Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Lunes, a 25 de Mayo de 2009

El ejército colombiano muestra a los medios de comunicación el armamento y los cuerpos de guerrilleros de las FARC muertos tras un enfrentamiento en la localidad de La Plata

 

Las armas ilegales desangran Latinoamérica: más de 140.000 personas mueren tiroteadas cada año en la región - Los “narcos” han reemplazado a las guerrillas en el negocio - Nicaragua es un gran punto de entrada.

Por Fernando Gualdoni / Javier Lafuente para elpais.com (Madrid), 25/05/2009

Los recientes juicios contra dos de los más conocidos traficantes de armas, el ruso Víktor Bout -alias El Mercader de la Muerte- en Tailandia (pendiente de extradición a EE UU para agosto) y el sirio Monser al Kassar (condenado en febrero a 30 años de prisión en Nueva York), han revelado lo sencillo que es meter armas ilegalmente en América Latina, el papel crucial que desempeña Centroamérica, en especial Nicaragua, en este negocio, y la amenaza que supone que un país como Venezuela fabrique sus propios fusiles y municiones.

Para detener a Bout y Al Kassar, la agencia antidroga estadounidense alegó que ambos intentaron vender lanzamisiles portátiles tierra-aire rusos SAM a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La ruta prevista para ambas operaciones era similar: las armas partían desde Rumania o Bulgaria y entraban por Nicaragua. Desde el país centroamericano se iban a arrojar con paracaídas sobre territorio colombiano.

"No hay pruebas de que el Gobierno de Ortega sea cómplice del tráfico, pero sin duda el país tiene enormes lagunas legales que facilitan el tráfico ilegal", dice Roberto Orozco, experto nicaragüense del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas. "Es verdad que no se puede afirmar que Managua esté directamente involucrada, pero hay que recordar que Ortega ha dado cobijo a narcoterroristas de las FARC", replica el colombiano Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia en Bogotá.

Los puertos nicaragüenses están entre los mayores coladeros de armas en la región, según fuentes de Defensa de EE UU. "En especial el puerto de Corinto", apunta Orozco. "Es el único de aguas profundas y está controlado por el Ejército y la policía, que hace la vista gorda. No hay estadísticas fiables sobre la cantidad de barcos que atracan allí, pero no hay que pensar en veinte o treinta, con dos o tres bien cargados es suficiente para abastecer al mercado de miles de armas", añade.

Hay más de 80 millones de armas ilegales en América Latina, según el Centro para la Información de Defensa (CID) de Washington. Cualquier criminal, hasta el más imbécil, tiene acceso a una pistola y hasta a un fusil. Ni hablar de las narcoguerrillas y el crimen organizado, éstos se hacen con un lanzacohetes como cualquier español con una barra de pan.

Los datos son brutales. La tasa de homicidios -140.000 al año, según el Banco Mundial- es más del doble del promedio mundial. Varios países tienen un índice de crímenes por cada 100.000 habitantes más que alarmante: Brasil, 28; Colombia, 65; El Salvador, 45; Guatemala, 50; Venezuela, 35. La violencia también golpea a la economía latinoamericana. El coste de esta lacra se estima en un 14,2% del PIB regional, según el informe Crimen y Violencia en el Desarrollo del Banco Mundial.

Además, el tráfico ilícito de armas está cada vez más estrechamente ligado al narcotráfico. En Perú, hace unos meses, saltaron todas las alarmas cuando el Ejército comprobó que los resquicios de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, hoy dedicada a la producción y venta de cocaína, tenían en su poder lanzacohetes RPG-7, ametralladoras pesadas y fusiles Kaláshnikov, todos de origen ruso. El rearme senderista ya ha costado la vida a medio centenar de soldados peruanos en 12 meses.

A finales de abril, los senderistas intentaron derribar el helicóptero en el que viajaba el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Francisco Contreras. El coronel Jorge de Lama iba en el aparato. "Nos dispararon dos granadas de RPG, pero por suerte cayeron lejos. No creo que supieran que iba el general Contreras, simplemente apuntaron a un helicóptero militar que estaba en su zona", relata De Lama, refiriéndose al valle de los ríos Apurimac y Ene, la inaccesible zona de Ayacucho donde Sendero ha estado desde que se creó en los ochenta. El Ejército peruano se resiste a revelar las rutas de abastecimiento de armas de los senderistas, pero no se atreve a negar que el puerto amazónico de Iquitos es un agujero negro para la seguridad del país. A esta ciudad estaban destinados los 50.000 Kaláshnikov que Vladimiro Montesinos, el siniestro ex jefe de los servicios secretos peruanos durante el Gobierno de Fujimori, compró en Jordania. Sin embargo, 10.000 de esas armas acabaron en manos de las FARC. El resto nunca se entregó porque Ammán detuvo la operación.

Iquitos y la frontera entre los países andinos y Brasil, el golfo de Urabá, que une Colombia y Panamá, el triple límite entre Paraguay, Brasil y Argentina -zona donde Hezbolá tiene una fuerte influencia-, son algunos de los principales puntos de contrabando en la región. Sin embargo, Centroamérica y, en especial Guatemala y Nicaragua, han adquirido en los últimos años especial relevancia como puerta de entrada de los cargamentos.

Rangel recuerda que así como Nicaragua ya es clave en el comercio ilegal, Venezuela desempeña un papel relevante. Como buena parte de las armas que acaban en el mercado negro proceden de la policía y el Ejército -robadas o vendidas por los propios agentes o militares-, hay serios temores de que parte de los 100.000 Kaláshnikov que Caracas compró a Rusia acaben en manos de los narcos. Sin embargo, el mayor peligro, apunta Rangel, lo constituirá la fábrica venezolana, bajo licencia, de armas y municiones rusas.

Mientras que las armas abundan en la zona, las municiones escasean. El calibre 7,62 mm, que usan los fusiles rusos AK-103 adquiridos por Venezuela, es el más deseado por la región y en especial por las FARC, que aún poseen al menos 5.000 armas que necesitan esta munición. Hoy se consigue en Perú y Bolivia, pero en poca cantidad. La fabricación de este calibre en Venezuela ofrecerá a las narcoguerrillas una fuente ilimitada de municiones dentro del continente.

Aparte de los canales de tráfico de armas que se remontan a la época de auge de las guerrillas, en los setenta y ochenta, se han afianzado en la región aquellos controlados por el crimen organizado. Los intercambios de droga por armas que los carteles de la droga colombianos inauguraron a mediados de los noventa con la mafia rusa han proliferado. Así como la cocaína sale de Colombia, Perú y Bolivia hacia Europa a través de Venezuela, Ecuador y Brasil, las armas recorren el mismo camino en sentido contrario.

Adelaida Vásquez y Carolina Gabea son testigos casi a diario de este tráfico. Ambas son fiscales de Ciudad del Este, la urbe paraguaya pegada a Brasil y Argentina y uno de los mayores focos de contrabando de armas de Suramérica y paso del tráfico desde Brasil hacia Perú y Colombia. Tienen una queja común: pocos recursos y el enemigo en casa. "La policía nacional no sólo no nos ayuda, nos boicotea. Tenemos un grupo de agentes especiales, pero son pocos ante tanto delito", explica Vázquez, que sobre drogas y armas lo ha visto todo. "Una vez confiscamos una ametralladora antiaérea a unos narcos... no me lo podía creer", añade. Vázquez es de Ciudad del Este, pero Gabea lleva en la ciudad cuatro años, es de Asunción. "Es peligroso ser legal y trabajar acá, pero ¿sabe qué?, si uno se mantiene limpio el narco no suele meterse con uno. Es parte del juego", dice Gabea.

 

El gran traficante

- Víktor Bout, en ruso Виктор Бут, nació en 1967 en Dushambé, capital de Tayikistán, entonces parte de la Unión Soviética. También se ha dicho que era de origen turkmeno o ucranio.

- Fuerza aérea soviética: Bout ha declarado que se graduó como oficial de la Fuerza Aérea soviética y que también estudió en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú, cuna del espionaje soviético.

- Caída de la URSS: Bout se aprovechó del caos y empezó a suministrar armas. Comenzó proveyendo a la Alianza del Norte afgana, siguió con los dictadores africanos y añadió luego a narcos en América Latina.

 

 

 

Lunes, a 25 de Mayo de 2009

El auge de las pandillas y la necesidad de autodefensa han disparado el contrabando en la última década

J. L. / F. G. para elpais.com (Madrid), 25/05/2009

Que la importación de armas en América Latina haya crecido un 16% en 12 años no se debe sólo a la carrera armamentista de la que, por otra parte, todos los Gobiernos reniegan. Hay miles de personas que se blindan diariamente. Para defender su vida, la de sus familiares, sus propiedades. Pero también para delinquir. El Latinobarómetro del año pasado refleja la inseguridad que padecen los habitantes de la región, para quienes la delincuencia es el principal problema de sus países, por encima del paro.

La violencia es una pandemia que recorre de norte a sur la región desde hace décadas. Si en México el narcotráfico es el caldo de cultivo de la inseguridad ciudadana, en Centroamérica los crímenes de las maras provoca cantidad ingente de muertos. La probabilidad de que un joven de entre 15 y 24 años pueda ser asesinado en El Salvador o en Guatemala es 30 veces superior a la de un europeo, de acuerdo a un estudio de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana. En el caso de los primeros, la tasa de crímenes juveniles es de 92,2 por cada 100.000 habitantes.

Según se desciende por el mapa, la violencia sigue inquebrantable en muchos países, aunque ya no tan asociada a las pandillas. En Venezuela se calcula que los homicidios entre 2007 y 2008 aumentaron un 11%, y que se han triplicado desde hace 10 años.

Colombia, asolada por el narcotráfico, y Brasil, son los otros dos lugares más violentos de la región, y al mismo tiempo donde se han registrado las primeras experiencias positivas de desarme de la sociedad. La gestión del Estado de São Paulo es un ejemplo. Gracias a la mejora de los transportes públicos, de la implantación de programas sociales y facilitar el trabajo en zonas donde la violencia era permanente, entre 1999 y 2004 se redujo la tasa de homicidios un 41%. En Río de Janeiro, la ONG Viva Río ha implantado programas de entrega de armas a cambio de algún beneficio para su portador. Un trabajo similar al que llevó a cabo la alcaldía de Bogotá hace ya una década al desarrollar en Navidad el Proyecto Regalos por Armas, que logró un descenso de los homicidios de casi un 30%.

Combatir el crimen y la violencia no es sencillo. Hay un componente histórico enclaustrado en la sociedad que ya ha impregnado a varias generaciones. “Dictaduras, guerras civiles, grupos armados… La violencia en la política de las últimas décadas ha quedado como un legado que influye en las relaciones sociales”, explica Laura Tudesco, investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride).

La relación entre el crimen urbano y las extremas condiciones en las que viven 230 millones de personas que son calificadas como pobres o indigentes en la región explica también la demanda de armas por la sociedad. “Lo que antes podría considerarse cultura de la pobreza está cada vez más relacionada con la violencia, la marginalidad y la hostilidad”, añade.

Más sangrante es la actitud de los Gobiernos ante este panorama. El control que se ejerce sobre el tráfico es prácticamente nulo. “Las industrias tienen relaciones muy fuertes con los Gobiernos. Muchas veces son los propios Gobiernos. El Estado debe brindar más seguridad, tratar de delimitar la proliferación de armas”, opina Diego Fleitas, de la Asociación de Políticas Públicas argentina, autor de un reciente informe sobre tráfico de armas en la región.

 

Miércoles, a 22 de Abril de 2009

Fernando Lugo, ex obispo católico y presidente de Paraguay, ha recibido dos demandas de paternidad. El hecho vuelve a colocar en la palestra la tan cuestionada doctrina católica del celibato.

Por Olmedo Beluche

El Sr. Fernando Lugo, ex obispo católico y actual presidente del Paraguay por mandato popular, ha recibido en las últimas semanas dos demandas de paternidad de mujeres distintas que alegan haber tenido una relación sentimental de la cual quedaron sendos vástagos. Lugo, con la honestidad que le caracteriza, ya ha reconocido uno, y no ha negado la paternidad del otro.

Lejos de entristecernos, a quienes hemos simpatizado con la propuesta política encabezada por Lugo, la noticia debe alegrarnos. ¡Felicitaciones Sr. Presidente! ¡Ahora sí usted es “padre” en el pleno sentido de la palabra! ¡Padre responsable!

En la historia de Panamá hubo un caso muy conocido, el de Monseñor Jované, cura chiricano del siglo XIX, cuya vida fuera tema de una comentada novela de Juan David Morgan.

La pregunta que la grey católica en Paraguay, y en todo el mundo, debe estar haciéndose es si la situación del ex obispo Fernando Lugo es un caso extraño o será más común de lo que se supone. Creo que a todos, católicos o no, nos gustaría que otros curas en situación similar asuman la verdad de sus vidas y su responsabilidad paterna ante la sociedad. El hecho vuelve a colocar en la palestra pública la tan cuestionada doctrina católica del celibato.

A raíz de una esas campañas de los grupos “provida” (deberían llamarse “anti vida”) contra la sexualidad, los anticonceptivos, la educación sexual y el aborto, un buen amigo me envió una frase que me gustó, aunque no se a quién corresponde la paternidad: “la peor perversión es la castidad”.

La “castidad” tan pregonada por la jerarquía católica, cuya variante para los curas se llama “celibato”, es una perversión porque es antinatural. Lo natural en todo ser vivo es la sexualidad. La sexualidad, siempre que sea mutuamente consentida y entre personas con conciencia de lo que hacen, no sólo es un placer sino la forma más bella que tienen de compartir, amar y sentir dos personas. Es la expresión máxima de intimidad entre dos seres, dos “almas”, siempre y cuando no esté mediada por el dinero, la supeditación, el abuso, o cualquier otra forma de envilecimiento.

Dicho en términos deístas: “si Dios nos hizo con sexo, será para que lo usemos y no para que lo carguemos de adorno”. Parece haber aquí una contradicción lógica en el propio dogma. Inconsecuencia doctrinal al igual que en el empecinamiento de la Iglesia sostener con medios artificiales la vida de personas que ya habrían muerto de no existir ciertas técnicas modernas. Puesto que si lo natural es la “voluntad de Dios”, sostener la vida artificialmente, es sólo la voluntad del “hombre” (con perdón de las feministas). Recordemos un reciente caso en Italia.

Que bueno que ocurran casos como el del Sr. Lugo que, lejos de “extraños”, deben ser bastante comunes, porque desgarran el velo de mentiras con que la Jerarquía Católica quiere ocultar la vida. La Católica es la única gran Iglesia que aún persiste en la mentira del celibato. Costumbre impuesta para preservar la propiedad de la institución durante la Edad Media y que nunca estuvo realmente reñida con una vida sexual más o menos abierta de la Curia. Obispos y Papas más famosos que Lugo aportaron al mundo su simiente dejando una gran prole.

Acaso ¿no es mejor que los curas vivan abiertamente su vida sexual, hetero u homo (que hay muchos), a que hipócritamente hagan ver lo que no son? ¿No es preferible una sexualidad sana y libremente ejercida a desviaciones perversas como el abuso infantil cuyos escándalos han conmovido a la Iglesia en todos lados?

Por extensión los católicos, y espero que ahora con Lugo a la cabeza, deben cuestionar todos los dogmas sobre la sexualidad que imponen desde el Vaticano. Incluyendo la masturbación como pecado, el uso del condón, los métodos anticonceptivos, el divorcio, las relaciones extramaritales, etc. Seguro que si hacemos una encuesta en todos estos aspectos una cosa dice el dogma y otra es la práctica de los católicos en su vida cotidiana. ¿Para qué mantener la hipocresía?

Es hora que los católicos progresistas le den un alto a los sectores más reaccionarios, encabezados por el Opus Dei, que se han enquistado en el Vaticano para destruir los avances sociales y dogmáticos iniciados por Juan XXIII y Pablo VI. ¡Hasta cuando con el anacrónico Sr. Ratzinger-Benedicto!

 


 
Olmedo Beluche. (Sociólogo, educador y político). Nacido en la ciudad de Panamá en 1958. Licenciado en Sociología por la Universidad de Panamá. (1989), Maestría en Estudios Políticos por la Facultad de Derecho en la Universidad de Panamá, Profesor de la misma institución. Desempeña funciones dentro de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá y del movimiento popular organizado.

Fue uno de los fundadores del Partido Socialista de los Trabajadores y actualmente del Movimiento Popular Unificado. Obras: Fenasep en el corazón del pueblo panameño (1990), La verdad sobre la invasión, (1990), Diccionario de sociología marxista (1993). Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá (1994), Pobreza y neoliberalismo en Panamá (1995), Panamá proyecto o nación? (1997), La invasión a Panamá: preguntas y respuestas (1998), La verdadera historia de la independencia de Panamá (2003).

Suscribirse a Paraguay