Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Jueves, a 9 de Febrero de 2012
 
Don Baltasar Garzón
 
Como saben los lectores de mi página web, hacía mucho tiempo que no publicaba nada nuevo, pero hoy es un día en el que no tengo más remedio que escribir. Desgraciadamente, no lo hago desde la alegría ni el sosiego: hoy escribo desde la desazón, la vergüenza, y el más profundo y reconcentrado desprecio.

¿Por qué?

El llamado Tribunal Supremo de mi país, un conglomerado de jueces de los que algunos llegaron al poder entre dádivas, traiciones y juego sucio, ha sentenciado al juez Baltasar Garzón, perdón, DON BALTASAR GARZÓN (con mayúsculas, y negrilla), a la inhabilitación para ejercer la justicia durante 11 años. Una sentencia similar a la que se le aplicaría a un vulgar delincuente, a un criminal, a un desecho de la sociedad.
 
¿Es posible que suceda algo así en un país democrático del primer mundo? Sí, es posible… y no sólo es posible: acaba de suceder.

Hacía tiempo que esta sentencia se veía venir. Había síntomas que lo anunciaban. Se mascaba la tragedia. Se podía oír desenfundar las navajas traperas. Los aquelarres de los fulanos más sórdidos y canallas lo preconizaban. Y lo ejecutaron con la mayor de las vilezas: aplicando el escarnio público sobre una persona justa para poder beneficiar al malvado, al depravado, al ladrón miserable, al sinvergüenza, al amoral.
 
Y entre esos 'siniestros' personajes que saldrán amparados por la injusticia, está un vecino mío: Pablo Crespo, uno de los encausados por don Baltasar Garcón en el "Caso Gürtel", quien, si la injusticia no lo ampara con torticeras prácticas, debería de pudrirse en la carcel por 'presunto' ladrón y corrupto.
 
Pablo Crespo, ex empleado de Caixa Galicia, es un personajillo que mientras se aprovechaba de su cargo en el Partido Popular de Galicia de José "Pepe" Cuiña (¡tremenda época y batallas las de Pepe Cuiña!), no tenía empacho en jactarse en público (conmigo lo hizo) de las comisiones, supuestamente mafiosas, que se embolsaba por intermediar en los contratos de ventas al Ayuntamiento de Madrid (caso Ros Roca: multimillonaria venta de maquinaria de finales de los 90 y principios de los 2000).

En ese ajusticiamiento taimado también participó otro vecino mío (otro más), un personaje de baja catadura moral y escasa altura (física y mental), un fulano retorcido y sinuoso, un traidor a la causa que dice defender, un liberticida peligroso, un personajillo de película mafiosa de serie "B", el tonto útil que necesitaba la ultraderecha más fascista: el juez del Supremo Luciano Varela.

A él, a Luciano (sin el don, sin respeto ninguno), el tonto útil necesario en todas las películas de malandrines y canallas, y al resto de sus compañeros de cacería, les dedico la lectura de la carta que escribió la hija de DON BALTASAR GARZÓN en su honor.

Asumo como mías todas sus palabras. Comparto como propio su dolor. Siento por su padre el mismo orgullo que ella siente.

¡Venceremos!

Alfredo Webmaster
 
 
""Esta carta está dirigida a todos aquellos que hoy brindarán con champán por la inhabilitación de Baltasar Garzón.

A ustedes, que durante años han vertido insultos y mentiras; a ustedes, que por fin hoy han alcanzado su meta, conseguido su trofeo.

A todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. No les daremos ese gusto.

Nos han tocado, pero no hundido; y lejos de hacernos perder la fe en esta sociedad nos han dado más fuerza para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica, sin sectarismos, sin estar guiada por envidias; por acuerdos de pasillo.

Una Justicia que respeta a las víctimas, que aplica la ley sin miedo a las represalias. Una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer, a pesar de que ahora haya sido mermada. Un paso atrás que ustedes achacan a Baltasar pero que no es más que el reflejo de su propia condición.

Pero sobre todo, les deseo que este golpe, que ustedes han voceado desde hace años, no se vuelva en contra de nuestra sociedad, por las graves consecuencias que la jurisprudencia sembrada pueda tener.

Ustedes hoy brindarán con champán, pero nosotros lo haremos juntos, cada noche, porque sabemos que mi padre es inocente y que nuestra conciencia SÍ está tranquila.

Madrid, 9 de febrero de 2012

María Garzón Molina
""
 
 
Domingo, a 27 de Febrero de 2011

El Intermedio y El Gran Wyoming

BFN y Andreu Buenafuente

Sin lugar a dudas, son los dos mejores showman de España, y, posiblemente, de todos los países en lengua española: El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente, Buenafuente vs Gran Wyoming, qué lo mismo da.

Al Gran Wyoming lo conocimos Tere, Teresita, mi hermano Carlos y yo en el año1980, durante una actuación suya en el pub de la calle Huertas, de Madrid, Café Concierto La Fidula.

Habíamos ido a ese local por decisión mía: en aquellas épocas, cuando estaba en Madrid, iba mucho a La Fidula a escuchar música clásica: todos los días había actuaciones en directo de alumnos del Conservatorio de Música del Teatro Real.

La Fidula era, y es, un local especialmente agradable para tomar una copa en un ambiente relajado, sereno, con magnífica música (a ciertas horas, incluso en directo), buenas copas (sin garrafón) y precios razonables.

Una noche, mientras tomábamos unos combinados y charlábamos, se subió al escenario El Gran Wyoming (más conocido en su casa como José Miguel Monzón Navarro) y su, en aquel momento, inseparable compañero Maestro Reverendo. Desde los primeros acordes y desbarres verbales, dejaron claro lo que eran cada uno de los dos: el Maestro Reverendo un magnífico pianista, arreglista, compositor (autor de varias bandas sonoras para películas) y eterno fumador (siempre con un pitillo en los labios, a punto de caer), y El Gran Wyoming una ametralladora dialéctica incansable, inagotable, capaz de soltar maravillosos ‘spichs’ de interminable duración, en los que entremezclaba todos los temas imaginables intercalados con palabras de la jerga ‘cheli’, desde una perspectiva inteligente, brillante y de izquierdas.

Aquella noche, sentados al borde del escenario, descubrimos el enorme talento de un showman total, un showman que sobresalía entre la mediocridad de los humoristas del posfranquistas que pululaban por la televisión oficial. Aquél día me entregué de corazón a su causa, y rendí pleitesía a su inconmensurable talento.

Hoy, tantos años después de aquel día, lo sigo considerándolo el paradigma del showman más completo de España.

En cuanto a Andeu Buenafuente, qué decir: aún siendo más joven que El Gran Wyoming (10 años menos), es casi igual de talentoso y brillante; además, sabe rodearse de grandes secundarios que le ayudan a redondear sus actuaciones, en las que mezcla temas de toda índole, pero dándole un toque de humor catalán.

Los dos actúan en la Sexta, el canal de TV de Jaume Roures y Emilio Aragón, cada uno en un programa que trato de no perderme nunca: El Gran Wyoming en El Intermedio y Adreu Buenafuente en BFN.

Hace un tiempo Andreu Buenafuente entrevistó en su programa a El Gran Wyoming. El resultado final de tamaño experimento no podía ser otro: media hora de sublime intercambio de brillantez, lucidez y desparpajo.

Tenéis que verlo para creerlo: aquí están los tres vídeos para vuestro disfrute.

Alfredo Webmaster

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (1ª parte)

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (2ª parte)

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (3ª parte)

 

Martes, a 11 de Mayo de 2010

Muchas veces me pregunté cuáles pueden ser las razones, los porqués de la falta de educación de (muchos, muchísimos) los españoles que pululan por mi país. ¿Por qué somos así? ¿Qué trabajo nos cuesta saludar con un “Buenos días” o despedirnos con un “Adiós”? ¿Por qué cualquier ciudadano latinoamericano es muchísimo más educado que nosotros? ¿A qué se debe que tengamos tan mala fama por nuestra displicencia y dejadez en el trato? Supongo que habrá muchas respuestas para algo así. Yo tengo la mía...

Pienso que nuestros problemas se iniciaron en los años tumultuosos de los estertores de la dictadura de Franco, años de represión política, de falta de libertad de expresión, de religiosidad exacerbada, de desprecio al diferente. Era una España que vivía en blanco y negro. Una España que era como los televisores de la época: vieja, plana, sin brillo.

Con la llegada de la democracia y la libertad de expresión, en el tránsito entre lo grosero de una dictadura y lo civilizado de un estado de derecho, algunos, muchos, confundieron el legítimo privilegio a opinar con el (supuesto) derecho a decir lo que nos diera la gana, sin medir las consecuencias de nuestras palabras. Cualquiera de mis conciudadanos consideró normal tratar a sus convecinos como si todos fuéramos iguales, en plan “coleguilla; muchos olvidaron que la educación en el trato no está reñida con libertad en el trato. Algunos, demasiados, olvidaron que no todos somos iguales.

Obviamente, cuando digo que no todos somos iguales, no me refiero a que seamos distintos como clase social o por la función que desempeñamos en la sociedad. No, no me refiero a eso. Me refiero a que no somos iguales en cuanto a edades y nuestra situación personal en la sociedad.

No somos iguales cuando un chico de 15 años trata como si fuera otro chiquillo de su misma pandilla (de barrio) a un señor de 75 años; tampoco somos iguales cuando en un vagón de metro sigue sentada una chica de 15 años, mascando chicle, mientras viaja de pie una señora de 75 años o una mujer embarazada; no nos parecemos en nada cuando una persona se dirige a nosotros de “usted” y nosotros respondemos de “tu; no es sinónimo de libertad entrar en un comercio, no saludar y dirigirse al empleado o empleada en plan imperativo, como si aquello fuera nuestro y la otra persona nuestra esclava.

No, no es lo mismo.

Esa pérdida de valores y de educación es la que nos llevó a lo que ahora somos: un país lleno de gentes abruptas, toscas, groseras, ordinarias, cerriles. Resumiendo: un país sin educación cívica.

Ejemplo claro de que esto es así, de que hemos llegado a la cumbre de lo socialmente reprobable, de que ya nadie se libra del pecado de la ineducación, son los dos ejemplos de los que hablo a continuación.

Por un lado, en la foto, podéis ver a un ex presidente del gobierno de mi país: el insigne y nunca bien ponderado, José María Aznar.

Este personaje de corta talla física (pese a las vergonzosas alzaderas que mete en sus zapatos), que se las da de ultraliberal y neocon, de estar en posesión de la razón absoluta (señalado por el dedo de la infalibilidad), de ser un acérrimo defensor de los sacrosantos valores de la religión católica, es también el mismo fulano que después de impartir (más bien, repartir) una conferencia en Oviedo, y ante las quejas de parte del público por su defensa de la guerra de Irak y otros desmanes similares, no tuvo ningún tipo de reparo en poner duro el dedo corazón de su mano izquierda, haciéndoles, a sus detractores, “una peineta”.

Ver así, en actitud barriobajera y canallesca, a un personaje que alcanzó la más importante de las tareas de gobierno de un país de 45.000.000 de persona, nos permite entender más fácilmente el porqué otro fulano de aquí, de la España de los toros y la pandereta, el llamado John Cobra, no tuvo reparos en comportarse como se comportó.

El ser llamado John Cobra, un ex legionario fascista, tatuado a tutiplé y con varios piercings repartidos por su cuerpo, un fulano que no pasó de educación primaria (pese a que ser gratis el estudio de resto de grados) y que tiene el mismo sentido del ridículo que una lombriz, fue el protagonista de un bochornoso espectáculo que dio en TVE, en la televisión pública española (ver vídeo).

Este mamífero, al que la biología califica como bípedo (¿homo sapiens, tal vez?), se define a si mismo como cantante y showman. Se hace acompañar de una chiquilla de nombre Carol, a la que dice amar y respetar, pero a la le repartió, según denuncias en los juzgados, algunas manadas de hostias (violencia de género).

Este ser (¿humano?) tuvo el atrevimiento de concursar para ser el representante de España en el festival de Eurovisión. Obviamente, su espectáculo fue tan rematadamente malo y soez, que el público le increpó.

¿Cómo reaccionó este insigne catedrático emérito de educación y cultura? Pues más o menos como lo hizo José María Aznar, pero con más proliferación de ordinarieces: tocándose los huevos (con perdón), ofreciendo sus atributos de macho para el uso y disfrute del público masculino (supongo que también femenino) y expeliendo por sus fauces una enorme sarta de sandeces e improperios hacía el público que lo denigró.

¿Son muy distintos el llamado Aznar del llamado Cobra? ¿Acaso, no son similares sus actos y su falta de respeto hacia la gente? ¿Su ineducación viene de su época de estudiantes, quizá del mismo colegio religioso? ¿Fueron compañeros de pupitre o tuvieron al mismo confesor?

Estas y muchas otras preguntas se quedarán sin respuesta, pero la fundamental es otra: ¿Cómo vamos a ser más educados los españoles, si el que fue representante máximo de la dignidad de mi país se comporta como un vulgar pandillero de barrio? ¿Cómo vamos a ser más educados, si el “modelo” a seguir es alguien como José María Aznar? ¿Nos extraña que algunos españoles hagan lo que hacen, si tienen de modelo al maleducado, impresentable y pendejo de Aznar?

Así nos va…

Alfredo Webmaster

 

El insigne José María Aznar, profesor asociado de la Universidad de Georgetown (¡Manda huevos!, que dijo el miembro del Opus Dei, Federico Trillo), impartiendo clases de educación y civismo.

Obsérvese la cara de regocijo "educacional" del ex presidente del Gobierno de España

 El alumno aventajado de José María Aznar, el “ser” llamado John Cobra, dando muestras del aprovechamiento de las enseñanzas impartidas por el profesor asociado de la Universidad de Georgetown


 

Lunes, a 29 de Marzo de 2010

Juan Carlos Escudier para elconfidencial.com, 13/03/2010

Las mentiras no suelen vivir hasta hacerse viejas, o eso mantenía Sófocles, pero las del 11-M siguen cumpliendo años con buena salud. Esta semana se ha conmemorado el sexto aniversario de la matanza y nuestros embusteros de cabecera, a los que la difusión de conspiraciones y patrañas sobre los atentados les ha reportado pingües beneficios, continúan en la brecha y amenazan con eternizarse en esa “búsqueda de la verdad” tan lucrativa. Y como su pudor tiende a cero ya ni siquiera dudan en descalificar a las víctimas más conscientes de sus enredos, como hacía el agujerólogo Pedro J. Ramírez con Pilar Manjón, de quien decía en su filípico videoblog de El Mundo que era “capaz de aprovechar la pérdida de un ser querido como altavoz de su enfermizo sectarismo”. Quien esto afirma, un sujeto amoral (ver nota) y sin escrúpulos que debería ser objeto de estudio de alguna rama de la psicología, lleva años aprovechando la pérdida de 192 vidas para vender más periódicos. Verdaderamente, no ofende quien quiere.

 La estrategia es muy conocida. El periódico del amoral anuncia un gran descubrimiento que va “a poner en cuestión la propia sentencia”, como insistía días atrás el viceramírez del diario, Casimiro García Abadillo, a quien, por cierto, la venta de libros sobre este asunto le ha ido de vicio. Se trata en esta ocasión de la difusión de las grabaciones realizadas en el laboratorio de la Policía Científica donde se llevó a cabo la prueba pericial ordenada por el tribunal que juzgó el caso. La atención se centra en el descubrimiento de dinitrotolueno (DNT) y en la aparente sorpresa del director de la pericia, Alfonso Vega, porque se trataría de un componente ausente de la Goma 2 Eco. ¿Novedad? Ninguna, porque este hecho ya se puso de manifiesto en el juicio y quedó debidamente aclarado, pero sirve de nuevo para sugerir que lo que explotó en los trenes no era la dinamita de Mina Conchita sino otra cosa, con lo que la autoría está en cuestión. De ahí a pedir la puesta en libertad de los condenados por falta de pruebas sólo hay un paso.

La explicación que se dio entonces era algo más que razonable. Además de analizar las muestras de explosivos recogidas de los trenes, de la mochila desactivada, del piso de Leganés y los restos hallados en sus coches, los especialistas diseccionaron los restos de un cartucho de dinamita Goma 2 Eco de mina Conchita que fue enviado como patrón de referencia. ¿Y qué fue hallado en este cartucho? Dinitrotolueno. ¿Por qué se hallaba en el cartucho esta sustancia? Posiblemente, por dos razones: porque la Unión Española de Explosivos, que era el fabricante de la Goma 2 EC y Goma 2 Eco, no había limpiado sus tanques antes de producir esta segunda dinamita; o porque, como se acreditó en un vídeo expuesto en la vista, en Mina Conchita había dinamita de ambos tipos, que pudo ser robada y amasada junta cuando los terroristas fabricaron sus mochilas-bomba.

Pero vayamos también al hallazgo de nitroglicerina, que es otro de los “agujeros negros” detectados por Ramírez y su mariachi, a raíz de la declaración del comisario Sánchez Manzano, al que ahora tratan de empurar. ¿Cómo era posible la presencia de nitroglicerina en uno de los focos de la explosión si ésta tampoco se encuentra en la Goma 2 Eco sino en el Titadyne? Veamos.

En su trabajo, los ocho peritos analizaron un total de 88 muestras, de las que 23 pertenecían a focos de la explosión. En 22 de ellas aparecieron ftalatos, que son componentes exclusivos de la Goma 2 Eco, y en una, nitroglicerina, que es un componente del Titadyne que no está presente en la Goma 2. Esta última muestra, del foco 3 de la estación de El Pozo, era polvo de extintor, enormemente absorbente, lo que, según algunos peritos de la acusación, permitió conservar los componentes del explosivo. La idea que prevaleció fue que la muestra se había contaminado con el paso del tiempo.

Las evidencias de que esto último era lo que ha ocurrido fueron apabullantes. Tres razones sostenían la tesis de la contaminación: la primera es que este polvo fue sometido a una técnica idéntica, llamada HPLC, en 2004 y en la prueba pericial con resultados distintos: es decir, en 2004 no se detectó nitroglicerina y posteriormente sí;  la segunda es que en otra muestra de El Pozo, un tejido del mismo foco que la anterior y que tampoco fue lavado con agua y acetona, es decir, que se encontraba intacto, no había ni rastro de nitroglicerina; y la tercera es que la nitroglicerina apareció también en tres muestras recogidas en Leganés, donde lo que se encontró fueron restos de 17,4 kilos de Goma 2 Eco y 594 fajas de cartuchos de esta misma dinamita, que, como se ha explicado, no contiene esta sustancia.

Muestras contaminadas

¿Que por qué se habían contaminado las muestras? Uno de los peritos policiales lo explicó claramente en el juicio. Según dijo, el embalaje de las muestras no había sido correcto, ya que en vez de frascos de cristal se habían usado bolsas de plástico, que no son herméticas en períodos prolongados. Sus palabras quedaron avaladas por lo ocurrido con la Goma 2 Eco encontrada en las vías del AVE en Mocejón, donde los terroristas planearon otro atentado. De dicha dinamita se tomaron tres muestras: una quedó en manos de la Policía, que la almacenó en una bolsa de plástico, y dos en poder de la Guardia Civil, que la guardó en tubos falcon, una especie de tupper cilíndricos y con tapa de rosca. En origen, el explosivo no podía contener ni nitroglicerina ni dinitrotolueno, pero, ¡oh sorpresa!, ambos componentes aparecieron en el análisis de la muestra custodiada por la Policía. ¿Conclusión? Pues que estaba contaminada.

Pero es que ni siquiera la presencia de otra dinamita distinta a la Goma 2 Eco pondría en cuestión la sentencia de Gómez Bermúdez, que dice así textualmente: “El Tribunal, tras apreciar en su conjunto todas las pruebas periciales practicadas sobre la materia a partir del 27 de mayo da por probado que en todos los casos aparecen componentes de la Goma 2 Eco, lo que indica que esta dinamita estuvo presente en todos los focos de los trenes, sin bien no puede descartarse la presencia de otra u otras marcas de dinamita. Sin embargo, este dato, en relación con las declaraciones de los procesados y testigos que acreditan la existencia de tráfico y transporte de explosivo desde Mina Conchita y las periciales sobre los restos hallados en el vehículo Volkswagen Golf 0500 CHB, detonadores y restos de explosivo de la Renault Kangoo 0576 BRX y sobre el que componía el artilugio desactivado en Vallecas, lleva al Tribunal a afirmar, más allá de toda duda razonable, que la procedencia de todo o gran parte del explosivo utilizado proviene de la explotación minera conocida como mina Conchita”. 

Por supuesto, nada de lo anterior se incluye en las supuestas informaciones de Ramírez, posiblemente porque el pobre debió distraerse buscando la verdad por sus intrincados vericuetos. El 11-M le sigue resultado muy rentable a él y a Jiménez Losantos, su altavoz bajito. El resto de la orquesta es tan insignificante que no merece la pena mención alguna. Sin duda, la investigación de los atentados, espléndida por otra parte, ha dejado flecos sin aclarar y las víctimas y la sociedad en su conjunto tiene todo el derecho a que se esclarezca hasta el último detalle. Lo que harta es tanta mentira disfrazada de periodismo

 


 
Notas:

Aún recuerdo, con insana alegría, el vídeo que le grabaron a Pedro J. Ramírez en una cama, vestido de ramera con un corsé rojo bien ceñido a su cuerpo, unas veces a cuatro patas recibiendo en su an(o)tomía un enorme consolador, de esos que hacen época, y en otras ocasiones boca arriba, humillado y suplicante, con voz meliflua, baboseante, mientras le pedía a una prostituta de nombre Exuperancia Rapú Muebake, que le arrojara en su boca aguas menores... mientras, su santa esposa reposaba en vuestra casa esperándo el retorno al hogar del padre de familia y, seguramente, con el rosario entre sus dedos orando por la salvación eterna de tu (im) pura alma.

También recuerdo a ese mismo Pedro J. Ramírez, en esta ocasión tan pulcro como siempre, tan bien vestido por Ágata Ruiz de la Prada (su santa esposa), persiguiendo con insana e inmoral saña a Exuperancia, hasta meterla en prisión (con la inestimable ayuda de su cuadrilla de abogados, jueces y fiscales, atemorizados por su verbo fácil y su pluma indecorosa).

Y mientras todo esto sucedía, pasó algo que no quiero olvidar jamás. Un día, ese mismo Pedro J., el gran adalid de la libertad y de la decencia, de la moral y las buenas costumbres católicas, usando las páginas sicarias de su periódico, maquinó la más retorcida, maquiavélica, desalmada y contumaz de las humillaciones al senador Carlos Piquer, al que arrastraste por el fango de su periódico, hasta conseguir que se suicidara. ¿Cuál fue la "culpa" que llevo a Carlos Piquer hasta el suicidio?: un errorcillo que cometió en una noche de copas y juerga.

Por tu pasado, por tu historia, por tus actos caballerosos, por tu ejemplar vida de buen padre, fiel esposo y cristiano devoto, ¡Oh, Pedro J., gran magnate de la prensa y de la decencia!, te declaro mi (des) amor eterno.

Alfredo Webmaster

Posdata: visitando la página web de don Enrique Meneses, como hago casi todos los días, te das cuenta fácilmente dónde está la dignidad y la humanidad, donde la ética y la estética de una profesión tan mancillada por las manazas y las letras de auténticos sicarios. Don Enrique, el maestro, sigue siendo el faro de la profesión. ¡Qué pena que esté tan mayor!

 

Martes, a 11 de Agosto de 2009

España cañí, por Arturo Pérez-Reverte, publicado en XLSemanal, 09-08-09

Vamos a llamarlo, si les parece bien, hospital del Venerable Prepucio de San Agapito. O, si lo prefieren, de los Siete Dolores de Santa Genoveva. Para más datos, añadiremos que está situado en una ciudad del sur de España. Y el arriba firmante –yo mismo, vamos– camina por el pasillo de una de sus plantas después de haber conseguido, tras arduas gestiones, intensas sonrisas y mucho hágame el favor, permiso para visitar a un amigo internado de urgencia, al que sus innumerables pecados y vida golfa dejaron el hígado y otros órganos vitales en estado lamentable.

Voy por el pasillo, en fin, pensando en un informe publicado hace poco: uno de cada diez trabajadores de hospital español sufre agresiones físicas por parte de pacientes o sus familiares, y siete de cada diez son objeto de amenazas o insultos ante la pasividad de los seguratas correspondientes. Que con frecuencia, según las circunstancias, prefieren no complicarse la vida. Y no deja de tener su lógica. Una cosa es decir no alborote, señora, caballero, a un ama de casa de Reus o a un jubilado de Úbeda cabreados con o sin motivo, y otra diferente, más peliaguda, impedir que un musulmán entre a la fuerza con su legítima en el quirófano, decirle a un subsahariano negro de color que no es hora de visitas, o informar a cuatro miembros de la mara Salvatrucha que la puñalada que recibió su amigo Winston Sánchez no se la podrán coser hasta mañana. Ahí, a poco que falle el tacto, sales en los periódicos.

Pienso en eso, como digo, mientras busco la habitación B-37. En éstas llego a una sala de espera con los asientos y el suelo cubiertos de mantas, papeles, vasos de plástico y botellas de agua vacías; y cuando me dispongo a embocar el pasillo inmediato, dos gitanillos que se persiguen uno a otro impactan, sucesivamente, contra mis piernas. Me zafo como puedo, mientras creo recordar que en los hospitales están prohibidos los niños, sueltos o amarrados. Luego miro en torno y veo a una señora entrada en carnes, con una teta fuera y dándole de mamar a una rolliza criatura que sorbe con ansia de superviviente. Slurp, slurp, slurp. A ver dónde me he metido, pienso con el natural desconcierto. Entonces miro hacia el pasillo y me paro en seco.

Imaginen un pasillo de hospital de toda la vida. Y allí, arremolinada, una quincena de personas vociferantes: seis o siete varones adultos, otras tantas mujeres y algunos niños parecidos a los que acaban de dislocarme una rótula en la sala de espera. Sobre los mayores, para que ustedes se hagan idea, tecleas juntas en Google las palabras García Lorca, Guardia Civil, Heredias, Camborios, primo y prima, y salen sus fotos: patillas, sombreros, algún bastón con flecos, dientes de oro y anillos de lo mismo. Sólo les falta un Mercedes del año 74. Los jóvenes visten de oscuro y tienen un aire desgarrado y peligroso que te rilas, a medio camino entre Navajita Plateá y las Barranquillas. En cuanto a las Rosarios, sólo echas de menos claveles en los moños. Las jóvenes tienen cinturas estrechas, pelo largo, negrísimo, y ojos trágicos. Una lleva un niño en brazos. Todas van de negro, como de luto anticipado. Y en el centro del barullo, pegado a la pared, un médico vestido de médico. Acojonado.

«Ha matao ar papa, ha matao ar papa», gritan las mujeres, desgañitándose. Insultan y amenazan al médico los hombres, más sobrios y en su papel. «He dihe que ze moría y za muerto», dice uno de ellos, inapelable. «Te vi a rahá.» El médico, pálido, más blanco que su bata, la espalda contra la pared, balbucea explicaciones y excusas. Que si era muy viejo, que si aquello no tenía remedio. Que si la ciencia tiene sus límites, y tal. «Lo habei matao, criminá», vocifera otro, pasando mucho del discurso exculpatorio. Una de las Rosarios salta con extraño zapateado, agitándose la falda. «Er patriarca», se desmelena. «Er patriarca.» Lloran y gritan las otras, haciendo lo mismo. «Pinsharlo, pinsharlo», sugiere una de las jóvenes. «Que ha matao ar papa

Me quedo donde estoy, prudente. Mejor el médico que yo, pienso. Que cada cual enfrente su destino. Algunas cabezas de enfermos y visitantes asoman por las puertas de las habitaciones, contemplando el espectáculo con curiosidad. Miro alrededor, buscando una ruta de retirada idónea. Los dos gitanillos continúan persiguiéndose sobre las mantas y las botellas vacías, y el mamoncete sigue a lo suyo, pegado a la teta. Slurp, slurp. En la máquina del café, dos guardias de seguridad, vueltos de espaldas a lo que ocurre en el pasillo, parecen muy ocupados contando monedas y buscando la tecla adecuada para servirse un cortado. Me acerco a ellos. ¿Hay capuchino?, pregunto, metiendo un euro. Ellos mismos pulsan mi tecla, amables. Estamos los tres en silencio mientras sale el chorrito.

Viernes, a 13 de Febrero de 2009

Por su interés y actualidad, incluyo en el blog la entrevista que le realizaron Á. Munárriz y F. Vicente al escritor y economista José Luís Sampedro.

Su éxito novelístico, sobre todo con su obra “La sonrisa etrusca”, explica sólo en parte que la faceta de economista de José Luis Sampedro (Barcelona, 1 de febrero de 1917) haya quedado ensombrecida.

El principal motivo, opina el propio Sampedro, es que el sistema económico actual oculta las teorías que pregonan la decadencia del capitalismo. Y Sampedro lleva más de 60 años proclamándolo desde la incómoda óptica del marxismo, desoyendo los cantos de sirena del "fin de la historia" anunciado por Fukuyama o anteriores apóstoles del libre mercado.

Su esposa, Olga Lucas, y el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa, han reunido en “Economía humanista. Algo más que cifras” (Editorial Debate) una muestra representativa de sus textos económicos, escritos sobre todo en los años sesenta y setenta.

Sampedro presentó ayer el libro en Sevilla tras desplazarse desde la Costa del Sol, donde reside en invierno. "Antes estábamos en Canarias, pero los aeropuertos están imposibles. Eso de quitarse el cinturón le parecía humillante", cuenta Olga. El autor de “El amante lesbiano” se muestra tan lúcido (cada día se las ve con el sudoku del periódico Público) como locuaz, pero la edad obliga a una entrevista breve. Sampedro, en el apresurado cierre de la charla, remite a los periodistas a un ensayo cuyo título resumiría casi todo su discurso: “La decadencia de Occidente”; ¡Cómo acertó Spengler!, exclama.


Entrevista

Pregunta. Ahora que ha releído sus textos de hace tres y cuatro décadas, ¿mantiene sus mismas posiciones?

Respuesta. En general sí, lo que no quiere decir que acertase. Aunque creo que en general acerté y de todas maneras no rectifico, porque era sincero. Yo he figurado más como escritor porque he tenido suerte escribiendo. Pero sobre todo por una razón: los que pensaban como yo teníamos menos prensa.

¿Y qué pensaba usted?

Hay unos economistas que se dedican a hacer más ricos a los ricos, y otros, a hacer menos pobres a los pobres. Yo he defendido siempre la necesidad de controlar el mercado. Claro, así no he tenido una plataforma, sobre todo tras el 68, cuando se asustó la derecha y llegaron Thatcher, Reagan...

Hay un ejemplo de economista con plataforma, el premio Nobel Milton Friedman, y otro sin ella, John Kenneth Galbraith...

Los dos murieron en 2006. Yo era de Galbraith y el que tenía la prensa era Friedman, y también el que orientó a Pinochet.

Friedman, un auténtico gurú para los neocon.

Para mí los neos, sean catecúmenos o liberales, no son nuevos. Cuando a una cosa hay que ponerle el prefijo neo es que no lo es. Cuando uno es nuevo no hay necesidad de decir: ¡oiga, que yo soy nuevo! Simplemente la gente dirá: a usted no le había visto nunca.

¿Sigue definiéndose como socialista ahora que...?

Sí, sí.

¿Como socialista marxista?

Es que hay que entender lo que es el socialismo. El socialismo defendía la propiedad pública de los medios de producción, y de esto que no hablen los que se llaman socialistas ahora. De estos yo no soy. No, no...

¿Sigue siendo socialista clásico pese a lo que pasó en el bloque soviético?

Es que tampoco era eso. En el fondo era capitalismo de Estado. Si por socialismo se entiende la propiedad pública y la dirección pública, auténticamente pública, que es la verdadera democracia, entonces soy socialista. Claro que el socialismo de verdad, que yo sepa, no se ha aplicado nunca.

¿Y considera que tiene posibilidades de abrirse camino ahora?

Sí, creo que sí. Lo que pasa es que estamos primitivamente educados. Es muy rudimentaria la situación de la humanidad... Nos movemos por la racionalidad en cuanto a los modos de operar, pero en los fundamentos es todo visceral.

¿Por ejemplo?

Cuando se reelige a Bush, o cuando se vota a Berlusconi.

¿Y qué opina de Obama?

Pues yo estoy encantado, sí, pero tampoco me hago excesivas ilusiones. Para nada. Y fíjese usted, lo tratan como si hubiese descendido el Mesías.

¿Cree que ahora el boom demográfico, sumado a la degradación del medio ambiente y la progresiva escasez de recursos, puede llevar a la revolución?

El desarrollo sostenible del que hablan es insostenible. La población mundial se ha triplicado desde 1900 hasta hoy y, desde luego, la capacidad de regeneración del planeta no se ha triplicado. Eso no se puede mantener. Imposible.

O sea, que cree que habrá una revolución.

Claro. Una cosa que cito yo mucho de Marx es aquello de que el capitalismo convierte todo en mercancía, esa es la verdad del asunto. No sé cuánto tiempo durará el sistema, pero creo que está agotado.

¿En qué consiste la decadencia que usted le atribuye al sistema?

El primer artículo de este libro lo publiqué en 1947 en Inglaterra. Yo era un pipiolo que acababa de terminar la carrera, pero haciendo un estudio sobre las consecuencias de la crisis mundial en las áreas retrasadas en los años 30, vi que el Estado financiaba, ayudaba y subvencionaba a los obreros en paro. Les buscaba trabajo y escuelas para sus hijos. Había posibilidades de redistribución de la gente. ¡Pero la gente se resistía a moverse! En cambio, cuando empezó la Revolución Industrial los obreros iban de los campos a las fábricas de las ciudades. Tenían un espíritu de aventura que un siglo después sus nietos no tenían. Es lo que pasa con el capitalismo.

¿En qué sentido?

Ahora hay miedo. En el siglo XVI, Europa era un volcán de iniciativas. Misioneros, guerreros y labradores se embarcaban a lo desconocido. Y en el terreno intelectual empezaba el humanismo, la imprenta. Ahora, en el país más importante del mundo, el más fuerte y poderoso, Estados Unidos, la gente tiene miedo. Auténtico miedo.

¿Porque tienen propiedad?

Y también porque han perdido por completo el espíritu de aventura.

Hemos cedido libertad a cambio de seguridad...

¡Pero es una seguridad ilusoria que, además, no satisface! Continuamente buscamos mecanismos para vigilar, desnudando a la gente que va en el avión y cosas así. ¿Para qué? Ahora dicen que Obama... Ojalá haga algo, pero no sé yo...

¿Confía en las medidas para salir de la crisis?

En el mejor de los casos, volverán a dejar las cosas como estaban en lo monetario pero con una degradación de la economía real, del medio ambiente y de la producción.

¿El sistema en su conjunto quedará desacreditado?

Hay una cosa que me preocupa: hasta qué punto se están destruyendo valores básicos. No hablo ya de derechos humanos, sino de la justicia, la dignidad, la libertad, que son constitutivas de la civilización. La barbarie es atacar los valores de la civilización.

¿Vivimos ahora en una época de barbarie?

Para mí es una época paralela al derrumbamiento del Imperio romano. Se acabó el Imperio y empezó la barbarie. Lo de Gaza es barbarie, los campos de Hitler y Stalin fueron barbarie, el ataque a Irak es barbarie. Estamos destruyendo el sentido de la justicia. Creo que entramos en una etapa de barbarie que obliga a reconstruir el sistema. Porque el capitalismo no es que sea malo, es que está agotado ya. En el siglo XV era impulsor, constructivo. Ahora está agotado. ¿Cuáles son los planes? Más de lo mismo. Decir que dentro de 15 años acabará la pobreza y repetirlo 15 años después.

¿Y qué esperanza ve?

Creo que la ciencia. Ahora el capitalismo se desmorona, porque la muerte es el precio de la vida. Las sociedades son seres vivos, se descomponen. Las diferentes subestructuras básicas no funcionan a la vez. Hay anacronismos, distonías. Salvo en la ciencia.

¿Qué anacronismos?

La Iglesia está plantada en el siglo XVI. La economía actual se basa en el axioma de que el mercado, con su famosa mano invisible, consigue que la suma de los egoísmos lleve al bien común. ¡Mentira! Pero todo se monta sobre esos supuestos básicos del siglo XVIII. La política, tras montar la representación parlamentaria a raíz de la Revolución Francesa, está viciada. Mandan unas oligarquías que controlan la creación de opinión. Lo único que avanza es la ciencia, que sigue aportando conocimientos del espacio, materiales y recursos de comunicación, de informática, de genética, de nanotecnia. Cuando pienso en la diferencia entre el mundo en que yo nací y este, imagino lo que vivirán los jóvenes y...

¿La barbarie que pronostica puede adoptar la forma de nuevos autoritarismos?

Sí, pero también puede ser una sociedad de insectos, con clases. Piense en la brecha digital que se está abriendo. Podría gobernar una élite que crease una situación de simulación de libertad, ofreciendo determinados atractivos. Pero la libertad es como una cometa. Vuela porque está atada y la cuerda es la responsabilidad.

Señor Sampedro, ¿qué diría a quien piense que es usted uno de esos intelectuales que, ya veteranos, terminan diciendo que todo va ahora peor que antes?

Yo no digo que lo pasado sea lo mejor. Digo que el capitalismo en su momento fue naciente, pero ahora es insostenible. La mejor definición de su decadencia la dio Bush. Dijo: "He suspendido las reglas del mercado para salvar al mercado". Es decir, el mercado es incompatible con sus propias reglas.

Miércoles, a 5 de Noviembre de 2008

Del “Sí, podemos...” al “¡Si, pudieron!” han pasado muchos días y unas elecciones brillantes.

Hoy es el inicio de un nuevo futuro que desconocemos, un futuro que esperamos sea totalmente distinto al pasado que conocimos (y sufrimos).

No sé si debo o no debo tener motivos pero hoy, al menos hoy, estoy contento...

Alfredo Webmaster

 

Sábado, a 11 de Octubre de 2008

Fuente: Cotizalia.com - 11/10/2008 06:00h

Llegó a la presidencia de los Estados Unidos de América por sorpresa, con nocturnidad. Cuando la victoria del candidato demócrata Al Gore estaba siendo cantada por la mayoría de las televisiones y medios online que cubrían en directo el recuento de votos, la cadena Fox daba por ganador a George Walker Bush, hijo del ex presidente George Bush y nieto del ex senador Prescott Bush. Pese a que Gore había conseguido más votos, el republicano se hizo con la silla presidencial tras hacerse con los escaños de Florida en un polémico recuento en el que se invalidaron miles de papeletas. Sucedió hace ocho años. Hoy, la Administración Bush llega a su fin con la crisis económica más grave para EEUU desde los años 30.

Comenzó su mandato en enero de 2001. Bill Clinton, su antecesor, le dejó en herencia un superávit de 230.000 millones de dólares en las cuentas públicas tras el periodo de crecimiento económico más próspero de toda la historia de EEUU. Pero a Bush pronto se le empezaron a torcer las cosas. El pinchazo de la burbuja tecnológica había comenzado y la economía se deterioraba mes tras mes. En verano, EEUU ya estaba en recesión economica oficialmente. Pero enseguida todo iba a cambiar. El 11 de septiembre de 2001 cambió el rumbo del país, de sus planes en política exterior y económica. Bush se encontró ante sí con un desafío sin parangón: un ataque terrorista a gran escala sobre los símbolos de poder económico y militar: el World Trade Center (WTC) en Nueva York y el Pentágono en Washington.

La economía en recesión. Bush logró sacar en pocos días un plan de rescate, una inyección de 500.000 millones de dólares de dinero público, destinado a rearmar el país ante la amenaza terrorista. Como un resorte, el PIB pasó de crecimientos negativos a elevarse más del 6%. EEUU se embarcó en una primera guerra en octubre de 2002 contra los talibanes, en Afganistán. AlQaeda, la organización terrorista, estaba desde el 11-S en su punto de mira. En aquella contienda contó con el apoyo de las fuerzas aliadas de la OTAN. Apenas unos meses más tarde, Bush -pese al rechazo de la ONU a la ofensiva- logró los suficientes apoyos, entre ellos el de la España de José Mª Aznar y el Reino Unido de Tony Blair para ir a la guerra.

Hundimiento del dólar, debacle económica, guerra

El coste de estas dos guerras colocó a EEUU en un punto económico clave para entender la crisis actual. Desde el año 2001 a 2003, la Reserva Federal (Fed) que presidía Alan Greenspan recortó los tipos de interés desde más allá del 5% al 1%, su nivel más bajo en medio siglo. Esta abrupta bajada del precio del dinero, unida al largo tiempo en que se han mantenido bajos, generaron un burbuja en multitud de activos, principalmente, las materias primas y petróleo. La deuda exterior de EEUU se ha situado por encima de los 12 billones de dólares tras triplicarse en los últimos cuatro años. El dólar, la divisa universal desde la II Guerra Mundial, ha perdido la confianza que mantenía en el pasado. Desde que Bush accedió al poder, el billete verde ha perdido más del 50% de su valor frente al euro, la segunda divisa reserva del mundo desde 1999. Las políticas económicas de Bush, orientadas al corto plazo y a mantener a EEUU a ritmos positivos.

La presidencia de George pasará a la historia como la de la crisis de crédito e inmobiliaria más importante en décadas en EEUU. En menos de un mes, los estadounidenses votarán por un nuevo presidente para el país entre Barack Obama y John McCain. El nuevo jefe del estado más potente del mundo capitalizará otro plan de rescate con el que se cierra la era Bush. 700.000 millones de dólares para salvar al sistema financiero de la amenaza de solvencia que le sobrevuela debido al colapso de las hipotecas subprime o basura. 2008 será el año negro para la historia económica de EEUU. Último año de Bush. Se va con un proceso de impeachment o desautorización -en forma de plataforma ciudadana con más de un millón de firmas- que no verá la luz. Bush se va y deja muchas heridas abiertas. Iraq, probablemente, será la huella más duradera. El crash de Wall Street, también se grabará fuego.

Jueves, a 4 de Septiembre de 2008

Como continuación a mi escrito del pasado 21 de agosto, escrito en el que os pedía perdón (ver: Pido perdón…) por las mamarrachadas de un fulano que se llama Federico Jiménez Losantos, hoy incluyo en el blog un artículo de Joaquín Roy, para El País, que se titula: “Entre un gilipollas y una negra resentida”.

Vale la pena dedicarle tiempo a la lectura del trabajo de Joaquín Roy, para así conocer un poco más de la “calidad” humana del locutor estrella de la cadena de emisoras de radio, propiedad de los obispos de la Conferencia Episcopal Española, Cadena COPE.

Yo, que soy ateo, sería incapaz de ultrajar, maltratar, ofender y mofarme así de mis congéneres, y menos aún de personas que han sido elegidas democráticamente por sus conciudadanos.

¿El lenguaje, la indecencia, la obscenidad e inmoralidad de este locutor de radio es el reflejo del pensar de los representantes de Jesucristo en la tierra? ¿Es esa, acaso, la nueva doctrina de Cristo para el siglo XXI?

Insisto: Federico Jiménez Losantos es el trabajador estrella de los obispos de la iglesia católica española.

Alfredo Webmaster


Joaquín Roy para El País, 04/09/08

Barack Obama se educó en Harvard, lo que es preocupante. Es una vacía caricatura y compararlo con Paris Hilton es injusto para ella. Obama es un alquimista un poco negro, no muy blanco, café con leche; ni es joven, ni es viejo; no ha hecho nada desde que sus padres lo abandonaron y fueron así los primeros que no votaron por él. Pero se ha permitido el lujo de hablar ante la Puerta de Brandemburgo. En cuanto a su mujer, Michelle, es una arpía de cuidado, una negra profesional, una resentida.

La alternativa sería John McCain, pero sin entusiasmo. McCain es un candidato muy "aseado", que no ha hecho nada desde que salió de Hanoi. Tampoco uno se siente atraído por su mujer Cindy, pero que "para el vicio" tiene más interés. McCain, en cumplimiento de la obligación histórica de Estados Unidos como primera potencia, debiera ordenar la invasión de Ecuador y Venezuela, con una estrategia dictada por el lema de "a por ellos", que tan buenos resultados le dio a la selección española de fútbol en la Eurocopa.

Respecto a Castro, este hombre no debiera morirse de repente, sino sobrevivir con un ano en el pecho, en una lenta pero alargada agonía de Parkinson recurrente. El siguiente en la lista de ejecutables sería Hugo Chávez, prueba de la evolución de los primates, que en lugar de ser lineal tiene sus altibajos, como este "salto atrás". La relación de Hugo Chávez con el poder es la del gorila, mientras que su discípulo pre-homínido Evo Morales es un chimpancé, más modesto y limitado, más cómodo en las alturas de los árboles. Entretanto, en Centroamérica gobierna el miserable de Daniel Ortega, acusado de violar y abusar de una adolescente durante años, y en Ecuador alguien más peligroso, Correa.

De la quema se salvaría solamente Álvaro Uribe, presidente de la parte más sana de América. Porque aunque Óscar Arias merezca consideración, tiene también sus defectos. Así que, por lo tanto, nada tiene de extraño que Alan García sea aceptable después de haber dejado en ruina al Perú. Argentina, por su parte, está en manos de un matrimonio corrupto. Es imposible responder a la pregunta de quién elige a estos idiotas.

¿Qué queda al otro lado del Atlántico? Pues las perspectivas son negativas. España esta regida por un monarca corrupto, amigo de Fidel y que recibe comisiones de Chávez. Además, comercia con petróleo, no solamente con el gorila venezolano sino también con los jeques árabes. Si la monarquía no sirve (el príncipe Felipe es una incógnita), la república tampoco parece ser la solución a la vista de que el presidente Rodríguez Zapatero es un gilipollas, un peligroso idealista, un idiota con exceso que cree que puede cambiar la realidad. Zapatero ya no es un bambi, sino que le han crecido cuernos. Fue reelegido, por pocos votos, porque tiene casi todos los medios de comunicación a su favor. En lugar de seguir la suerte de sus colegas latinoamericanos, sería mejor que fuera aquejado de una enfermedad. Por su parte, la derecha española tampoco es una alternativa, ya que Mariano Rajoy, el candidato del PP antes liderado por Aznar, quisiera simplemente heredar el poder de Zapatero. El líder verdadero de la derecha es el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, un mal tipo de cuidado.

¿Cuál es el remedio ante tal panorama? Refugiarse en un hotel de Miami, con ropa de abrigo en pleno verano para protegerse del aire acondicionado. Después de todo, Estados Unidos es un país sin cuya ayuda Europa sería hoy una granja nazi y un campo de concentración soviético.

Lo anterior no es una columna de extensión cómoda para los editores, es simplemente la transcripción literal de algunas de las perlas emitidas por Federico Jiménez Losantos en un programa televisivo del peruano Jaime Bayly, transmitido por MEGA TV y varias emisoras latinoamericanas y disponible en YouTube. Y mientras puede que algunos aplaudieran esta insólita antología de disparates e insultos, otros la seguían con estupefacción.

Hay muchos que creen que cualquier cosa que "sale en la tele" es verídica. Son muchos los que no saben que Jiménez Losantos ya ha sido condenado en sendos juicios por insultos a impecables figuras conservadoras como el alcalde Ruiz-Gallardón y José Antonio Zarzalejos, ex director del diario Abc. Son muchos los que ignoran que el sector conservador de la COPE, la emisora de la Conferencia Episcopal Española, donde Jiménez Losantos es estrella, domina sobre los moderados, que están francamente alarmados.

Y nadie tiene la valentía de presentar una querella de mayor cuantía (no de apenas 36.000 y 100.000 euros, las multas impuestas a Jiménez Losantos por dos tribunales de Madrid por calumnias), una querella a la americana, de varios millones de euros o de dólares. Y nadie presenta cargos por la ejecución de delitos contra el honor y la persona, perfectamente tipificados por los códigos penales. Tal vez si alguien lo hiciera, los responsables de las cadenas y diarios que cobijan esta sistemática conducta se lo pensarían dos veces. 

Joaquín Roy es presidente del Spain Study Group

Jueves, a 21 de Agosto de 2008

En mi nombre, y en el nombre de la inmensa mayoría de los españoles bien nacidos, pido públicamente perdón por lo que veréis más abajo en videos.

En mi nombre, y en el nombre de la inmensa mayoría de los españoles bien nacidos, pido perdón a todos los lectores del blog que residís en Latinoamérica: no todos los españoles somos o pensamos igual que Federico Jiménez Losantos, el periodista colaborador de El Mundo y locutor de radio Cadena COPE..

Incluso diría más: en España, sólo piensan igual que él los actuales dirigentes de la Conferencia Episcopal Española, propietaria de la emisora de radio Cadena COPE, algunos miles de oyentes de la emisor de los obispos y algunos otros miles de militantes del partido de la derecha de mi país, el Partido Popular “PP”.

Estoy convencido, y lo digo de corazón, que no todos los obispos españoles piensan así, ni tampoco muchos de los oyentes de la Cadena COPE o de los militantes del PP. Sé que para algunos de ellos aún existen límites morales que les imposibilitan asumir planteamientos propios de las dictaduras más atroces o de los regímenes más reaccionarios, sean de derechas o de izquierdas.

¿Por qué os pido perdón?

Os cuento las razones… El pasado 8 de agosto, en el programa que Jaime Bayly tiene en la emisora Mega TV de Miami, Bayly entrevistó al periodista español Federico Jiménez Losantos. Conociendo a este fulano, suponía que el resultado tendría que ser ligeramente escandaloso pero jamás pude imaginar que sus exabruptos podría llegar a ser tremendamente inmorales, falaces y fascistas, y todo en grado superlativo.

Con su contumaz verborrea tabernaria, dirigentes políticos como Barack Obama, José Luís Rodríguez Zapatero, Hugo Chávez, Fidel Castro, Evo Morales o Rafael Correa, fueron objeto de mofa, escarnio y descalificaciones de toda índole y condición, llegando incluso al ferviente deseo de que murieran de forma violenta o inhumana. Además, con el agravante de que los atacados, salvo Fidel Castro, han sido elegidos democráticamente en elecciones libres, y ratificados en distintos plebiscititos y consultas populares.

En la entrevista de Bayly a Jiménez Losantos, este se burló de Barack Obama por el hecho de que sus padres lo abandonaran cuando era niño: "Fueron los primeros que lo conocieron y no votaron más por él". De su mujer aseguró que era una "arpía y una "negra profesional".

Nos podrán gustar más o menos señores Obama y su política continuista, o Chávez con sus ínfulas de nuevo césar americano, o Morales y su indigenismo, o Zapatero y su pertinaz talante, pero cada uno en su país, cada uno en sus elecciones, salieron elegidos y son, ante el mundo, los representantes legítimos de gobiernos soberanos.

Que Federico Jiménez Losantos, locutor estrella de las emisoras de los obispos españoles, llegue a pedir públicamente el asesinato de presidentes elegidos democráticamente, debería hacer reflexionar a las derechas españolas y, sobre todo, hacer reflexionar cristianamente a la iglesia católica de mi país, que es capaz de mirar a otro lado mientras este fulano dice las cosas que dice, cobrando su cuantiosa nómina con cargo a los fondos de una iglesia que se llama seguidora de Cristo… sí, de ese mismo Cristo que según ellos dicen perdono a los que le crucificaron y no fue capaz de culpar a una prostituta.

Como muy bien lo expresó César Hildebrandt en un artículo publicado en el diario peruano La Primera: “Lo increíble es que este sujeto (Jiménez Losantos), convertido en vertedero oral, trabaja para el Episcopado español. O sea que la Iglesia que dice ser embajada de cielo tiene de vocero a un individuo que emplea los bajos fondos para satanizar, mentir y enlodar” “(Jiménez Losantos) es un combo de reaccionario esquizofrénico y fascista cerebrovascularmente accidentado”.

Hildebrandt recrimina a Jaime Bayly por el trato que le da a Jiménez Losantos durante toda la entrevista, “como si fuera una autoridad en política internacional” “no lo entrevista, sino que se entrega a sus brazos con pasión, coincidiendo con su entrevistado en todo, homenajeándolo con sus aplausos, sus festejos, su anuencia”.

Muchos medios de comunicación españoles y latinoamericanos han expresado su más firme condena por las palabras vertidas en la polémica entrevista. Las críticas más duras han venido desde Rebelión.org y del foro venezolano Aporrea.org. En ésta última página se califica al entrevistador peruano de “rata con peluquín” y “la vergüenza de los gays”.

Perdón, perdón, perdón… siento mucho lo sucedido.

Alfredo Webmaster

 

Momentos “estelares” de la entrevista Bayly - Jiménez Losantos

 Recetas de Federico Jiménez Losantos para “solucinar” los problemas de Latinoamérica y España

- Invadir Cuba
- Invadir Venezuela o, en su defecto, asesinar a Chávez
- Invadir Ecuador
- Colgar a Fidel Castro o, mejor aún, retransmitir en directo por televisión su agonía en un canal 24 horas
- Qué lástima que la ex mujer de Hugo Chávez no le castrase
- Qué lástima que no matasen a Chávez durante el golpe de estado
- Qué lástima que Zapatero no padezca una enfermedad terminal

 

Entrevista completa 1 – 4

 

 Entrevista completa 2 – 4

 

 

Entrevista completa 3 – 4

 

Entrevista completa 4 -4 (final)

 

 
Domingo, a 25 de Mayo de 2008


Yo, superventas” es el título del artículo escrito por Juan Goytisolo para el suplemento de cultura Babelia de El País.

Con un lenguaje muy directo y con expresiones que a algunas (pocas) personas podrían molestar (sólo a las muy conservadoras o poco abiertas), “Yo, superventas” es una sátira descarnada y burlesca sobre la situación a la que ha llegado la sociedad de la información escrita y visual (programas de televisión) cuando exponen a la luz pública la carnaza más putrefacta de la sociedad, los personajes más retorcidos y siniestros, las profesiones más deleznables y sórdidas, y nos los presentan como los nuevos VIP’s, como los protagonistas de noticias que no son noticia, los adalides de la libertad de expresión y el ejemplo de una nueva forma de ver la vida.

Juan Goytisolo expresa muy bien lo que a algunos nos gustaría hacer igual de bien: escribir un texto en el que reflejar una sociedad podrida por el dinero, la falta de escrúpulos y el afán de protagonismo (fama), lo que lleva a algunos personajillos a anteponer unos instantes de gloria (supuesta) antes que la salvaguarda de su dignidad como ser humano.

Alfredo Webmaster


 

Yo, superventas”, por Juan Goytisolo

Fui violada por mi padre a los ocho añitos mientras mi madre fotografiaba la escena y se masturbaba con ayuda de un vibrador. Azuzados por los hurras de mis progenitores, mis tres tíos me sodomizaron por turno al tiempo que mi propio hermano se orinaba en mi cuerpecillo maltrecho.

Después de soportar un sinfín de vejámenes, logré huir a un centro de acogida de niños maltratados con la ilusión de empezar una nueva vida. Pero mi supuesto tutor resultó ser un pedófilo consumado y me sometía a diario a crueles suplicios: me amarraba a un potro de gimnasia y acallaba mis gritos con una mordaza de cuero.

Acabé por escapar de sus garras y me refugié en un monasterio en la creencia pueril de arribar a buen puerto. ¡Pobrecilla de mí! El prior me arrastró a una cripta gótica y, en presencia de los demás monjes, no sé si cátaros, priscilianistas o alumbrados, se ensañó conmigo con mayor ferocidad que sus antecesores. Luego, él y los exorcistas que pretendían arrancarme el diablo del cuerpo filmaron la ceremonia para enviarla, según me dijeron, a un cardenal de la curia romana aficionado a hechicerías y ritos milenaristas.

Un día conseguí burlar la vigilancia de mis custodios, resuelta a vivir al fin y a actuar por mi cuenta. Me prostituía en un bosque frecuentado por catadores de carne fresca hasta que un chulo me forzó a currar para él. Abusaba de mí y se apropiaba de mi dinero. Con la flaqueza propia de mi sexo, me enamoré de su sonrisa: soñaba que un día se retiraría del oficio y se casaría conmigo. Creía la dicha al alcance de la mano, pero la mafia me secuestró en el pinar de mis trabajos y penas.

Eran cuatro, cuatro afganos barbudos que, para esclavizarme, me violaron y sujetaron a la barbarie de sus creencias. Trabajé en adelante en un club de alterne y, cuando me resignaba ya a su explotación y maltrato, una banda islamista rival, especializada en el tráfico de drogas y trata de blancas a fin de reunir fondos y comprar armas para sus atentados suicidas, irrumpió en el local a tiro limpio y lo cubrió de regueros de sangre y casquillos de bala. ¡Para qué seguir si esto es sólo el comienzo!

Ahora, mi agente está negociando la venta de mi historia con los medios de comunicación y hay una verdadera arrebatiña para su adaptación cinematográfica y televisiva. Y no digo más hasta que inicie la campaña de promoción.

Mi producto, dicen, está destinado a arrasar y situarse a la cabeza de los más vendidos del año. Me piden ya una segunda y tercera parte, y no lo duden: ¡la tendrán!

 

Jueves, a 20 de Marzo de 2008

Por Rosa Montero para El País (18/03/08)

Esas mujeres son increíbles. Esto es, no hay quien se las crea.

Me refiero a las esposas que siempre flanquean al apestado de turno en su momento de pública deshonra. Impecables, recién salidas de la peluquería, berroqueñas en su aparente apoyo conyugal, agarradas de la mano de sus hombres. Como la mujer del ex gobernador de Nueva York, de ese Spitzer que se ha labrado la ruina por ir con prostitutas. Ciertamente asombra que algo así, un acto tan privado, acabe con la carrera de alguien, aunque hay que reconocer que Spitzer se lo ha ganado a pulso por haber alardeado de puritanismo, o sea, por hipócrita.

Ya se sabe que las ceremonias de pública deshonra, mayormente relacionadas con los asuntos sexuales, son una especialidad norteamericana; y con qué espeluznante fruición se airean los más mínimos detalles, desde el uso o no uso de condones hasta los resecos e innombrables lamparones en los trajes. Destripar de este modo la intimidad sí que es pornográfico.

No siempre fue así: nunca se dijo nada de la frenética fiebre fornicadora de John Kennedy, por ejemplo. Pero aquéllas eran épocas mejores, mucho más permisivas. Hoy los escándalos político-sexuales son el espectáculo de moda, y las esposas son actrices principales. Veo a Spitzer balbuceando sus excusas y a su mujer al lado, toda tiesa, y no sé si, mientras le mira con cara de póker, está siendo una heroína de la lealtad, o si está calculando cuánto puede depreciar todo esto la empresa familiar y por consiguiente la tajada que sacará en su futuro divorcio.

¿Por qué costará tanto creer a esas pobres mujeres, que en definitiva han sido trágicamente colocadas en un lugar humillante e imposible? ¿Tal vez por lo improbable de la escenografía, por lo ortopédico de la situación, porque ese fingimiento de un cariño convencional también resulta obsceno?

Sábado, a 24 de Noviembre de 2007

El PP (Partido Popular) en su afán de sorprender al personal, nos han regalado un slogan para la próxima campaña electoral que es, sin dudas, un plagio del que utilizó hace poquísimo tiempo IU (Izquierda Unida).

Obviamente, además de ser una absoluta falta de dignidad política y una demostración de que el todo vale” se ha instalado definitivamente entre los dirigentes del partido de la derecha, lo sucedido es una demostración más de que sus ideólogos poco tienen de brillantes si no han sido capaces de inventar algo distinto.

Como respuesta, la lógica, desde IU se lo tomaron a chirigota y han sacado una nota de prense que no tiene desperdicio, y dice:

""Izquierda Unida quiere mostrar públicamente su "total compresión y solidaridad" con el Partido Popular, después de que esta formación haya decidido copiar el lema utilizado por IU en la pasada campaña de las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Fuentes de la formación que lidera Gaspar Llamazares consideran que "es comprensible, y nadie debe rasgarse las vestiduras por ello, que la falta de ideas del partido de Mariano Rajoy, demostrada a lo largo de toda la legislatura, le lleve a permitirse este tipo de licencias preelectorales, totalmente justificadas en su caso".

Todos los hombres y mujeres que trabajan en Izquierda Unida desean mostrar públicamente su "total disposición" a ayudar a Rajoy y a su equipo de campaña "a la hora también de mejorar su programa electoral en el supuesto caso de que carezca de ideas y medios económicos o humanos para conectar con la mayoría de ciudadanos".

No obstante, IU quiere mostrar su sorpresa ante el hecho de que "nuestro lema de la anterior campañaCon IU es posible, contigo es posible” haya calado de manera tan profunda en los “gurús” electorales que tan sabiamente aconsejan al líder de la oposición de derechas. Pese a ello, por si hubiera alguna duda entre la dirección popular, deseamos aclarar que cuando empleamos la fórmula “Contigo es posible”, no nos referíamos exactamente a Rajoy, aunque cualquier cambio de tendencia de última hora por su parte siempre será bienvenido".

Ante la falta de memoria histórica demostrada por el PP, Izquierda Unida pone a su disposición sus archivos y elementos electorales de campañas anteriores -eso sí, sentimos no haber elaborado muchos vídeos por falta de presupuesto- de cara a la dura cita electoral del próximo año para el caso de que quiera profundizar en la colaboración iniciada ahora, que sin duda puede ser muy fructífera para ambas partes.""

Tras el espantoso ridículo, en el PP nadie dimitió: así les va.

Miércoles, a 21 de Noviembre de 2007

12

34
56
78

Hoy, a los 86 años, murió el que es sin lugar a duda el mejor actor en lengua española de toda la historia, al menos hasta ahora. Murió un hombre universal, cuasi leonardista, el prototipo de hombre renacentista: válido para actuar, para escribir, para dirigir, para hablar, para inventar e, incluso, para enfadarse: era el dueño de la palabra y el soberano de la puesta en escena.
 
Además de su reconocida faceta de actor y comediante, Fernando Fernán Gómez era director de cine, escritor de magníficas obras de la literatura, académico de la Real Academia de la Lengua (ocupaba el sillón B mayúscula), Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Oso de Honor del Festival de Cine de Berlín, Premio Donostia del Festival de San Sebastián, ganador de 4 Premios Goya, Premio Nacional del Cine y Premio Nacional del Teatro, Medalla de Oro de la Academia del Cine, Medalla de Oro de las Bellas Artes, etc., etc., etc., etc.

Es, por tanto, el personaje de la cultura latina que más reconocimientos ha recibido en toda la historia, salvo Gabo García Márquez o José Saramago.

El primer recuerdo que tengo de él se remonta a mi infancia, con la obra “Ninette y un señor de Murcia”. Pese a que yo tenía pocos años, desde ese día fue mi actor preferido, el prototipo de la persona que hiciera lo que hiciera, interpretara lo que interpretara, siempre era el centro de la escena, el ladrón del encuadre, el acaparador de los focos; era la típica persona que arrastraba detrás de si una estela de buen hombre y mejor persona.

Con los años fue perfilando su personaje, fue ganando en altura cultural y moral; con el paso de los años pasó a ser la referencia para todos y todas, el modelo de conducta y de saber estar.

A partir de los años 70, en el final del franquismo y con el inicio de la transición, su imagen empezó robar más y más los encuadres y se ganó definitivamente el enfoque central del objetivo de las cámaras, se erigió en el prototipo del hombre renacentista, del hombre válido para cualquier acto en el que la calidad humana y el prestigio personal (y profesional) fuera necesario.

Fue ganando peso y su figura agrandándose hasta alcanzar el halo de los personajes fuera de tiempo y fuera de espacio.

Era, es (él sigue en mi corazón y en mi retina), el profesor maravilloso de “La lengua de las mariposas”, el abuelo que siempre soñamos en “El abuelo”, el buscavidas de “La Colmena”, el maestro de trileros de “Los ladrones van a la oficina”, el padre maravilloso y amoroso de “Belle époque”, el oprimido de “El extraño viaje”, el centro neurálgico de “Mamá cumple cien años”, el compromiso de “Réquiem por un campesino español”.

Con su muerte todos perdemos… algunos perdemos un referente, otros un amigo, los de allá un modelo y los de acullá a Fernando.

Todos perdemos pero nos queda su memoria y su inconmensurable legado universal.

Descanse en paz, en la paz que puede descansar un descreído.

---------------- ************** -------------------

A continuación os copio la entrevista que le realizó Raúl del Pozo un tiempo antes de morir.

SE ASOMA A LA VENTANA COMO un rey de Shakespeare y su efigie ilumina la mañana. Tiene aura de bronce. Vive al lado del Race, un bello campo de golf. Hay leña seca en las puertas del corral, yerbabuena en las escaleras y perejil en macetas. Descubro ese espejo grande delante del cual los actores ensayan con la calavera y dicen eso de "Ay, pobre Yorick, ¿qué se hicieron de tus piruetas?". Nos esperan dos vasos con whisky. Pelirrojo; le iría bien este rostro al obispo de la Abadía de Westminster. Tiene también algo de aquellos hidalgos secos de carne y enjutos de rostro.

Es del Real Madrid. Lo sé porque lleva un reloj, con el escudo de los blancos, que le regaló Enma en el verano. Enma, es Enma Cohen, que no está porque ha ido a la compra. Umbral lo retrató como un cruce de Leonardo y Cyrano con ojos de diablo verde. Lo admiro porque tiene el valor de ahuyentar a los plomos. Me recibe para hablar de La lengua de las mariposas.

Pregunta.-He visto La lengua de las mariposas. Es una película hermosa. Idílica, bucólica, idealista. Pero al final hay un gran salto a la moraleja.

Respuesta.-Quizás este salto, se deba, no lo sé, a que la película está montada sobre tres cuentos de Manuel Rivas. Yo considero que el trabajo que ha hecho Rafael Azcona al unir los tres cuentos es excelente. Después de que mehablaran del proyecto leí el libro. Me habían comentado sólo del cuento del maestro y el niño, y yo decía cómo sólo con ésto se va a hacer una película. Luego me enteré de que recurrían a más cuentos del libro. A mí me parece que está muy conseguido el enlace de los tres cuentos. Quizás ese salto que notas tú al final se deba a eso de ser tres historias distintas.

P.-La película no es maniquea en la primera parte, pero al final, cuando acaba esa visión idealista de la República con el maestro que acompaña a los niños a estudiar los grillos y las mariposas, hay un desenlace panfletario.

R.-Yo te digo sinceramente que cuando intervengo en una película, en realidad, no hago excesivas reflexiones sobre el guión, sobre el conjunto, no hago reflexión alguna; me ciño, exclusivamente, a mi personaje. En ésta no lo he hecho porque al ser sobre los tres cuentos de Manuel Rivas, yo me había leído todo el libro. Pero por lo general si me dan un guión como proyecto para que intervenga como actor, suelo no leer más que mi parte, aunque sé que hay muchas personas a las que les parece muy mal, pero a mí me parece, en cambio, que ese método se parece más a la vida real. Y pongo siempre como ejemplo, cuando quiero tener razón -como todos deseamos tenerla en cualquier discusión-, el género policiaco. En el género policiaco no debe saberse quién es el criminal, más que el criminal. El narrador, el autor de una obra teatral o de un guión tiene que saber más o menos a dónde va y las relaciones que hay entre un personaje y otro, mientras que si eres simplemente actor, en mi caso yo recurro a preocuparme, única y exclusivamente, por mi personaje, y claro, por eso esas observaciones que tú haces sobre la película yo no las he hecho.

P.-¿Ha visto la película?

R.-Cuando la vi, hace dos o tres meses, para mí era una cosa totalmente nueva; es enorme la cantidad de escenas que hay en la película que no había visto. Ni sé cómo se han rodado. Incluso en aquellas escenas en las que yo intervengo, no me entero de si el paisaje es o no maravilloso, si los otros actores están bien. He percibido la belleza de los paisajes cuando he visto la proyección. Mientras duró el rodaje, lo único que percibía era lo incómodo que estaba en determinados sitios; luego he comprendido que eran incómodos porque había que buscar los sitios más bellos, no los que fueran de más fácil acceso.

"Cuando intervengo como actor en una película no reflexiono sobre el guión. Me ciño exclusivamente a mi personaje"

P.-Hay una escena sobrecogedora, la de los capones, cuando le echan al maestro republicano sobre la mesa los dos gallos. Y el niño es maravilloso, sobresaliente. ¿Cómo se llevó con Manuel Lozano que hace el papel de Moncho? ¿Los niños son actores por naturaleza o interpretan?

R.-Hay una enorme diferencia entre unos niños y otros niños. La manera de conseguir que un niño esté bien en una película está en la elección. Si puedes elegir entre muchos como ha sido el caso, se ve la enorme diferencia que hay entre la expresividad de uno y otro niño. Acertar, como ha acertado José Luis Cuerda en la elección, es verdaderamente importante. El niño está muy dotado y, aparte, ha estado muy bien dirigido, muy bien vigilado, muy bien orientado por Cuerda. Fue tratado con un gran cariño, pero también con un gran dureza; este niño se sintió muy independiente a los dos o tres días del rodaje; enseguida pensó que allí se podía hacer su voluntad, como una estrella. El ayudante de dirección, un hombre eficacísimo que se llama Walter, dijo una frase que me divirtió muchísimo; en un momento para calmar al niño, le dijo, "bueno, basta Manuel, ya sabemos todos que eres el protagonista".

P.-Manuel Rivas dice que la historia es como un aprendizaje del amor y de la libertad.

R.-Vuelvo a lo mismo. Mi aportación a la película es simplemente la interpretación de un hombre que sobre todo encuentro que es muy corriente, muy vulgar, muy sencillo. Ese tipo de personaje que a mí me ha atraído siempre, aunque reconozco que por la falta de brillantez que tienen al público en general no le gustan; me atrae ese personaje y me atrae el ver que en su conjunto la película no es una película de fracasados, ni trágica, quizás hay, no sé si para bien o para mal, ese quiebro final en los cinco minutos finales en el que los personajes se ponen lo que Eduardo Haro Tecglen ha llamado en un artículo suyo el antifaz.

P.-Sí, se vuelven unos hijos de puta. Incluido el niño.

R.-Sí, sí, los que llegan en camiones con fusiles.

P.-¿Qué queda en la España de hoy de La lengua de las mariposas?

R.-Con la edad de Manuel Rivas puede decirse que todo esto para él es fruto de un estudio histórico, no de una vivencia personal; él no ha vivido la posguerra, ni la anteguerra, ni la República; pero lo que yo noto es que en aquel tiempo sí había una diferencia muy clara entre Monarquía y República; la gente común sentía mayoritariamente que la República iba a ser la salvación, que la República iba a traer la abundancia, incluso el microscopio para la escuela, cosa que no deja de ser una fantasía; y esa situación, ahora, no se da. Aquella situación que podía estar mal por estar equivocada, era también una esperanza. Ahora no advierto en el panorama nacional nadie que diga `hombre pues si cambiáramos este sistema por el otro, mejoraríamos'. El problema Monarquía-República no veo que se lo plantee nadie. Habla con soltura y majestuosa naturalidad fingida, guardándose como los buenos cómicos de aserrar demasiado el aire. No bebe el whisky más que por la tarde, pero hoy hace una excepción. Nos damos un toque y nos da buen son. Bebemos Chivas y entonces nos acordamos de los cabaretes y de Paco Rabal, al que llamamos Rambal y rememoramos las noches de la juventud.

P.-Podría suscitar FFG en su dorada madurez alguna desconfianza, porque eso de que sea escritor, actor, novelista, director de teatro y de cine, articulista y que en todo sea excelente, resulta extraño. ¿No es usted demasiado en demasiadas cosas?

R.-Lo de excelente, lo agradezco, pero lo ignoro. No lo sé. Pero en realidad, casi todas esas cosas que yo hago, que son muy diversas y que parecen múltiples, casi todas están, exclusivamente, dentro del mundo de la escritura y del espectáculo.

P.-¿No dibuja los domingos?

R.-Dibujo muy mal; pero hago eso que yo llamo historietas. Hago esos diseños para el rodaje, pero muy mal, muy toscamente, más bien con influencia del tebeo. He hecho incluso decorados; pero lo que se me escapa, absolutamente, es el mundo de la música. Estoy incapacitado para cantar, no sé bailar ni el bolero. Echo de menos muchísimos talentos. No sé absolutamente nada de política. No soy capaz de entender nada de Derecho. No digamos ya el mundo de la religión y de la teología.

P.-Se finge, siempre se entiende algo de todo.

R.-Yo no. Yo de eso no entiendo nada. He tenido educación religiosa, he ido a colegios de curas, y todavía no entiendo lo de tres en uno.

P.-El misterio de la Santísima Trinidad.

R.-Eso, la Santísima Trinidad. Bueno, entenderlo lo entiendo, pero si se lo tuviera que explicar a alguien estaría incapacitado.

P.-Dicen que los académicos son unos viejos muy malos, que se ponen zancadillas unos a otros.

R.-Es que no conozco todavía el mundo académico. Hasta que no se pronuncia el discurso no se es realmente académico. Tengo una gran curiosidad por saber lo que pasa allí, cómo es ese mundo. Me preguntan los amigos, `y allí tú qué tienes que hacer', y te preguntan cosas que uno no conoce hasta que no esté dentro.

P.-¿Sobre qué va a ser su discurso de entrada?

R.-Voy a decirte la aproximación del título, más que el contenido. El enunciado sería algo así como "Aventura de la palabra en el siglo XX". Lo que pasa es que no creo adecuado pormenorizar, pero es eso: lo que ha habido a favor de la palabra o en contra de la palabra en arreglo a la evolución del siglo.

P.-Sus compañeros los actores hablan muy bien de usted. Ésto es insólito en los cómicos.

R.-Me siento orgullosísimo de que los que más me entiendan sean los actores. Entre los distribuidores tengo menos prestigio que entre los compañeros de profesión.

P.-Usted le dijo a Umbral que el público eran unas señoras.

R.-Yo al teatro le fui perdiendo afición. Me considero retirado del teatro hace como 18 años. Como espectador, en estos 18 años no debo haber ido al teatro más que tres o cuatro veces.

P.-Ha hecho muy bien. Se muere uno de aburrimiento.

R.-Sí, yo lo encuentro muy aburrido. Bueno, lo encuentro aburrido si lo incluyo entre las diversiones. Si el teatro es una diversión, a mí me parece la diversión más aburrida de las que yo conozco. En realidad, mi formación es más bien cinematográfica. De niño quería era ser actor de cine. Cuando yo era chico mi ídolo era Jackie Cooper.

P.-En aquellos años, en los 60, en las noches babilónicas de Madrid, yo le recuerdo. ¿Por qué no sale ahora? Ya no se le ve por el café.

R.-Un amigo me dijo hace poco "Tú ya no sales" y no entendí la frase, luego entendí que me quería decir que no salía de noche. En mi caso ha sido por una evolución que considero normal, referente a la edad. ¿Por qué deje aquella vida, que a mí me gustaba muchísimo? Yo me pregunto cuál será la razón de que ahora incluso en nuestro mundo se haya abandonado aquella costumbre de salir. Aquello del Café Gijón, tenía la ventaja de que incluso encontrándote sólo, sin plan, para la tarde ni para la noche, sabías que yendo allí algo surgiría. Ahora, cuando le pregunto a los jóvenes, y entiendo por jóvenes a los que tienen menos de 50 años, que por qué no hacen eso, me contestan que no saben. Aquella vida era maravillosa.

P.-Sí, cuando salían Paco Rabal y usted con el señor Sardina. (Paco, Fernando y el señor Sardina salieron de juerga con tres chicas. Bebieron y rieron. Paco se fue con una de las chichas a la habitación. Se oía el jergón. El señor Sardina esperaba lleno de ilusión la suerte de la noche, hasta que Fernando le dijo: "Si quiere acostarse se acuesta, le doy una manta, se tumba en el sofá, si quiere le doy una copa, o una revista, pero desengáñese, señor Sardina: Paco se las va tirar a las tres").

R.-Lo del señor Sardina es una historia mitológica. Paco la cuenta muy bien, imitándole. Paco tiene sobre mí una ventaja extraordinaria: es un gran imitador. Por cierto, aquel señor Sardina era colega tuyo. Era redactor jefe de Marca.

P.-Se enfada sin que le injurien, tan sólo porque lo molestan. ¿No disparará usted algún día sobre un pelmazo o sobre un periodista en un ataque de ira como el Indio Fernández, el director de cine mexicano?

R.-El Indio una vez nos recibió a un grupo de españoles. Tenía una casa sin puertas, porque para él las puertas eran el símbolo de la desconfianza gachuipina; estábamos allí hablando y, de pronto, el Indio, preguntó: "¿Y por qué hablan tan golpeado?". Y todos temblamos.

P.-¿Cree que hacerse eternamente el simpático es una máscara de pícaros? Yo admiro su iracundia. Pero para hacer eso hay que ser muy rico o muy famoso.

R.-El que me lo pueda permitir quiere decir que los demás me lo permiten. Ahora, ¿por qué me lo permiten los demás? No lo sé. Yo recuerdo que cuando hubo ese incidente del autógrafo una de las personas que me defendieron ante los medios, una persona simpatiquísima que sonríe a todo el mundo, esa persona dijo: "Me ha parecido muy bien la actitud de Fernando, porque ya estamos hartos de tener que estar siempre sonriendo".

P.-Ser antipático es más lujo que tener un rolls.

R.-Me encanta esa frase. Yo antipático lo he sido siempre. No eso de `usted está en una situación en la que puede permitírselo', no. Yo cuando era joven por luchar contra mi timidez ya era antipático.

FFG, colérico, enojadizo, fascinante, le gusta el placer físico y "todo lo que prohíben las religiones". Es una lástima que se acabe la cinta cuando empezábamos a estar a gusto. Con dos copas más al fiero comediante le hago el teléfono.

Sábado, a 10 de Noviembre de 2007

Hoy, con pocos ánimos y ganas de escribir algo propio, con la moral un poco baja y el espíritu algo desfallecido (no tengo la cabeza ni el intelecto para pensar en algo distinto a mi hermano), os copiaré un pequeño texto de Juan Carlos Escudier, un excelente escritor que no sé muy bien qué hace poniendo sus magníficas  letras en algún sitio excesivamente liberal en el peor sentido político de la palabra (ejemplo: Esperanza Aguirre –la marquesa que "no llega a fin de mes"-, José María Aznar –el insufrible-, Eduardo Zaplana –el chulo de playa-, etc.).

En su escrito hace mención a un militar español, Alberto Bayo, del que ni había oído hablar pero del que, a partir de ahora, consideraré el prototipo del idealista y del luchador infatigable en lo que cree.

Me duele muchísimo que la historia se olvide de estos hombres que fueron capaces de hacer las mayores locuras y ejecutar los planes más descabellados pensando exclusivamente el conseguir el bien común o lo que ellos consideraban lo mejor para sus congéneres.

---------------------*************----------------------

Alberto Bayo era un militar malísimo pero un aventurero genial. La mayoría se preguntará quién es este español nacido en Camagüey y de madre cubana, y es lógico que lo hagan porque la Historia, la nuestra, lo borró de sus páginas hace 70 años si es que alguna vez dio cuenta de él. De Bayo sólo nos hablan hoy un monolito en el cementerio de La Habana y un libro que ha publicado el periodista Luis Díez titulado Bayo, el general que adiestró a la guerrilla de Castro y al Che.

A Bayo se le deben muchas cosas, empezando por haber salvado la vida a Rafael Alberti, al que el golpe de Estado del 36 pilló con su mujer en Ibiza, donde no tardó en ser encarcelado con la idea de hacerle pasar a mejor vida más pronto que tarde. Bayo, que ya entonces parecía la momia de Lenin con bastantes kilos más, se puso al frente de la expedición enviada por Companys para sofocar la sublevación en Balerares. Liberó a Alberti, en efecto, pero consumó uno de los fracasos más estrepitosos de la guerra. Es lo que tiene poner a un capitán de aviación al mando de una operación naval con desembarco incluido.

Hay países avanzados que, a falta de otros talentos, pillan a un cazador de búfalos como Bill Cody, le hacen películas y, de paso, héroe nacional, aunque lo de llevar un gorro de mapache con la cola colgando sea hoy ecológicamente incorrecto. Aquí, a los tipos novelescos como Bayo, que era capaz de batirse en duelo con la segunda espada de Europa, otro capitán de aviación apellidado Gallarza, y sablearle en el sentido literal del término, que practicó el boxeo en Nueva Orleáns, que fundó el primer aeródromo civil de España y que terminó haciendo de espía e infiltrado en grupos fascistas para conseguir armas en el extranjero y ponerlas al servicio de la República, se les ignora o, lo que es peor, se les desconoce.

Bayo se merece, sin duda, una película y, como él, los miles de republicanos que tuvieron que partir hacia el exilio y que propiciaron el florecimiento intelectual de países como México o Argentina, mientras aquí quedaba lo más negro y soez del pensamiento patrio, vestido en la mayoría de las ocasiones de caqui o verde oliva. En eso también debería consistir eso de recuperar la memoria. ¿O acaso tenemos que arrepentirnos de que León Felipe, Buñuel, Cernuda, Ramón J. Sénder, Altolaguirre o Max Aub fueran españoles por no reabrir heridas?

Lo de nuestro personaje no eran, desde luego, las cualidades literarias, aunque se empeñara en martirizar a sus próximos con poemas espantosos. Sus dotes tenían más que ver con la teoría militar que con la práctica y, de hecho, sólo hay tres victorias que caben atribuírsele: las dos primeras, sendas matanzas de insectos en el Norte de África y en la finca mexicana donde comenzó a instruir al Che y a los del Granma; la tercera, en Cuba, pero por guerrilla interpuesta, aleccionada, eso sí, por Bayo.

Esta es precisamente la gran aportación del capitán. Sus ideas sobre la guerrilla, sobre el ‘pica y huye’, sobre la “guerra de los pobres” fueron despreciadas por Indalecio Prieto, de quien llegó a ser consejero, porque en opinión del socialista, aquello era poco menos que terrorismo. Cuando, ya instalado en México y dedicado a dar clases de vuelo y a vender los muebles de su fábrica, Fidel Castro llamó a la puerta de su casa en la avenida Country Club del Distrito Federal, el viejo y gordo militar encontró sentido definitivo a su vida.

Bayo no era comunista, como no lo era el propio Fidel, sino antifranquista. Nuestro Quijote terminó por desprenderse de sus propiedades y correr en auxilio de otro cubano como él, que le pedía ayuda para acabar con la dictadura de Batista. A cambio, le exigió ayuda para derrocar al dictador Franco si el éxito acompañaba a su empresa, pero esa parte del trato nunca se cumplió. Era un idealista, como lo fue también su mejor alumno, un argentino llamado Ernesto Guevara con el que jugaba al ajedrez, y al que ahora el diario El País redescubre en versión killer.

Aviador, boxeador, espadachín, espía, truhán, nefasto poeta, vendedor de muebles, teórico de la guerrilla, instructor del Che, capitán que sólo llegó a general en Cuba, a Bayo se le debía el espléndido libro que ha escrito Luis Díez. Poco antes de morir, se dirigió a sus amigos de la siguiente forma: “Si no fuera por la artritis, la diabetes, las dos trombosis, el ojo de vidrio y los catorce balazos que tengo en el cuerpo, estaría hecho un león”. El Ejército cubano y una gran manifestación popular escoltaron su féretro al cementerio de La Habana el 4 de agosto de 1967. Merece la pena recordarle cuarenta años después, aunque no sea en el cine.

 

Suscribirse a Personajes y personajillos