Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Sábado, a 7 de Diciembre de 2013



Lo reconozco: hace sólo una semana que terminó la 2ª temporada de The Newsroom, y en sólo una semana ya siento un terrible ‘mono’ por la ausencia de sus capítulos. Para mi desgracia, y para la de mí particular ‘mono’ intelectual, la 3ª temporada no empezará hasta dentro de ¡¡seis meses!!

Si aún no habéis visto la primera temporada y no sabéis de qué va la serie, lo primero que tenéis que hacer es disfrutar del vídeo de apenas 4:50 minutos que está al final de mi escrito. Si en esos pocos minutos de visualización no sentís un placer sensorial y sentimental desbordante, cuasi orgásmico, está claro que no os gustarán ni los guiones ni los personajes que en ella salen. Y menos aún sus desbordantes y electrizantes diálogos.

Pero si al ver el vídeo sientes un placer infinito escuchando los speech de esos tres personajes secundarios y por encima de todo. y de todos, llenado absolutamente el escenario, la diatriba de Will McAvoy en respuesta a la pregunta de una becaria (“¿Por qué creen que Estados Unidos es el mejor país del mundo?”), estoy convencido de que quedarás enganchado irremisiblemente a la serie. Que fue lo que a mí me pasó ese primer día.

Will McAvoy (interpretado por Jeff Daniels) es el presentador y director de programa News Night, de la cadena de televisión ACN (Atlantis Cable News).

McAvoy es un republicano moderado, de los de antes del Tea Party Patriots. Un presentador que procura hacer equilibrios en el difícil territorio de ‘quedar bien con todo el mundo’ que ve sus noticieros, sean estos republicanos, como él, o demócratas. En ese juego permanente de hacer y decir lo políticamente correcto le había valido ser considerado “el Jay Leno de las noticias de la noche”.

En los primeros 99 segundo del vídeo, después de haber escuchado la pregunta de la becaria, Will se debate entre su particular capacidad para la ironía, el desencanto, el hartazgo y el buen rollito, o romper con todo y soltar lo que saldrá por su boca a parir del segundo 100.

Durante esos primeros segundos, en los Will que sigue con el juego de la trivialidad y la falta de altura intelectual de un debate ante universitarios, observa entre el público a una misteriosa mujer (¿realmente la ve o la imagina?) que le muestra dos hojas de papel a modo de improvisado prompter: “It’s not great”, “But it can be”.

Después de meditar unos segundos su respuesta, Will suelta la frase más demoledora para un gringo: “No, Estados Unidos no es el mejor país del mundo. Esa es mi respuesta”. Y de carrerilla, sin dejar que sus interlocutores y los universitarios tomen aire, suelta su discurso:

“¿Y les vas a decir con ese cinismo a los estudiantes que Estados Unidos es genial porque somos los únicos en el mundo con libertad? Canadá tiene libertad. Japón tiene libertad. El Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, España, Australia. ¡¡Bélgica tiene libertad!! Hay 207 estados soberanos en el mundo, y unos 180 de ellos tienen libertad”.

Y dirigiéndose a la joven que hizo la pregunta, Will McAvoy le dice:

“Sí, y tú, universitaria. Si un día llegas a una cabina de votación debes saber algunas cosas. Una de ellas es que no hay absolutamente ninguna base que apoye que somos el mejor país del mundo. Somos el séptimo en alfabetización y educación, el número 27 en matemáticas, el 22 en ciencias, el 49 en esperanza de vida, el 178 en mortalidad infantil, los terceros en ingresos promedios por hogar, los cuartos en mano de obra activa y cuartos en exportaciones.

Somos líderes en sólo en 3 categorías: en número de ciudadanos encarcelados per cápita, en número de adultos que cree que los ángeles existen y en volumen de gasto en defensa, donde gastamos más que los siguientes 26 países juntos, 25 de los cuáles son aliados nuestros.

Nada de esto es culpa de una estudiante universitaria de 20 años, pero eres, sin embargo, miembro de la peor generación la historia. Y punto, ¿oíste?

Así que cuando preguntas que qué nos convierte en el mejor país del mundo, no sé de qué mierda estás hablando… ¿De Yosemite?

Y lo éramos… Defendíamos lo que era correcto. Luchábamos por razones morales. Aprobábamos leyes y rechazábamos leyes por razones morales. Combatíamos la pobreza, no a los pobres. Nos sacrificábamos. Nos preocupábamos por nuestros vecinos. Construíamos grandes cosas, hacíamos avances tecnológicos sin que importara Dios, explorábamos el universo, curábamos enfermedades y cultivábamos a los mejores artistas del mundo y la mejor economía del mundo. Pensábamos en grande, actuábamos como hombres. Aspirábamos a la inteligencia, no la humillábamos, no la hacíamos sentir inferior. No nos identificábamos según a quién habíamos votado en las últimas elecciones.

Y no, no éramos asustadizos. Podíamos ser y hacer todo esto porque estábamos informados por grandes hombres. Hombres venerados...

El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe: Estados Unidos ya no es el mejor país del mundo ¿Suficiente?”.

Con un inicio así, ¿quién puede ser indiferente a una serie de televisión? ¿Quién no se engancharía a un personaje como el de Will McAvoy?

Y eso sólo era el principio, el arranque, el pistoletazo de salida… Después de esos 4:50 minutos premonitorios, van apareciendo más y más personajes; personajes brillantes, inteligentes, cultos, absolutamente comprometidos con su profesión: Mackenzie McHale (Emily Mortimer), Jim Harper (John Gallagher, Jr.), Margaret Jordan 'Maggie' (Alison Pill), Don Keefer (Thomas Sadoski), Neal Sampat (Dev Patel), Charlie Skinner (Sam Waterston), Sloan Sabbith (Olivia Munn), Reese Lansing (Chis Messina) y Leona Lansing (la maravillosa Jane Fonda).

Si Wil McAvoy es el epicentro de este maremágnum de personalidades, el resto de sus compañeros de vivencias no le van a la zaga.

Si Will McAvoy es el más inteligente y neurótico, un apasionado que a veces puede llegar a ser un poco desconsiderado, un megalómano a la par que solidario, MacKenzie McHale es tan o más inteligente él, tan o más obsesiva que él, e igual o un pelín más de ‘tocahuevos’ que él. O, parafraseando a Pablo Muñoz, MacKenzie es “otra licenciada cum laude de la Rosalind Russell School for Gifted Ladies”.

¿Y qué decir del gran Charlie Skinner, el viejo zorro del periodismo? Charlie es el Presidente de la división de noticias de la ACN, un personaje admirado es capaz de levantar pasiones y reverdecer el buen periodismo, un buen periodista en una profesión, desgraciadamente, poco proclive a contar las noticias tan cual son, un periodista capaz de informar sin desviarse de la verdad, un periodista que no deja que las tendencias políticas de cada cual mediaticen la información. Charlie Skinner  es un personaje capaz de soltar frases como: “Esta noche, en los viejos tiempos de hace diez minutos, hicimos bien las noticias. ¿Sabes cómo, Will? Porque decidimos hacerlas bien”, o “Reivindico el periodismo como una profesión honorable. Decreto la muerte de la vulgaridad, del cotilleo, del voyeurismo”. O sea, periodismo de verdad.

¿Y quién es el padre ideológico de esta joya de la televisión? Aaron Sorkin: ya está todo dicho. Punto.

Alfredo Musicayvino

Lunes, a 29 de Marzo de 2010

Juan Carlos Escudier para elconfidencial.com, 13/03/2010

Las mentiras no suelen vivir hasta hacerse viejas, o eso mantenía Sófocles, pero las del 11-M siguen cumpliendo años con buena salud. Esta semana se ha conmemorado el sexto aniversario de la matanza y nuestros embusteros de cabecera, a los que la difusión de conspiraciones y patrañas sobre los atentados les ha reportado pingües beneficios, continúan en la brecha y amenazan con eternizarse en esa “búsqueda de la verdad” tan lucrativa. Y como su pudor tiende a cero ya ni siquiera dudan en descalificar a las víctimas más conscientes de sus enredos, como hacía el agujerólogo Pedro J. Ramírez con Pilar Manjón, de quien decía en su filípico videoblog de El Mundo que era “capaz de aprovechar la pérdida de un ser querido como altavoz de su enfermizo sectarismo”. Quien esto afirma, un sujeto amoral (ver nota) y sin escrúpulos que debería ser objeto de estudio de alguna rama de la psicología, lleva años aprovechando la pérdida de 192 vidas para vender más periódicos. Verdaderamente, no ofende quien quiere.

 La estrategia es muy conocida. El periódico del amoral anuncia un gran descubrimiento que va “a poner en cuestión la propia sentencia”, como insistía días atrás el viceramírez del diario, Casimiro García Abadillo, a quien, por cierto, la venta de libros sobre este asunto le ha ido de vicio. Se trata en esta ocasión de la difusión de las grabaciones realizadas en el laboratorio de la Policía Científica donde se llevó a cabo la prueba pericial ordenada por el tribunal que juzgó el caso. La atención se centra en el descubrimiento de dinitrotolueno (DNT) y en la aparente sorpresa del director de la pericia, Alfonso Vega, porque se trataría de un componente ausente de la Goma 2 Eco. ¿Novedad? Ninguna, porque este hecho ya se puso de manifiesto en el juicio y quedó debidamente aclarado, pero sirve de nuevo para sugerir que lo que explotó en los trenes no era la dinamita de Mina Conchita sino otra cosa, con lo que la autoría está en cuestión. De ahí a pedir la puesta en libertad de los condenados por falta de pruebas sólo hay un paso.

La explicación que se dio entonces era algo más que razonable. Además de analizar las muestras de explosivos recogidas de los trenes, de la mochila desactivada, del piso de Leganés y los restos hallados en sus coches, los especialistas diseccionaron los restos de un cartucho de dinamita Goma 2 Eco de mina Conchita que fue enviado como patrón de referencia. ¿Y qué fue hallado en este cartucho? Dinitrotolueno. ¿Por qué se hallaba en el cartucho esta sustancia? Posiblemente, por dos razones: porque la Unión Española de Explosivos, que era el fabricante de la Goma 2 EC y Goma 2 Eco, no había limpiado sus tanques antes de producir esta segunda dinamita; o porque, como se acreditó en un vídeo expuesto en la vista, en Mina Conchita había dinamita de ambos tipos, que pudo ser robada y amasada junta cuando los terroristas fabricaron sus mochilas-bomba.

Pero vayamos también al hallazgo de nitroglicerina, que es otro de los “agujeros negros” detectados por Ramírez y su mariachi, a raíz de la declaración del comisario Sánchez Manzano, al que ahora tratan de empurar. ¿Cómo era posible la presencia de nitroglicerina en uno de los focos de la explosión si ésta tampoco se encuentra en la Goma 2 Eco sino en el Titadyne? Veamos.

En su trabajo, los ocho peritos analizaron un total de 88 muestras, de las que 23 pertenecían a focos de la explosión. En 22 de ellas aparecieron ftalatos, que son componentes exclusivos de la Goma 2 Eco, y en una, nitroglicerina, que es un componente del Titadyne que no está presente en la Goma 2. Esta última muestra, del foco 3 de la estación de El Pozo, era polvo de extintor, enormemente absorbente, lo que, según algunos peritos de la acusación, permitió conservar los componentes del explosivo. La idea que prevaleció fue que la muestra se había contaminado con el paso del tiempo.

Las evidencias de que esto último era lo que ha ocurrido fueron apabullantes. Tres razones sostenían la tesis de la contaminación: la primera es que este polvo fue sometido a una técnica idéntica, llamada HPLC, en 2004 y en la prueba pericial con resultados distintos: es decir, en 2004 no se detectó nitroglicerina y posteriormente sí;  la segunda es que en otra muestra de El Pozo, un tejido del mismo foco que la anterior y que tampoco fue lavado con agua y acetona, es decir, que se encontraba intacto, no había ni rastro de nitroglicerina; y la tercera es que la nitroglicerina apareció también en tres muestras recogidas en Leganés, donde lo que se encontró fueron restos de 17,4 kilos de Goma 2 Eco y 594 fajas de cartuchos de esta misma dinamita, que, como se ha explicado, no contiene esta sustancia.

Muestras contaminadas

¿Que por qué se habían contaminado las muestras? Uno de los peritos policiales lo explicó claramente en el juicio. Según dijo, el embalaje de las muestras no había sido correcto, ya que en vez de frascos de cristal se habían usado bolsas de plástico, que no son herméticas en períodos prolongados. Sus palabras quedaron avaladas por lo ocurrido con la Goma 2 Eco encontrada en las vías del AVE en Mocejón, donde los terroristas planearon otro atentado. De dicha dinamita se tomaron tres muestras: una quedó en manos de la Policía, que la almacenó en una bolsa de plástico, y dos en poder de la Guardia Civil, que la guardó en tubos falcon, una especie de tupper cilíndricos y con tapa de rosca. En origen, el explosivo no podía contener ni nitroglicerina ni dinitrotolueno, pero, ¡oh sorpresa!, ambos componentes aparecieron en el análisis de la muestra custodiada por la Policía. ¿Conclusión? Pues que estaba contaminada.

Pero es que ni siquiera la presencia de otra dinamita distinta a la Goma 2 Eco pondría en cuestión la sentencia de Gómez Bermúdez, que dice así textualmente: “El Tribunal, tras apreciar en su conjunto todas las pruebas periciales practicadas sobre la materia a partir del 27 de mayo da por probado que en todos los casos aparecen componentes de la Goma 2 Eco, lo que indica que esta dinamita estuvo presente en todos los focos de los trenes, sin bien no puede descartarse la presencia de otra u otras marcas de dinamita. Sin embargo, este dato, en relación con las declaraciones de los procesados y testigos que acreditan la existencia de tráfico y transporte de explosivo desde Mina Conchita y las periciales sobre los restos hallados en el vehículo Volkswagen Golf 0500 CHB, detonadores y restos de explosivo de la Renault Kangoo 0576 BRX y sobre el que componía el artilugio desactivado en Vallecas, lleva al Tribunal a afirmar, más allá de toda duda razonable, que la procedencia de todo o gran parte del explosivo utilizado proviene de la explotación minera conocida como mina Conchita”. 

Por supuesto, nada de lo anterior se incluye en las supuestas informaciones de Ramírez, posiblemente porque el pobre debió distraerse buscando la verdad por sus intrincados vericuetos. El 11-M le sigue resultado muy rentable a él y a Jiménez Losantos, su altavoz bajito. El resto de la orquesta es tan insignificante que no merece la pena mención alguna. Sin duda, la investigación de los atentados, espléndida por otra parte, ha dejado flecos sin aclarar y las víctimas y la sociedad en su conjunto tiene todo el derecho a que se esclarezca hasta el último detalle. Lo que harta es tanta mentira disfrazada de periodismo

 


 
Notas:

Aún recuerdo, con insana alegría, el vídeo que le grabaron a Pedro J. Ramírez en una cama, vestido de ramera con un corsé rojo bien ceñido a su cuerpo, unas veces a cuatro patas recibiendo en su an(o)tomía un enorme consolador, de esos que hacen época, y en otras ocasiones boca arriba, humillado y suplicante, con voz meliflua, baboseante, mientras le pedía a una prostituta de nombre Exuperancia Rapú Muebake, que le arrojara en su boca aguas menores... mientras, su santa esposa reposaba en vuestra casa esperándo el retorno al hogar del padre de familia y, seguramente, con el rosario entre sus dedos orando por la salvación eterna de tu (im) pura alma.

También recuerdo a ese mismo Pedro J. Ramírez, en esta ocasión tan pulcro como siempre, tan bien vestido por Ágata Ruiz de la Prada (su santa esposa), persiguiendo con insana e inmoral saña a Exuperancia, hasta meterla en prisión (con la inestimable ayuda de su cuadrilla de abogados, jueces y fiscales, atemorizados por su verbo fácil y su pluma indecorosa).

Y mientras todo esto sucedía, pasó algo que no quiero olvidar jamás. Un día, ese mismo Pedro J., el gran adalid de la libertad y de la decencia, de la moral y las buenas costumbres católicas, usando las páginas sicarias de su periódico, maquinó la más retorcida, maquiavélica, desalmada y contumaz de las humillaciones al senador Carlos Piquer, al que arrastraste por el fango de su periódico, hasta conseguir que se suicidara. ¿Cuál fue la "culpa" que llevo a Carlos Piquer hasta el suicidio?: un errorcillo que cometió en una noche de copas y juerga.

Por tu pasado, por tu historia, por tus actos caballerosos, por tu ejemplar vida de buen padre, fiel esposo y cristiano devoto, ¡Oh, Pedro J., gran magnate de la prensa y de la decencia!, te declaro mi (des) amor eterno.

Alfredo Webmaster

Posdata: visitando la página web de don Enrique Meneses, como hago casi todos los días, te das cuenta fácilmente dónde está la dignidad y la humanidad, donde la ética y la estética de una profesión tan mancillada por las manazas y las letras de auténticos sicarios. Don Enrique, el maestro, sigue siendo el faro de la profesión. ¡Qué pena que esté tan mayor!

 

Jueves, a 21 de Agosto de 2008

En mi nombre, y en el nombre de la inmensa mayoría de los españoles bien nacidos, pido públicamente perdón por lo que veréis más abajo en videos.

En mi nombre, y en el nombre de la inmensa mayoría de los españoles bien nacidos, pido perdón a todos los lectores del blog que residís en Latinoamérica: no todos los españoles somos o pensamos igual que Federico Jiménez Losantos, el periodista colaborador de El Mundo y locutor de radio Cadena COPE..

Incluso diría más: en España, sólo piensan igual que él los actuales dirigentes de la Conferencia Episcopal Española, propietaria de la emisora de radio Cadena COPE, algunos miles de oyentes de la emisor de los obispos y algunos otros miles de militantes del partido de la derecha de mi país, el Partido Popular “PP”.

Estoy convencido, y lo digo de corazón, que no todos los obispos españoles piensan así, ni tampoco muchos de los oyentes de la Cadena COPE o de los militantes del PP. Sé que para algunos de ellos aún existen límites morales que les imposibilitan asumir planteamientos propios de las dictaduras más atroces o de los regímenes más reaccionarios, sean de derechas o de izquierdas.

¿Por qué os pido perdón?

Os cuento las razones… El pasado 8 de agosto, en el programa que Jaime Bayly tiene en la emisora Mega TV de Miami, Bayly entrevistó al periodista español Federico Jiménez Losantos. Conociendo a este fulano, suponía que el resultado tendría que ser ligeramente escandaloso pero jamás pude imaginar que sus exabruptos podría llegar a ser tremendamente inmorales, falaces y fascistas, y todo en grado superlativo.

Con su contumaz verborrea tabernaria, dirigentes políticos como Barack Obama, José Luís Rodríguez Zapatero, Hugo Chávez, Fidel Castro, Evo Morales o Rafael Correa, fueron objeto de mofa, escarnio y descalificaciones de toda índole y condición, llegando incluso al ferviente deseo de que murieran de forma violenta o inhumana. Además, con el agravante de que los atacados, salvo Fidel Castro, han sido elegidos democráticamente en elecciones libres, y ratificados en distintos plebiscititos y consultas populares.

En la entrevista de Bayly a Jiménez Losantos, este se burló de Barack Obama por el hecho de que sus padres lo abandonaran cuando era niño: "Fueron los primeros que lo conocieron y no votaron más por él". De su mujer aseguró que era una "arpía y una "negra profesional".

Nos podrán gustar más o menos señores Obama y su política continuista, o Chávez con sus ínfulas de nuevo césar americano, o Morales y su indigenismo, o Zapatero y su pertinaz talante, pero cada uno en su país, cada uno en sus elecciones, salieron elegidos y son, ante el mundo, los representantes legítimos de gobiernos soberanos.

Que Federico Jiménez Losantos, locutor estrella de las emisoras de los obispos españoles, llegue a pedir públicamente el asesinato de presidentes elegidos democráticamente, debería hacer reflexionar a las derechas españolas y, sobre todo, hacer reflexionar cristianamente a la iglesia católica de mi país, que es capaz de mirar a otro lado mientras este fulano dice las cosas que dice, cobrando su cuantiosa nómina con cargo a los fondos de una iglesia que se llama seguidora de Cristo… sí, de ese mismo Cristo que según ellos dicen perdono a los que le crucificaron y no fue capaz de culpar a una prostituta.

Como muy bien lo expresó César Hildebrandt en un artículo publicado en el diario peruano La Primera: “Lo increíble es que este sujeto (Jiménez Losantos), convertido en vertedero oral, trabaja para el Episcopado español. O sea que la Iglesia que dice ser embajada de cielo tiene de vocero a un individuo que emplea los bajos fondos para satanizar, mentir y enlodar” “(Jiménez Losantos) es un combo de reaccionario esquizofrénico y fascista cerebrovascularmente accidentado”.

Hildebrandt recrimina a Jaime Bayly por el trato que le da a Jiménez Losantos durante toda la entrevista, “como si fuera una autoridad en política internacional” “no lo entrevista, sino que se entrega a sus brazos con pasión, coincidiendo con su entrevistado en todo, homenajeándolo con sus aplausos, sus festejos, su anuencia”.

Muchos medios de comunicación españoles y latinoamericanos han expresado su más firme condena por las palabras vertidas en la polémica entrevista. Las críticas más duras han venido desde Rebelión.org y del foro venezolano Aporrea.org. En ésta última página se califica al entrevistador peruano de “rata con peluquín” y “la vergüenza de los gays”.

Perdón, perdón, perdón… siento mucho lo sucedido.

Alfredo Webmaster

 

Momentos “estelares” de la entrevista Bayly - Jiménez Losantos

 Recetas de Federico Jiménez Losantos para “solucinar” los problemas de Latinoamérica y España

- Invadir Cuba
- Invadir Venezuela o, en su defecto, asesinar a Chávez
- Invadir Ecuador
- Colgar a Fidel Castro o, mejor aún, retransmitir en directo por televisión su agonía en un canal 24 horas
- Qué lástima que la ex mujer de Hugo Chávez no le castrase
- Qué lástima que no matasen a Chávez durante el golpe de estado
- Qué lástima que Zapatero no padezca una enfermedad terminal

 

Entrevista completa 1 – 4

 

 Entrevista completa 2 – 4

 

 

Entrevista completa 3 – 4

 

Entrevista completa 4 -4 (final)

 

 
Sábado, a 7 de Junio de 2008

'New York Times' y 'Público' llevan la noticia a sus portadas. El resto de medios nacionales ignora la información, también en páginas interiores

Terreno abonado para conspiranoicos. Este jueves el Senado de Estados Unidos difundía un informe sobre el alcance de la manipulación previa a la invasión de Irak (ver información más abajo: Anatomía de un engaño). El Comité de Inteligencia de la Cámara demostró que la administración Bush justificó una guerra, frente a sus ciudadanos y al mundo, exagerando informaciones, obviando otras que contradecían sus puntos de vista y echando mano de datos de inteligencia nada fiables.

Una noticia de primera plana para cualquier medio. O no. Pocas portadas de prensa escrita se han hecho eco del informe. En España, sólo Público ha llevado a las imprentas este mazazo al gobierno estadounidense. El resto de cabeceras nacionales, han obviado la información, no sólo en sus primeras, sino también en sus páginas interiores. Sólo las versiones digitales de algunos de ellos recogieron el tema a lo largo de la tarde del jueves.

Conclusión inapelable

El informe, emitido por una comisión formada por demócratas y republicanos, compara los principales discursos del presidente y de los miembros de su Gobierno con la información de los servicios de inteligencia que tenían entonces en sus manos.

La conclusión es inapelable: “Antes de involucrar al país en la guerra, este país debía dar a los norteamericanos una imagen precisa al 100%”, explicó Rockfeller. “Lamentablemente, nuestro Comité concluyó que el Gobierno dijo varias cosas que no tenían ningún apoyo de inteligencia”, añadió. En otras palabras, Bush y los suyos mintieron, aunque el informe y los políticos se cuiden de utilizar esa palabra que constituye una grave acusación en Estados Unidos.

Cheney estuvo constantemente al lado de Bush en los esfuerzos propagandísticos (fuente "Público)

Anatomía de un engaño

El Senado de EEUU hace público el último informe sobre la campaña de propaganda anterior a la guerra de Irak. La Casa Blanca manipuló la inteligencia para justificar la invasión.

Han tardado cuatro años, pero al final el Senado de EEUU ha difundido el último informe público que desvela el alcance de la manipulación previa a la invasión de Irak.

El Comité de Inteligencia del Senado demostró que las autoridades norteamericanas justificaron la guerra, frente a sus ciudadanos y al mundo, echando mano de informaciones de inteligencia nada fiables o simplemente exagerándolas para hacerla coincidir con sus necesidades.

El presidente del Comité, el demócrata John Rockfeller, no se anduvo con rodeos al presentar sus conclusiones: “Una cosa es depender de información de inteligencia incorrecta y otra presentar una imagen a los estadounidenses sabiendo que es equivocada”, afirmó.

Los parlamentarios llevaron a cabo un trabajo escrupuloso. Compararon los principales discursos del presidente y de los miembros de su Gobierno con la información de los servicios de inteligencia que tenían entonces en sus manos.

Sin base

La conclusión es inapelable: “Antes de involucrar al país en la guerra, este país debía dar a los norteamericanos una imagen precisa al 100%”, explicó Rockfeller. “Lamentablemente, nuestro Comité concluyó que el Gobierno dijo varias cosas que no tenían ningún apoyo de inteligencia”, añadió. En otras palabras, Bush y los suyos mintieron, aunque el informe y los políticos se cuiden de utilizar esa palabra que constituye una grave acusación en Estados Unidos.

El vicepresidente Dick Cheney, por ejemplo, denunció varias veces la existencia de una relación entre Al Qaeda e Irak. El 8 de septiembre de 2002, en plena conmemoración del primer año de los atentados del 11 de septiembre, aseguró que un alto miembro del Gobierno de Sadam Husein se había reunido en Praga con Mohamed Atta, uno de los autores de los ataques. Rotunda conclusión de la comisión: “No hemos podido confirmar esa reunión”. Años de investigación inútil revelan que probablemente no existió.

Engañados

Sus miembros denunciaron “los esfuerzos implacables del presidente y sus consejeros por utilizar la guerra contra Al Qaeda como justificación para derrocar a Sadam Husein”. “Describir a los estadounidenses que ambos estaban asociados engañó a la nación”, aseguraron.

La acusación sobre la existencia de un programa nuclear iraquí también quedó en evidencia: “Las declaraciones de la Administración de Bush no comunicaba las discrepancias sustanciales que existían entonces en la inteligencia”.

Para confirmar muchas de los engaños ya conocidos, la comisión necesitó más de cuatro años y un cambio de mayoría en el Congreso tras las elecciones de 2006. En 2004, cuando los republicanos controlaban ambas cámaras, un primer informe se había centrado en los errores de los servicios de inteligencia.

Ahora se trataba de examinar el uso que los políticos hicieron de esos datos: “Esta Administración distorsionó la información de inteligencia para ir a la guerra”, acusó la senadora demócrata Dianne Feinstein, miembro del Comité.

El portavoz republicano en la comisión, Christopher Bond, se negó a aprobar el informe. Rockfeller recordó que su colega presentó 170 enmiendas al documento. La mitad fueron aceptadas. Aún así, se negó a dar su aprobación a un informe que cae en mal momento: en plena campaña electoral. El candidato republicano a la Casa Blanca John McCain apoyó la guerra y sigue justificando la presencia militar en Irak.

Barack no estaba aún en el Senado cuando los congresistas autorizaron en 2002 la invasión. Lamentablemente para la derrotada Hillary Clinton, que sí apoyó la moción, el documento sale tarde. Durante la campaña, dijo que había dado su aval a la guerra por haber sido engañada por Bush. Como lo fueron todos los norteamericanos.

 

Domingo, a 25 de Mayo de 2008


Yo, superventas” es el título del artículo escrito por Juan Goytisolo para el suplemento de cultura Babelia de El País.

Con un lenguaje muy directo y con expresiones que a algunas (pocas) personas podrían molestar (sólo a las muy conservadoras o poco abiertas), “Yo, superventas” es una sátira descarnada y burlesca sobre la situación a la que ha llegado la sociedad de la información escrita y visual (programas de televisión) cuando exponen a la luz pública la carnaza más putrefacta de la sociedad, los personajes más retorcidos y siniestros, las profesiones más deleznables y sórdidas, y nos los presentan como los nuevos VIP’s, como los protagonistas de noticias que no son noticia, los adalides de la libertad de expresión y el ejemplo de una nueva forma de ver la vida.

Juan Goytisolo expresa muy bien lo que a algunos nos gustaría hacer igual de bien: escribir un texto en el que reflejar una sociedad podrida por el dinero, la falta de escrúpulos y el afán de protagonismo (fama), lo que lleva a algunos personajillos a anteponer unos instantes de gloria (supuesta) antes que la salvaguarda de su dignidad como ser humano.

Alfredo Webmaster


 

Yo, superventas”, por Juan Goytisolo

Fui violada por mi padre a los ocho añitos mientras mi madre fotografiaba la escena y se masturbaba con ayuda de un vibrador. Azuzados por los hurras de mis progenitores, mis tres tíos me sodomizaron por turno al tiempo que mi propio hermano se orinaba en mi cuerpecillo maltrecho.

Después de soportar un sinfín de vejámenes, logré huir a un centro de acogida de niños maltratados con la ilusión de empezar una nueva vida. Pero mi supuesto tutor resultó ser un pedófilo consumado y me sometía a diario a crueles suplicios: me amarraba a un potro de gimnasia y acallaba mis gritos con una mordaza de cuero.

Acabé por escapar de sus garras y me refugié en un monasterio en la creencia pueril de arribar a buen puerto. ¡Pobrecilla de mí! El prior me arrastró a una cripta gótica y, en presencia de los demás monjes, no sé si cátaros, priscilianistas o alumbrados, se ensañó conmigo con mayor ferocidad que sus antecesores. Luego, él y los exorcistas que pretendían arrancarme el diablo del cuerpo filmaron la ceremonia para enviarla, según me dijeron, a un cardenal de la curia romana aficionado a hechicerías y ritos milenaristas.

Un día conseguí burlar la vigilancia de mis custodios, resuelta a vivir al fin y a actuar por mi cuenta. Me prostituía en un bosque frecuentado por catadores de carne fresca hasta que un chulo me forzó a currar para él. Abusaba de mí y se apropiaba de mi dinero. Con la flaqueza propia de mi sexo, me enamoré de su sonrisa: soñaba que un día se retiraría del oficio y se casaría conmigo. Creía la dicha al alcance de la mano, pero la mafia me secuestró en el pinar de mis trabajos y penas.

Eran cuatro, cuatro afganos barbudos que, para esclavizarme, me violaron y sujetaron a la barbarie de sus creencias. Trabajé en adelante en un club de alterne y, cuando me resignaba ya a su explotación y maltrato, una banda islamista rival, especializada en el tráfico de drogas y trata de blancas a fin de reunir fondos y comprar armas para sus atentados suicidas, irrumpió en el local a tiro limpio y lo cubrió de regueros de sangre y casquillos de bala. ¡Para qué seguir si esto es sólo el comienzo!

Ahora, mi agente está negociando la venta de mi historia con los medios de comunicación y hay una verdadera arrebatiña para su adaptación cinematográfica y televisiva. Y no digo más hasta que inicie la campaña de promoción.

Mi producto, dicen, está destinado a arrasar y situarse a la cabeza de los más vendidos del año. Me piden ya una segunda y tercera parte, y no lo duden: ¡la tendrán!

 

Lunes, a 3 de Diciembre de 2007

Maruja Torres, una de las más grandes periodistas y corresponsales de prensa de España, es habitual colaboradora en El País, el diario mejor y más leído de España.

Además de ser una persona comprometida en todas las luchas contra las injusticias sociales y políticas, es una laureada escritora que tiene en su poder el Premio Víctor de la Serna de Asociación de la Prensa de Madrid, el Francisco de Cerecedo, un Premio Planeta y el Premio de Literatura Extranjera.

El artículo titulado “De putas” publicado ayer, es un fiel reflejo de su forma de pensar y expresarse, una forma de escribir que implica no morderse la lengua ante ningún tema por muy escabroso o políticamente poco correcto.

Os recomiendo una atenta lectura.

 

A ver cómo cuento lo que sigue sin herir susceptibilidades melindrosas ni despertar recelos de los integrismos varios, incluido el feminista extra radical atravesado.

Chismorreaba de literatura con un conocido mío, sentados los dos al amparo de la lluvia junto al ventanal de una cafetería del centro de Barcelona. Comentábamos la prohibición en Irán de Memoria de mis putas tristes, de García Márquez, y mi interlocutor, que tiene unos 50 años, me miró, súbitamente compungido.

Cómo me gustaría volver a ir de putas -musitó. Y siguió clavando en mí sus ojitos, que eran ya los de un san bernardo que humildemente se presenta a rescatar a los exploradores después de haber vaciado por su cuenta el barrilillo que contenía el licor salvador.

Te entiendo -repliqué. Si algo lamento de no ser hombre, es haberme perdido el ir de putas, en especial por la conversación, las copas, las confidencias, esos ratos en la barra. Pero tuve la suerte de crecer entre ellas.

Ahora viene el momento de aclarar bien alto, bien sonoro y con fragor de timbales, cual soflama patriótica, que tanto mi conocido como yo estamos en contra de: la prostitución como red de delincuencia organizada y controlada por las mafias con la colaboración de funcionarios corruptos; la prostitución como única salida a la pobreza, que sume a las mujeres en la esclavitud y en el averno de las drogas; la figura del chulo o proxeneta -ese tipo que, si celebrara elecciones, tanto se parecería a algún político portavoz; la prostitución como única vía de la práctica sexual compartida puesta al alcance de los hombres por culpa del puritanismo imperante en las sociedades más retrógradas… Y, sobre todo, estamos en contra de la hipocresía de las autoridades, que pasan de considerar como trabajadoras reguladas, con derechos y deberes, a las profesionales del sexo, y además no persiguen con mayor saña a quienes las utilizan. Estamos tan en contra de ese estigma que aplasta a la prostitución como de la convivencia entre desiguales -un fuerte que se ceba en el débil- en los matrimonios o las parejas de hecho.

Dicho lo cual, insisto: a mi conocido y a mí nos chifla Irma la Dulce, que es una de las películas más sanas y tiernas que se han creado nunca sobre el asunto. Aparte de que creemos a pies juntillas en el eslogan feminista “Mi cuerpo es mío”. Y ello incluye que lo puedas dedicar a los negocios, precisamente si te lo pide el cuerpo.

-Cuánto mejor no les iría en Irán, y en más sitios -dije, si en vez de tanta policía de la moral y de las costumbres o como se llame, tuvieran putas. Putas, putas, muchas buenas y nada tristes putas que pudieran ejercer su oficio sólo porque les gusta, o al menos les gusta más que fregar suelos y estando mal pagadas; y que distribuyeran placeres entre los caballeros de torvos semblantes hasta destorvarlos del todo. Ahmadinejad luciría otro talante, de haberse iniciado a las picardías con señoras así.

-A mí, cuando era estudiante, más de una vez me vieron con hambre y me dieron de cenar -suspiró el otro.

-De pequeña me invitaban a café con leche en los bares del barrio en donde esperaban a su clientela. El primer dólar que vieron mis ojos me lo enseñó una puta que vivía en una pensión vecina. Lo sacó de la carta que le mandaba un marine negro de la VI Flota que le había hecho un hijo mulatito que era una preciosidad.

Ahora que lo pienso, no sé si debería haber escrito “un marinero afroamericano”, y en vez de mulatito, “afroamericano-galleguiño”. Tampoco a las putas las he llamado meretrices o hetairas.

Qué lástima el tráfico salvaje de carne humana, qué lástima de ucranias que estudiaban en el conservatorio gratuitamente y hoy han de tocar el violín en lugares de alterne.

Pero en un mundo en el que todo está en venta y en el que todo se compra -lo primero, la honradez, qué meapilas y qué venenosos resultan los aspavientos de la virtud. Esa virtud de la cual, como afirma un personaje de Stevenson en La isla del tesoro, una de mis novelas predilectas, nunca nos viene nada bueno.

Viernes, a 10 de Agosto de 2007

Hace casi cuatro años de la fecha en que sufrimos en nuestro país el más grave atentado de todos acaecidos en Europa: 192 fallecidos y más de 1.500 heridos.

Pese a que desde casi el primer momento se supo que los culpables habías sido extremistas musulmanes radicales, el gobierno que dirigía España en aquel momento, el del P. P. (Partido Popular, centro derecha, derecha y derecha radical), estuvo durante cuatro día echándole la culpa a ETA (grupo extremista vasco) en un desesperado intento de ganar la elecciones generales: las perdieron.

La carta que copia más abajo y que fue publicada en un diario catalán, El Periódico de Cataluña, es absolutamente dramática. Creo que pocas veces he leído nada tan conmovedor y lleno de sentimientos.

Sin comentarios.

El Periódico, 12-03-07

Nunca en mi nombre

 

Bárbara Morales García, viuda de J. G., uno de los 16 asesinados el 11-M en el tren de la estación de Santa Eugenia

NUNCA hubiera imaginado que mi vida iba a convertirse en lo que ha sido desde el 11 de marzo del 2004. Nunca hubiera imaginado que tres años después las cosas estarían tan mal. Nunca me creí aquello de que todos íbamos en ese tren. Hoy menos que nunca. Las páginas de los periódicos, las firmas de ciertos periodistas, por desgracia, me dan la razón.

NUNCA pedí estar donde estoy. Nunca me he creído con más derechos por ser víctima. Nunca me he considerado más autorizada para expresar mi opinión que otra persona. Nunca he pretendido ser jurista. No permito que aquellos que tenían el poder de hacer cumplir las leyes pretendan ahora culparme de no querer redactarlas. Los que se manifiestan estos días en mi nombre y el de otros como yo jamás me han preguntado lo que pienso o lo que siento. Si quieren mi protagonismo les cambio el sitio. Pero con todo. Les ofrezco también mi sufrimiento.

A quien pueda interesar le diré que por tercer año consecutivo el 11 de marzo lo paso fuera de España. Porque hay una parte de esta España tan unida, tan decente, tan de gentes de bien que a veces duele y avergüenza demasiado, que pregunta muy poco, que escucha mucho menos, que hace demasiado ruido y que no se interesa por cuidar a quienes tienen la indecencia de decir que representan.

NUNCA he dado permiso a nadie para hablar por mi boca, para llorar por mis ojos, para decir cómo debo sentirme. Por eso me da tanta vergüenza que unos u otros intenten aprovecharse de la debilidad de la víctima. Por eso, además de al dolor de una pérdida, me enfrento a la rabia de saber que somos juguetes en manos de quienes tuvieron el poder de haber evitado tantos asesinatos y tantos intentos de asesinato. Juguetes para jugar a su juego de buenos y malos.

NUNCA he permitido que ningún político hable en mi nombre, o me hable de héroes, o me dé palmadas en la espalda. Hoy tampoco. A quien pueda interesar, soy una persona normal, tengo 29 años, lucho cada día por mantenerme fuera de este circo; sueño con que algún día se olvidarán de nosotros, dejarán de aprovecharse de nuestra desgracia, de escupir en nuestras heridas para hacerlas sangrar y ofrecernos la pomada-que-todo-lo-cura.

A quien pueda interesar, no soy solo una víctima del terrorismo, como cualquier otra persona tengo una vida compleja, con problemas y alegrías. A mi dolor por ser víctima, a veces se le añade ser mirada solo como víctima. A quien pueda interesar, tengo familia a la que quiero y me quiere, también tengo amigos. Ellos son quienes me escuchan, quienes me conocen, quienes me preguntan, quienes me consuelan, quienes me hacen reír, quienes me respetan, quienes nunca han osado aprovecharse de mí, quienes nunca me han vendido por un precio tan bajo. Ellos son los que sufren conmigo si me hacen daño y son felices cuando sonrío. Ellos son los que llevan conmigo tres años en este tren.

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