirtieron su palacio en un laberinto de ladrones».

 

Y así, comenzando con el reino del papa Sergio, vino el período (904-963), conocido como «el reinado papal de los fornicarios».

 

Teodora hizo papa a Juan X (914-928). Este había sido enviado a Ravena como arzobispo, pero para satisfacer sus deseos carnales, lo hizo volver a Roma y lo hizo nombrar papa. Su reinado tuvo un fin súbito, cuando Marozia lo asesinó.

 

Marozia quería deshacerse de Juan X para, de esta manera, poder llevar a León IV (928-929), al oficio papal. Su reinado fue muy breve, pues éste también fue asesinado por Marozia cuando ella se enteró de que este había entregado su cuerpo a una mujer más descarada que ella.

 

Poco después llevó a su propio hijo ilegítimo (de Sergio III) al trono papal. ¡El muchacho era todavía un adolescente! Tomó el nombre de Juan XI. Pero durante un altercado con los enemigos de su madre fue azotado y puesto en prisión, donde lo envenenaron y murió.

 

En el año 955 el nieto de la prostituta -después de varios encuentros sangrientos- pudo tomar posesión del trono pontificio bajo el nombre de Juan XII. Llegó a ser tan corrompido que los cardenales se vieron obligados a hacer cargos contra él. Este rehusó a presentarse para contestar a las acusaciones y en vez de esto, ¡los amenazó con excomulgarlos a todos! Aun así le hallaron culpable de varios crímenes y pecados, incluyendo los siguientes: hizo prender fuego a varios edificios, bebió un brindis dedicado al demonio, jugó a los dados e invocó la ayuda de los demonios, obtuvo dinero por medios injustos y fue enormemente inmoral. Tan viles fueron sus acciones, que incluso el notable obispo católico romano de Cremorne, Luitprand, dijo de él: «Ninguna mujer honesta se atrevía a salir en público con él, porque el papa Juan no tenía respeto a mujeres solteras, casadas o viudas, puesto que él faltaba al respeto aun a las tumbas de los santos apóstoles, Pedro y Pablo». Levantó la ira del pueblo al convertir el Palacio Laterano en «una casa de prostitución pública» y fue descrito por el Liber Pontificalis con las siguientes palabras: «Pasó toda su vida en adulterio». Finalmente, su vida terminó mientras cometía adulterio: el furioso esposo de la mujer con las que copulaba, lo mató.

 

El papa Bonifacio VII (984-985) mantuvo su posición a través de cuantiosas distribuciones de dinero robado. El obispo de Orleans se refirió a él (y también a Juan XII y León VIII), como «monstruos de culpabilidad, llenos de sangre y suciedad», y como «Anticristos sentados en el templo de Dios». Además, Bonifacio fue un asesino. Hizo que el papa Juan XIV fuera encarcelado y envenenado. Cuando el papa Juan murió, el pueblo romano arrastró su cuerpo desnudo por las calles. La sangrienta masa de carne humana que había sido un papa, fue dejada a los perros. A la mañana siguiente, sin embargo, algunos sacerdotes lo enterraron secretamente. Bonifacio asesinó al papa Benedicto VI estrangulándolo. El papa Silvestre II lo llamó «un horrendo monstruo que sobrepasó a todo mortal en su maldad». Pero, evidentemente, el papa Silvestre no era mucho mejor, pues la Enciclopedia Católica dice que «... el pueblo le consideraba como un mago pactando con el diablo».

 

Enseguida vino el papa Juan XV (985-996), quien dividió las finanzas de la Iglesia entre sus familiares, lo que le trajo la reputación de ser «codicioso, de torpes ganancias y corrompido en todas sus acciones».

 

Benedicto VIII (1012-1024) «compró el oficio de papa por medio de chantaje». El siguiente papa, Juan XIX (1024-1033), también compró el papado y pasó por toda la escala de títulos eclesiásticos reconocidos en un solo día. Después de esto, Benedicto IX (1033-1045) fue elegido papa, siendo apenas un niño de 12 años, por medio de arreglos monetarios con las poderosas familias que manejaban a Roma. Este papa-niño creció en la maldad y «cometió homicidios y adulterios en pleno día; hizo robar a peregrinos en las catacumbas de los mártires». Fue un horrendo criminal a quien el pueblo desterró de Roma.

 

Finalmente, la compra y venta del cargo papal se hizo tan común y la corrupción tan pronunciada que los gobernantes seculares tuvieron que intervenir en el nombramiento de los papas. Enrique III, emperador de Alemania, eligió a Clemente II (1046- 1047), que era un clérigo alejado de la corte papal porque «ningún sacerdote romano pudo ser hallado limpio de corrupción de simonía y de fornicación», declaró un historiador.

 

Muchos de los papas fueron asesinos, pero sin duda alguna Inocencio III (1194-1216) sobrepasó a todos sus predecesores en homicidios. Durante su reinado, Inocencio (el cual era todo menos «inocente»), hizo asesinar a más de cien mil supuestos «herejes». El promovió la más infame y diabólica acción en la historia de la humanidad: la Santa Inquisición. Por espacio de más de 500 años, los papas usaron la Inquisición para poder mantener el poder. No se tiene constancia del número de personas inocentes fueron asesinadas al no estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. De momento, ningún papa ha pedido perdón por la Santa Inquisición.

 

El papa Bonifacio VIII (1294-1303) -otro de la negra lista medieval- practicó la brujería. Llamó mentiroso e «hipócrita» a Cristo, profesó ser ateo, negó la vida futura y fue un homicida y un pervertido sexual. Oficialmente dijo lo siguiente: «El darse placer a uno mismo o con mujeres, es tan pecado como frotarse las manos». Y -aunque parezca imposible- él fue quien escribió la bula Unam Sanctum, en la cual declaró oficialmente que la Iglesia Católica es la única y «verdadera» Iglesia, ¡fuera de la cual nadie puede salvarse! Fue este inmoral papa quien declaró oficialmente: «Nosotros afirmamos y declaramos definitivamente que es necesario, para la salvación, que todo ser humano sea sujeto al pontífice de Roma».

 

Fue durante el reinado de este papa, cuando Dante visitó Roma. Describió el Vaticano como el «alcantarillado de la corrupción», y puso a Bonifacio (junto con los papas Nicolás III y Clemente V) en «las profundidades del infierno».

 

Durante el período de 1305 a 1377, el palacio papal estuvo situado en Avignon (Francia). Durante esta época, Petrarca declaró que dicho establecimiento papal era un lugar de «violación, adulterio y toda clase de fornicación». Y debido a que los papas eran tan inmorales, no debemos sorprendernos de que los sacerdotes no fueran mejor que ellos. Como consecuencia, en muchas parroquias los feligreses insistían en que los sacerdotes tuvieran concubinas «como protección para sus propias familias».

 

Durante la larga celebración del Concilio de Constanza, llegaron a existir hasta tres papas a la vez, y algunas veces cuatro, que se insultaban todas las mañanas acusándose los unos a los otros de anticristos, demonios, adúlteros, sodomitas, enemigos de Dios y del hombre. Uno de estos «papas», Juan XXII (1410- 1415), compareció ante el Concilio para dar cuenta de su conducta. «Fue acusado por 37 testigos (obispos y sacerdotes, en su mayoría) de fornicación, adulterio, incesto, sodomía, hurto y homicidio» Y se probó con una legión de testigos que había seducido y violado a 300 monjas. Su propia secretaria, Niem, dijo que en Bolonia mantenía un harén donde no menos de doscientas muchachas habían sido víctimas de su lujuria. Por todo ello el Concilio lo halló culpable de 54 crímenes de la peor categoría; le depuso del papado, y, para no verse condenado a lo que se merecía, el indigno papa optó por huir.

 

El registro oficial del Vaticano ofrece de este hombre esta información sobre su inmoral reinado: «Su señoría, el papa Juan, cometió perversidad con la esposa de su hermano, incesto con santas monjas, tuvo relaciones sexuales con vírgenes, adulterio con casadas y toda clase de crímenes sexuales... entregado completamente a dormir y a otros deseos carnales, totalmente adverso a la vida y enseñanzas de Cristo... Fue llamado públicamente el Diablo encarnado». Para aumentar su fortuna, el papa Juan puso impuestos a todo, incluyendo la prostitución, el juego y la usura. Se le ha llamado con frecuencia «el más depravado criminal que se haya sentado en el trono papal».

 

Del papa Pío II (1458-1464) se dice que fue el padre de muchos hijos ilegítimos. «Hablaba en público sobre los métodos que usaba para seducir a las mujeres, aconsejaba a los jóvenes y hasta ofrecía instruirlos en métodos de autoindulgencia». Pío fue seguido de Pablo II (1464-1471), quien mantenía una casa llena de concubinas. Su tiara papal estaba tan cuajada de joyas, que sobrepasaba el valor de un palacio.

 

Vino después el papa Sixto IV (1471-1484); éste tuvo dos hijos ilegítimos de su manceba Teresa a los cuales hizo cardenales. Financió sus guerras vendiendo posiciones eclesiásticas al mejor postor, y «usó el papado para enriquecerse él y sus familiares. Hizo cardenales a ocho de sus sobrinos, aunque algunos de ellos siendo aún niños. En cuanto al lujo y extravagancias, rivalizó con los césares. El y sus familiares sobrepasaron a las antiguas familias romanas tanto en riquezas como en pompa».

 

El papa Inocencio VIII (1484-1942) tuvo dieciséis hijos de varias mujeres. No negó que fueran sus hijos ni que fueran engendrados en el Vaticano. Como muchos otros papas, multiplicó los oficios clericales y los vendió por vastas sumas de dinero. Incluso permitió corridas de toros en la plaza de San Pedro.

 

Vino más tarde Rodrigo Borgia, quien tomó el nombre de Alejandro VI (1492- 1503) Y ganó su elección al papado mediante chantajes con los cardenales, práctica común en aquellos días. Antes de ser papa, cuando aún era cardenal y arzobispo, vivió en pecado con una mujer llamada Vanozza dei Catanei y después con la hija de ésta, Rosa, con la cual tuvo cinco hijos. En el día de su coronación nombró a su hijo -joven de temperamento y hábitos viles- como arzobispo de Valencia. Vivió en incesto público con sus dos hermanas y con su propia hija y era el padre y amante de su hija Lucrecia, de quien se dice tuvo un hijo. El 31 de octubre de 1501 realizó una orgía sexual en el Vaticano, que no ha tenido parangón alguno en los anales históricos de la humanidad.

 

En cuanto al papa Pablo III (1534-1549), incluso la revista de signo católico Life dijo que siendo cardenal había tenido 4 hijos y en el día de su coronación celebró el bautismo de sus dos bisnietos; que eligió a dos de sus sobrinos adolescentes como cardenales, realizó festivales con cantantes, bailarinas, bufones y buscó ayuda de astrólogos.

 

El papa León X (1513-1521) fue elegido para 27 oficios diferentes clericales antes de tener 13 años de edad. Fue enseñado a considerar los cargos eclesiásticos sólo como un medio de ganancia. Con su producto compró el cargo y declaró que el quemar a herejes era una orden divina.

 

Fue durante esos días que Martín Lutero, siendo aún sacerdote de la Iglesia Romana, viajó a Roma. Al ver por primera vez la Ciudad de las Siete Colinas, cayó al suelo diciendo: «Santa Roma, te saludo». No había pasado mucho tiempo en dicha ciudad, cuando pudo darse cuenta de que Roma era todo menos una ciudad santa. Pudo ver que la iniquidad existía en todas las clases del clero. Los sacerdotes contaban chistes indecentes y usaban palabras profanas, incluso en la misa. Lutero describió a los papas de la época como peores en su conducta que los emperadores paganos y explica que los banquetes de la corte papal eran servidos por doce mujeres desnudas. «Nadie puede imaginarse los pecados tan infames y los actos que son cometidos en Roma -dijo-; tienen que ser vistos y escuchados para ser creídos». Tanto es así, que se acostumbra a decir: «Si hay un infierno, Roma está construida sobre él».

 

Un día, durante la visita de Lutero a Roma, vio una estatua en una de las vías públicas que conducen a San Pedro, que le llamó la atención, pues era de una papisa, y junto con el cetro y la mitra papal, tenía un niño en sus brazos. Era la estatua de la papisa Juana. «Estoy sorprendido -dijo Lutero- de cómo los papas permiten que la estatua permanezca allí». Cuarenta años más tarde, después de la muerte de Lutero, dicha estatua fue quitada por orden del papa Sixto V.

 

¿Quién fue este papa femenino al que la estatua representaba? Se dice que nació en la tierra del Rhin, en Ingleheim. Fue aclamada en Mainz por su sabiduría y más tarde se disfrazó de hombre para entrar en el célebre monasterio de Fulda (entre Frankfurt y Bebra). Se dice que también estudió en Inglaterra y Atenas y después recibió la posición de profesora de la Schola Grrecorum de Roma, antiguo colegio de diáconos. Allí ganó tanta influencia como hombre, que fue elegida papa. Sin embargo, después de un pontificado de dos años, un mes y cuatro días, fue descubierta su condición de mujer: mientras formaba parte de una procesión, dio a luz a un niño y murió. Fue en este sitio donde se erigió la estatua del papa femenino.

 

En tiempos recientes, la historia de la papisa Juana ha sido discutida. Por razones obvias, Roma ha tratado de ocultarlo; sin embargo, antes de la época de la Reforma, la cual expuso tanto pecado en la Iglesia Romana, la historia era parte de las crónicas y conocida por obispos e incluso por los mismos papas. El papa Anastasio, por ejemplo, la menciona en su escrito "Historia de los pontífices romanos". De hecho, todos los libros de historia de antes de la Reforma mencionan a la papisa Juana en el texto o en el margen. Se discute que hasta el siglo XV los papas tenían que pasar por un examen físico para que el caso de la papisa -el papa femenino-- no se volviera a repetir. Obviamente, la idea de un papa femenino rompe la doctrina católica de la «sucesión apostólica» y, por lo tanto, es natural que la Iglesia Romana trate de ocultar esta historia.

Al llegar al final de este tema habiendo mencionado la gran inmoralidad que ha existido en la vida de algunos papas, no queremos dar la impresión de que todos los papas han sido tan malvados como éstos.

Sin duda, los que describí aquí fueron los peores, pero ha sido necesario referirme a ellos para demostrar que la afirmación católica de que el papado es una «sucesión apostólica» es totalmente falsa. Tal declaración significaría que todos estos papas, incluyendo a los más ignorantes y perversos, habrían de ser tomados en cuenta en la línea de sucesión desde el apóstol Pedro y hasta habría que considerarlos infalibles, algo a todas luces absurdo.

 

Bibliografía

 
  • "El sacerdote, la mujer y el confesionario". Rev. Charles Chiniquy, pags. 138, 139.
  • "Italia medieval", H.B. Cotterill, págs. 331, 336, 349 y 392.
  • Manual Bíblico de Halley, pág. 774, 775, 778, 779 y 688.
  • Patrologine Latinae, Jacques Paul Migne, tomo 136, pág. 900; tomo 2, pág 246.
  • El otro lado de Roma, John P. Wilder, págs. 114 y 115.
  • Enciclopedia Católica, edición 1913.
  • Sacrorum Conciliorum, John Mansi, tomo 19, pág 132; tomo 14, pág 372; tomo 27, pág 663.
  • Liber Pontificalis, tomo 2, pág 246.
  • Annali d´Italia, Louis A. Muratori, tomo 5, pág 498.
  • Historia de los Concilios de la Iglesia, tomo 40, art. 697.
  • Historia de la Civiliazación, Will Durant, tomo 6, pág 10, 13 y 332.
  • Historia de la Reforma, J. H. Merle d´ Aubigne, pág 11, 56 y 59.
  • Diarium, tomo 3, pág 167.
  • Revista Life, 5 julio 1963.
  • Ecumenismo y Romanismo, Peter J. Doeswyck, pág 59 y 60
  • Historia de los Papas, Bowers, tomo 1, págs 128, 226 y 1338.
 
Miércoles, a 18 de Abril de 2012

Iván Gil para elconfidencial.com, 18/04/2012 

Religión y sexo son dos conceptos antagónicos. Los creyentes sufren un fuerte sentimiento de culpabilidad tras practicar relaciones sexuales, incluso en el caso de las conyugales. Su satisfacción, por tanto, es menor que la de los ateos y agnósticos. Estas son las principales conclusiones de la investigación “Sexo y secularismo” realizada por el sociólogo estadounidense Darrel Ray (autor del ensayo “The God Virus: How God infects our lives and cultura” -“El Virus de Dios: ¿Cómo Dios infecta nuestras vidas y cultura”-). El autor partió de las premisas de su experiencia personal (se crió en el seno de una familia próxima al fundamentalismo cristiano en Kansas) y las contrastó entrevistando a más de 14.500 personas con edades comprendidas entre los 25 y 30 años.

El sentimiento de culpabilidad por tener deseo sexual es casi el doble entre los devotos que entre los no creyentes. En una escala de cero a 10, los practicantes de religiones estrictas con los valores morales obtuvieron una media de 8,9, frente al 4.71 y 4.81 de los ateos y agnósticos, respectivamente. En el caso de los cristianos la media desciende hasta el 6,34. Una evolución o “mutación religiosa”, según las palabras del autor, entre las nuevas generaciones de practicantes que las lleva a “no seguir al pie de la letra lo que predica el Papa”.

A pesar de todo, el sentimiento de culpabilidad no es un freno para las personas religiosas a la hora de practicar sexo; “sólo les hace sentirse mal”, apunta Ray. Esta situación, continúa el autor, los lleva posteriormente a pedir el perdón de Dios. “Es como si la Iglesia les diagnosticase una enfermedad, y luego, les ofreciese una falsa cura”. Los mormones encabezan el ranking de este estudio con la mayor connotación negativa sobre el sexo, seguidos por los testigos de Jehová y los pentecostales. Los católicos están en el puesto número 11 de las 24 prácticas religiosas categorizadas en el análisis.

La masturbación fue otro de los elementos de análisis. El 22,5% de las personas criadas en hogares muy religiosos admitieron sentirse avergonzados y ridiculizados por masturbarse, un sentimiento que sólo afecta al 5,5% del resto de la población criada en hogares seculares. La educación sexual temprana es una de las claves para desprenderse de la culpabilidad en la vida adulta, según matiza el autor del estudio.

La mayoría de las personas que abandonaron sus creencias religiosas declararon haber mejorado “mucho” su vida sexual, aumentando la percepción personal de sus nuevas experiencias hasta un 7,81 sobre 10. Unos resultados contradictorios con la creencia popular y que sorprendieron al propio Darrel Ray. “Los datos obtenidos demuestran los efectos de la religión en la vida sexual de las personas, pues siguen adelante con unas relaciones bastantes satisfactorias tras abandonar sus creencias”, explica el autor.

El género también es un factor diferencial a la hora de desprenderse de la culpabilidad una vez abandonadas las prácticas religiosas. Las mujeres son las que más facilidades tienen para desprenderse de estos prejuicios. De hecho, el 38,6% declaró disfrutar más del sexo tras dejar de creer, frente al 26,9% de los hombres.

 

Jueves, a 15 de Marzo de 2012

Por Raúl Solís para montilladigital.com, 08/08/2011

La visita de Susan (abreviatura de Su Santidad) no me molesta. Como hombre libre puede venir a España y, por mí, se podría ir a la Cochinchina. Estoy encantado de que los reaccionarios que irán a aplaudir el discurso homofóbico, pseudofascista, machista y anticondón que lanzará el líder de una organización que acoge a pedófilos y propaga la virulencia del Sida en África puedan tener por un día sensaciones orgásmicas sin represión. Siempre que la orgía papal la paguen los orgásmicos.

No obedeceré sus dogmas. Sus ofensas me las pasaré por debajo del Arco del Triunfo. No soy católico. Su figura para mí tiene el mismo valor que pueda tener Belén Esteban. Cero. Eso sí, me reiré al ver que en pleno siglo XXI aún hay gente que sigue aplaudiendo tesis tan alejadas de la ciencia, el raciocinio y la lógica.

Mi risa hacia estos hooligans de la fe es irrespetuosa. Lo sé. Pero mis risas hacen menos daño que sus creencias discriminatorias y los insultos que lanzan contra cualquier modelo de vida libre que no acepte el yugo de las sotanas.

Ninguna de mis risas acarreará que un católico tenga que asistir al psicólogo o se quiera quitar la vida. Por el contrario, sus monsergas homofóbicas sí han conseguido que más de un homosexual haya salido de los confesionarios con deseos de quitarse la vida o pensando que tener relaciones con una persona de su mismo sexo es un pecado capital que sólo merece la muerte.

Ninguna de mis risas provocará que un africano muera de Sida por no usar condón. Ni mis carcajadas serán cómplices de pedofilia. Ni justificarán la violencia de género, ni ridiculizaré a ninguna mujer divorciada que esté muriendo en vida. Ni ninguna de mis risas dirá que la masturbación es insana y un “vicio” de tal envergadura que puede ser causa de parálisis cerebral.

Por desgracia, la vergüenza ajena que tendré que sufrir mientras una panda de reaccionarios aplauden las infamias, los insultos y el veneno papal no será bastante para que mi Gobierno piense que no se puede financiar con dinero público la visita del líder de la entidad que más daño ha causado en la historia de la humanidad.

Un pasado genocida, persecutor, pedófilo, saqueador y aniquilador contra quienes no tuvieran en Roma el fin de todos sus caminos.

En Granada, por ejemplo, está la huella más cercana que los andaluces tenemos para comprobar cuál ha sido el modus operandi de esta institución odiosa que siempre pide perdón 500 años después de haber cometido el pecado.

Mientras los beatones y la jerarquía vaticana aplaudan como posesos las barbaridades que lanzará Benedicto XVI, Somalia y otros rincones del mundo seguirán muriendo por inanición. A la vez que en España se reduce un 23 por ciento el dinero destinado a la lucha contra el hambre en el mundo, se cierran ambulatorios y urgencias hospitalarias, se reduce el sueldo a funcionarios y suben los impuestos a las clases medias, las empresas patrocinadoras de la excursión de Susan podrán disfrutar de una bonificación del 35 por ciento en el Impuesto de Sociedades.

Es decir, que los patrocinios privados para “alimentar el espíritu” de los católicos irán también a cargo del bolsillo de los no católicos. Como si no tuviera bastante Susan para organizar la excursión con los 10.000 millones de euros anuales que recibe a través de los Presupuestos Generales del Estado o el superávit de 21 millones que tiene el Vaticano, gracias a fondos de inversiones, activos inmobiliarios y acciones en empresas de dudosa moralidad.

Susan, yo no voy ni quiero que vengas. No con mis impuestos. Yo me pago mis excursiones.

 

Domingo, a 4 de Marzo de 2012

 

No sé si ésta pintada en un muro español se podrá considerar humorística, pero si fuera cierto que existe un dios "magnánimo" que vigila y cuida a sus "criaturitas", con los pobres sería un poco cabroncete...

 El gobierno de mi país, del Partido Popular, perteneciente a la derecha más cavernaria de Europa, prefiere recordar el déficit público de España suprimiendo las inversiones en investigación y avances científicos, antes que limitar los gastos que mantienen viva una institución reaccionaria y parasitaria como es la Iglesia Católica española: ¡para mear y no soltar gota!

 

 

Domingo, a 26 de Febrero de 2012


Como en mis años juveniles fui, por imposición familiar, un contumaz, pero forzado, lector de la Biblia (tuve que leerla completa, de cabo a rabo, cinco veces), la inmensa mayoría de sus capítulos y versículos me parecieron más apropiados para figurar en un libro fantasioso antes que en un compendio de enseñanzas y normas de un dios todopoderoso (y cabal).

Eso en términos generales. Pero si analizamos en profundidad algunos pasajes concretos, de los más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento, y lo hacemos con la mente crítica de persona inteligente, abierta y sin las ataduras de una fe ciega (creer a pies juntillas en lo que nunca vimos ni veremos), el asunto se complica. Por ejemplo, el embarazo de María por obra y gracia del Espíritu Santo.

El galimatías resultante de entremezclar varios personajes (humanos y divinos) y situaciones chirriantes como las que plasma Juan Eslava Galán en su magnífico libro El catolicismo explicado a las ovejas (del Señor), hace que uno (yo, tu, el otro, el de más allá) nos preguntemos qué sentido tiene creer en cosas tan absurdas como que María siguiera virgen después de quedar embarazada, que su embarazo fuera 'in vitro' (el primer caso de embarazo sin coito) en contra del sistema natural creado por el propio Dios, que en el parto no se produjera la rotura del himen (para mantener en virginal estado a la virgen) o qué pintaba la Trinidad al completo (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en este extraño batiburrillo.

El texto de Juan Eslava dice literalmente:

Si Dios Padre es, por un lado, Esposo o Fecundador de la Virgen (la deja embarazada, ¿no?), y por otro lado es el Hijo de la Virgen (Jesús, el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, es el resultado del embarazo, ¿no?), entonces resulta que el Hijo es, en su calidad de Padre, el Suegro de su Madre, la Virgen, y que la Virgen es a la vez Madre y Nuera de su Hijo (Madre porque lo pare; Nuera porque el Padre, que es el Hijo, le ha cedido al Hijo, que es el Padre, como esposo (el circunstancial esposo que requiere la preñez, claro, en su personificación de la tercera persona, o sea el Espíritu Santo que es el agente real de la preñez)). El Padre, Dios que fecunda a la Virgen, es parte integrante, trinitaria, del Hijo, su Esposo Dios Padre como Padre del Hijo.

No sé si me explico. Ya sé que es difícil de entender, me hago cargo, pero si uno se pone a cavilar y profundiza en ello (aun a riesgo de no volver a emerger), se entiende perfectamente. La Iglesia, siempre providente, lo ha declarado misterio para evitarnos quebraderos de cabeza y que tengamos que fundirnos las meninges intentando desentrañar el rompecabezas. La Iglesia es como una madre que vela por nosotros, por nuestro bienestar, y no quiere que nos angustien dudas absurdas. Por eso declara sus misterios, para quitarnos de líos. Como a hijos pequeñuelos, corderillos mimados de su rebaño, nos suministra la papilla de alfalfa espiritual fácil de digerir.

En fin, mejor no imaginar qué puede haber detrás de una preñez tan extraña y de las mezclas de suegros con nueras, con hijos, con abuelos y demás parentescos. Dejémoslo, con dice “sabiamente” la Iglesia Católica, en que eso es un misterio y como tal, hay que creer en él a pies juntillas. Con fe. ¡Y no se hable más!.

Alfredo Webmaster

Posdata: si a alguno de vosotros os interesa tener el libro de Juan Eslava Galán en formato pdf, me lo pedís y os lo mando por correo electrónico.

 

Viernes, a 24 de Febrero de 2012

Santa Ángela de Foligno

 

Santa Matilde de Magdeburgo

 

 Santa Margarita María Alacoque

El amor que estas tres santas sintieron por su Señor (así, con mayúsculas, para no variar el tono de respeto de las santas), era tan intenso, tan poderoso, tan profundo, tan… cómo decirlo, tan orgásmico, que en sus éxtasis llegaron a decir cosas como estas que podéis leer a continuación:

Santa Mechtilde de Magdeburgo: “Señor, ámame con fuerza, ámame con frecuencia y por largo tiempo. Te llamo, abrasada de deseo. Tu ardiente amor me inflama a todas horas. Soy sólo un alma desnuda y Tú, en ella, eres un huésped ricamente ataviado.”

Santa Margarita María Alacoque: "Un día que Jesús se puso sobre mí con todo su peso, respondió de esta forma a mis protestas: «Quiero que seas el objeto de mi amor, sin resistencia de tu parte, para que pueda gozar de ti».

Santa Ángela de Foligno: “Era como si fuese poseída por un instrumento que me penetrase y se retirase rasgándome las entrañas. Mis miembros se quebraban de deseo… Y para este tiempo, Dios quiso que muriera mi madre, que era un gran impedimento para mí. Al poco tiempo, mi marido y todos mis hijos murieron. Sentí un gran consuelo. Dios hizo esto por mí, para que mi corazón estuviese en su corazón.”

Sobra cualquier comentario mío: ¡Palabra de Dios!

Alfredo Webmaster

 

Miércoles, a 1 de Junio de 2011

El galimatías de la Santísima Trinidad

Como escribí más de una vez aquí, durante mi infancia tuve una enorme suerte: mis padres me obligaron a leer la Biblia varias veces, y la conozco muy bien.

Hoy me levanté malote, malo malote: se me ocurrió recopilar algunos versículos de la Biblia que demuestran, a las claras, la bondad, misericordia, amor al prójimo, respeto por la dignidad humana, piedad, caridad cristiana, clemencia, compasión, benevolencia, indulgencia… de Dios.

Obviamente, para evitar que alguno pueda decir que esos textos no son palabra de Dios, al final de cada texto hago referencia al Libro, Capítulo y Versículo en los que están incluidos dentro la Biblia.

Os propongo que leáis con detenimiento esos pasajes del llamado “santo libro”; hay muchísimos más que iré incluyendo más adelante.

Meditando sobre lo que dice o exige Dios a sus fieles, os daréis cuenta de que el Dios (Yahweh, Yahvé, Jah, Yavé, Iehová, Jehová, Jehováh) que os ‘venden’ los curas, los obispos, los papas o los pastores protestantes, nada tiene que ver con el dios que a muchos de vosotros os gusta imaginar que existe. Pero un dios así, tal como lo presenta la Biblia, además de no existir, no debería ser respetado ni amado por nadie en su sano juicio.

Sé que podréis alegar que “los caminos de Dios son inescrutables” o que “Dios escribe derecho en renglones torcidos”, pero lo que está escrito en la Biblia, está en la Biblia: y eso ‘no lo puede cambiar ni Dios’.

Quizá mi ateísmo viene, además de por la fuerza de la razón, de ahí: de que conozco demasiado bien ese libro… y como lo conozco demasiado bien, no se me ocurre hacerle caso.

Alfredo Webmaster

 

"Cuando Yahvé su Dios los haya asentado en la tierra que están a punto de ocupar y haya enviado a muchos infieles ante ustedes... deben derribarlos y exterminarlos. No deben llegar a ningún compromiso con ellos ni mostrarles misericordia." (Deuteronomio 7: 1)

"Si un hombre tuviere un hijo rebelde y desvergonzado que no atiende a lo que manda el padre y la madre y castigado se resiste, con desprecio, a obedecer. Préndanle y llévenle antes los ancianos de su ciudad y a la puerta donde esta el juzgado. Y les dirán: "Este hijo nuestro es protervo y rebelde. Hace befa de nuestras reprensiones, pasa la vida en disoluciones y borracheras." Entonces morirá apedreado por el pueblo de la ciudad, para que arranquéis el escándalo de en medio de vosotros y todo Israel, oyéndolo tiemble." (Deuteronomio 21: 18-21)

"No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos o amputado el miembro viril." (Deuteronomio 23: 1)

"Cuando algunos riñeren juntos el uno con el otro, y llegare la mujer del uno para librar á su marido de mano del que le hiere, y metiere su mano y le trabare de sus vergüenzas; Le cortarás entonces la mano, no la perdonará tu ojo." (Deuteronomio 25: 11-12)

"Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el cerco y en al apuro con que te angustiará tu enemigo." (Deuteronomio 28: 53)

"Al filo de la medianoche, hirió Yahvé a todos los primogénitos de la tierra de Egipto". (Éxodo 12: 29)

“Estas son las leyes que les propondrás: Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él. Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre. Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate, y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. Más si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas. Si tomare para él otra mujer, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia, sin dinero.” (Éxodo 21: 1-11)

"Yo he creado al destructor para aniquilar." (Isaías 54: 17)

"Así dice Yahvéh, el Dios de Israel: Maldito el varón que no escuche los términos de esta alianza." (Jeremías 11: 3)

"Pero si no escuchan, yo arrancaré a tal nación. La arrancaré y la destruiré, dice Yahvéh." (Jeremías 12: 17)

"Así dice Yahvéh, Dios de Israel: ... y los estrellaré, a cada cual contra su hermano, padres e hijos sin que piedad, compasión y lástima me quiten de destruirlos." (Jeremías 13: 14)

"Por ti, Israel, trituré las naciones, hombre y mujer, viejo y niño, joven y doncella." (Jeremías 51: 20-23)

"La ciudad de Jericó será dada a Yahvé en anatema, con cuanto en ella hay al filo de la espada, hombres y mujeres, ancianos y niños." (Josué 6: 2)

"Subió Judá y Yahvé le entregó en sus manos a los cananeos y a los periseos y a su rey, Adoní-Bézeq, le amputaron los pulgares de manos y pies." (Jueces 1: 4-6)

"Más aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre su concubina, sacósela fuera: y ellos la conocieron, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y dejáronla cuando apuntaba el alba." (Jueces 19: 25… hay que aclarar que al final, la mujer murió)

Perezcan así todos tus enemigos, oh Yahvé!" (Jueces 31)

"Y comeréis las carnes de vuestros hijos, y comeréis las carnes de vuestras hijas" (Levítico 26:29)

"Ningún ser humano consagrado como anatema podrá ser rescatado, debe morir." (Levítico 27, 29)

Si alguno de los que me siguen NO aborrece a su padre y a su madre, y a la mujer, y a los hijos, y a los hermanos y hermanas, y aun a su vida misma, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14: 26)

"En cuanto a éstos, mis enemigos, que no quisieron que yo reinase sobre ellos, traedlos acá y delante de mí degolladlos.". (Lucas 19: 27)

"El Señor hablo a Moisés diciendo: "Toma primero venganza de lo que han hecho a los hijos de Israel los madianitas..." Moisés hablo así al pueblo, "Ármese alguna gente de entre vosotros para salir a dar batalla, y ejecutar la venganza que el Señor quiere tomar de los madianitas. Escójanse mil hombres de cada tribu de Israel para salir a campaña."... Y fueron elegidos mil de cada tribu, esto es, prontos para combatir... Los envió Moisés con Finees, hijo del Sacerdote Eliazar... Y se apoderaron de sus mujeres y niños y de todos los ganados y de todos sus bienes; saquearon cuanto pudo haber a las manos. Ciudades, aldeas y campamentos, todo lo devoro el fuego. Y tomando los despojos y todas las cosas que pillaron tanto de hombre como de bestia, los condujeron a Moisés y al Sacerdote Eliazar y a toda la multitud de los hijos de Israel... Y enojado Moisés contra los jefes del ejército y los jefes de mil de cien que venían de la guerra. Dijo "¿Como habéis dejado con vida a las mujeres?" Matad, pues, todos los varones que hubiere, aun a los niños. Y degollad a las mujeres que hayan conocido varón, reservaos solamente a las niñas y a todas las doncellas.” (Números 31: 1-18)

"Maten a cada varón entre los pequeños, y maten a cada mujer que haya yacido con un hombre. Pero todas las mujeres jóvenes que no hayan conocido hombre, manténganlas vivas para ustedes." (Números 31: 17-18)

"Samaria es culpable porque se reveló contra su Dios. Caerán a espada, sus niños serán estrellados, y sus embarazadas abiertas en canal." (Óseas 14: 1)

"Vosotros, los esclavos, estad sumisos con todo temor a los amos, no tan solo a los buenos y apacibles, sino también a los de recia condición. Pues el merito esté en sufrir uno, por respeto a Dios, penas padecidas injustamente." (1 Pedro 2:18-19)

"Si soy un hombre de Dios que baje fuego del cielo y te devore a ti y a tus cincuenta hombres". (2 de Reyes 1: 10,12)

Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Más ella ha escondido su hijo.” (2 Reyes 6:29)

"Tú, Rey mío y Dios mío... Por ti a nuestros contrarios repelimos y en tu nombre pasamos por encima de nuestros agresores." (Salmos 44: 5)

Abate, oh Dios, a los pueblos con tu cólera!" (Salmos 56: 8)

"¡Capital de Babel, devastadora, feliz quien pueda devolverte el mal que nos hiciste, Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras." (Salmos 137: 8-9)

Darás muerte a todos: hombres y mujeres, adolescentes y niños de pecho." (1º de Samuel 15: 3)

"Porque Yahvéh es el señor de la guerra." (1º de Samuel 17: 47)

 

Viernes, a 29 de Abril de 2011

- Los últimos informes del Instituto de la Juventud muestran el creciente desinterés de los jóvenes españoles por la Iglesia Católica.

- Los expertos creen que estamos ante una fuerte oleada de secularización.

Fuente: cadenaser.com, 28/04/2011

Solo el 10% de los jóvenes españoles se declara católico practicante, un porcentaje que en el año 2002 era muchísimo más alto, alcanzaba el 30%. Los católicos no practicantes se elevan hasta el 45%, pero quizás el dato más llamativo es el espectacular aumento en la última década del número de jóvenes que se desvinculan completamente de la Iglesia Católica. El 36% se manifiesta no creyente, ateo o indiferente con la religión.

El Instituto de la Juventud ha divulgado estos datos sobre la evolución de la práctica religiosa entre la juventud española coincidiendo con la publicación de la revista "Jóvenes y Laicidad".

"Los españoles que se mueren y provenían de una cultura religiosa muy intensa son reemplazados por jóvenes a los que la religión les resulta indiferente e incluso muchos se definen como activamente ateos", indica el coordinador de la revista Jesús Sanz, investigador de la Fundació Ferrer i Guàrdia.

Jesús Sanz piensa además que la estrategia de la jerarquía de la Iglesia Católica con los jóvenes está muy "equivocada". "La Iglesia debería ser más flexible y no tan beligerante para evitar el rechazo que genera precisamente por la agresividad de sus planteamientos porque los jóvenes creen que ataca sus derechos y libertades". De hecho, siete de cada diez jóvenes creen que la Iglesia se mete demasiado en política, en referencia a su radical oposición a avances sociales que han modernizado la sociedad española como el matrimonio homosexual o la ley del aborto.

Uno de los articulistas de la revista, Alfonso Pérez-Agote, catedrático de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que la Iglesia Católica ha sufrido un proceso de descrédito muy fuerte en España. "Es una de las instituciones más desprestigiadas junto a la clase política". Pérez-Agote añade que entra dentro de la lógica "porque se preocupa de cuestiones que no tienen nada que ver con el mundo real y es la organización menos democrática y la más machista que existe".

El director del Instituto de la Juventud Gabriel Alconchel concluye que para la juventud española la religión es lo que debería haber sido siempre: "un asunto privado sin apenas incidencia en otros aspectos de la vida como la política, la familia, la educación o la sexualidad".

 

 

Martes, a 26 de Abril de 2011

Por Manolo Saco, 22/04/2011

Para los católicos se supone que hoy es el día más triste del año, en el que se conmemora la jornada en que el cordero de dios, el hijo, es sacrificado para aplacar el mal humor del dios padre. Es el día del ‘orgullo dei’, con carrozas incluidas. Un dios perennemente disgustado con nosotros, que no somos más que el resultado cumbre de su obra, que en lugar de reparar lo que a todas luces le salió mal, pretende que seamos nosotros mismos los que acabemos de perfeccionar su chapuza. Él, como Rajoy, dijo que no trabajaba más de seis días, y lo cumple a rajatabla.

Desde mi más tierna infancia, esa edad en que a los curas les encanta modelarnos (algunos con las manos, incluso) para fabricar futuros clientes, me vengo preguntando por qué era necesario sacrificar al hijo de dios para aplacar las iras del padre, el único culpable de ese modelo defectuoso que soy yo, por ejemplo. Luego supe que las religiones están montadas sobre la sangre, o sea sobre el terror, porque los fieles felices, sin miedo, nunca pagan rescate.

En la antigua Grecia se acuñó la palabra hecatombe, un sacrificio de cien bueyes, quizá la mayor ofrenda a los dioses que haya existido jamás. Toda el alba de la civilización está entintada en sangre de niños, vírgenes, primogénitos (su bocado favorito) y una variedad infinita de animales, con el cordero como plato principal.

A mí me costaba ver en las imágenes del crucificado a un cordero, y sobre todo, me preguntaba qué sacaba en limpio el padre con el sacrificio bárbaro del primogénito. Más tarde, cuando supe que los dioses los habían inventado los sacerdotes, comprendí quién se aprovecha de verdad de la matanza del cordero.



 

Más cositas de Manolo Saco: ‘meditación’ del 22 de abril de 2011 (estamos en semana santa: comparto a pies juntillas su opinión/meditación)

 

Inexplicablemente, la lluvia ha respetado el partido de la final de copa del Rey, pero ha impedido la salida de numerosas procesiones en toda España. Algo no funciona bien en los cielos.

He visto por televisión a cofrades llorando por las esquinas como magdalenas y dolorosas por no haber podido sacar en procesión a sus magdalenas y dolorosas en las carrozas del ‘orgullo dei’ (Sergio Zawinul, dixit), debido al mal tiempo. De verdad que no entiendo la crueldad de los dioses. Autocares repletos de devotos que se despeñan por un precipicio, camino del santuario de la Virgen de Lourdes; cientos de devotos de Alá muertos en una avalancha cuando van a rezar a La Meca; rayos, truenos, granizo y el diluvio universal justo en el momento en que miles de fieles intentan sacar en procesión a sus dioses y sus madres vírgenes engalanadas con sus mejores galas, como muestra de devoción y pleitesía…

No pido que los dioses sean justos. Ya es tarde para ello. Pero por lo menos que no sean tan desagradecidos. Si ni siquiera respetan a los suyos, menuda juerga se prepara para el día del Juicio Final. Se va a armar la de dios.

 

Lunes, a 25 de Abril de 2011

Por Sergio Darío (Cantabria, España)

Este óleo es probablemente el más proscrito de la historia de la pintura. Es una obra de arte, nadie lo pone en duda. Su autor, Gustave Courbet, es una figura innegable de la pintura mundial. Está expuesta en el Museo de Orsay de Paris, también conocido como el Museo de los Impresionistas… pero Facebook no lo quiere ni en pintura en su web.

Un internata francés presentó una denuncia contra la red social Facebook por haber cerrado su cuenta, en la que tenía una foto de El origen del mundo, el cuadro del pintor Gustave Courbet que representa a una mujer mostrando su sexo

Esta es la noticia, publicada en un diario francés. Pero no es la primera vez. Hace unos años canceló la cuenta de otro usuario por idéntico motivo.

No me importa admitir que su presencia me impactó cuando lo vi por primera vez, colgado entre otras obras maestras de autores impresionistas, en su Museo de la antigua estación de ferrocarril de Orsay, en una sala contigua a la de Van Gogh.

No conocía su existencia. No me lo esperaba “allí”. Pero es perfecto, es lógico, ese es su lugar. Su contundencia transgresora ayuda a reubicarte: aquello no es el Louvre.

Los impresionistas surgen del rechazo de los academicistas. Sería acertado decir que toman impulso de aquel rechazo y se levantan sobre él, como una ola rebasando un dique.  El propio término “impresionistas” es un calificativo despectivo de un crítico oficialista de la época. Los impresionistas fueron, en sus orígenes, rebeldes, contestatarios, inconformistas, transgresores, eclécticos, innovadores… y cotidianos.

El Salón de los Rechazados expuso, entre otros, Almuerzo sobre la Hierba de Manet, en donde una mujer totalmente desnuda departía, sosegadamente, con dos caballeros impecablemente vestidos, todos apaciblemente sentados sobre la hierba de un paraje boscoso. Tres años más tarde, Olympia, también de Manet, escandalizó una vez más porque su maravilloso desnudo no era el de una diosa del etéreo universo mitológico grecorromano. Es una prostituta de un burdel de Paris. Como las que él y sus irritados detractores conocían bien. Tanto la modelo de Almuerzo sobre la Hierba como la Olympia miran al espectador, nos miran, directamente a los ojos. Ellas están serenas… nos invitan a sentarnos a su lado, nos interrogan, nos desafían.

Costo décadas romper el rechazo que aquellas imágenes causaban en un público que daba por hecho que la pintura tenía, como principal objetivo, el ornato y el exhibicionismo técnico.

Coubert representó, en muchas ocasiones, el cuerpo desnudo con gran maestría y también con gran sensualidad: El Sueño, Mujer en las Olas… pero con El Origen del Mundo (1866) Coubert dio un paso más allá. Este pequeño lienzo de 46x55 nunca ha sido aceptado con, digamos, naturalidad.

Probablemente no es ni siquiera el motivo en si, sino por la forma en que nos lo presenta, con los miembros y la cabeza cercenados o fuera del encuadre, y sin otra referencia “humanizante” que la de los pechos al fondo.

La obra rodó de mano en mano, pero siempre en ámbitos privados, secretos e íntimos, como un objeto vergonzante. Desde su subasta en 1868 hasta su exhibición definitiva en Orsay en 1995, la obra nunca estuvo expuesta abiertamente al público. Ni siquiera conocemos el título original. Sus sucesivos propietarios la admiraban tanto como les ruborizaba que se supiera que estaba en su poder, por lo que la obra siempre estuvo oculta de una u otra forma, incluso detrás de otros cuadros. Hay incluso un largo periodo de tiempo en el que se desconoce su dueño y paradero.

En el ya muy moderno Paris de 1977 esta obra no se incluyó en una retrospectiva de Coubert. Para evitar males mayores…

El argumento que Facebook utiliza para defender la retirada de la cuenta del usuario “exhibicionista” es este: Facebook pretende así convertirse en un lugar virtual seguro para los visitantes, incluidos los numerosos niños que lo utilizan"… si, está bien escrito: SEGURO, un lugar “seguro” (sin coños), especialmente “para los niños”…

Bien mirado, y teniendo en cuenta que el parto, según muchos especialistas, es un episodio traumático para el recién nacido, es posible que los censores de Facebook estén tratando de evitar que afloren dolorosos recuerdos del subconsciente de los niños, que lo tienen más reciente. Eso o es que son unos mojigatos.

De cualquier manera, es evidente que en el siglo XXI el coño sigue siendo un elemento de poder, y así, libre y sin dueña, un peligro.

 

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Miércoles, a 16 de Marzo de 2011

El título de este post podría haber sido otro: ignorancia vs ciencia, pero me pareció más amplio y, por tanto, más explícito, enfrentar dos formas distintas de ver la realidad: la primera, desde una mente de visión estrecha y corta, que ve la realidad sólo con los ojos de la fe, y la segunda, desde una visión libre y evolucionista, que ve la realidad con base científica.

Hace pocos días tuve una divertida discusión sobre las supuestas “verdades” de la Biblia, sobre las profundas, inapelables e inamovibles “verdades” de la Biblia y su vigencia en la actualidad.

Obviamente, como no podría ser de otra manera, el enfrentamiento era de una desigualdad aplastante: la otra persona hablaba de la Biblia sin haberla leído jamás, mientras que yo, por culpa (o gracias) de la obligación que me impusieron mis padres, la había tenido que leer de cabo a rabo, desde el Génesis al Apocalípsis, y además varias veces.

Por tanto, esa persona discutía con argumentos pobrísimos, con un nulo conocimiento de la inmensa mayoría de los escritos de la Biblia (se sorprendía de que ese libro dijera esas cosas), y, lo peor de todo, debatía en base a lo que le habían contado otras personas, que normalmente estaban igual de desinformados que él.

Yo, por mi parte, exponía mis argumentos basándome en lo que tantas veces había leído en la Biblia en mi infancia y juventud, y por el conocimiento directo que tengo de todos y cada uno de los libros del Antiguo y Nuevo Testamente, libros que, como dije antes, mis padres me habían obligado a aprender.

¿Por qué traigo a colación esta anécdota? Por que hoy recordé la discusión que tuve hace días al ver un vídeo que me envió mi hermano Alberto, correspondiente a unos minutos de la serie El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing, de Aaron Sorkin), un pasaje muy divertido y revelador de las mentiras, medias mentiras y falacias que utilizan las personas religiosas para defender salvajadas (y "olvidarse" de otras) que no tienen ni pies ni cabeza.

Los pasajes de la Biblia a los que hace referencia el vídeo, dicen:

Levítico. 18:22 – “No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

Éxodo 21:7 – “Si un hombre vende a su hija por esclava, ésta no saldrá de la esclavitud como salen los esclavos”.

Éxodo 35:2 – “Durante seis días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para vosotros, día de descanso completo para Jehová. Cualquiera que trabaje en ese día, morirá.

Levítico. 11:1 al 7 – “11:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciéndoles; 11:2 Hablad a los hijos de Israel y decidles: Estos son los animales que comeréis de entre todos los animales que hay sobre la tierra; 11:3 De entre los animales, todo el que tiene pezuña hendida y que rumia, éste comeréis; 11:4 Pero de los que rumian o que tienen pezuña, no comeréis éstos: el camello, porque rumia pero no tiene pezuña hendida, lo tendréis por inmundo; 11:5 También el conejo, porque rumia, pero no tiene pezuña, lo tendréis por inmundo; 11:6 Asimismo la liebre, porque rumia, pero no tiene pezuña, la tendréis por inmunda; 11:7 También el cerdo, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo”.

Levítico 19:19 – “Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos”.

Os recomiendo que hagáis lo mismo que yo tuve que hacer cuando era niño: leed la Biblia. Leerla os hará ateos… pero también libres.

¡Ah, me olvidaba! Y voy a coger un buñuelo…

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

 

Domingo, a 20 de Febrero de 2011

Por Sergio Darío

No es la primera vez que traes a tu blog la cirugía estética, Alfredo.

Yo no tengo mucho que opinar sobre el tema en si, no va conmigo, pero cuanto más leo sobre esta moda o plaga o vicio moderno… y sobre todo cuanto más constato la condescendencia, la perplejidad cuando no rechazo, que la cirugía estética nos produce entre “los tíos”, más aumentan mis ganas de compartir una teoría (propia, creo) sobre el origen del hombre… y de la mujer, tan surrealista y bufa que hasta podría ser la acertada. Un disparate.

No se trata de una revelación al estilo zarza-ardiendo-que-no-se-consume ni luz-cegadora-de-voz-tronante… ¡no, no, que va! Es más bien como una idea nebulosa que va tomando cuerpo poco a poco hasta que tomas consciencia de que efectivamente es algo sólido que está ahí, y no debería estarlo. Se que no puede ser… ¿pero y si lo fuera…?

Ya he manifestado en tu blog mi condición de agnóstico. Lo fui años antes de saber que mi postura ante el hecho religioso (especialmente ante la pregunta ¿Dios existe, qué es Dios?) tuviera esa definición: agnóstico. No creo que podamos saber qué o cómo es El, ni probar su existencia o su inexistencia… y no me preocupa en absoluto ni me produce ningún abatimiento, carencia ni inquietud existencial.

Por otra parte me gusta la mujer. Su compañía me enriquece. La feminidad para mí SI existe. Son diferentes a nosotros y hablo de “diferencia” a un nivel mucho más profundo y sutil que el físico. Y adoro esa diferencia, me encanta. Puedo identificarla, pero difícilmente explicarla. La siento, la acepto, la disfruto y no me planteo por nada del mundo llegar a entenderla (muchísimo menos manipularla).

Respeto y defiendo la condición femenina. Desde una dotación sensorial y una capacidad intelectual idéntica a la masculina, interpretan sin embargo el mundo, la vida, los sentimientos “a su manera”, sutilmente distinta y personal… y es para mi un motivo constante de sorpresa, no siempre agradable, pero vivificante. Pero intentar “comprender a las mujeres”, aun en el caso, en mi opinión altamente improbable, de que tal gnosis estuviera al alcance de una mente masculina, me parece un error tremendo. ¿Por qué? Es como el que esta fascinado por la magia y se empeña en ser el ayudante del Mago: es destripar el misterio. Por otra parte ¿para qué? ¿Qué mujer querría tener a su lado a un hombre que “la comprendiera”? Quiero decir que la comprendiera de verdad, no “lo que dice” sino “lo que quiere decir” cuando nos habla o cuando calla, actúa o miente incluso… Para mi es imprescindible saber querer a una mujer (como madre, como amante, como amiga…) pero para eso no necesito comprenderla, me basta con confiar en ella y entregarme, sin miedo, aunque me equivoque (... y alguna vez me equivoqué pero ¡que me quiten lo bailao!)

Y ahora viene mi ridícula teoría, al hilo de todo este tinglado de las cirugías.

¿Y si Dios efectivamente fuera un atractivo y viril tipo maduro de edad indefinida…?

Un Macho si, el prototipo de Dios que el Buonarrotti representó en la Capilla Sixtina dando la vida a un atolondrado Adán.

Pido perdón a los que se sientan ofendidos en su fe, feminismo o ateismo, pero también un poco de paciencia. Déjenme que lo explique y verán que todo encaja.

Aquí tenemos a Dios creando al hombre “a su imagen y semejanza”… fácil. SABE perfectamente qué es lo que quiere, el resultado final que busca: El es Hombre también. Pisa terreno conocido: el Hombre, el top de la creación, fuerte, decidido, irresistible, inteligente, capaz, creativo, maneja los carros como Dios, va sobrado… es el Boss, el puto sheriff… como El en definitiva.

Pero el Hombre está sólo… y necesita una compañera: la Mujer… y de verdad la necesita (la necesitamos), Dios no es tonto. Y decide crear a La Mujer.

Pero ¿cómo es la Mujer? ¿Alguien conoce un Hombre que sepa cómo es la Mujer...? más allá de los calendarios de Toscani o de los grabados de la Anatomía de Grey quiero decir… yo no lo conozco, aunque si se de muchos que presumen de hacerlo, hasta que se pegan de bruces con el famoso “eterno femenino” y se quedan como las vacas mirando pasar los trenes… y Dios en mi teoría machista-creacionista, no lo olvidemos, es Hombre. Si, vale que todopoderoso (eso es más o menos lo que nos creemos TODOS los hombres… ¿o no?), tan todopoderoso como yo que estoy creado “a su imagen y semejanza”...

El caso es que Dios se pone a crear la Mujer y aquí “se mete en un jardín”… elucubra, inventa… imagina… y crea un ser precioso, una Diosa, una maravilla. Una creación a la medida de los deseos del Hombre, mejor que eso: a la imagen y semejanza de los sueños del Hombre.

Desde el punto de vista masculino, es un éxito absoluto. Las mujeres nos encantan, es lo mejor de la creación. Aunque nos distraigamos con el fútbol, la comida, las partículas subatómicas o los coches potentes… lo que más nos gusta de este mundo son ellas. Nos han gustado “gorditas” como las de Rembrandt, flaquitas como en los sesenta, bronceadas o pálidas como fue la moda durante siglos, morenas, rubias, pelirrojas, con largas melenas, pelo a lo “garçon” o la cabeza rapada como las egipcias. Nos han gustado siempre y de todas las maneras… entonces ¿por qué se ponen? ¿Por qué se quitan? ¿Por qué se tiñen, se pintan, se rizan, se alisan? ¿Por qué se meten en dietas, en quirófanos, en multitud ropajes (algunos inverosímiles) y se suben a tacones imposibles…? Y todo, aseveran, ¡¿Para “estar guapas”?!

El universo interior de la Mujer es indescifrable para sus mortales compañeros los Hombres, y desde el mismo momento de su creación la Mujer está corrigiendo a Dios constantemente, porque, ya es hora de decirlo claramente, Dios no tiene ni puta idea de cómo es La Mujer…

El vello, por ejemplo, esa suave pelusa que barniza su piel, ¿qué pinta ahí? ¡Fuera el vello! Aunque tenga que soportar perrerías y cada vez salga más cantidad y más recio. Una Mujer-Dios nunca habría caído en ese error “de diseño”. El pelo también está mal. La que lo tiene rizado se lo alisa y la morena se tiñe lo mismo que se hace mechas la rubia de pelo liso que se lo riza etc.… Ninguna mujer pesa lo que debería pesar, ni es suficientemente alta o bien es demasiado alta, además todas ellas tienen mas carnes de las que deberían tener, o no están bien repartidas y aquí le sobra lo que le falta allá… Ni el color de su piel, ni el de sus ojos, es el correcto… pero la “prueba del algodón”, la mejor demostración de que Dios NO SABÍA lo que estaba haciendo cuando creó La Mujer son sus pechos. Joder, ¡eso es ARTE! ¿Cómo algo tan sencillo puede ser tan hermoso?

A los hombres nos vuelven locos. Nos gusta decir “…a mi me gustan grandes” o “yo los prefiero pequeños y firmes…” palabras… a los hombres nos gustan todos los pechos femeninos y no nos cansamos ni perdemos la ocasión de disfrutar de su visión. Dios los ha creado de infinidad de formas y tamaños, prácticamente no hay una pareja igual, y los reparte con enorme ternura entre sus criaturas las Mujeres, porque a El, seguro, también le gustan todos… pero no hay, no ha habido y no habrá una Mujer que tenga los pechos que le corresponden.

Es como obsequiarle unos zapatos a tu novia ¿algún Hombre sabe qué mecanismo se activa en una Mujer para elegir un par de zapatos en concreto de entre, digamos, dos o trescientos pares…? ¿Y cómo hace para escoger un bolso…? Ninguna mujer lleva “sus pechos”. Se trata de un error de estafeta de dimensiones cósmicas. Y no es que no existan, porque todas ellas, en algún momento de su vida, reconocen “sus pechos” en el cuerpo de otra: una amiga, una compañera de gimnasio, una actriz o cantante famosa, una vecina…

Dios, el pobre Hombre, seguro que la hizo con su mejor intención, pero La Mujer NO era así. Menos mal que la cirugía está poniendo un poco de orden en este desaguisado.

Yo creo que, de todas formas, los Hombres debemos estarle agradecidos por La Mujer y rezarle todos los días una oración que venga a decir algo así como: Padre Nuestro ¡no te desanimes tío! Tampoco nosotros las entendemos pero… nos encantan ¡gracias Señor!

 

Sábado, a 15 de Enero de 2011

El más famoso y controvertido publicista italiano, Oliviero Toscani, autor de las rompedoras campañas de imagen de la firma United Colors of Benetton en los 90’ (la que presentaba a un enfermo terminal con el SIDA-VIH; la de los presos en el corredor de la muerte de EEUU; la de Isabelle Caro –modelo anoréxica- muerta recientemente; la de la monja y el cura, con sus hábitos, besándose; la de dos hombre besándose apasionadamente; etc.), vuelve a dar una vuelta tuerca a la controversia social (y moral) con un nuevo trabajo: el calendario que para el 2011 le contrató "Vera Pelle Italiana Conciata al Vegetale", un consorcio italiano para el curtido de pieles.

Dejando al margen cualquier tipo de valoración moral que tenga que ver con nuestra castradora educación judeocristiana y sus trasnochados conceptos de qué es moral o qué está bien o mal (para ellos todo es pecado, “lo dice los Diez Mandamientos”: ¡qué miedo!), el calendario no deja de ser un gozoso ejemplo de libertad creativa e innovadora utilización del atractivo femenino más puro, de una parte de su cuerpo, en la venta de productos o servicios.

En el calendario 2011 aparecen, en la hoja de cada mes, primeros planos de diferentes pubis, alternándose imágenes de vellos rubios, castaños o pelirrojos.

"Quería quitar glamour a las tradicionales fotos de moda, donde las mujeres deambulan en tacones de aguja, escasas de ropa, llevando los labios pintados de rojo y donde se muestra todo, excepto el triángulo femenino, el verdadero corazón de la seducción" y "Hay muchos calendarios de mujeres sexys mostrando sus nalgas. Mis fotos no son diabólicas, sino que recogen una parte del cuerpo bello y sano", explicó el fotógrafo Oliviero Toscani.

A ojos de neófitos, puede parecer que hay muchas diferencias entre las campañas publicitarias en las que impera, como base prioritaria, la exhibición del cuerpo femenino y esta de Toscani. Yo, en cambio, apenas noto diferencia entre este trabajo y el que publica todos los años, por ejemplo, la marca de neumáticos Pirelli, diseñada por el fotógrafo Karl Lagerfeld, un calendario lleno de modelos de anatomías perfectas posando ligerísimas de ropas en espacios neutros, con una escasa iluminación que resaltar la belleza del cuerpo expuesto.

Diría más aún: para mí forma de entender la publicidad como reclamo para la potenciar las ventas, los spots sólo buscan vender y vender a cualquier precio, y para eso mezclan conceptos que poco o nada tienen que ver con ese producto. Son esas imágenes de pocos segundos las que tienen que despertar en nosotros la necesidad de comprar éste producto concreto, y no el de la competencia.

Por esos motivos, por el fin y por los medios, resulta más sutil, gráfico, innovador y motivador el trabajo de Toscani que el de Pirelli.

Obviamente, no voy a entrar en sutiles disquisiciones de índole feminista del uso, y abuso, del cuerpo femenino como reclamo para vender: es así y siempre fue, incluso cuando se usa como motivo de exhibición un cuerpo masculino.

Para mí, en la publicidad, sólo tiene valor, y valía comercial, el impacto y efecto atracción que puedan ejercer las imágenes para dar a conocer o incrementar las ventas de productos.

Este calendario, con la polémica creada a su alrededor, ya consiguió el efecto deseado: hacer que la campaña y sus detractores (la Curia Romana y algunos movimientos feministas: la moral crea a veces extraños compañeros de viaje) potenciaran el deseo de poseer el calendario y hacer que esté en boca de todos a la empresa contratante.

El calendario, del que ya se han publicado 76.000 ejemplares, fue distribuido con la versión italiana de la revista 'Rolling Stone'.

Alfredo Webmaster

 

 

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Miércoles, a 5 de Enero de 2011

“Vírgenes y solteros”, por Manolo Saco, 04/01/2011

Una vez más, el jefe de los solteros de la Conferencia Episcopal Española, secundado por otros 50 obispos solteros y una nube de monjas vírgenes (es un suponer) también solteras, aunque casadas por poderes con alguien inexistente, se manifestaron en Madrid en defensa del modelo de familia cristiana: es decir, la formada por hombre y mujer, con el fin de engendrar la descendencia que dios quiera, cuanto más numerosa mejor, porque su dios tiene la rara e inexplicable afición de los coleccionistas de almas, que las necesita para alimentar un ego infinito, tan infinito como su bondad.

¿Y cuál es ese modelo de familia cristiana que con tanta pasión dicen defender los que consideran la soltería y la virginidad como un estadio superior del ser humano? La de Cristo supongo que no, que murió soltero a la edad de 33 años después de predicar en el desierto, que ya son ganas, y que tuvo en vida como una de sus mujeres preferidas a una puta llamada María de Magdala.

Así que, dejando a un lado la afición del hijo por las putas (las únicas con sentido común en esta historia) que le distraían del matrimonio, se supone que al menos sus padres sí serían un modelo de familia cristiana ¡antes de Cristo!, lo que ya de por sí es una rareza. Una familia en la que el padre putativo (PP) no le tocó un pelo a su esposa, la madre del hijo del Espíritu Santo, en lo que duró el matrimonio, y cuyo único hijo fue concebido por un extraterrestre que decía ser la segunda persona del singular dios que la preñó travestido de paloma.

Este sainete cómico parece ser el modelo a seguir, según Rouco Varela y el obispero que le ríe las gracias: follar, no por placer, como harían gays, lesbianas y demás pecadores arrejuntaos como yo, porque el fin último del matrimonio (él lo sabe por experiencia) no es la felicidad y plenitud sexual sino acarrear hijos al servicio de su dios coleccionista, para de paso engrasar la cadena de futuros consumidores que aseguren la supervivencia de esa gran empresa multinacional llamada Iglesia católica.

Y el papa, el soltero de oro, el patriarca de la homofobia, apoyando el mitin desde Roma por videoconferencia, con su inconfundible voz varonil.



 

La Unesco tiene programado para los próximos veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual.-Demetrio Fernández, obispo de Córdoba-

“Cada vez me río menos con los obispos”, por Isaac Rosa, 04/01/2011

Como le pasa a tantos anticlericales, mi primer impulso al oír un disparate en boca de un obispo es reírme, tomármelo a coña. Leo el discurso apocalíptico de Rouco del pasado domingo y me parto de risa. Luego leo al obispo de Córdoba hablando de una conspiración mundial para que nos hagamos homosexuales y criticando “la mentalidad anticonceptiva de nuestra época”, y me tiro por el suelo.

Y si quiero echarme unas carcajadas con amigos, les invito a casa y paso en pantalla gigante las ruedas de prensa del portavoz episcopal, que las tengo todas grabadas para cuando tengo el día tonto y no me llega con Aterriza como puedas.

Sin embargo desde hace algún tiempo cada vez que me río con un desbarre clerical tengo una visión: tras las lágrimas me parece ver, como una aparición fantasmal, a Rouco sonriendo mientras repite “Eso, tú ríete, tú ríete”, hasta que la risa se me congela y se vuelve sardónica. Y se me enciende la bombilla: ¿hago bien tomándome a chufa a los obispos, o debería empezar a tomármelos en serio?

Es verdad que la anacrónica jerarquía católica no necesita esforzarse mucho para resultarnos esperpéntica a los no creyentes y a no pocos de sus fieles: la estética rancia, la retórica sermoneadora y tremendista, lo retrógrado de sus opiniones, todo invita a la caricatura, y les sale solo, es su naturaleza. Pero tampoco me extrañaría que Wikileaks filtrase un documento interno de los obispos con instrucciones para exagerar todo eso que muchos convertimos en chiste.

Algo como: “Consigamos que los laicos no nos tomen en serio, que se distraigan haciendo gracietas, y nosotros mientras a lo nuestro, a consolidar el poder que ya tenemos y a ganar nuevas parcelas”. Sí, suena conspiranoide, pero el resultado al final es ése: nos reímos, caricaturizamos sus palabras, y lo convertimos en un asunto humorístico más que un problema político.

Y si uno se para a pensar el poder, privilegios e influencia que la jerarquía católica tiene aún a estas alturas, y la manera en que operan como lobby, integrando a grupos ultras muy bien organizados y muy activos, ya no da tanta risa.

 

Sábado, a 27 de Noviembre de 2010

Por Manuel Saco

Manuel Azaña, que fue presidente del gobierno y de la República española, en un memorable discurso en el Congreso, en el que aseguraba que los frailes habían “traído a España la tiranía, la dictadura y el despotismo”, reflexionaba sobre la conveniencia de expulsar a las órdenes religiosas como medida profiláctica para la educación de las generaciones futuras. Y pensaba en “aquellas órdenes en las que, además de los tres votos canónicos, se preste otro especial de obediencia a autoridad distinta a la legítima del Estado. Estos son los jesuitas”, concluía.

En la Biblia (Reyes) nos recuerdan que no podemos servir a dos señores. Y Azaña era consciente de cuál era el único señor de los soldados del Papa. Así que cuando el gobierno consintió en poner a Carlos Dívar, católico de estricta observancia, como presidente del Tribunal Supremo, muchos denunciamos el peligro de que el más alto tribunal estuviese presidido por alguien que, en caso de duda, estaba obligado a seguir los dictados de su Señor. O sea, el jefe de una potencia extranjera.

Una potencia extranjera que utiliza las armas psicológicas del terrorismo para reclutar adeptos, cuyas leyes estrafalarias condenan con penas de tortura y muerte eterna por fornicar fuera del matrimonio, por practicar el amor homosexual, por usar condón o por no oír la misa dominical, tiene más valor para el máximo juez que nuestras leyes votadas por nuestros representantes elegidos democráticamente.

Hace un par de días volvía a explicarnos en la radio su compromiso moral, la prevalencia de la ley de su dios sobre la nuestra, porque “la justicia divina es objetiva, mientras que la humana siempre es subjetiva”.

Así que vuelvo a preguntarme: ¿Puede un país consentir que el Tribunal Supremo esté en manos de alguien que, como los jesuitas, debe obediencia a las leyes de otro Estado?

 

Martes, a 23 de Noviembre de 2010

Por Manolo Saco

La OMS y muchos colectivos progresistas han saludado como “un avance” la nueva doctrina papal sobre la utilización del preservativo. Según el Benedicto, “puede haber algunos casos justificados (para su uso), por ejemplo cuando una prostituta utiliza un profiláctico”.

A falta de conocer la letra pequeña y las correcciones venideras de la gerontocracia de la Curia vaticana, esta supuesta apertura me parece todavía más cínica que su colaboración culpable (papable) en la extensión del SIDA en África. Como ahora parte de sus clérigos han cambiado las putas por niños, ha olvidado los buenos oficios que las rameras romanas prestaron al reino de dios en la Tierra.

A lo largo de la historia, el Vicediós, muy aficionado al fornicio, jamás usaba condón, y sus putas vivían cómodamente instaladas en el Vaticano mismo, como ocurrió con Marozia, la amante del papa Sergio III. En consecuencia, las barraganas de corte les proporcionaban hijos que alcanzaban después el papado ¡siendo aún adolescentes, como Juan XI! Quizá el Benedicto pensó que con esta matización mitigaría su responsabilidad en la muerte de millones de africanos, enfermos de SIDA, a los que amenaza con las penas del infierno como se les ocurra utilizar el preservativo, el único instrumento barato para cortar de raíz la propagación de la enfermedad.

¿Qué importa que las putas, que se encuentran en un estadio inferior al de los negritos de África en la escala evolutiva de los seres humanos, añadan otro pecado más a su currículo? Mujeres y pecadoras. Por favor, no hagamos perder el tiempo a los dioses. Pero que nadie sueñe con utilizar el método en el santo matrimonio, porque el Vaticano avanza hacia su pasado con pasos de gigante, pero de ninguna manera está dispuesto a consentir que nadie pueda hurtarle al Creador la facultad de fabricar almitas. ¿El siguiente paso modernizador será, quizá, aconsejar el uso del condón a sus curas pederastas?

 

Jueves, a 11 de Noviembre de 2010

Estimado señor Ratzinger:

Tal vez le extrañe, distinguido señor, que nos dirijamos a usted utilizando un tratamiento civil al cual, probablemente, no está acostumbrado; sin embargo, es evidente que no ha sido usted lo que se dice un padre para nuestros hijos e hijas ni para nosotros, por cuya razón no debe extrañarle que no le otorguemos otro tratamiento. Los infrascritos sabemos muy bien qué cosa es ser padre, Sr. Ratzinger, porque nosotros lo somos de jóvenes homosexuales –también de heterosexuales- y, al contrario de usted, siempre hemos estado incondicionalmente al lado de nuestros retoños, en particular de los que más lo necesitan, y jamás hemos pensado que nuestros hijos heterosexuales tengan más derechos que nuestros hijos homosexuales.

Conociendo su discurso, ya sabemos que la condena que sin duda hará de nuestros hijos vendrá enmascarada, como siempre, por las marrulleras expresiones que utiliza para decir que a pesar de lo mucho que los ama, no puede reconocerles el derecho a vivir con la persona que quieren porque no pueden casarse y formar una familia -de la cual se reserva usted, en exclusiva, el concepto e incluso la definición-; intentará por todos los medios desautorizar las leyes legítimas emanadas de un parlamento democrático (por cierto: usted no ha sido elegido democráticamente, y ya sabe que “vox populi, vox Dei). Lo cierto es que llega a usted a nuestra tierra precisamente cuando estamos a punto de votar, lo que nos lleva a preguntarnos si su visita se debe a una casualidad. Dirá, también, que a pesar de amar tanto a nuestros hijos e hijas, no puede hacer otra cosa que defender la que siempre ha sido la doctrina de la Iglesia…

¡Pues no, Sr. Ratzinger, no! Ninguna de las dos cosas: ni es cierto que ame usted a nuestros hijos, ni es cierto que la negación de los derechos de las personas homosexuales sea una tradición sempiterna y unívoca de la Iglesia (del cristianismo, por supuesto, no lo es en absoluto).

La primera premisa –nos referimos a la del supuesto amor a nuestros hijos- es tan fácil de refutar que incluso sonroja por sabida: no abundaremos, pues, en ello; es suficiente con decir que sin duda se trata del mismo amor que uno de sus antecesores decía profesar por los judíos a la vez que se negaba rotundamente a excomulgar a Hitler, o del que mostraban los inquisidores hacia los pobres reos mientras ardían en la hoguera diciéndoles la clásica frase “a mí me duele más que a ti”… No, Sr. Ratzinger, gracias: amores como estos no los queremos para nuestros hijos ni para nadie.

Bastante más difícil, a causa de la manipulación y de la ocultación que se ha llevado a cabo, resulta la refutación de la segunda premisa de su argumento: la que afirma que dice usted lo que dice, no por falta de amor, sino por la fidelidad debida a los principios inalterables de la Iglesia: más difícil de refutar, sí, pero no imposible; porque resulta que la Iglesia Católica bendijo, otrora, la unión de personas homosexuales en una ceremonia llamada “adelfia”, e incluso llegó a canonizar a alguna pareja; y, aunque se ha procurado mucho que el hecho no fuera conocido, está documentado de forma suficiente para ser demostrado: ¿o es que no recuerda usted a San Sergio y a San Baco y a Santa Perpetua y a Santa Felicidad, por citar sólo una pareja de cada género? Tampoco los evangelios canónicos le autorizan en absoluto para erigirse en campeón universal de la homofobia. Es un hecho que en ninguno de los cuatro se condena la homosexualidad y, aunque existe, en efecto, una pequeña referencia negativa en una epístola, es fácil deducir, por el contexto, que lo que pretende en realidad el apóstol es desmarcarse de los griegos para contentar a los compatriotas: el texto dice que “lo practican los griegos”, ya que estos admitían los derechos de las personas homosexuales: no en vano debemos a Grecia los principales fundamentos y referentes de la cultura occidental, incluida la democracia.

Debemos preguntarnos, una vez hemos llegado este punto, en qué fundamenta usted la implacable condena que hace de nuestros hijos e hijas, visto, como acabamos de ver, que no es el amor ni la tradición sempiterna de la Iglesia, ni las palabras de Jesucristo. ¿Tal vez la moral? Por Dios, Sr. Ratzinger –y no es una frase-, ¿cree usted de veras que su Iglesia está en el mejor momento para ponerse a pontificar sobre moral sexual?

Por nuestra parte, creemos haber llegado a una conclusión sobre sus verdaderas motivaciones: nos ha dado usted una buena pista, hay que reconocerlo; porque resulta que también anatematiza todas las relaciones afectivas, en general, cuando no son meramente reproductivas. Todo cuanto se refiere al amor le da a usted pánico, Sr. Ratzinger: solamente le interesa la reproducción, y eso le delata. Ha venido a defender un único modelo de familia y a condenar todas las demás porque está usted, como siempre, al lado de los poderosos, de los que necesitan carne de cañón y mano de obra barata: soldados y asalariados precarios. Con nosotros no cuente, Sr.Ratzinger: nosotros, que somos padres y madres, queremos que nuestros hijos e hijas, tanto si son heterosexuales como si son homosexuales -que de ambos tenemos- sean siempre un fin en sí mismos, vivan la plenitud de su dignidad humana, no estén sometidos a nadie y puedan conseguir la felicidad en un entorno de igualdad de derechos y de deberes.

Por cuanto hemos dicho, Sr. Ratzinger, usted no es nuestro padre ni, por supuesto, lo es de nuestros hijos e hijas. Venga por Barcelona cuando guste: es una ciudad preciosa; pero no venga a atizar el odio contra aquellos a quienes más queremos. Pasee por la ciudad, respire sus olores, guste de la gastronomía, goce del arte, de la alegría, de la bondad de la gente… y deje en paz, por favor, a nuestros hijos e hijas, que al fin y al cabo no le han hecho ningún daño a usted ni a nadie.

Atentamente,

Associació de Pares i Mares de Gais i Lesbianes (AMPGIL)

 

Sábado, a 6 de Noviembre de 2010

Pensando, pensando, pensé: si en vez de haber nacido en España (o en Portugal, o en Panamá, o en Yanquilandia, o en Venezuela, o en Italia…) hubiera nacido en Irak o en Afganistán, en China o en India, mi educación básica y familiar habría sido distinta. Y yo habría sido distinto.

Si hubiéramos nacido en Afganistán (o en Arabia Saudí) tal vez llevaría ropajes islámicos; tal vez tendría que dejarme crecer la barba hasta que ocupara el tamaño de un puño por debajo de mi barbilla; no podría ir al cine; tendría prohibido ir a conciertos de música; tendría que estar a favor de la lapidación de una mujer adúltera; no podría pertenecer a ningún sindicato; tendría que respetar los días festivos e ir a la mezquita; tendría que orar inclinado en tierra orientado a La Meca; no podría tomar ningún producto elaborado con carne de cerdo; no podría…

En cambio, como nací en España, tengo la suerte de que sólo me prohíben usar condones; abortar (si fuera mujer); tener relaciones sexuales que sean exclusivamente para el placer (deberán ser siempre para la procreación); poder casarme con otro hombre (en caso de que fuera gay)... Y me animan a que esté en contra de que el Estado Español pueda procesar a los curas por pederastia; a estar a favor de que el Estado Español pague, con los impuestos de todos los españoles (incluidos los ateos), sus colegios excluyentes en los que están separados los niños de las niñas, sus iglesias, capillas, catedrales, fundaciones, asociaciones, congregaciones y demás “ciones; a apoyar que la mujer sea relegada a ser mera comparsa en sus actos religiosos; a creer que existe un cielo, un infierno, un limbo de los justos y un purgatorio (¡Ah, perdón, me olvidé! El purgatorio y el limbo ya no existen: después de cientos de años creyendo que sí existían, ahora decidieron que no); a leer la Biblia y creer en lo que dice allí de que a los ricos les va a costar mucho entrar en el cielo pero, al mismo tiempo, comprobar como los curas, obispos, arzobispos y papas “le doran la píldora” a los poderosos (y millonarios); a aceptar a pies juntillas que el Mundo, tal como dice la Biblia, sólo tiene 6.000 años y no varios miles de millones de años como dicen los científicos; a creer que somos producto de lo que llaman el diseño inteligente y no de la evolución de las especies; a aceptar que el matrimonio es indisoluble pero ver como el Tribunal de la Rota rompe matrimonios a cambio de dineros jugosos y abundantes; a recordar la Inquisición y sus miles de asesinados en hogueras como pequeños errorcillos de los papas y obispos de la época; a aceptar que exista un Dios sanguinario y despiadado en el Antiguo Testamento y otro lleno de amor y misericordia en el Nuevo; a creer que Jesús es hijo de una virgen embarazada por obra y gracia de un Espíritu Santo y no por José, su esposo (el primer carnudo que pasó a la historia, pero como santo: ¡Qué menos!); a no aceptar que no puedo meterme entre pecho y espalda un buen chuletón de carne de buey durante los días de Semana Santa; a tener que tomar la  hostia y creer que allí está, transmutado, el cuerpo de Cristo; a aceptar que por el 'pecaminoso' desliz de Eva al dar de comer una manzana (eso dice la Biblia) a Adan, todos los hombre, mujeres, niños y ancianos estamos condenados por los siglos de los siglos de los siglos, a ser meros reos de un pecado original que no hay forma de borrar jamás…

Desde hoy también tengo que aceptar algún imposiciones más: aceptar como dogma de fe (lo dijo el Papa) que en España, por culpa del ‘rojo’ de Zapatero, vamos camino de la secularización, el laicismo y el infierno, y que la situación religiosa de mi país es similar a la tuvimos (lo dice un Papa sucesor de otros papas que miraban para otro lado mientras Franco asesinaba) en los años de la II República.

Llegados a este punto, me pregunto (religiosamente hablando, y con miedo a pecar): si con los talibanes voy al infierno por no hacer o por no creer en sus dogmas y con los cristianos también me puede pasar lo mismo, ¿De qué me valió haber nacido en España y no en Afganistán si al final puedo ser castigado con el inférnum? ¿Qué diferencia hay entre un Alá y un Dios que son igual de vengativos y represores?

Después de tamañas blasfemias, para salvar mi alma sólo se me ocurre decir: ¡¡Crux sancta sit mihi lux, non draco sit mihi dux, vade retro Satana, numquam suade mihi vana, sunt mala suae libas, ipse venena bibas!!

 

Alfredo Webmaster

 

Sábado, a 6 de Noviembre de 2010

Hay libros que deberían ser de obligada consulta; hay artículos que deberían ser de imprescindible lectura; hay escritoras que deberían de ser elevadas a los altares (laicos). Una de esas últimas es Maruja Torres.

El pasado 4 de noviembre, en la contraportada de El País, publicó su habitual columna semanal. La de esta semana se llamaba “Mi Papa”, un excelso artículo de corte jocoso al que me adhiero con entusiasmo. Y al que se debería adherir todas las personas cabales de éste, mi país. Y de muchos otros.

Alfredo Webmaster



Mi Papa, por Maruja Torres para elpais.com, 04/11/2010

Reconozco que no sé qué ponerme para ir a recibir al jefe del Estado vaticano y recordarle a la vez que Cataluña es una nación, que tenemos raíces católicas hasta en lo más hondo del profundo moño de las pubillas más abismales; que soy charnega pata negra desintegrada por implosión voluntaria de fronteras; que solo me casaría, y de blanco, si fuera gay y con Carla Bruni, nada más que para fastidiarle (al Pontífice); y que creo firmemente que, si existiera Dios, unos cuantos miles de curas pederastas habrían caído fulminados a lo largo y ancho del mundo desde hace un montón de tiempo.

Todo esto me ocurre por ser mujer. No solo no puedo ser sacerdotisa: es que ni siquiera sé con qué cubrirme para recibir a B-16 a las puertas de la Sagrada Familia. Si fuera un hombre no tendría tal problema. Me pondría un condón. Cuatribarrado y con barretina en la punta, pero condón.

Condón, condón, condón, condón. Lo repito como un karma. Y además, qué bien, condón rima con nación. A ver, todos a una: "Cataluña es un condón". "Un condón es una nación". "Una nación es un condón". "¡Ay, condonera! ¡Aunque la gente no quiera!" (música de Campanera, copla inmortal de Joselito).

¿Me he vuelto loca? Posiblemente. Después de saber que el Tea Party se ha cargado a Obama por intelectual -y por ser de Al Qaeda-, ¿no es para desplomarse en la insania que en este país no dispongamos ni de un Nestea Party capaz de rechazar a Ratzinger por intelectual y por cabeza máxima de una institución homófoba, machista, antiabortista y antievolucionista?

Dijo Amin Maalouf en su animoso aunque pesimista discurso de aceptación de lo de Asturias: "Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético". Y dijo bien: tenemos la prueba. Más avanzan las religiones, más retrocede la ética.

Condón, nación, papón.

 

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