Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Lunes, a 20 de Febrero de 2012

 

Por Sonia Sonny (Puerto Rico)

 

El Coquito es un ponche o licor típico que se prepara en los hogares puertorriqueños y que no puede faltar en las actividades y fiesta navideñas.

 

La receta deriva del famoso ron con coco que preparaban los campesinos y trabajadores de las centrales azucareras de la isla.

 

Los ingredientes básicos de la receta original, son: leche condensada, leche evaporada, crema de coco, leche de coco, ron blanco, canela y vainilla. Hay una variante de la receta en la cual se le añade un caldo elaborado a base de jengibre.

 

Envasada en frascos decorativos o en botellas decoradas en casa, esta deliciosa receta puede convertirse en un regalo muy apreciado por la familia y los allegados.

 

Este año prepare, para obsequiar a mis compañeros de trabajo, la receta del “Coquito con sabor a pistacho”. Debo decir, sin resultar pedante, que fue todo un éxito: gustó a todos por el dulzor y adictivo sabor de la mezcla. Personalmente, a mi me gustan todas las variaciones de la receta, que son muchas, y experimento continuamente con distintos añadidos.

 

Para muchos es una bebida adictiva que tomada en exceso resulta demasiado empalagosa y dulzona; mi límite está en una copita o dos a lo máximo. En fin todo es cuestión de gustos.

 

Comparto con los lectores de la web musicayvino.com la recta de esta sabrosa bebida: espero que os guste y que sea parte de la celebración en la Navidad del 2012.

Coquito con sabor a pistacho

Ingredientes:

- Una lata de leche condensada

- Una lata de leche evaporada

- Una lata de leche de coco

- Una lata de crema de coco

- Una cucharadita de sabor pistacho

- Una taza de mantecado de pistacho

- Un cuarto de taza pistachos triturados

- Ron blanco al gusto

- Canela en polvo (opcional)

Preparación: mezcle todos los ingredientes en la licuadora. A continuación, enfría la mezcla en el refrigerador por unas 2 horas. Si lo deseas, puedes espolvorearle un poco de canela. Se sirve muy frío.

NOTA: puedes jugar con los sabores y variar la receta agregando extracto de almendras (y almendras picaditas), sirope de chocolate, jengibre, crema de avellanas, brandy, huevo, vainilla, etc.

 

 

Lunes, a 27 de Septiembre de 2010

 

Autobús biblioteca en Puerto Rico

(GETTY IMAGES / TIME & LIFE PICTURE / GORDON PARKS)

Artículo escrito por Mayra Santos-Febres para elpais.com, el 25/09/2010 , enviado por Sonia Sonny desde Puerto Rico

Puerto Rico, país que ha expresado sus continuas reinvenciones a través de la literatura, es el invitado de honor en la feria Liber, que se celebrará la próxima semana en Barcelona, la ciudad que albergó en el siglo XIX el Álbum puertorriqueño.

Cada vez que se oye hablar de Puerto Rico (que son pocas) y que se logra ubicarlo en el mapa, la gente lo imagina como un lugar lleno de playas, ron, música (bien sea de Ricky Martin, Héctor Lavoe, o Calle 13). Pero Puerto Rico es mucho más. De hecho, Puerto Rico es un país bastante complejo. Nuestra historia nos ha obligado a inventarnos múltiples veces. Como todo país, hemos encontrado modos de expresar estas continuas re-invenciones mediante la literatura. Primero fuimos una antigua colonia española traspasada a Estados Unidos en 1898. En el 1952 nos convertimos (eufe/místicamente) en Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En 1917 recibimos el derecho a portar la ciudadanía norteamericana, a pelear en la Primera Guerra Mundial. Ese mismo año, se nos quiso imponer el inglés como idioma oficial. No funcionó. En 1992, el pueblo entero de Puerto Rico recibió el Premio Príncipe de Asturias por insistir en vivir y escribir en español. Sin embargo, al presente, cuatro millones de boricuas viven en The Mainland. Estos hijos de la migración escriben, sueñan y viven en un "puertorriqueño" que a veces se expresa en inglés y otras en español. Se llaman a sí mismos "Puerto Ricans", aunque algunos nunca han puesto pie en la isla, ni saben bailar salsa, ni nunca han bebido ron. La mitad de nuestra población vive en inglés. Sin embargo, seguimos formando parte de una comunidad iberoamericana. Nuestra manera de ser actual es como todo en el planeta, múltiple y global.

Este mes de septiembre, Puerto Rico es país de honor en Liber, en Barcelona. Comiquísima la coincidencia de Liber. La literatura puertorriqueña nace precisamente en Barcelona. En 1844 aparece el Álbum puertorriqueño; con edición aumentada en 1846. Todos sus autores eran estudiantes de la isla radicados en dicha cuidad. Los mismos responsables del Álbum puertorriqueño dan a luz en Cancionero de Borinquen en 1846. En 1849 sale El Gíbaro de Manuel A. Alonso. Con estas obras se da por inaugurada la literatura puertorriqueña. Durante ese siglo XIX tuvimos nuestra buena porción de escritoras feministas. Las más destacadas fueron Carmela Eulate Sanjurjo y Luisa Capetillo. La figura de la Capetillo es bastante singular. Anarquista, pionera del feminismo y del sindicalismo, trabajó como lectora en fábricas de tabaco. Viajó por toda la isla organizando sindicatos. Fue partidaria del amor libre, el espiritismo y el vegetarianismo. Fue, además, la primera mujer en usar pantalones en público (1880), razón por la cual estuvo presa en varias ocasiones. En los años treinta a cincuenta, como en el resto de América Latina, la literatura puertorriqueña rebasa fronteras nacionales. El nacionalismo anti-imperialista fue el discurso protagónico de la época. Las obras del dramaturgo y narrador René Marqués, las del novelista Enrique Laguerre y las de los poetas Julia de Burgos Francisco Matos Paoli y Luis Palés Matos así lo atestiguan. Julia de Burgos es nuestra poeta más conocida. Escribió poemas a la altura de los de Gabriela Mistral (Chile, premio Nobel, 1945), y Alfonsina Storni (Argentina). Laguerre y Matos Paoli fueron candidatos al Premio Nobel. Palés fue el inaugurador del Negrismo en la poesía latinoamericana. Su libro Tuntún de pasa y grifería es lectura obligada para todos aquellos que se interesen por esa "otra" literatura transnacional y diaspórica: la literatura negra escrita en español. También en esta época destaca un gran proyecto editorial en Puerto Rico. En 1953, la Editorial de la Universidad publica la primera traducción al español de las obras completas de Edgar Allan Poe. El traductor seleccionado, Julio Cortázar. Décadas más tarde, otros escritores del boom pasarían por las aulas de dicha universidad. Mario Vargas Llosa fue profesor visitante. Lo mismo Bryce Echenique. Borges recibió un doctorado honoris causa. Acaba de recibir otro Carlos Fuentes. Desde los años cincuenta y hasta el presente, la UPR actuó como el órgano internacionalizador más potente de la cultura puertorriqueña. Ahora, dicha institución pasa por una etapa de crisis. Toma el bastón la Universidad del Turabo, que ha logrado montar la delegación boricua que viajará a Liber en Barcelona.

Las instituciones envejecen. Las definiciones también. Durante los años sesenta y setenta, la identidad nacional combativa nos fue quedando estrecha. Los setenta fueron el imperio literario de las mujeres. Grandes escritoras tales como Ana Lydia Vega, Rosario Ferré, Magali García Ramis lograron las primeras traducciones de literatura puertorriqueña al alemán y al francés. También llegaron los primeros premios literarios importantes. José Luis González ganó el Premio Xavier Villaurrutia (1978) por Balada de otro tiempo. Comienzan a publicar Edgardo Rodríguez Juliá (finalista del Rómulo Gallegos) y el gran Manuel Ramos Otero, autor de Invitación al Polvo, a mi juicio, el mejor poeta contemporáneo en Puerto Rico. Aparece La guaracha del Macho Camacho, obra del más grande de nuestros narradores contemporáneos, Luis Rafael Sánchez. Posteriormente, dicha obra es prologada por Gabriel García Márquez en su edición de Cátedra. Al otro lado del charco -es decir, en Nueva York- la primera generación de inmigrantes boricuas comienza a publicar literatura. Tato Laviera, Petro Pietri, Piri Thomas y Nicholasa Mohr tuvieron que volverle a probar al mundo, esta vez en inglés, que existía un lugar que se llamaba Puerto Rico y que sus habitantes producían literatura. Los últimos treinta años de literatura en Puerto Rico han sido de una efervescencia editorial asombrosa. Nuestra literatura se volvió urbana, bilingüe, migratoria, y transerótica. Se han multiplicado las editoriales independientes. Se publica todo tipo de literatura: fantasía (Pedro Cabiya), realismo sucio (Francisco Font Acevedo, Yolanda Arroyo), poesía intimista (Rafah Acevedo, Janette Becerra, Noel Luna), poesía urbana / spoken word (Willie Perdomo, Mariposa, Yara Liceaga), detectivesca (Wilfredo Mattos Cintrón, finalista del Premio Azorín). Hay puertorriqueños que escriben en inglés pero se criaron en la isla (Javier Ávila), que escriben en español pero viven en Estados Unidos (Lourdes Vázquez); escritores que publican en spanglish (Urayoán Noel, Rebollo-Gil) regardless donde vivan. Son globales y múltiples, como el resto del mundo y ya no interesa probar que existe esa isla rara llamada Puerto Rico, ni que en ella se producen buenos libros y buena literatura. No queremos probarle nada a nadie, pero sí invitar al mundo a leernos y a gozarnos, más allá de las playas, del ron y del reggaeton.

Mayra Santos-Febres (Carolina, Puerto Rico, 1966) fue finalista del Premio Primavera 2006 con la novela Nuestra Señora de la Noche (Espasa) y es también autora de Fe en Disfraz (Alfaguara, Miami, 2009).

La 28ª Feria Internacional del Libro Liber 2010 se celebrará entre los próximos días 29 de septiembre y 1 de octubre en Barcelona. Puerto Rico es el invitado de honor.


Lunes, a 5 de Abril de 2010

El ritmo de la salsa, por Sonia Sonny de Puerto Rico

Para aquellos que gustan de los ritmos caribeños, y en especial del género de la “Salsa”, les contaré un poco sobre su historia, sus máximos exponentes y algunas anécdotas personales relacionadas a la salsa.

La salsa tiene sus raíces en los ritmos cubanos del mambo, la charanga y el chachachá.  Para las décadas de los sesenta y setenta fue adquiriendo un estilo muy particular el cual fue desarrollado por jóvenes inmigrantes puertorriqueños, cubanos y dominicanos del Barrio Latino en Nueva York. Experimentando con una mezcla de ritmos afro-caribeños, tradicionales latinos, intercalando algunos elementos de jazz lograron dar un ritmo diferente, alegre, movido que fue tomando auge. Al mismo tiempo incorporaron algunos instrumentos musicales, sobre todo de percusión los cuales proporcionaron un toque especial al género. Históricamente los exponentes más destacados en este género han sido puertorriqueños. Es por esto que la salsa siempre ha sido vinculada a la isla de Puerto Rico.

Por tanto, la salsa es una fusión de diferentes géneros musicales, tales como: guaguancó, mambo, bomba, guaracha, chachachá, plena, son montuno, etc.  El ritmo de la salsa fue introducido por los “Lebron Brothers”, de origen puertorriqueño, en los salones de baile de la ciudad de Nueva York dándole así un impulso especial a los ritmos latinos.

La salsa se toca en compás de cuatro tiempos, siendo característico el ritmo de las claves.  Utiliza de fondo instrumentos de percusión (campana, congas y timbales). Además, se le agregó el uso del trombón como complemento melódico. Otros acompañantes son: la flauta, la guitarra, la trompeta, el piano, etc. Y en Puerto Rico, especialmente para la época Navideña, se le acompaña con el cuatro (instrumento típico puertorriqueño mas pequeño que la guitarra y que utiliza 10 cuerdas) lo que le brinda un sonido muy especial, mas alegre, melódico y muy agradable.

La salsa comenzó a tener un gran auge cuando se creo Fania Records, compañía creada por el flautista dominicano Johnny Pacheco y el abogado judío Jerry Massucci quienes le dieron un gran impulso al género de la salsa al producir y distribuir los discos de un gran número de cantantes, orquestas, y grupos. En esos momentos eran conocidos como Las Estrellas de la Fania (Fania All Star). Y fue bajo la Fania la que dio a conocer el género de la salsa a nivel mundial con sus giras y conciertos.

En Puerto Rico la salsa comenzó a tener auge en la década de los setenta y para la década de los ochenta ya estaba en todo su apogeo. Se fue convirtiendo en un elemento esencial que nos identifica como nación. Esto es así ya que la salsa cuenta con algunos elementos musicales de la bomba y la música típica puertorriqueña.

Definitivamente, aunque gusto de escuchar variados géneros musicales, incluyendo la música clásica, las baladas, etc., la salsa le concedió a mi vida chispa, alegría y ritmo. Realmente me encanta, y es que no puedo describir la sensación que siento cuando llego a una fiesta y la orquesta interpreta una pieza de salsa.

¡Cómo no va a gustarme la salsa!: mis dos hermanos mayores eran los emisarios número uno de la salsa en mi hogar.

Durante mi niñez y adolescencia estuve muy ligada al ritmo de la salsa pues mis hermanos eran los cocolos (así le llaman en la isla a los seguidores de la salsa) mas famosos de la urbanización.  En mi hogar no faltaban los discos de la salsa, las congas, los bongoes, los timbales, etc. En fin, cuando mis hermanos y sus amigos se reunían en casa, siempre estaban escuchaban discos de salsa. Mientras, sacaban sus instrumentos y se formada tremendo alboroto. Todo para disgusto de mi madre… y de los vecinos, jejeje. Lo importante: que todos nosotros lo disfrutábamos al máximo.

¿Mi preferida salsa preferida?: la salsa sensual y erótica, porque fue la música que marco mis años de adolescencia y, además, la que predomino en las fiestas escolares o a las que acudía durante esa época. Uno de los recuerdos especiales de mi juventud fue el de mi fiesta de graduación, amenizada por La Sonora Ponceña, El Gran Combo de Puerto Rico y la Orquesta de Bobby Valentín. Fue una noche estupenda, ¿quién pudiera volver el tiempo atrás? Realmente, no es posible, pero siempre conservare esos hermosos recuerdos y los momentos tan felices que pase con mis amigos y familiares.

En Puerto Rico, Rafael Cortijo creo una fusión afro-puertorriqueña con base de bomba, guaracha, plena y seis con un formato de “jazzband” afro-americano. Esta fusión sirvió de base para la expresión musical moderna llamada salsa ya que rompió las normas de la música tradicional y causo furor en y fuera de la isla. Debido a esto Rafael Cortijo fue bautizado como El Sonero Mayor.

Más adelante, se fueron creando muchos grupos y orquestas de salsa en la isla, siendo algunos de los más famosos: Tommy Olivencia, Willie Rosario, Charlie Palmieri, Eddie Palmieri, El Gran Combo, Mario Ortiz, Johnny El Bravo, Bobby Valentin, Richie Ray & Bobby Cruz, Lebrón Brothers, Willie Colón, Ismael Rivera y Los Cachimbos, Papo Lucca y La Sonora Ponceña, Roberto Roena y los Apollo Sound, Revolución 70, Raphy Leavitt, Tempo 70, Puerto Rican Power, Orquesta Zodiac, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Pellin Rodríguez, Pete “El Conde” Rodríguez, Héctor Lavoe, Marvín Santiago, Raphy Leavitt y La Selecta, Luis “Perico” Ortiz, Ray Barreto, Mickey Cora y su Orquesta Cabala, Rubby Haddock, Luigi Texidor, Orquesta Mulenze, Cheo Feliciano, Cano Estremera, entre otros.

En los años 80, la llamada la salsa “dura” fue dejando los sonidos fuertes y las descargas para evolucionar y tornarse en un sonido más suave, melódico, romántico y sensual. El baile se torno más lento y las letras fueron cambiando a temas referentes al amor, la pasión y al erotismo. Esta música fue denominada «salsa sensual o erótica» y algunos de sus máximos exponentes fueron: Louie Ramírez, Eddie Santiago, Frankie Ruiz, Willie González, Tony Vega, David Pabón, Paquito Guzmán, Jerry Rivera y Rey Ruiz.

A inicios de la década de los 90 la salsa romántica y sensual comenzó a perder popularidad debido al impulso de otros ritmos caribeños como el merengue y la bachata. Así, nuevamente la salsa vuelve a evolucionar y regresa a los temas populares y clásicos, por lo que vuelven a tomar auge las agrupaciones clásica, como: El Gran Combo, La Sonora Ponceña, Rubén Blades (panameño), Andy Montañez (a él lo hemos encontrado en la playa y en otras actividades, y debo decirles que es un ser muy humano muy especial, encantador, muy humilde que siempre esta dispuesto a compartir y conversar con su público), Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, Domingo Quiñones, Tito Rojas, Michael Stuart, la India o Marc Anthony, entre otros. De los cantantes y músicos de los años 90 en la actualidad siguen activos Marc Anthony, La India, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle o Michael Stewart.

Tanto respaldo ha tenido la salsa en la isla que el gobierno de Puerto Rico oficializó el tercer domingo del mes de marzo como el Día Nacional de La Salsa; en los últimos 25 años la emisora Z93 (emisora de salsa) ha organizado la actividad llamada El Día Nacional de la Salsa reuniendo un gran número de exponentes de ese género. Esta actividad es respaldada por miles de puertorriqueños así como también por cientos de extranjeros que visitan la isla para asistir a esos grandes conciertos.

El último se llevo a cabo el pasado fin de semana y fue todo un éxito. El estadio Hiram Bithorn estaba repleto y, según la prensa, los asistentes la pasaron de maravilla. Lastima que yo no pudiera asistir.

Próximamente, del 24 al 31 de julio de 2010, se estará celebrando en la isla el “14Puerto Rico Salsa Congress” en el Hotel San Juan and Casino, otro importante evento relacionado con la salsa.

La salsa es un ritmo que se baila en muchos países, pero los puertorriqueños le añadimos un toque especial: muchos bailadores de mi país han sido galardonados en innumerables ocasiones en diferentes concursos de baile.

Indudablemente, la salsa no desaparecerá de mi país ya que se ha convertido en la esencia del puertorriqueño, que fusiona la música y el baile en un ritmo contagioso que nos fascina. La salsa es parte de nuestra propia vida como pueblo.

 

Viernes, a 23 de Enero de 2009

Os propongo un recorrido por la ciudad de San Juan en compañía de Sonia Sonny, una amiga de Puerto Rico y autora de este texto.


Mapa del Viejo San Juan. Si quieres verlo más ampliado y con detalles (en inglés), entra aquí.

Pensando en aquellos viajeros que gustan de conocer otros lugares del mundo, os hablaré un poco sobre mi país, Puerto Rico, y sobre mi ciudad, San Juan.

Puerto Rico es la más pequeña de las Antillas Mayores, un archipiélago rodeado de un pequeño grupo de cayos e islitas, y entre ellas, Vieques y Culebra, famosas por su lucha para sacar la Marina de Guerra de los Estados Unidos de su territorio.

Puesto Rico es una isla pequeña, de 100 millas de largo x 35 de ancho. Aunque que es pequeña, tiene muchos atractivos; entre ellos, una agradable temperatura promedio anual de 82°F (28°centígrados), además de otros muchos atractivos que iréis descubriendo a través de este escrito.

San Juan, ubicada en la costa noreste, es su capital y cuenta con el principal puerto marítimo de la isla. Limita al sur con Aguas Buenas y Caguas, al oeste por Guaynabo y Bayamón, al este por Carolina y Trujillo Alto y al norte con las azules aguas del Océano Atlántico, que la bañan. Es una ciudad llena de contrastes donde predomina lo antiguo en combinación con lo moderno.

Nuestra cultura se nutre de la unión de tres grupos étnicos y culturales: europeos (mayoritariamente españoles), indígenas (taínos descendientes de los arahuacos provenientes de América del Sur, específicamente de Guyana y Venezuela) y africanos. Y es precisamente en San Juan en donde se fusionaron los tres grupos para ir modelando el carácter criollo abierto, tan simpático, hospitalario y típicamente alegre como es el de los puertorriqueños.

San Juan es el principal centro poblacional de PR y esta dividido en tres sectores diferenciados: el Viejo San Juan, la zona playera y hoteles (Condado, Miramar, Ocean Park, Santurce e Isla Verde) y las comunidades circundantes. Se nombro a la ciudad como San Juan en honor de San Juan Bautista su Santo Patrón, y no en honor de Juan Ponce de León (primer gobernador español de la isla) como muchas personas creen.

En este escrito os aporto algunos datos breves sobre su historia, específicamente del Viejo San Juan (VSJ) o la Ciudad Amurallada, (como también se le conoce) por considerarlo un lugar único y muy especial. El VSJ esta reconocido como una de las ciudades más hermosas del mundo y ningún visitante debería obviar recorrer sus calles y plazas, sin prisas, disfrutando de cada rincón y detalle.

Miles de historias y leyendas se esconden en sus antiguos edificios, sus murallas y fuertes. Algunas se las iré narrando mas adelante y otras quedarán custodiadas por siempre en sus antiguos edificios y murallas.

Desde chiquita he sentido una atracción muy especial por el VSJ, quizás porque mis padres me llevaban a visitar la ciudad, los museos y los fuertes desde que era muy niña. Para mis hermanos y para mí era una gran aventura. Las inmensas murallas y sus imponentes fuertes nos causaban una gran admiración, pero también nos producían temor debido su gran altura y porque al acercarnos a sus bordes y mirar hacia abajo solo veíamos un gran precipicio. Conforme seguíamos adentrándonos en los fuertes podíamos apreciar profundos fosos, túneles, escaleras, calabozos y los cañones con sus enormes balas a sus pies. Y cómo olvidar la placentera experiencia de volar cometas o chiringas en los terrenos de El Morro. Generaciones de niños puertorriqueños han volado chiringas en sus terrenos y puedo asegurarles que es una experiencia entretenida, divertida e inolvidable, tan agradable como disfrutar de la brisa del mar sentados en las viejas murallas, mirando las aguas tranquilas, disfrutando del olor salado del aire caribeño o admirando los grandes cruceros que entran en la bahía de la ciudad.

Ahhh, también había algo muy especial como era una visita que todos los años se volvía obligatoria en la época navideña  y que todos los niños esperábamos con ansias: ir a ver el Belén y los Reyes Magos que el gobierno montaba en La Lomita de los Reyes, (así llamamos los terrenos altos ubicados frente a El Capitolio). Allí no solo disfrutábamos del hermoso belén y los reyes sino que también comíamos golosinas y escuchábamos música. Tiempos inolvidables y especiales porque cuando somos niños tenemos una forma diferente y especial de ver las cosas, de disfrutar las aventuras y travesuras.

Bueno, basta de recuerdos de la infancia y sigamos con el relato.

 
Fue Juan Ponce de León quien estableció, por ordenes de Fray Nicolás de Ovando, en 1508 un poblado llamado Caparra, pero nunca pudo ver culminada su iniciativa ya que murió asesinado durante una expedición a Florida. Debido a que Caparra estaba en un lugar poco accesible y pantanoso, en 1519 el poblado fue trasladado al lugar que hoy conocemos como el Viejo San Juan. Un tiempo después los conquistadores españoles convirtieron toda la ciudad en una fortaleza con el fin de defender sus posesiones en el Nuevo Mundo y a sus residentes. Para lograrlo, construyeron La Fortaleza o el Palacio de Santa Catalina, cuya primera etapa se terminó en 1540, y dos gigantescos fuertes: San Felipe del Morro y San Cristóbal. Hoy en día, después de 500 años, aún están muy bien conservados, tanto sus imponentes murallas con sus garitas.

Visitar el VSJ, una ciudad con 5 siglos de historia, vibrante y cosmopolita, es una experiencia inolvidable. Es una aventura que te incita a transportarte al pasado… “sus fortalezas, museos, edificios históricos, iglesias y sus calles adoquinadas”, nos brindan un encanto especial, único en todo el caribe isleño. Nos invitan a imaginar como era la vida en una ciudad que era codiciada y atacada por los enemigos de la España de aquella época y por alguno de los piratas más famosos de la historia.

Para aquellos que buscáis otro tipo de aventuras, os diré que no todo es histórico y antiguo ya que el VSJ tiene diversidad de atracciones.

Para el que gusta ir de compras hay comercios por doquier: joyerías, tiendas de regalos, artesanías, galerías de arte, tiendas de ropa, etc. O, si lo prefieres, puedes salir a las afueras de la vieja ciudad donde esta ubicado el centro comercial más grande del Caribe, Plaza Las Américas.

Algunos visitantes, más conservadores, gustarán de sus plazas u optaran por caminar por sus estrechas calles y admirar los edificios, sus balcones que datan del siglo XVI al XVIII pintados en colores brillantes, o simplemente disfrutarán caminando por el área de los muelles turísticos donde podrán admirar los grandes cruceros atracados en el muelle.

Si lo prefieres, te puedes sentar en algún café y disfrutar de ricas golosinas. Si te interesa degustar de un buen plato típico, de cocina internacional o tomar una refrescante bebida, hay una gran diversidad de restaurantes y bares.

Para el que guste de las fiestas y la algarabía (como a nosotros los puertorriqueños), hay variedad de actividades nocturnas: en el VSJ se vive una vida nocturna intensa, especialmente los fines de semana.

El primer martes de cada mes pueden disfrutar de las Noches de Galería, a finales de enero de las Fiestas de la Calle San Sebastián, o del festival anual con música en vivo, de las procesiones religiosas, de comidas típicas en locales típicos, de las artes graficas y las artesanías de mi país.

Para los románticos en pareja, tenéis los Atardeceres Románticos todos los domingos, a las 5:30 pm, en el Paseo de la Princesa; allí, veréis grupos musicales que os deleitarán son sus ritmos más apasionados.

Todos los años entre los meses de mayo y junio, se celebra el famosísimo Heineken Jazz Festival, un lugar de encuentro de los más prestigiosos intérpretes de jazz. El primer y último sábado de cada mes, tenemos Arte en la Plaza de Armas, con exhibiciones de lo más granado de la pintura y escultura. Y todos los miércoles, “Una Hora con Casals”, momentos en los que tendréis la oportunidad de disfrutar con los conciertos del Festival Casals en PR, mirando audiovisuales de la colección Casals. Además, contáis con las variadas actividades que se celebran durante todo el año en la Plaza Dársenas.

Y ahora un pequeño recorrido por alguno de los rincones más hermosos de mi VSJ:

Paseo de la Princesa: Este paseo peatonal fue inaugurado en el 1854 para celebrar el cumpleaños de la Princesa de Asturias (España), y a ese hecho debe su nombre. En 1991 fue remodelado y ampliado para que llegara hasta la Puerta de San Juan. Coincidiendo con la celebración del 500 Aniversario del Descubrimiento de América, en 1992, se reinauguró con gran boato.

El paseo se inicia cerca del puerto marítimo y pasa frente a la antigua cárcel de La Princesa (hoy en día sede de la Compañía de Turismo). Un poco más adelante hay una preciosa fuente que continúa, caminando al pie de una de las impresionantes murallas de la ciudad, hasta llegar a la Puerta de San Juan. En la fuente hay una escultura hecha en bronce por el escultor Luís Sanguino, que representa las raíces culturales de nuestra isla y su mezcla entre lo criollo y lo español.

A lo largo de este paseo encontraras pequeñas placitas con esculturas y bancos en madera donde puedes sentarte a admirar el paisaje o simplemente disfrutar la brisa del mar. En 1999 se adicionó otro tramo que bordea las murallas del Castillo San Felipe del Moro.

Es sumamente placentero caminar por el paseo mientras se disfruta de la espectacular vista de la Bahía de San Juan, Isla de Cabras y el Castillo del Morro. Y si se tiene suerte, puedes disfrutar de las variadas celebraciones, ferias de artesanía, bailes, conciertos, bohemias y otras actividades culturales que allí se realizan. Por ejemplo, durante todo el mes de enero los puertorriqueños y turistas que visiten el Paseo de la Princesa podrán disfrutar de la exposición fotográfica “La Tierra Vista desde el Cielo” del fotógrafo ambientalista francés Yann Arthus-Bertrand: las imágenes son espectaculares.

 

La Puerta de San Juan: Es uno de los lugares mas visitados de la ciudad por su impresionante aspecto y lo bien que se conserva. En el pasado, la ciudad de San Juan estaba completamente amurallada y sólo existía acceso a través de algunas puertas distribuidas a lo largo de sus murallas.

En la Isleta habían cuatro puertas: en el lado norte, la Puerta de San José y Santa Rosa; en el lado sur, la Puerta de San Justo o España y la Antigua Puerta de Santiago, único acceso a la ciudad por tierra, que además conectaba a la misma con el resto de la isla (esta puerta fue destruida por las autoridades españolas en el 1897, junto con parte del fuerte San Cristóbal, para lograr un mejor acceso a la ciudad).

Hoy en día solo se conservan dos puertas, la Puerta de San Juan y la Puerta de San José, que comunica con el antiguo cementerio. La Puerta de San Juan era la más cercana a la Fortaleza por lo que era la entrada principal a la ciudad por el lado de la bahía. En esta puerta se llevaban a cabo las ceremonias de bienvenida a los nuevos gobernadores y obispos que llegaban a la isla. En su frontispicio tiene una inscripción que dice: “Benedictus Qui Venit in Nomine Domini” (Bendito el que viene en nombre del Señor).

 

Hoy día es una de las atracciones más visitadas y puedes llegar a la misma entrando por el Paseo la Princesa o por la Calle de Las Monjas. Desde esta puerta tendrás una excelente vista de la Bahía de San Juan y de Isla de Cabras al otro lado de la Bahía.

Como veis, el VSJ podrá ser muy antiguo, pero ciertamente esta muy viva y rebosante de energía.

Os digo sinceramente, sin restarle meritos a las demás atracciones y lugares de interés de la isla, que ninguna visita a Puerto Rico puede considerarse completa si no visita el VSJ.

Te invito a visitarla y a que sientas plenamente la hospitalidad y amabilidad de nuestra gente. Te aseguro que siempre disfrutaras de algún acontecimiento especial.

La próxima semana escribiré sobre otros lugares de interés, como restaurantes, locales de ocio, música típica y gastronomía, todo acompañado de algunas “Notas de Interés”, como llamaré de aquí en adelante a las anotaciones adicionales.


NOTA DE INTERES: El Viejo San Juan fue designado por las Naciones Unidas como Zona Histórica de Clase Mundial debido a que es un verdadero tesoro histórico, un museo viviente: sus fuertes, murallas y calles pavimentadas con adoquines que fueron traídos desde España en barcos usándolos como contrapeso para la navegación (adoquines que hoy en día han adquirido un color azulado debido al tiempo y la humedad), hacen de mi ciudad una de las joyas de la cultura mundial.
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