Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Viernes, a 29 de Abril de 2011

Por Manolo Saco, 29/04/2011

Alguna vez os he preguntado cómo es posible nacer y vivir en Ourense, por poner un ejemplo que me viene al pelo, y ser del Real Madrid, o del Barcelona, vibrar hasta la histeria cuando gana tu equipo del alma, con sede social a más de quinientos kilómetros de distancia de ti, y colocarte al borde del infarto cuando pierde, como si se te hubiese muerto un hijo. Creo que los sociólogos tienen ahí un trabajo de investigación colosal.

En mi pueblo orensano no conozco a nadie, absolutamente a nadie, que sea forofo del Club Deportivo Ourense (juro que existe), un equipo que lo tienen a tiro de piedra, y lo digo sin maldad. Y sin embargo estoy rodeado de una nube de seguidores del Real Madrid y del Barcelona dispuestos a cruzarse la cara con el adversario por poco que se lo exijan sus entrenadores de referencia.

En las religiones es más fácil de entender, porque crees lo que creen tus mayores: si eres de Ourense, tienes un 99,9% de probabilidades de ser católico; si naciste en Rabat, cuentas con las mismas posibilidades de ser mahometano. ¿Pero qué ocurre con el fútbol, que produce cosechas de seguidores del Madrid o del Barça… hasta en Rabat, a miles de kilómetros?

Uno nace del Atlético de Madrid, y por mucho que su club lo maltrate, continuará atlético hasta su muerte. Tan inexplicable como en las religiones, donde millones de roñosos y muertos de hambre y enfermedad alaban a diario la bondad de su dios, como irracionales sufridores atléticos.

Por eso, por su inmensa capacidad para mover sentimientos sin pasar por el filtro de la razón, los mourinhos y los guardiolas deberían medir más sus palabras. Tal como están las cosas, un exceso verbal más podría desencadenar una nueva cruzada contra el infiel. Y todo por una mierda de pelotita.

 

 

Domingo, a 18 de Julio de 2010

Vicente del Bosque, en su época como jugador del Real Madrid

Vicente del Bosque, foto actual

Cuarenta y ocho horas después de ganar el Mundial, aparca en la calle y llega al encuentro a pie. Como uno más. Vicente del Bosque es un hombre sencillo que siempre elige la línea recta. Sus raíces se hunden en el Real Madrid, donde trabajó durante 36 años

Por Luis Gómez para elpais.com, 18/07/2010


Alberto García Collado todavía tiene que detenerse un momento para evitar que le tiemble la voz cuando se refiere al éxito de Vicente del Bosque. No hace mucho tiempo que se jubiló después de 49 años dedicado a la cantera del Real Madrid. Disfruta estos días de verano de su casa de Santa Pola (Alicante), una residencia que no es casual porque fue Santa Pola la localidad natal de Santiago Bernabéu, donde nació y adonde acudió a retirarse hasta el final de sus días. Allí hay un monumento dedicado al legendario presidente del Real Madrid. Y a ese lugar se acercó Alberto García la semana pasada, en plena euforia nacional, para decirle en voz baja: "La que está liando Vicente, don Santiago". Para entender adecuadamente las raíces del hombre que ha llevado a España a la conquista de la Copa del Mundo de fútbol se hace necesario bucear en el microcosmos de la escuela que un día creó Bernabéu.

Quedan muy pocos representantes en activo de una generación que heredó una forma de hacer las cosas en el Real Madrid bajo una doctrina abiertamente paternalista, muy propia de años de posguerra en un país sometido a una dictadura. El liderazgo personal de Bernabéu instauró en el club un sencillo ideario más próximo al de una orden religiosa que a una organización política, cuyos elementos cardinales fueron la austeridad, el trabajo, la humildad y la honestidad. El Real Madrid difundió sus propios valores en el terreno de juego, entre sus jugadores, resumidos en un término que dio en denominarse "señorío". Durante décadas, se transmitieron de entrenador a jugador, de directivo a empleado, de Miguel Muñoz, a Luis Molowny, de Luis Molowny a Vicente del Bosque. Del Bosque habría terminado su carrera de magisterio de no haber sido futbolista, pero algo de aquella vocación permaneció en él cuando de jugador pasó a ser entrenador y luego director de la escuela de fútbol del Real Madrid. Algo de "viejo profesor" se desprende todavía de su forma de actuar incluso en circunstancias tan excepcionales como la dirección de un equipo que gana la Copa del Mundo.

Ha sido el propio Real Madrid quien ha ido certificando la defunción de sus propias esencias con la esquizofrenia de sus últimos gestores. Aunque la palabra señorío permanezca en el vocabulario oficial, muchas son las experiencias que demuestran su caída en desuso, su destierro por obsoleto, quizás consecuencia inevitable del fútbol convertido en negocio. Buena parte del claustro de aquella escuela se ha jubilado discretamente, en ocasiones sin mediar palabra de ánimo, pero sin ruido, convertido el adiós en un acto burocrático: la firma de un documento ante un administrativo insensible al papel ha interpretado cada cual durante tanto tiempo. Aquella gente hizo un trabajo artesanal, a pie de campo, de lunes a domingo, desarrollando su memoria para no olvidar el nombre y circunstancias familiares de cualquier chaval que pisara la Ciudad Deportiva, usando fichas manuscritas para documentar el archivo del club. Aquella gente se ha ido jubilando o ha fallecido, caso de Miguel Malbo, uno de los hombres clave en la cantera madridista y fiel colaborador de Del Bosque: pidió ingresar en la residencia de ancianos más próxima al Bernabéu para morir cerca del estadio. Y así fue. Aquella Ciudad Deportiva fue arrasada por las excavadoras; en su suelo, han nacido cuatro rascacielos de última generación. Ahora en Valdebebas, la nueva sede de la escuela, hasta cada equipo alevín tiene su propio vestuario de cinco estrellas, con los empleados suficientes para que a niños de 12 años les recojan la ropa después de cada entrenamiento.

Vicente del Bosque nace en esa escuela que parece caducada. El Real Madrid fue su universidad. No se puede decir otra cosa de un hombre que ha vivido en la casa blanca desde los 16 años y que no ha tenido otro currículo que una larga estancia de 36 años en el club. Salvo ocho meses en Turquía en una efímera experiencia con el Besitkas y sus dos últimos años como seleccionador nacional, la biografía de Vicente del Bosque está teñida de blanco. No conoce otras experiencias. Para lo bueno y para lo malo, sus antecedentes están grabados en esa escuela. Como a tantos otros, su despedida resultó triste: fue despedido en un pasillo, de pie, con prisas. Es Vicente del Bosque quien no se ha movido de su sitio. Como su bigote.

Apenas 24 horas después de vivir un recibimiento nunca visto en Madrid , a las 48 horas de tocar con su mano la Copa del Mundo en el Soccer City de Johannesburgo, Vicente del Bosque tenía comprometida una visita al diario As. Le esperaban a las nueve de la noche. Había cierto nerviosismo entre los anfitriones y el personal de seguridad para hacer lo más liviana posible su entrada en el edificio. Sin embargo, Del Bosque apareció andando por la recepción: había aparcado su coche en la calle como cualquier otro ciudadano. Venía solo, con su atuendo clásico, traje gris y corbata azul. Minutos después, tras recibir un emocionado aplauso de una redacción que le hizo el pasillo puesta en pie, Vicente del Bosque formuló sus primeras declaraciones ante una representación del diario deportivo. Hizo referencia a la magnífica acogida vivida en Madrid, pero no se quedó ahí. Comentó dos hechos que le impresionaron: la presencia de gran cantidad de inmigrantes con banderas españolas en algunas calles del recorrido y la ausencia de banderas de los clubes locales (Real Madrid y Atlético) frente a ese predominio unánime de la camiseta roja. De alguna manera, quería significar que todos los presentes en las calles, llegados de distintas procedencias, parecían formar parte del mismo club. Como el hecho de que sus raíces madridistas en absoluto han afectado a sus decisiones al frente de la selección española.

Posiblemente, Bernabéu habría hecho lo mismo: llegar a pie. O Luis Molowny, el primer director de la escuela, cuya máxima se resume en una frase que los empleados no han olvidado: "Denle cariño al jugador". Salvando las distancias y las diferencias ideológicas, Del Bosque define a Bernabéu como "un líder moral" de aquellos tiempos: "Era un hombre bueno e inteligente, con una gran capacidad, un ejemplo para todos, un hombre modesto que no tenía dinero". A pesar de lo que dicen algunas reseñas recogidas en las hemerotecas, Del Bosque no tuvo problemas para mantener su cabello largo y su bigote tupido a pesar de que al presidente no le gustaban los jugadores con melena, pero era la moda de los años setenta. Solo recuerda que Bernabéu le llamara la atención en una ocasión, con motivo de un viaje con el primer equipo a consecuencia de no haber saludado a doña María: "No era cuestión de ser un pelota con la mujer del presidente. Lo que me quiso decir es que era una cuestión de educación", confesó a este periódico.

En esa escuela se formó Del Bosque, por eso no hay en su vocabulario palabras disonantes ni un mal gesto en sus actos. Como nadie lo encontró en Luis Molowny, su tutor a todos los efectos. Vicente llegó al club con 16 años procedente de Salamanca. Era hijo y nieto de ferroviarios. De su padre, Fermín, se han hecho algunas referencias a su pasado durante los años previos y posteriores a la Guerra Civil. "La guerra le cogió con 19 años. Fue un producto de su tiempo, pero sobre todo fue un hombre bueno y honesto", recuerda. "Era un hombre con buenas ideas, pero sobre todo recto y responsable. Nos marcó a todos. Es cierto que en aquellos tiempos podía tener algunas ideas radicales, pero era un hombre tolerante". Fermín sufrió la represión y no pudo regresar a su trabajo en el ferrocarril: durante años fue administrativo en la fábrica de La Casera en Salamanca. De Fermín solo recuerdan algunos viejos empleados una visita a la Ciudad Deportiva cuando su hijo Vicente todavía era un juvenil: "Voy a confiar en ustedes", dijo. Y no volvió.

Del Bosque hizo carrera en el Real Madrid, tras jugar cedido en el Córdoba y el Castellón. Fue también internacional, pero no pudo jugar un Mundial. Le habría correspondido hacerlo en el de 1978, en Argentina, pero unos meses antes cayó lesionado. Se recuperó a tiempo, pero Ladislao Kubala, por entonces el seleccionador, no le convocó. Algunas referencias citan su disgusto por aquella decepción, incluso que estuvo un año sin hablar con Kubala, hecho que Vicente niega: "En absoluto. Nada más lejos. Él tomó su decisión, y tuve una magnífica relación con él porque Kubala era una bellísima persona". Tampoco le sacarán una mala palabra de su experiencia en Turquía, donde fue destituido tras ocho meses en el cargo: "Fue una gran experiencia y me llevo un gran recuerdo de Estambul. Me marché con el afecto de todos. Es un país con un potencial enorme. Quizás no tuvieron la suficiente paciencia porque ganamos 8 de los 9 últimos partidos, pero mi familia fue feliz allí".

Esos ocho meses ha sido el único lapso de tiempo que Del Bosque ha pasado fuera de su domicilio, del que no se ha mudado a pesar de su cambio de estatus. Durante 15 años trabajó como director de la fábrica de jugadores del Real Madrid, fue un empleado dedicado al club desde las 10 de la mañana a las 10 de la noche, viendo jugadores, desplazándose a cualquier localidad para ver partidos de todas las categorías, con jugadores de todas las edades, interesándose por sus familias, procurando memorizar los nombres de todos y cada uno de ellos, como correspondía al estilo de la casa, sufriendo cada vez que un infantil llamado Guti se negaba a firmar la ficha de renovación. Se casó, tuvo tres hijos, perdió a su hermano Fermín. Tuvo una vida tranquila fuera de los focos, dedicada por entero a una empresa que amaba y a un proyecto que le apasionaba. El nacimiento de su hijo Álvaro con síndrome de Down le afectó, pero con el tiempo se convirtió en un factor que ha contribuido a consolidar sus ideas. Se le ilumina la cara cada vez que se refiere a él: siendo un hombre tan discreto, tan celoso de su intimidad, hay sin embargo un acto de coherencia cuando permite la visibilidad de esa relación padre-hijo: "Creo que es bueno para muchas familias en situación parecida". Sonríe cuando se le pregunta por qué no permitió que Álvaro participara más de la fiesta final de los jugadores: "¡Si le dejo, termina bailando con Bisbal!".

Su trabajo no se limitó a la observación de jugadores y a la búsqueda de talentos. Analizaba los entrenamientos de gente como Miljanic, Boskov, Beenhakker, Toshack, Antic, Floro, Capello, Valdano, Heynckes, Hiddink, todos y cada uno de los entrenadores que han pasado por la casa blanca. De cada uno debió sacar sus conclusiones, hasta que le llegó su hora después de alguna que otra aparición como interino: el banquillo del Real Madrid. "Para nosotros era una oportunidad, pero no lo vivimos con angustia", recuerda Toni Grande, su fiel segundo, otro hombre formado en la escuela de Molowny: "Había grandes jugadores en el equipo, sí, pero la mitad de ellos se habían formado en la casa, así que les conocíamos desde pequeños". Esa era su ventaja a pesar del perfil bajo. También su desventaja.

Esa cordialidad que fue tan criticada, esa sencillez que parecía anticuada, es ahora uno de los valores que han despertado el elogio y la admiración hacia su éxito. Lo caduco es ahora moderno, según se desprende del análisis de Francisco Mesonero, presidente de la Fundación Adecco y experto en recursos humanos, a la hora de interpretar las claves del éxito de la selección y de la dirección de Vicente del Bosque: "Se podría decir que Del Bosque cumple con el perfil del líder del siglo XXI. Ha sabido dirigir y crear un equipo humano con los valores y la actitud que exige la sociedad actual. No avasalla con sus decisiones, sino que convence y da seguridad con su templanza". "Del Bosque", añade Mesorero, "ha sabido repartir papeles haciendo sentir a todos que eran parte de la victoria y parte de la derrota. Se ha cumplido de esta forma con una de las teorías en la gestión empresarial y gestión de los recursos humanos que más importancia tiene en la actualidad: la orientación hacia los grupos de interés, es decir, hacia sus jugadores, técnicos, personal de apoyo, afición, periodistas y especialmente a sus rivales, a quienes siempre ha demostrado el máximo respeto, tanto a través del juego de sus jugadores como fuera del terreno de juego".

Otro experto de Adecco, Pedro Fernández, muy relacionado con deportistas de alto nivel, entiende que "especialmente significativo ha sido que el equipo ha interiorizado una forma de ganar, una identidad propia, con una misión, una visión y unos valores que han defendido con absoluta unidad, discreción e ilusión. Hemos podido ver cómo otras selecciones se convertían en protagonistas del Mundial por su fractura en la cohesión del equipo (Francia), por unas expectativas erróneas y falta de humildad (Argentina) o por no saber levantarse de la derrota (Italia). Sin embargo, España ha pasado inadvertida, no con su juego, sino con la profesionalidad y el saber estar. Desde un punto de vista puramente empresarial", concluye Fernández, "se podría decir que Vicente del Bosque ha sabido entrar como director general aprovechando todo cuanto se había hecho bien con anterioridad y sin cambiar para demostrar su autoridad. Posteriormente, ha sabido interiorizar la identidad del equipo. Ha sabido orientar las crisis y establecer un equilibrio entre protagonismo y prudencia".

Algo parecido se podría haber dicho de sus cuatro años como entrenador del Real Madrid: cuatro temporadas, cuatro títulos, dos Ligas y dos Copas de Europa, además de torneos menores como la Intercontinental y la Supercopa europea. Por entonces, año 2000, el equipo se fue llenando de estrellas, aun cuando Del Bosque no acusara problemas de liderazgo dentro del vestuario. Otra cosa era el marketing: el Real Madrid, durante la presidencia de Florentino Pérez, aspiraba a convertirse en un club global capaz de capturar seguidores en los cinco continentes. Del Bosque no encajaba en esa imagen: no hablaba inglés, no vestía cuellos italianos ni corbatas de seda.

Durante su visita al diario As, Vicente del Bosque explicó un detalle muy revelador de cómo los profundos conocimientos de alguien que ha pasado miles de horas viendo partidos y escrutando jugadores capta detalles que escaparían a muchos otros entrenadores. Se refería Del Bosque al jugador francés Makelele en términos muy elogiosos: "Sabía lo que tenía que hacer. Tenía siempre un pase para Zidane, otro para Figo, también para Roberto Carlos y para Hierro". Del Bosque explicaba así cómo se mantenía el equilibrio de egos dentro del terreno de juego. Curiosamente, Makelele dejaría el Real Madrid al mismo tiempo que Del Bosque: era un honesto trabajador sobre el césped, no un galáctico. Alguien no cayó en la cuenta de que las estrellas necesitaban alguien que supiera recuperar los balones y repartirlos adecuadamente.

El despido. Si hay un episodio en la vida de Vicente del Bosque donde no ha logrado del todo mantener su diplomacia, su bonhomía, es alrededor de su marcha accidentada al día siguiente de sumar un título de Liga. El periodista salmantino Francisco José Sánchez Cañamero se refiere a este suceso en su biografía Vicente del Bosque, la serenidad (Anthema Ediciones) como un hecho traumático: Del Bosque fue despedido en un pasillo del Bernabéu por un directivo de segundo nivel.

Hay testigos que confirman que el despido se produjo, efectivamente, en un pasillo. En la media tarde del lunes 23 de junio de 2003, Vicente del Bosque fue convocado urgentemente en las oficinas del club. Se le convocó por terceras personas, cuando se dirigía en coche a los estudios de Antena 3 para ser entrevistado en el informativo que dirige Matías Prats. "Eso es que me quieren echar", comentó. Por la noche tenía una cita con José Ramón de la Morena, en El Larguero de la cadena SER. Ya tras la entrevista en Antena 3, el periodista J. J. Santos le comentó que no seguiría en el Real Madrid, cuya directiva celebraba reunión aquella noche. Veinticuatro horas antes, durante la celebración por la conquista del título de Liga, se había producido un agrio incidente entre algunos jugadores, liderados por el capitán Fernando Hierro, y el presidente Florentino Pérez, incidentes en los que Del Bosque se mantuvo al margen.

Entre uno y otro compromiso, Del Bosque hizo una parada en el Bernabéu mientras su mujer, Trini, aguardaba en el coche. Al llegar al despacho del directivo Carlos Martínez de Albornoz, se encontró frente a él y Jorge Valdano. No esperaron a que se sentara. Tampoco le dejaron entrar. "No vas a seguir", le dijo Valdano. "Algo así me podía imaginar", respondió Del Bosque. Luego vinieron frases del tipo "si quieres, te podemos buscar un hueco, nada específico, le podemos dar vueltas". La conversación apenas duró un par de minutos. En el trayecto hacia la Gran Vía, Del Bosque recibió la llamada de Fernando Hierro: "Me han echado". Cuando llegó a los estudios de la Cadena SER percibió que los periodistas estaban al tanto de su cese.

Cinco años después, fue Fernando Hierro quien llamó a Vicente del Bosque: "¿Te puedo proponer como seleccionador?", le dijo. El mundo del fútbol ofrece sorpresas de este tipo.

Es evidente que un éxito histórico como la conquista de una Copa del Mundo tiende a magnificar la figura de sus protagonistas, pero los elogios que ha merecido Del Bosque van más allá de sus decisiones técnicas. Lo dijo Johan Cruyff y muchos otros expertos: "Es un señor". No se tiene noticias de que los comentarios deportivos después de un gran evento hayan centrado tanto la atención en aspectos personales. Además de un estilo de juego, Del Bosque parece haber caracterizado una elegancia en los modales. ¿Es producto de aquel señorío nacido de la vieja casa blanca? Desde luego, de ahí provienen sus raíces y su educación. Cómo cambia la estética en el fútbol: en tiempos difíciles, y tras el éxito en el Mundial, se impone por un momento la moda Del Bosque. La línea recta.

 

 

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Viernes, a 9 de Julio de 2010

¿Y si Paul tiene razón y ganamos la Copa del Mundo de fútbol?

Si fuera así, propongo un ligero cambio en la bandera española, un cambio que refleje la importancia del apoyo incondicional de un cefalópodo (para más recochineo) alemán.

Desde este humilde blog respaldo que si ganamos el Mundial, transformemos nuestra bandera para incluir en ella a nuestro gurú de la suerte: al pulpo Paul.

¡Coronemos la rojigualda con la señera imagen del pulpo adivino!

Alfredo Webmaster

 

 

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Viernes, a 9 de Julio de 2010

La bandera es el buen juego, una forma de conciliar a favor de una causa común y sin partidas de nacimiento - Se ha asumido con normalidad que el Barça sea la academia predominante

Por José Sámano para elpais.com, Potchefstroom (Sudáfrica) 09/07/2010

Hay entrenadores que no necesitan levantar el dedo índice al cielo y dar la vuelta al ruedo tras superar una eliminatoria europea en campo ajeno. Algunos son más mundanos, incluso ante conquistas mayores. Su carisma es otro. No precisan desbravarse, tampoco espejos en los que engominarse. Estos no buscan el plano corto, no anhelan portadas, no restan protagonismo a los verdaderos actores: los futbolistas. Es el caso de Vicente del Bosque, que podría sentirse en la cima del mundo, pero alcanza una final mundialista, se abraza con su fiel Toni Grande y acude en búsqueda de su colega derrotado, Joachim Löw, con el que estrecha la mano de forma afectuosa y educada.

En Del Bosque no hay revanchismo alguno, y motivos encontraría. Por mucho menos se han deslenguado otros. El seleccionador español bien podría revolverse contra quien le desahució de su casa al aducir que era un técnico antediluviano. O contra el veneno de algún comentarista de Al Yazira. En Del Bosque hay otra sensibilidad. Es el día de san Fermín. Así se llamaba su padre, como su hermano también fallecido. Esos recuerdos laten en su interior mientras su equipo se glorifica. No hay mayor síntoma de la naturalidad de esta selección que su entrenador. Hay otras pistas.

Una imagen quedará para las enciclopedias. Una escena que habría pasado inadvertida en muchos países, no en España, hasta esa bendita sencillez que ha calado hasta el tuétano en este grupo. Ya nadie se extraña de que, al término del choque con Alemania, el futuro capitán del Madrid se cuelgue con euforia de la nuez del capitán del Barça. No hay pie para las miradas retorcidas. Quedan algunos focos de resistencia carroñera, pero España, un equipo, sin más, se ha sacudido la caspa. Su bandera es el buen fútbol, un estilo, una forma de conciliar a favor de una causa común, sin partidas de nacimiento por el medio. Vive de espaldas a los torticeros que escrutan a los que pestañean cuando suena el himno, que pasan revista a quienes se doblan las medias un centímetro por encima del rojo o el amarillo. Estos chicos solo quieren ganar un Mundial, por ellos y por la felicidad que despiertan en todos los rincones, sin politiqueos. España no solo ha ganado un equipo delicioso, sino que se ha despojado de tanta casquería. La selección es ahora un ventilador, sin hojarascas en el entorno, sin tanto cainita alrededor.

También se ha asumido con una normalidad -a la vista del pasado, resulta extraordinaria- que el Barça sea el cultivo predominante. Un motivo de orgullo para los azulgrana, que frente a Alemania alinearon a siete futbolistas (Villa incluido), y un filón para España. No hay dobleces: el director técnico de la selección es un madridista hasta los huesos como Fernando Hierro y en el banco gobierna otro merengue de por vida como Del Bosque. La selección es identitaria, aperturista. Ya no es un simple paréntesis entre Liga y Liga.

Hala, Barça; visca el Madrid, podría ser el credo de esta selección en la que no faltan representantes de viveros como el del Athletic, el Atlético, el Sevilla, el Valencia o el Espanyol. Y los que lleguen, porque no hay barreras. Xavi no se encontraría sin Casillas. Casillas no se vería sin Xavi. Ahí está Víctor Valdés, Lucifer decían algunos. Hoy se entrena como un jabato, sin malas caras. Están Reina y Marchena, los grandes agitadores desde el banquillo. Frente a Alemania, como en otras jornadas, apenas se sentaron, siempre dispuestos a dar aliento. Ni un reproche de Cesc, todo un capitán del Arsenal, ni de Silva, que era un fijo, o de Navas y Llorente, revulsivos sin continuidad. Ni de Fernando Torres, icono del equipo. En España no hay galaxias. No hay lugar para los disidentes. La cohabitación, por encima de todo. En las buenas y en las malas. Tan vocacional es el equipo que cuando sufre un tropezón ante Suiza lo metaboliza como parte del juego. Nadie se siente en la diana, no hay truenos. No hay quien conozca mejor el fútbol que quien lo interioriza como lo que es, una catarata de angustias, alegrías, baches y podios. Un juego de todos para todos. Tan natural como esta España Fútbol Club.

 

Mundial Sudafrica 2010: la Reina Sofía visita el vestuario español

 

 

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Miércoles, a 7 de Julio de 2010

 

"Cuando el sexto mes de 2010 finalice, el Rey de España cruzará el Estrecho de Gibraltar con su ejército. Las legiones de Belcebú aguardarán la batalla en las planicies del sur de África. La destrucción y la derrota caerán sobre los malvados. El Santo Grial volverá, con el Rey Juan Carlos I triunfante, a España"

La interpretación para esta profecía está clara y no ofrece ningún tipo de duda:

"¡Don Juan Carlos irá a ver los partidos de la Selección Española de Fútbol en el Mundial de Sudáfrica 2010 y volverá con la Copa del Mundo!"

O como dijo Iker Jiménez en Cuarto Milenio:

"No decimos que sea cierto ni que no lo sea, solo decimos que está ahí"

 

Alfredo Webmaster

 

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Sábado, a 5 de Septiembre de 2009

Para incrementar el número de practicantes de senderismo y media montaña, además de abaratar el coste de las botas y ropajes necesarios para la práctica de este deporte, se me ocurre otra idea: abandonar el uso de los símbolos clásicos (barras blancas y amarillas, cruces rojas, etc.) y cambiar a otro tipo de señalizaciones más atractivas y visuales, como las que propongo con esta foto.

No sé si esta propuesta incrementará sustancialmente ell número de senderistas, pero lo que si estoy seguro es de que algún no practicante le animaría a abandonar otros deportes, como el “sillonbol”.

Alfredo Webmaster

 

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Domingo, a 24 de Agosto de 2008

Al final ganaron, pero… pero ellos hicieron 9pasos” (*) no señalados por las ayuditas arbitrales.

Como los "pasos" son una falta en el baloncesto, su sanción representaría 9 posesiones más de balón pare el equipo español y 9 oportunidades más de encestar de 2 o 3 puntos.

Por tanto, ganaron y son buenos, muy buenos, pero nunca sabremos qué habría pasado si los árbitros hubiesen aplicado correctamente las reglas FIBA del baloncesto, tal vez hasta... ¿Habríamos ganado?

Alfredo Webmaster.

Nota*. Normas FIBA: Después de haber botado la pelota y volver a agarrarla no se puede dar ningún paso, solo pivotar, aunque tampoco se permite dar dos pasos y quedarse estático, se debe soltar el balón inmediatamente. También se pueden realizar pasos de salida, que suelen ser frecuentes en algunos jugadores, consiste en dar un paso inmediatamente, y levantar el pie que pivota antes de comenzar a botar la pelota. En caso de incurrir en esta infracción del reglamento el equipo del jugador infractor pierde la posesión de la pelota, pasando a manos del equipo contrario mediante un saque de banda, iniciando una posesión de 24 segundos.

Jueves, a 7 de Agosto de 2008
 
Marisol Larrahondo B. para la Agencia EFE - 06/08/2008
 
Es tan sólo un amistoso y, sin embargo, el partido del jueves entre Independiente Santa Fe y el Real Madrid de España se ha convertido en todo un acontecimiento en Colombia, por el abolengo y el prestigio de un visitante ilustre. Pese a la ausencia de algunas de sus figuras, la presencia de jugadores como Robinho, Rud Van Nistelrooy, Raúl e incluso el recién contratado holandés Rafael Van der Vaart ha hecho que el interés sea máximo por un encuentro que constituye el acto central de la celebración de los 470 años de la fundación de Bogotá. El técnico alemán Bernd Schuster no podrá contar con los jugadores que disputaron la final de la Eurocopa, el pasado 29 de junio (los españoles Iker Casillas, Sergio Ramos y el alemán Cristoph Metzelder), ni con los que han acudido a los Juegos Olímpicos (el argentino Fernando Gago, el holandés Royston Drenthe y el brasileño Marcelo), ni con los lesionados (el italiano Fabio Cannavaro y el holandés Wesley Sneijder).

El argentino Gonzalo Higuaín, con molestias dentales, también se cayó de la convocatoria a última hora. Sí estará, no obstante, el único fichaje madridista de esta temporada, el holandés Rafael van der Vaart, que tras ser presentado el martes puede disputar sus primeros partidos como jugador blanco. Por su parte, Independiente Santa Fe, de la mano de Hernán Darío Gómez, ex seleccionador de Colombia y de Ecuador, espera escribir el jueves una verdadera e inolvidable página histórica en su existencia, frente al mejor club de fútbol del Siglo XX. "Es un sueño hecho realidad para mí y para los jugadores" ha señalado 'Bolillo' Gómez, quien reconoció que 'da miedo' enfrentarse un equipo como el Real Madrid.

"Será un lindo espectáculo ver al Real Madrid jugando con Santa Fe y uno se siente orgulloso de estar en ese espectáculo, de enfrentarlo, de hacer las cosas de la mejor manera y de ir mejorando día a día", señaló a medios de prensa locales el estratega colombiano. Al referirse a cómo afrontarán el choque, el "Bolillo" Gómez manifestó: "sólo quiero que todos se desempeñen igual para que el colectivo sea importante y así podamos sacar las cosas adelante". Dentro de la nómina titular, el entrenador ha decidido darle la oportunidad a tres de los extranjeros que militan en el equipo; los argentinos Maximiliano Flotta y Daniel Néculman, así como el volante venezolano Luis Manuel Seijas. "Al Real Madrid hay que enfrentarlo con responsabilidad, sabiendo que es un equipo muy grande, y lo que representa para el fútbol mundial un equipo como esos. Pero además es un buen regalo de cumpleaños para Bogotá", señaló el venezolano Seijas.
 
 
El Real Madrid creará una escuela de integración social
 
El jueves, la plantilla se dividirá en dos bloques para acudir a distintos actos programados por la organización del evento. Tras la comida, los jugadores del Madrid tendrán un periodo de descanso hasta que se inicie el encuentro.

El viaje servirá, además, para que el Real Madrid estreche sus vínculos con el país sudamericano, y Ramón Calderón será recibido por el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en una recepción oficial a la expedición madridista.

En esta reunión se firmará un protocolo de intenciones por el cual el Real Madrid, a través de la Fundación, extiende su labor social en Hispanoamérica con la creación de una escuela de integración social en Colombia, que acogerá a un buen número de niños y niñas colombianos. 
 

Alineaciones:
 
Santa Fe: Agustin Julio; Alejandro Bernal, Francisco Nájera, Andrés Felipe González y Francisco Delgado; Yulián Anchico, Hernando Patiño, Maximiliano Flotta y Luis Manuel Seijas; César Valoyes y Daniel Néculman. Entrenador: Hernán Darío Gómez.
 
Real Madrid: Dudek, Michel Salgado, Pepe, Gabriel Heinze, Miguel Torres, Baptista, Guti, Diarra, Robben, Raúl, Rud Van Nistelrooy. Entrenador: Bernd Schuster
 
Árbitro: Óscar Julián Ruiz (Colombia).
 
Estadio: El Campín de Bogotá
 
Hora: 17:30 local (22:30 gmt)
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Domingo, a 13 de Julio de 2008
 
Entre los días 6 al 11 de julio se celebró en Playa América (Nigrán – Pontevedra) el F18 Catamaran Worlds Chanpionship 2008. En la prueba participaron barcos de los cuatro continentes, con las mejores tripulaciones del mundo: neozelandeses, yanquis, ingleses, españoles, australianos… en un espectáculo hermoso y de gran colorido, con barcos compitiendo a grandes velocidades con sus velas extendidas al viento.

El ambiente que se respiraba en las zonas reservadas a los equipos participantes era magnífico: compañerismo, camaradería, jolgorio y mucho alcohol (por la noche).

Como final de fiesta, el viernes 11 se celebró un concierto al aire libre, en la propia playa, con el grupo "Brothers in band", una banda coruñesa que interpreta, con muy buen acierto, canciones de Dire Straits y Mark Knopfler, sobre todo de sus tres primeros CD’s: Dire Straits, Communique y Making Movies, mezclándolos con éxitos como "Money for nothing", "The Bug" , "What it is", "So far away" o "Private investigations", entre otros.

El grupo, con cuatro componentes (tres guitarras y batería), tuvo su origen en la unión de ex componentes de otros grupos roqueros de La Coruña: "The Cads", "El Hombre Invisible", "Lagarto Lagarto”.

Tienen un buen sonido, buenas voces y ritmo. Sólo les faltan dos cosas: componer sus propios temas y conseguir que el sonido de sus guitarras sea más personal.

Mientras los escuchábamos, después de habernos metido entre pecho y espalda unas zamburiñas y una fuente de pescaditos fritos (con un ribeiro Casal de Armán), nos tomamos unos rones y whiskys que ayudaron a no sentir el frescor de la noche ni la brisa sentados en los arenales de Playa América.

Alfredo Webmaster

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