Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Viernes, a 2 de Marzo de 2012

Conozco a Ericka B. Chacón desde hace ocho meses gracias a una amistad común. El lugar de encuentro fue un sitio absolutamente único al que acudimos a cenar varias personas, entre ellas mi buen amigo José Manuel Carril, un eminentísimo médico y catedrático español: el restaurante Corteza Amarilla Art Lodge & Spa, en Santa Ana, el sitio que conozco más parecido al increíble Andrés Carne de Res de Chía, en Bogotá.

Nació en un pueblo de larguísima tradición musical y riquísimo patrimonio folclórico: Aserrí, en la Cordillera de Talamanca. Vivió en Gringolancia durante su etapa juvenil. Estudió Planificación Económica y es docente de Educación Física en un colegio de San José. Está felizmente casada con un ingeniero tico.

Como es una mujer muy culta y sabe mucho sobre muchísimas cosas, sobre todo de cultura popular costarricense, ya sea musical, gastronómica (su familia tiene una fábrica de tamales), leyendas y juegos populares, etc. colaborará en musicayvino.com aportando sus enormes conocimientos sobre el patrimonio intangible de su país, algo que, sin ella, jamás llegaríamos a conocer leyendo sólo guías turísticas comerciales.

Y además de todo lo dicho en el párrafo anterior, es una enciclopedia andante a la hora de recomendar algún buen restaurante o un lugar maravilloso ¡en cualquier parte de Costa Rica!

¡Bienvenida, amiga Ericka!

 


 

Coñezo a Ericka B. Chacón dende hai oito meses grazas a unha amizade común. O lugar de encontro foi un sitio absolutamente único ao que acudimos a cear varias persoas, entre elas o meu bo amigo José Manuel Carril, un eminente médico e catedrático español: o restaurante Corteza Amarilla Art Lodge & Spa, en Santa Ana, o sitio que coñezo máis parecido ao incrible Andrés Carne de Res de Chía, en Bogotá.

Naceu nun pobo de larguísima tradición musical e riquísimo patrimonio folclórico: Aserrí, na Cordilleira de Talamanca. Viviu en Gringolancia durante a súa etapa xuvenil. Estudou Planificación Económica e é docente de Educación Física nun colexio de San José. Está felizmente casada cun enxeñeiro tico.

Como é unha muller moi culta e sabe moito sobre moitas cousas, sobre todo de cultura popular costarriqueña, xa sexa musical, gastronómica (a súa familia ten unha fábrica de tamales), lendas e xogos populares, etc. colaborará en musicayvino.com achegando os seus enormes coñecementos sobre o patrimonio intanxible do seu país, algo que, sen ela, xamais chegariamos a coñecer lendo só guías turísticas comerciais.

E ademais de todo o dito no parágrafo anterior, é unha enciclopedia andante á hora de recomendar algún bo restaurante ou un lugar marabilloso en calquera parte de Costa Rica!

Benvida, amiga Ericka!

 

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Sábado, a 18 de Febrero de 2012

Hace unos días volví a cenar en el Restaurante La Lluna de Valencia (Heredia, Costa Rica) de mi amigo Vicente Aguilar, un valenciano dicharachero y alegre, ex fraile franciscano casado con una alemana, Kati.

Fui porque ese día Vicente celebraba el 16º aniversario de la inauguración del local, un referente de la gastronomía española en Tiquicia y templo de la paella en esta parte del mundo.

Como siempre que hay actuaciones en directo, aprovechando sus dotes para la improvisación, Vicente nos cantó y disertó sobre montones de cosas, tanto humanas como divinas; tuvo la deferencia de hablar de mí y de que ese día en concreto, con el local abarrotado de comensales, yo era el único español presente (además de él, obviamente).

Fue una cena sumamente agradable y placentera, tanto en lo personal como en lo gastronómico (sumamente ricas las tapas que nos puso). En la celebración no podía faltar su afamada bota Las Tres ZZZ llena de vino de su tierra, que tiramos sobre nuestras bocas (él en su nariz) como auténticos maestros: sin marcharnos ni una gota.

De ese día guardo algunas fotos más que podéis ver entrando en “Quien es Alfredo”.

¡Un abrazo, Vicente!

Alfredo Webmaster

 

Lunes, a 15 de Agosto de 2011

 

Vista panorámica desde el hotel Barceló San José Palacio (habitación 620), en la zona de La Uruca, en la capital de Costa Rica.

Era un día del mes de agosto de 2011 de cielo completamente encapotado y una lluvia de interminable intensidad, con gotas del tamaño de un puño que rompían contra el tejado de la sala de convenciones y del jardín. El ruído era, por momento, ensoredcedor (las fotos se pueden ampliar pulsaldo el botón derecho del ratón y dándole a "ver imagen").

Al poco tiempo, cuando escampó, los colibrís volvieron a rondar el balcón y las ventanas de la habitación.

Alfredo Webmaster

 

 

Lunes, a 15 de Agosto de 2011

Por Andrés Oppenheimer para elpais.com, 15/08/2011

Existe una creencia generalizada de que la desaceleración económica de Estados Unidos será devastadora para México y América Central, debido a su excesiva dependencia del mercado estadounidense. Pero esta creencia puede estar equivocada.

Un nuevo fenómeno está resultando una bendición para México y los países centroamericanos: el aumento de los salarios en China -producto de la apreciación de la moneda china, y de una mano de obra cada vez más calificada- está haciendo que cada vez más empresas estadounidenses estén cerrando sus fábricas en China y trasladándolas a México, y en menor medida a Centroamérica.

Es cierto que casi todos los economistas internacionales advierten de que la desaceleración económica de Estados Unidos tendrá como resultado menos importaciones estadounidenses, menos remesas familiares y menos turismo, todo lo cual perjudicará más a México y los países centroamericanos que al resto de Latinoamérica.

Según un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, una desaceleración económica prolongada de EE UU será "una carga sustancial" para la economía mexicana. Y el economista ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz, a la izquierda del espectro político estadounidense, me recordó en una entrevista que "cuando EE UU estornuda, México se resfría". Para empeorar las cosas, la sangrienta guerra contra el narcotráfico en México, que se ha cobrado más de 40.000 vidas en los últimos cinco años, está reforzando la idea de que México, así como sus vecinos del sur, también plagados por la violencia, están condenados a varios años de recesión.

Pero otra escuela de pensamiento dice que el impacto del aumento de salarios en China compensará la reciente oleada de malas noticias económicas para México.

Según un estudio reciente de JP Mogan, mientras que hace 10 años el salario promedio en el sector manufacturero de China era un 237% más barato que en México, hoy es tan solo un 14% más barato. Eso significa que los salarios están prácticamente parejos, si se tiene en cuenta que transportar productos desde China a Estados Unidos es mucho más costoso que hacerlo desde México. En parte gracias a este fenómeno, el porcentaje correspondiente a México de importaciones manufactureras de Estados Unidos creció del 11,3% en 2005 al 14% el año pasado, dice el estudio.

"La brecha de salarios entre China y México se ha reducido de manera impresionante", me dijo esta semana Gabriel Casillas, el jefe de economistas de JP Morgan en México. "Estamos viendo una cada vez mayor reubicación de empresas desde China hacia México".

La industria automotriz ha tomado la delantera. Ford, Volkswagen, Toyota y Mazda han anunciado recientemente que abrirán nuevas plantas o expandirán las existentes en México. Y la industria aeroespacial le pisa los talones, con Airbus, Eurocopter y Bombardier abocadas a expandir sus operaciones en el país.

¿Y la ola de violencia no va a afectar esta tendencia?, le pregunté a Casillas. El economista respondió que sin duda, la violencia es un factor importante, y minimizarlo sería irresponsable. Pero en general la violencia se ha limitado al norte de México, Guerrero y Michoacán, mientras que la mayoría de las nuevas inversiones se están dando en el centro del país.

Otros economistas me dicen que la reciente caída de la calificación crediticia de Estados Unidos por parte de Standard & Poor's y sus secuelas económicas probablemente tengan como resultado una valorización aún mayor de la moneda china, que aumentará aún más los salarios chinos. Ante una menor demanda estadounidense de sus productos, China acelerará su transición de una economía principalmente exportadora hacia un modelo cada vez más basado en el consumo interno, que requerirá una moneda más fuerte y salarios más altos, según argumentan.

Rogelio Ramírez de la O, economista de Ecanal, de México, y cercano al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, se sitúa a medio camino entre los optimistas y los pesimistas: "Los salarios más altos en China mitigarán el impacto de la desaceleración económica de Estados Unidos, pero no lo compensarán", me dijo. Ramírez de la O prevé que la economía mexicana crecerá el 3,8% este año, un poco menos de lo que se calculaba anteriormente.

Mi opinión: el aumento de los salarios chinos es una bendición para México, y podría ser una gran ayuda para Centroamérica. Podría ser la mejor oportunidad que ha tenido México en los últimos años para salir de su estancamiento y convertirse en una potencia económica emergente de primera línea como Brasil, Sudáfrica o India. Pero para lograrlo, México tendrá que reducir sus niveles de violencia y aprobar las muy demoradas reformas laborales, fiscales y energéticas después de las elecciones presidenciales de 2012. Es una oportunidad de oro. Pronto sabremos si su clase política tendrá el valor de aprovecharla.

 

Domingo, a 20 de Febrero de 2011


Una chica camina tras el funeral por dos mujeres asesinadas en Ciudad Juárez (México) en octubre de 2010.

Foto de REUTERS

 

Por Soledad Gallego-Díaz (Buenos Aires) para elpais.com, 19/02/2011

"Del dicho al hecho". El lema del informe elaborado en 2009 por la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina (Cepal) sigue resumiendo muy bien el principal problema con el que se enfrentan, ya bien entrado el siglo XXI, las mujeres de ese continente: en los últimos 10 años se han experimentado avances muy importantes en las legislaciones que reconocen sus derechos y condenan la violencia machista, pero, en la práctica, las autoridades, jueces incluidos, no aplican esas normas con suficiente rigor ni persistencia como para que las cifras explosivas de maltrato, abuso y discriminación hayan experimentado un retroceso aceptable. La impunidad de sus agresores sigue siendo en la mayoría de los países de América del Sur, Centroamérica y Caribe la peor pesadilla de las mujeres.

Esa realidad convive con otra: en América Latina ha habido hasta el momento nueve mujeres que alcanzaron la presidencia de su país, tres de ellas, en Argentina, Brasil y Costa Rica, en ejercicio; la directora de Naciones Unidas para la Igualdad de Género es la expresidenta chilena Michelle Bachelet, y se ha producido un aumento espectacular en el número de parlamentarias. Mejor aún, un 55% de las latinoamericanas de 20 a 24 años ha completado la educación secundaria (mientras que solo lo ha conseguido el 49% de los hombres). Incluso en las zonas rurales, en las que la extensión de la secundaria es mucho menor, el promedio de mujeres de esa edad que ha alcanzado ese grado supera notablemente al de los hombres (31% frente al 26%).

El menor porcentaje de paro y, sobre todo, las transferencias de recursos puestas en marcha por los Gobiernos de varios países, como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia, que tienen sistemas de ayudas a la familia, han disminuido los índices de pobreza extrema y mejorado las condiciones de salud y educación de la infancia, niñas incluidas.

Sin embargo, esas mejoras no impiden que América Latina siga siendo la región con mayores desigualdades ni que sea una de las zonas más peligrosas del mundo para las mujeres, tanto por el feminicidio y casos graves de maltrato, como por el alto porcentaje de abusos sexuales en el entorno familiar, la mortandad maternal y el gran número de abortos clandestinos a los que obligan las omnipresentes legislaciones contrarias a la interrupción legal del embarazo. Cuatro millones de abortos ilegales y 4.000 muertas al año no consiguen torcer el brazo a las poderosas iglesias católica y evangélica.

Entre el 39% y el 42% de las mujeres peruanas confiesa, por ejemplo, haber sido víctima de violencia física por parte de su pareja o marido, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática. "Las agresiones recibidas por las víctimas fueron empujones, golpes, patadas, ataques o amenaza con cuchillo u otra arma, además de ser forzadas a tener relaciones sexuales sin su consentimiento, entre otras formas de violencia física y psicológica", asegura el documento, que analizó una encuesta realizada entre 24.000 mujeres.

"La última vez que Keiko Tamaca, de 14 años, vio a su enamorado, William Chiroque, de 18, fue cuando le apuntaba con una pistola de 9 milímetros, ebrio de celos por haberla visto conversando con otro muchacho", relata un diario local. La adolescente fue una de las dos o tres menores de 18 años que mueren asesinadas cada mes en Perú. "Reproducen patrones de conducta que ven en casa", explicaba en el periódico la psicóloga Tesania Velázquez.

Aunque no hay estadísticas fiables para el conjunto de la región, los datos parciales que van facilitando organismos especializados de los distintos países son escandalosos. El 35% de las mujeres mexicanas sufre violencia física; 39% en Colombia; 31% en Ecuador y hasta un 52% en Bolivia. En Chile, en 2002, se calculaba que solo el 3,8% de los casos denunciados terminaba en condena. En Brasil, señalan algunos estudios, el 10% de las mujeres del área urbana y el 14% de las mujeres del área rural han sufrido violencia sexual. En Centroamérica, dos de cada tres asesinadas son víctimas de un crimen machista, es decir, mueren por ser mujeres.

En el mejor de los casos, asegura la Cepal, en la hipótesis más leve, una de cada diez mujeres de Latinoamérica sufre violencia física, "que se manifiesta desde golpes hasta violencia severa con amenaza de muerte junto con una fuerte violencia psicológica y, muchas veces, con violencia sexual". En solo siete países se han aprobado leyes específicas sobre la violencia contra las mujeres (la Venezuela de Hugo Chávez, entre ellos), siguiendo la estela de la ley llamada María Pehna, aprobada en Brasil en 2006. (María da Pehna es una farmacéutica brasileña cuyo marido intentó asesinarla en dos ocasiones y terminó dejándola parapléjica. 15 años después de aquellos hechos, el agresor seguía en libertad, amparado por jueces que dilataban el proceso. La nueva ley consiguió al fin llevarle a prisión.

Nadie puede negar que en América Latina el acceso de las mujeres a los puestos de toma de decisiones políticas ha crecido de manera muy notable en la última década. Nueve países (entre ellos Bolivia, con el Gobierno de Evo Morales) han aprobado leyes a favor de la igualdad. El promedio regional de mujeres diputadas es del 20,7% (lo que supone oscilar entre el 40% de presencia femenina en el Parlamento argentino, al 9% que existe en Colombia).

El aumento del promedio se debe a que 11 países has aprobado leyes que establecen cuotas en las listas electorales, aunque en solo cuatro casos existe el llamado "sistema cremallera" que impide que las mujeres sean ubicadas al final de la lista. En los casos en los que no existen cuotas, como en las alcaldías, por ejemplo, el desfase sigue siendo muy importante: la presencia femenina no llega al 6,8%, según la Cepal. En el sistema judicial, el avance es desesperantemente lento: solo el 19% de los jueces de los tribunales superiores y cortes supremas son mujeres.

Muchas de las cifras que reflejan la evolución positiva de los derechos de la mujer van acompañadas por otros datos alarmantes. La tasa global de fecundidad bajó de 5,9 hijos en los años cincuenta a 2,4 en el primer lustro del nuevo siglo, pero el embarazo de las adolescentes prácticamente ha duplicado su aporte a la fecundidad total, pasando de un 8,5% en 1950 a un 14,3% en 2005. La mortalidad materna se redujo en un 28% desde 1990, pero aun así demasiadas mujeres siguen muriendo de parto en América Latina: 130 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos es una cifra que está muy por encima del quinto objetivo del Milenio, pero que no resulta extraña si se constata que el 80% de las mujeres pobres de Bolivia, o de Haití, dan a luz fuera del sistema hospitalario.

El difícil cambio cultural en todo lo relacionado con la situación y los derechos de la mujer en América Latina brilla con todas sus contradicciones en países como Chile, que lleva años en una sólida progresión económica pero que ha sido el último del mundo, en noviembre del 2004, en aprobar una ley que regulara el divorcio. O en Argentina, con la tradición educativa e igualitaria más fuerte de toda la región, presidido en la actualidad por una mujer, pero que no ha logrado despenalizar el aborto voluntario, algo que tampoco pudo hacerse en Uruguay, pese a que desde 2005 gobierna un amplio frente de izquierdas. Ni tan siquiera Dilma Rousseff, heredera de Lula, ha dado señales de ir a presentar una ley en ese sentido, pese a que algunas de las clínicas brasileñas especializadas en abusos sexuales estén denunciando, desde hace años, que casi la mitad de los casos que tratan involucra a niñas menores de 12 años.

 

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