Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…
Sábado, a 7 de Diciembre de 2013



Lo reconozco: hace sólo una semana que terminó la 2ª temporada de The Newsroom, y en sólo una semana ya siento un terrible ‘mono’ por la ausencia de sus capítulos. Para mi desgracia, y para la de mí particular ‘mono’ intelectual, la 3ª temporada no empezará hasta dentro de ¡¡seis meses!!

Si aún no habéis visto la primera temporada y no sabéis de qué va la serie, lo primero que tenéis que hacer es disfrutar del vídeo de apenas 4:50 minutos que está al final de mi escrito. Si en esos pocos minutos de visualización no sentís un placer sensorial y sentimental desbordante, cuasi orgásmico, está claro que no os gustarán ni los guiones ni los personajes que en ella salen. Y menos aún sus desbordantes y electrizantes diálogos.

Pero si al ver el vídeo sientes un placer infinito escuchando los speech de esos tres personajes secundarios y por encima de todo. y de todos, llenado absolutamente el escenario, la diatriba de Will McAvoy en respuesta a la pregunta de una becaria (“¿Por qué creen que Estados Unidos es el mejor país del mundo?”), estoy convencido de que quedarás enganchado irremisiblemente a la serie. Que fue lo que a mí me pasó ese primer día.

Will McAvoy (interpretado por Jeff Daniels) es el presentador y director de programa News Night, de la cadena de televisión ACN (Atlantis Cable News).

McAvoy es un republicano moderado, de los de antes del Tea Party Patriots. Un presentador que procura hacer equilibrios en el difícil territorio de ‘quedar bien con todo el mundo’ que ve sus noticieros, sean estos republicanos, como él, o demócratas. En ese juego permanente de hacer y decir lo políticamente correcto le había valido ser considerado “el Jay Leno de las noticias de la noche”.

En los primeros 99 segundo del vídeo, después de haber escuchado la pregunta de la becaria, Will se debate entre su particular capacidad para la ironía, el desencanto, el hartazgo y el buen rollito, o romper con todo y soltar lo que saldrá por su boca a parir del segundo 100.

Durante esos primeros segundos, en los Will que sigue con el juego de la trivialidad y la falta de altura intelectual de un debate ante universitarios, observa entre el público a una misteriosa mujer (¿realmente la ve o la imagina?) que le muestra dos hojas de papel a modo de improvisado prompter: “It’s not great”, “But it can be”.

Después de meditar unos segundos su respuesta, Will suelta la frase más demoledora para un gringo: “No, Estados Unidos no es el mejor país del mundo. Esa es mi respuesta”. Y de carrerilla, sin dejar que sus interlocutores y los universitarios tomen aire, suelta su discurso:

“¿Y les vas a decir con ese cinismo a los estudiantes que Estados Unidos es genial porque somos los únicos en el mundo con libertad? Canadá tiene libertad. Japón tiene libertad. El Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, España, Australia. ¡¡Bélgica tiene libertad!! Hay 207 estados soberanos en el mundo, y unos 180 de ellos tienen libertad”.

Y dirigiéndose a la joven que hizo la pregunta, Will McAvoy le dice:

“Sí, y tú, universitaria. Si un día llegas a una cabina de votación debes saber algunas cosas. Una de ellas es que no hay absolutamente ninguna base que apoye que somos el mejor país del mundo. Somos el séptimo en alfabetización y educación, el número 27 en matemáticas, el 22 en ciencias, el 49 en esperanza de vida, el 178 en mortalidad infantil, los terceros en ingresos promedios por hogar, los cuartos en mano de obra activa y cuartos en exportaciones.

Somos líderes en sólo en 3 categorías: en número de ciudadanos encarcelados per cápita, en número de adultos que cree que los ángeles existen y en volumen de gasto en defensa, donde gastamos más que los siguientes 26 países juntos, 25 de los cuáles son aliados nuestros.

Nada de esto es culpa de una estudiante universitaria de 20 años, pero eres, sin embargo, miembro de la peor generación la historia. Y punto, ¿oíste?

Así que cuando preguntas que qué nos convierte en el mejor país del mundo, no sé de qué mierda estás hablando… ¿De Yosemite?

Y lo éramos… Defendíamos lo que era correcto. Luchábamos por razones morales. Aprobábamos leyes y rechazábamos leyes por razones morales. Combatíamos la pobreza, no a los pobres. Nos sacrificábamos. Nos preocupábamos por nuestros vecinos. Construíamos grandes cosas, hacíamos avances tecnológicos sin que importara Dios, explorábamos el universo, curábamos enfermedades y cultivábamos a los mejores artistas del mundo y la mejor economía del mundo. Pensábamos en grande, actuábamos como hombres. Aspirábamos a la inteligencia, no la humillábamos, no la hacíamos sentir inferior. No nos identificábamos según a quién habíamos votado en las últimas elecciones.

Y no, no éramos asustadizos. Podíamos ser y hacer todo esto porque estábamos informados por grandes hombres. Hombres venerados...

El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe: Estados Unidos ya no es el mejor país del mundo ¿Suficiente?”.

Con un inicio así, ¿quién puede ser indiferente a una serie de televisión? ¿Quién no se engancharía a un personaje como el de Will McAvoy?

Y eso sólo era el principio, el arranque, el pistoletazo de salida… Después de esos 4:50 minutos premonitorios, van apareciendo más y más personajes; personajes brillantes, inteligentes, cultos, absolutamente comprometidos con su profesión: Mackenzie McHale (Emily Mortimer), Jim Harper (John Gallagher, Jr.), Margaret Jordan 'Maggie' (Alison Pill), Don Keefer (Thomas Sadoski), Neal Sampat (Dev Patel), Charlie Skinner (Sam Waterston), Sloan Sabbith (Olivia Munn), Reese Lansing (Chis Messina) y Leona Lansing (la maravillosa Jane Fonda).

Si Wil McAvoy es el epicentro de este maremágnum de personalidades, el resto de sus compañeros de vivencias no le van a la zaga.

Si Will McAvoy es el más inteligente y neurótico, un apasionado que a veces puede llegar a ser un poco desconsiderado, un megalómano a la par que solidario, MacKenzie McHale es tan o más inteligente él, tan o más obsesiva que él, e igual o un pelín más de ‘tocahuevos’ que él. O, parafraseando a Pablo Muñoz, MacKenzie es “otra licenciada cum laude de la Rosalind Russell School for Gifted Ladies”.

¿Y qué decir del gran Charlie Skinner, el viejo zorro del periodismo? Charlie es el Presidente de la división de noticias de la ACN, un personaje admirado es capaz de levantar pasiones y reverdecer el buen periodismo, un buen periodista en una profesión, desgraciadamente, poco proclive a contar las noticias tan cual son, un periodista capaz de informar sin desviarse de la verdad, un periodista que no deja que las tendencias políticas de cada cual mediaticen la información. Charlie Skinner  es un personaje capaz de soltar frases como: “Esta noche, en los viejos tiempos de hace diez minutos, hicimos bien las noticias. ¿Sabes cómo, Will? Porque decidimos hacerlas bien”, o “Reivindico el periodismo como una profesión honorable. Decreto la muerte de la vulgaridad, del cotilleo, del voyeurismo”. O sea, periodismo de verdad.

¿Y quién es el padre ideológico de esta joya de la televisión? Aaron Sorkin: ya está todo dicho. Punto.

Alfredo Musicayvino

Miércoles, a 4 de Diciembre de 2013



Como el próximo 21 de diciembre de 2013 se celebrará el décimo aniversario del estreno de Love actually, la comedia románticonavideña por excelencia, aquí estoy yo para hacerle mi particular homenaje. Y declararme su más ferviente admirador.

Como buen ateo, como ateo que se precie y aprecie, no puedo creer en  el concepto religioso de la Navidad. No puedo creer en ningún ser divino, omnipresente y omnisciente, que naciera producto de la unión cuasi zoofílica de una virgen y una paloma. Ni creo, obviamente, en nada que tenga que ver con las supersticiones, las supercherías y feticherías que existen entorno a unas fechas pensadas en ser parte de la perpetuación de un personaje del que no existe ninguna prueba fehaciente. Soy ateo: creo en la ciencia.

Una vez hecha esta declaración de principios, y poniéndome prosaico, en lo que sí creo es en lo que la Navidad representa como fiesta familiar, como días de cariño y reunión de seres afines en sangre y parentesco.  Y entorno a esas fechas tan familiares, hay una cierta liturgia a la que no puedo ser indiferente: me gustan los villancicos, me gustan los turrones, las cenas y almuerzos familiares, los regalos, el arbolito de Navidad iluminado, la decoración de la casa, el frío en la calle y el calor en el hogar… y me gustan algunas películas que nos hacen sentir ese espíritu navideño de una forma muy especial.

La más conocida y emblemática de los películas con temática navideña es, sin lugar a dudas, Qué bello es vivir (It´s a Wonderful Life, 1946) del  grandioso Frank Capra y los insignes James Stewart, Donna Reed y Lionel Barrymore, un peliculón de proporciones épicas, un filme inmortal.

Si “Que bello es vivir” es la película navideña por excelencia para el siglo XX, “Love actually” lo es para el siglo recién estrenado, el XXI. Es la película navideña total, capaz de encandilar por igual a hombres y mujeres.

Sin llegar a la enormidad del filme de Frank Capra, “Love actually” es una grandísima película romántica, un monumental mosaico de personajes y escenas, de momentos y circunstancias que, por una u otra razón, se entremezclan para que el resultado final sea profundamente agradable, placentero, romántico, sensible, motivador. Un mosaico en el que las vidas de todos los personajes confluyen y valorizan el argumentario sobre el que versa la película: «en cualquier sitio al que mires, el amor es la fuerza impulsora de la vida de las personas».

Con guion y dirección de Richard Curtis, actores de la talla de Hugh Grant, Colin Firth, Alan Rickman, Emma Thompson, Keira Knightley, Rowan Atkinson, Liam Neeson, Bill Nighy, Thomas Sangster, Billy Bob Thornton, Rowan Atkinson, Olivia Olson o Claudia Schiffer (presencia testimonial), ambientación en un Londres especialmente amable y cercano, y el aderezo de una banca sonora indudablemente bien elegida (Dido, Norah Jones, Maroon 5, Wyclef Jean, OLivia Olson, The Beatles, The Beach Boys, Texas, Otis Redding o Eva Cassidy), “Love actually” es posiblemente la comedia romántica definitiva. Y como tal debe ser vista y disfrutada.

Alfredo Musicayvino

 

Tema de amor de “Love actually

 

Domingo, a 17 de Noviembre de 2013


No puedo ni quiero negarlo: siento una pasión absolutamente desbordada por esta película de 2001, Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, una joya de la filmografía francesa que protagonizó magistralmente Audrey Tautou bajo la dirección de Jean-Pierre Jeunet y guión de Guillaume Laurant.

En esta película se aúna lo mejor de lo mejor para alcanzar el éxito total: por la mezcla del París divertido, jovial y optimista con el París aventurero, mágico y bohemio reflejado en una fotografía excepcional y luminosa, llena de vida y de color; porque la película fue menospreciada por Gilles Jacob, el director del Festival de Cannes, por considerarla una obra menor, algo de lo que se arrepentirá toda su vida; por la inclusión de espacios vitales que ya son parte de la historia amorosa de una ciudad, como el Cafe des Deux Moulins en el número 15 de la rue Lepic del barrio de Montmartre, ahora lugar de culto y de visita de turistas, casi tan conocido como la Torre Eiffel, o como la frutería Au Marche de la Butte del malhumorado Collignon, en el número 56 de la rue Trois Frères, lugar de peregrinación para hacerse una foto mientras se compra una manzana o se mete la mano en los sacos de leguminosas, como hacía Amelie; porque el diseño, la moda, la música y, sobre todo, el desbordante virtuosismo audiovisual usado en la película ha servido de modelo, en algunos casos hasta el puro plagio, para multitud de filmes, comerciales, vídeos musicales, etc.; por la maravillosa música de un desbordante músico, Yann Tiersen, en una banda sonora que ya forma parte de nuestro ADN sensorial; y por la inclusión de una actriz como Andrey Tautou que hizo llorar literalmente a Jean-Pierre Jeunet al descubrir que era ella, elegida de rebote porque Emily Watson rechazó el papel, la auténtica y única Amelie posible, la musa que podía hacer hablar a los cuadros de una habitación, salir al mundo a un enfermo encerrado en su caparazón, hacer 'viajar' al gnomo de jardín de su padre, o hacernos compartir con ella sus aventuras de heroína mientras reímos o lloramos según las escenas de esta increíble historia.

Como anticipo de lo que aparecerá ante tus ojos, que estarán sin pestañear durante toda la visualización del filme, escucha la canción del vídeo que incluyo más abajo, la deliciosa  “Comptine d'un autre été”, un solo de piano que te llenará de paz, sosiego y pasión… y ganas de oírla una y otra vez.

Si no has visto esta película estás perdiendo la posibilidad de disfrutar de dos horas de placer infinito y de doce años de maravillosos de recuerdos: como dice una de los carteles de este filme, “Amelie va a cambiar tu vida”. Y es cierto: te la cambiará.

Alfredo Webmaster

 

Yann Tiersen – BSO “Le fabuleux destin d'Amélie Poulain

Canción: “Comptine d'un autre été

Domingo, a 27 de Febrero de 2011

El Intermedio y El Gran Wyoming

BFN y Andreu Buenafuente

Sin lugar a dudas, son los dos mejores showman de España, y, posiblemente, de todos los países en lengua española: El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente, Buenafuente vs Gran Wyoming, qué lo mismo da.

Al Gran Wyoming lo conocimos Tere, Teresita, mi hermano Carlos y yo en el año1980, durante una actuación suya en el pub de la calle Huertas, de Madrid, Café Concierto La Fidula.

Habíamos ido a ese local por decisión mía: en aquellas épocas, cuando estaba en Madrid, iba mucho a La Fidula a escuchar música clásica: todos los días había actuaciones en directo de alumnos del Conservatorio de Música del Teatro Real.

La Fidula era, y es, un local especialmente agradable para tomar una copa en un ambiente relajado, sereno, con magnífica música (a ciertas horas, incluso en directo), buenas copas (sin garrafón) y precios razonables.

Una noche, mientras tomábamos unos combinados y charlábamos, se subió al escenario El Gran Wyoming (más conocido en su casa como José Miguel Monzón Navarro) y su, en aquel momento, inseparable compañero Maestro Reverendo. Desde los primeros acordes y desbarres verbales, dejaron claro lo que eran cada uno de los dos: el Maestro Reverendo un magnífico pianista, arreglista, compositor (autor de varias bandas sonoras para películas) y eterno fumador (siempre con un pitillo en los labios, a punto de caer), y El Gran Wyoming una ametralladora dialéctica incansable, inagotable, capaz de soltar maravillosos ‘spichs’ de interminable duración, en los que entremezclaba todos los temas imaginables intercalados con palabras de la jerga ‘cheli’, desde una perspectiva inteligente, brillante y de izquierdas.

Aquella noche, sentados al borde del escenario, descubrimos el enorme talento de un showman total, un showman que sobresalía entre la mediocridad de los humoristas del posfranquistas que pululaban por la televisión oficial. Aquél día me entregué de corazón a su causa, y rendí pleitesía a su inconmensurable talento.

Hoy, tantos años después de aquel día, lo sigo considerándolo el paradigma del showman más completo de España.

En cuanto a Andeu Buenafuente, qué decir: aún siendo más joven que El Gran Wyoming (10 años menos), es casi igual de talentoso y brillante; además, sabe rodearse de grandes secundarios que le ayudan a redondear sus actuaciones, en las que mezcla temas de toda índole, pero dándole un toque de humor catalán.

Los dos actúan en la Sexta, el canal de TV de Jaume Roures y Emilio Aragón, cada uno en un programa que trato de no perderme nunca: El Gran Wyoming en El Intermedio y Adreu Buenafuente en BFN.

Hace un tiempo Andreu Buenafuente entrevistó en su programa a El Gran Wyoming. El resultado final de tamaño experimento no podía ser otro: media hora de sublime intercambio de brillantez, lucidez y desparpajo.

Tenéis que verlo para creerlo: aquí están los tres vídeos para vuestro disfrute.

Alfredo Webmaster

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (1ª parte)

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (2ª parte)

 

El Gran Wyoming vs Andreu Buenafuente (3ª parte)

 

Domingo, a 27 de Febrero de 2011

“Dicen que al llegar al orgasmo algunas mujeres pierden la consciencia durante unos segundos. Una sensación que los franceses llaman ‘La Petite Mort’. Este es el primer cuento de Late Chocolate. La primera de una colección de pequeñas historias de mujeres y sexo, un reflejo de lo que piensan, sienten y desean. Sueños o realidades que serán siempre una experiencia diferente”

 

¿Por qué vuelvo a presentaros otra vez el vídeo de "La petite mort - La pequeña muerte"? ¿Por qué razón lo expongo de nuevo para que lo veáis, lo disfrutéis y opinéis? Lo reconozco, me tiene enganchado: lo veo y disfruto muchas veces, y siempre me sorprende.

Además, es un vídeo de deliciosa visualización, música hipnótica y voz de apabullante sensualidad, un magnífico trabajo publicitario ganador de la 22ª Edición 2008 de El Sol – Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria.

La idea, el diseño, realización y producción de esta obra maestra correspondió a la agencia de publicidad catalana Seis Grados.

Para mi gusto es demasiado corto para todo lo que lleva dentro: un compendio de belleza visual, de imágenes, sonidos, dibujos superpuestos en movimiento; una rara joya que no necesita exponer un cuerpo físico, en este caso de mujer, para hacernos sentir lo que pretende.

Sólo expone formas, líneas rectas, líneas curvas, colores, insinuaciones e imaginación desbordante… sólo con eso, y nada más que con eso, consigue motivarnos, captar toda nuestra atención.

Es un auténtico tratado de usos y prácticas, de cómo palabras arrulladoras consiguen lo que consiguen, de cómo el sexo no sólo es acción física, sudor y acaloramiento: también es algo espiritual, sentimental. Es la descripción perfecta de un estado de ánimo placentero que conduce hasta la ‘petit mort’: el resultado perfecto después de un preámbulo perfecto.

No sé qué sensaciones os provocará en todos vosotros y vosotras, pero a mí, en mí, tuvo el efecto de hacerme recordar que se pueden vivir muchas más experiencias durante el antes, el ahora y el después del acto, además de la simple mecánica del sexo. Ayuda a comprender mejor el intrincado mecanismo femenino de la sexualidad combinada con la sensualidad: la importancia del “tempo”.

Os recomiendo dos cosas: la primera, que lo veáis totalmente a solas, con unos altavoces de buena calidad que generen un sonido envolvente, con luz tenue (¿velas?), en una pantalla de ordenador grande, y sin nadie cerca que pueda interrumpir el placer del disfrute de esta pequeña obra de arte; después, que paséis por la página Web de Late Chocolate y disfrutéis de sus productos, su lencería, sus aditamentos, perfumes...

Alfredo Webmaster

 

 

Sábado, a 6 de Noviembre de 2010

Título origina: Whatever works (Si la cosa funciona en España)

Año: 2009

Duración: 92 minutos

País: Estados Unidos

Director: Woody Allen

Reparto: Larry David, Evan Rachel Wood, Henry Cavill, Patricia Clarkson, Michael McKean, Kristen Johnston, Ed Begley Jr., Cassidy Gard, Yolonda Ross

Guión: Woody Allen

Música: Varios

Fotografía: Harris Savides

Producción: Gravier Productions / Sonny Classics / Wild Bunch

 
Si de algo sabe Allan Stewart Königsberg es de cine, y de cine de sentimientos. Es, quizá, el creador que más ha contribuido a que entendamos algo sobre los complicados entramados existenciales que mueven el subconsciente de esa cosa que se llama ser humano. Y, desde luego, lo hace de una forma mucho más divertida, amena y brillante de lo que lo hizo Sigmund Freud.

Más conocido como Woody Allen, Allan Stewart Königsberg es el prototipo paradigmático de las contradicciones y las fobias que nos embarran la vida, esas pequeñas debilidades sentimentales que nos hacen temerle a lo que no conocemos, a lo que no nos atrevemos a conocer y a las que, si lo llegamos a conocer, nos sigue asustando.

Woody Allen es el mejor garante de esa vena inspiradora, motivadora y evocadora que tienen los grandes. Es el prototipo de los maestros que tienen la sana costumbre de regalarnos sabiduría en las perlas de cada una de sus entregas de arte. Y lo que Woody hace es ARTE, con mayúsculas.

La semana pasada tuve la maravillosa suerte de poder ver en televisión Whatever Works” (Si la cosa funciona, en español), el filme del 2009 de Woody Allen, una deliciosa obra de sólo 92 minutos de duración en la que contó con las actuaciones de los maravillosos y maravillosas Larry David (inconmensurable en su papel), Evan Rachel Word (deliciosa lolita, llena de matices y de unas simplezas metafísicas que enamoran), Henry Cavill (una mala elección: el peor actor del reparto), Patricia Clarkson, Michael McKean, Ed Begley Jr., Cassidy Gard, Lyle Kanouse, Steve Antonucci, James Thomas Bligh y Chris Nunez.

Sin llegar a ser una de sus obras maestras, “Whatever Works” roza casi la perfección. El guión no es producto de la casualidad: Woody lo tenía guardado a buen recaudo desde los años setenta.

Sus primeros créditos nos ponen en antecedentes de lo que se nos viene encima: empieza con el “Hello, i must be gooooing” de Groucho Marx y Margaret Dumont en “Animal Crackers” (1930) para situarnos en la antesala de una comedia clásica, pero que, viniendo de la mano de Woody, se transforma en una de sus particulares comedias neoyorquinas.

Para el papel de Boris Yellnikoff, centro neurálgico de la comedia, Woody Alllen recurrió al gran Larry David (guionista de "Seinfield" y artífice y protagonista de la genial serie "Curb Your Enthusiasm"). Es, quizá, el mejor de los actores posible para reinterpretar al personaje que tantas veces ya hizo el propio Woody en sus películas. En este filme, Larry David se mimetiza con el personaje, se integrado en él, lo hace propio, le traspasa sus propias filias y fobias.

La presencia de Boris Yellnikoff domina absolutamente la película: llena la pantalla con su verborrea fácil y rompedora, con su autoproclamación de genio del pensamiento moderno que no cesa de despotricar contra el ser humano y su falta de solvencia moral, destilando un corrosivo mensaje librepensador. Y en la primera escena, para ponernos en antecedentes, hace una declaración de principios que no nos deja indiferentes: define a su personaje con un descojonante monólogo mirando a cámara.

La vida de Boris es como es por que así lo decidió él: antes era un físico eminente, con una bellísima esposa y un piso elegante en el mejor barrio de la ciudad, pero su necesidad de soledad y sus propias neurosis le lleva a mudarse a su oasis particular en un loft cochambroso de un barrio marginal.

Boris es una especie de híbrido entre el peor doctor House y el mejor Melvin de “Mejor imposible”. Cada frase suya es un mazazo, una bofetada a todo lo representa el ‘yanquismo’ clásico tan bien representado ahora por esa ‘cosa’ infame, malvada y reaccionaria que se llama el Tea Party.

Además, no es casual que el nombre del personaje principal sea tan poco yanqui: con ese nombre y apellido, tan ruso, tan alejado del clasicismo anglosajón, Woody Allen pretende hacernos ver en un mundo diverso, un mundo en donde existen muchos mundos (diversos).

Todas las diatribas de Boris giran entorno al profundo conflicto que existe entre las dos caras de la Norteamérica actual: la cosmopolita, multicultural y multiracial New York (o San Francisco), una ciudad llena de vida, de ganas de evolucionar, de mejorar y avanzar socialmente, y la otra Norteamérica, la absolutamente primaria, visceral, reaccionaria y antisocial que representan los gringos rurales y cristianos.

De pronto, en la vida de Boris sale el sol: aparece en su vida Melody (Eva Rachel Word), una especie de lolita adolescente de Mississippi que había huido de su casa y que es, ¡oh, albricias!, el paradigma de todo lo que él critica: simple, ingenua, materialista, vacía intelectualmente… pero que está buenísima. Para más INRI, a mitad de la película entra en escena Marietta, la madre de Melody, personaje interpretado por la inconmensurable Patricia Clarkson. Marietta es una cristiana integrista renacida modelo ‘neocon’, que no acepta que el bombón de su hija esté con un personaje como el de Boris. Y lucha para apartarla de su lado.

Según va corriendo el metraje del filme van apareciendo más y más personajes que completan la obra, dándole solvencia al guión. Sus vidas se cruzan y entrecruzan en un elocuente paisaje de reflexiones sobre la vida, el amor, las amistades, las relaciones humanas. Incluso, la muerte.

De esa mezcla de vidas, de situaciones, de agrias reflexiones, de encuentros fortuitos, de pesimismos antropológicos, queda un poso final de exultante esperanza y ganas de vivir: ¿Y si la cosa funciona…?

Alfredo Webmaster
 
Woody Allen ensayando una escena 

Trailer de la película

 

Viernes, a 22 de Octubre de 2010

La música y el vino, por Paco Berciano, 04/06/2008

El título de este post es el mismo que usa Quim Vila para su fiesta del vino que se celebra en Barcelona cada 2 años, coincidiendo con la feria Alimentaria de Barcelona. Pero hoy no vamos a hablar de esa fiesta.

Me manda César Javier Palacios, cuya curiosidad es tan grande como su conocimiento, una información sobre un estudio que ha hecho la universidad Heriot Watt, en el Reino Unido, según el cúal un 60% de las personas que participaron pudieron diferenciar el cambio en el sabor del vino dependiendo de la música que estaban escuchando.

Para los psicólogos, el sabor del Cabernet Sauvignon se destaca con música pesada y poderosa, mientras que el Chardonnay resalta con sonidos refrescantes y alegres.

Durante el experimento se tocó cuatro piezas con tipos de música muy diferentes:

Carmina Burana de Carl Orff era la opción “poderosa y pesada”. Lo de poderosa lo entiendo fácil, lo de pesada me cuesta un poco más.

El Vals de las Flores, del ballet Cascanueces de Tchaikovsky la “refinada y delicada”. Aquí no hay muchas dudas.

Just Can’t Get Enough interpretada por Nouvelle Vague se escogió comoalegre y refrescantey Slow Breakdown por Michael Brook fue la opción suave y apacible”.

Un 40% calificó el vino blanco como “alegre y refrescante” cuando escuchó este tipo de música, pero apenas un 26% lo calificó como “suave y apacible” al escuchar esta categoría.

El vino tinto se destacó en un 25% con la música suave, pero un 60% con las tonadas “poderosas”.

Previamente el profesor Adrian North realizó una investigación en supermercados en la que se sugiere que las personas son cinco veces más proclives a comprar vino francés si se utiliza música ambiental con acordeones. Pero si se toca música bávara, el vino alemán supera al francés por 2 a 1.

¿Tendremos que poner música de pasodobles o flamenco en los supermercados del mundo para vender más vino español?

Dentro de mi habitual escepticismo sobre estos estudios no deja de parecerme curioso y por eso lo traigo aquí. ¿Qué música asociáis vosotros con los vinos? ¿Es la misma para un Borgoña que para un Jumilla?

Y a la inversa, ¿qué os beberíais con jazz o con Los Secretos?

 


La música y el cine, por María José S. Mayo, 20/10/2010

Las butacas de los cines más exquisitos no suelen tener, por lo general, un lugar para bebidas. Pero en nuestra casa, como amos y señores de lo que nos rodea, no pocas veces una copa de vino se convierte en el acompañamiento perfecto con el que regar una gran película. Eso sí, tiene narices -y nunca mejor dicho- que la pantalla no haya sabido devolver la pasión que muchos le ponemos al tema. Todo ello a pesar de que una legión de tradicionalistas –entre los que se puede contar a mi padre- se empeñan en que el vino tiene que saber a vino y que eso de los aromas a “frutos rojos, regaliz o espárragos” es para darse importancia. Me cuesta reconocerlo pero, visto lo visto, a veces pienso que tiene más razón que un santo. 

Creo que es cosa sabida en el mundillo enológico, que una de las películas que mejor ha sabido reflejar el encantamiento de sus efluvios ha sido Entrecopas. Es perfecta para acompañarla con un buen pinot noir y con un merlot (vean abajo las recomendaciones hechas con ayuda de Enoteca Barolo), más normal para experimentar las sensaciones contrapuestas con respecto a las dos uvas de nuestro inteligente pero algo inmaduro protagonista. Estas palabras en boca de Virginia Madsen, resumen la filosofía del buen apreciador de vino: "Me gusta pensar la evolución del vino, como si fuera una cosa viva. Me gusta imaginar cómo fue el año en que crecieron las uvas, si fue un verano soleado o lluvioso... cómo era el clima. Pienso en toda esa gente inclinada, eligiendo las uvas...”.

Recientemente recuperé, gracias al festival Cine Gourland de Getxo, “Guerra de vinos”, una película que desperdiciaba la historia genial de un británico que organizó en 1979 la que se conoce como Sentencia de París. En ella se hizo una cata a ciegas de vinos franceses contra californianos de uvas cabernet sauvignon y chardonnay, competición que dejó en evidencia a los caldos galos. Es por eso que quizá sería bueno regar este filme con un buen vino del Valle de Napa. También pensando en despistar a la vista con el gusto y el olfato, por aquello de no prestarle mucha atención a una dirección pésima.

Aunque buscando cosas imposibles, no está de más mirar de nuevo a la filmografía de Peter Sellers, el hombre de las mil caras. Si nos acercamos a la cinta “Hay una chica en mi sopa”, en la que el actor británico daba vida a un experto en gastronomía de la televisión, encontramos un aprieto en el que quizá se hayan visto en su iniciación al mundo del vino. Una divertida Goldie Hawn descuidaba una lección esencial a la hora de catar vino: había que saborear y escupir, porque si no corrías el riesgo de terminar borracha, como así sucedía. Hasta Woody Allen experimentó sus amables bondades acompañado por Diane Keaton en una cata de postín a la que acudían en “Misterioso asesinato en Maniatan”. Chispa y alegría, que necesitan de vinos capaces de funcionar como un buen postre.

El vino, sabemos, es una afición cara. Por eso no es de extrañar la gran cantidad de empresarios, grandes y pequeños, que han soñado con experimentar las vivencias de Russell Crowe en “Un buen año. Muchos lo han cumplido con ayuda del interés creciente por una gastronomía de la que tanto se escribe y se quiere saber. Aunque también en plan ensoñador se planteaba “Un paseo por las nubes” en su esfuerzo de trasmitir los delicados cuidados que necesitan las vides.

Entrecopas dio en el clavo, pero tenemos sed de más cine maridado con vino. Algún ejemplo que nos descubra la capacidad de la gran pantalla para captar la esencia de tan efímero arte. Aquel en que para saber si es bueno, “la respuesta está al final de la botella”. Pues mis recomendaciones para cada película vienen ahora al final del artículo.

“Entrecopas”: Un buen pinot noir de California, que puede ser un Clos Pepe. Si no se encuentra, optar por uno de la misma uva como Citius, de Alta Pavina; o Vinya des more de Miquel Gelabert o Mas Borrás, de Miguel Torres. Con un merlot sencillo pero efectivo se puede optar por el Arrayán.

 

“Hay una chica en mi sopa”: Por aquello del espíritu setentero de la cinta, optaría por un vino juguetón como el sexy wine Corral de Campanas, de Toro. Aunque también barajo las opciones de uno un poco alcohólico -aunque no se note-, pero que gana con el paso de los minutos: El Regajal.

 

“Guerra de vinos”: tomar un buen chardonnay californiano al estilo del Marimar, combinado con un cabernet sauvignon francés, humilde pero efectivo, como el Chellan de Chateau de Segur.

 

“Un buen año”: Si tienen la suerte de encontrar un Tempier (que creo que es el que toma el protagonista junto a su tío) sería una buena apuesta. Pero, si no, opten por un vino provenzal como el Chateau de Pierre Pibarnon.

 

Lunes, a 4 de Octubre de 2010

Como todos los trabajos de H. R. Giger, este no iba a ser menos ni terrorífico, ni menos brillante, ni menos increíblemente hermoso: el “H.R. Giger Museum Gallery - Chateau de St. Germain”, de Gruyéres (Suiza).

Hablar de  Giger es hablar de uno de los más grandes artistas del siglo XX, un innovador que con uno de sus trabajos se hizo acreedor de una merecida reseña en la historia del cine de todos los tiempos: fue el creador del alien y la mayor parte de los escenarios del filme “Alien, el octavo pasajero” de Ridley Scott, de 1979. Su alien, un terrorífico monstruo alienígena, nació en una de sus obras pictóricas anteriores: "Necronom V". Obtuvo un Óscar de Hollywood por este trabajo.

Giger nacido el 5 de febrero de 1940 en Coira, Cantón de los Grisones (Suiza). En 1962 estudió Arquitectura y Diseño Industrial, en Zurich. En 1964 realiza sus famosos dibujos en tinta china "Niños atómicos". En 1965 realiza sus primeras publicaciones, las revistas Clou y Agitation. Además de su trabajos para “Alien, el octavo pasajero”, también  participó en Poltergeits II, Alien III, Tokio: The Last Megalopolis y Species. Realizó el diseño de algunas de las mejores carátulas de discos de todos los tiempos, sobre todo la que hizo para Emerson Lake & Palmer, sin olvidar las que preparó para Debbie Harry, cantante de Blondie, Magma, Celtic Frost, Steve Stevens, Dr. Death o Triptykon.

También realizó los escenarios para los videojuegos Dark Seed (1992) y Dark Seed II (1995), aventuras gráficas de ambientación lovecraftiana.

En sus obras podemos encontrar influencia de artistas como Erns Fuchs, Jean Cocteau o Salvador Dalí, pero pasadas por un tamiz de estilos dark, neo gótico y cyberpunk.

Sus temáticas favoritas son la muerte, el sexo y lo siniestro, mezclado todo con el surrealismo de un Dalí o los sueños más oníricos y retorcidos de Freud, personajes por los que tiene una profunda admiración.

Giger es un experto aerógrafo, posiblemente el mejor de todos los tiempos, un sabio combinador de formas orgánicas y artificiales, un explorador del fetichismo visionario y apocalíptico.

Sus obras han sido expuestas en algunos de los museos y salas arte más importantes del mundo, como la Galerie Benno, de Zúrich, la Sala de exposiciones Kubo Kutxa, de San Sebastián, la Deutsche Filmmuseum, de Francfort, la Halle Saint-Pierre, de París, la Fuse Gallery, de Nueva York, el Palazzo Bagatti Valsecchi, de Milán o la Kunsthauswien, de Viena.

La obra que hoy os presento, que estoy deseando conocer personalmente, no es un cuadro o una serie de cuadros: es el diseño completo, total, de un museo-bar: el “H.R. Giger Museum Gallery - Chateau de St. Germain”, en el que la intervención artística de Giger incluyó la decoración de las paredes y techos, lámparas, muebles y sillas, cristalería o vidrieras. Todo pasó por sus manos. Nada quedó al azar. Y todo recuerda al USCSS Nostromo en su viaje de vuelta a la Tierra desde el planeta Thedeus. Y al alien. Y a la suboficial Ellen Ripley.

El resultado, a la vista de las imágenes, es absolutamente alucinante, de una extraña y compleja belleza, con una hipnótica atracción estética.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Martes, a 31 de Agosto de 2010

Jason, un tipo solitario y algo depresivo, es un aburrido trabajador en una rutinaria oficina. Pero un día algo sucede: nace una esperanza.

A través de los cristales de su cubículo, un espacio anodino de una oficina anodina de una empresa anodina, “habla” con alguien que está al otro lado de la calle en otra rutinaria oficina. A partir de ese momento, los días nublados, tristes y monótonos, cambian para él: empieza a sentir ilusión, alegría, amor... sale el sol (en su vida).

Con una trama argumental tan sencilla, Patrick Hughes (de Publicis Mojo) dirigió este delicioso cortometraje para el Schweppes Short Film Festival.

El corto, sin apenas diálogos, es un sombroso canto al amor y al enamoramiento, y una encendida crítica de la falta de comunicación que impera en una sociedad en la que sólo oímos ruidos, sólo sentimos el agobio por un trabajo, que ni nos gusta ni nos motiva, y el sinsentido de ver como se consume nuestra vida sin más alicientes que tratar de llegar a casa cuanto antese, y acostarnos, para… para al día siguiente, otro más, volver a empezar.

El humor que emanan las escenas, la música y el excelente trabajo de los protagonistas del cortometraje, hacen el resto: son 16 deliciosos minutos de ilusión y felicidad.

Where do you find love? If we knew, we would all know where to look. Sometimes all you need is a sign” (“¿Dónde encontrar el amor? Sí sabíamos, todos saben dónde buscar. A veces, todo lo que necesita es una señal “)

Alfredo Webmaster

Sings, de Patrick Hughes (parte I de II)

Sings, de Patrick Hughes (parte II de II)

Ficha técnica

Duración: 16 min

Director: Patrick Hughes

Productor: Victoria Conners-Bell

Escrito por: Patrick Hughes, Karl Fleet y Nick Worthington

Idea: Publicis Mojo

Música original: Dmitri Golovko

Casting: Nick Hamon y Megan D'Arey

Protagonistas: Nick Russell y Kestie Morsaai

 
Viernes, a 13 de Agosto de 2010

Título: The Butterfly Circus (2009)

Nacionalidad: USA
Director: Joshua Weigel
Guión: Joshua Weigel y Rebekah Weigel
Productor ejecutivo: Nathan Elliott
Intérpretes: Eduardo Verástegui (Mr. Méndez), Nick Vujicic (Will), Doug Jones (Otto), Matt Allmen (George), Connor Rosen (Sammy), Lexi Pearl (Anna), Bob Yerkes (Poppy), Mark Atteberry (charlatán del sideshow), Kirk Bovill (Jimmy, el Hombre Tatuado), Dion Slide (el padre), Christian Pikes (chico) Max Daniels (payaso), Corey David Thomas (marionetista)
Duración: 20 min. Color

Ambientada en la época de la gran depresión americana de los años 30 del pasado siglo, e impregnada de un tono amarillento desértico que todo lo inunda, este cortometraje de nombre “The Butterfly Circus” (El circo de la mariposa), de Joshua Weigel, es un delicioso cuento de navidad en el que se entremezcla la humanidad de un director de circo ambulante, con la pobreza, el desarraigo y el desamparo de unos personajes parias entre los parias, que a la postre resulta que son felices.

El protagonista alrededor del que gira todo en este corto, pero que no es el personaje de unión entre todos -eso le corresponde a Mr. Méndez (Eduardo Verástegui)-, es un hombre sin extremidades de nombre Bill. Y Bill, Nick Vujicic en la vida real, un afamado conferenciante y motivador social, no tiene ni brazos ni piernas, ni tenía dignidad hasta que conoce a Mr. Méndez.

Huyendo de las desgracias de un pasado mísero social e inhumano, Bill consigue unierse a The Butterfly Circus, una inspirada troupe de artistas compuesta por personajes tan singulares como Otto, contorsionista y escapista (Doug Jones), o Ana, la trapecista (Lexi Pearl), el forzudo más fuerte del mundo, el tragafuegos… y un anciano de nombre Poppy (Bob Yerkes), que sigue vivo gracias a que aún realiza malabarismos subido en un trapecio volante.

Este cortometraje, que os recomiendo encarecidamente, fue el ganador de un premio del “The Doorpost Film Project”, un concurso que pretende sacar a la luz la capacidad del hombre para abrirse paso ante las adversidades y provocar un impacto emocional profundo en los espectadores. Sus diferentes secciones están dedicadas a la Autenticidad, Comunidad, Sacrificio, Compromiso, Verdad, Identidad y Esperanza. “The Butterfly Circusquedó ganadora de la sección dedicada a la Esperanza (Hope).

Recomendación final: es muy conveniente que veáis esta película provistos de una abundante colección de pañuelos… los vais a necesitar.

Alfredo Webmaster

 

El Circo de la Mariposa (1ª parte), de Joshua Weigel

El Circo de la Mariposa (2ª parte), de Joshua Weigel

 

Viernes, a 13 de Agosto de 2010

Cuando mi hija Ana me preguntaba cómo distinguía una buena de una mala película sólo con ver los primeros minutos, siempre le respondí lo mismo: “Si la banda sonora me llena, me hace sentir bien, me hace vibrar, sé, como mínimo, que la película no va a ser mala; si el resultado final, una vez visto todo el metraje, es un filme magnífico o una obra maestra, va a depender de más factores además de la música: el director, el guión, los actores, la fotografía, el presupuesto, etc.".

Hay películas de las que sólo recordaré su banda sonora, y sólo eso, que no es poco: al menos intentan agradar. Otras, en cambio, las recuerdo por que son el compendio de muchos factores unidos, y ahí radica la excelencia. Es el caso de la canción "You're so cool!" del gran Hans Zimmer.

Esta canción está incluida en la película de 1993 “True Romance” (en España: “Amor a quemarropa”) del director Tony Scout, hermano de Ridley Scout.

Si ya de por sí la película es una magnífica obra sobre el desarraigo, la soledad y la lucha por la felicidad, también es un filme profundamente romántico: si somos capaces de convivir con la sangre y el dolor de muchas escenas, es una obra de una sensibilidad extrema.

No sé a vosotros, pero a mí escuchar esta canción, más evocadora de paisajes del Pacífico Sur que de una historia de gángsters, drogas y macarras de novelas pulp, me produce una profunda nostalgia y una ganas enormes de colaborar con los protagonistas en su frenética huída…

La canción también me trae recuerdos nostálgicos de aquella maravillosa película de 1973 de Terrence Malick, titulada “Badlands” (en España: “Malas tierras”), con unos jovencísimos Martin  Sheen(*) y Sissy  Spacek.

True Romance” es, seguramente, una de las mejores películas de acción/romance de los últimos 25 años.

Alfredo Webmaster

Nota: Martin Sheen, cuyo nombre real es Ramón Antonio Gerardo Estévez, no es yanqui al 100%: Martin es gallego, tiene casa y residencia eventual en un pueblecito de la provincia de Pontevedra que se llama Salceda de Caselas. Allí lo vi una vez al finalizar una ruta de senderismo, no hace mucho tiempo, sentado en el (casi) único bar del pueblo, confundido en medio de los lugareños. Su estampa era la de una persona real, próxima, afable, sencilla.

"You're so cool!" de Hans Zimmer (1993)

B.S.O. de "Badlands", de Terrence Malick, por Carl Orff - Gassenhauer (1973)

 

Viernes, a 13 de Agosto de 2010

De otra película maravillosa, inconmensurable, de una poderosísima fuerza y vitalidad, pero también profundamente triste, dolorosa, descorazonadora, es este bellísimo canto infantil originario de las Islas Salamon e incluido en una obra maestra del cine bélico, o, mejor dicho, del antibélico: “God Yu Tekem Laef Blong Mi”, canción que podéis escuchar en la película “The Thin Red Line” (en España: “La delgada línea roja”) de Terrence Malick.

En esta película, en la que su banda sonora también es de Hans Zimmer, intervienen como protagonistas casi todos los mejores actores de los últimos 50 años: Sean Penn, Adrien Brody, James Caviezel, Ben Chaplin, George Clooney, John Cusack, Woody Harrelson, Elias Koteas, Jared Leto, Dash Mihok, Tim Blake Nelson, Nick Nolte, John C. Reilly, Nick Stahl, John Travolta, Randall Duk Kim y John Savage.

Terrence Malick sitúa la acción en los paisajes más bellos y idílicos nunca vistos en una película de guerra, de fuego, de muerte. Las imágenes son un canto desesperado a la naturaleza, a la pureza primitiva del ser humano, pero también implican una profunda reflexión sobre la maldad inherente a la condición humana y su tendencia a la autodestrucción.

La guerra que vemos no incluye los valores que nos vendían películas como “Salvar al soldado Ryan” o similares; aquí vemos la guerra como una máquina que deshumaniza a las personas, que las convierte en bestias insensibles, que ensucia y degrada la naturaleza y, a la postre, destruye la pureza del mundo. Es un filme en la línea del Apocalypse Now de Francis Ford Coppola.

La frase que el soldado Witt, personaje interpretado por James Caviezel, piensa para si mismo en un momento del filme, es muy clarificadora: "Todo es mentida. Todo lo que sentimos, lo que vemos. ¡Cuántas mentiras escupen! (...) Nos quieren muertos o viviendo su mentira. Lo único que puede hacer aquí un hombre es encontrar algo que sea suyo, crear una isla sólo para él"... mientras piensa  escucha las arengas militaristas del teniente coronel Tall (interpretado por un grandioso Nick Nolte), un ser lleno de ambición, de sed de glorias guerreras y de brutalidad, un personaje que contrasta con los miedos, las angustias y el dolor de los que no entienden porqué deben matar a sus semejantes o porqué tener que destruir el paraíso en donde están recluidos.

La música es el vivo reflejo de las vivencias de estos seres tan dispares: el reflejo de la paz y la tranquilidad de la naturaleza, y el (im) perfecto contrapunto con lo que hay fuera de ese límite físico y temporal.

Alfredo Webmaster

 

The Thin Red Line” y otras canciones, por The Melanesian Choirs

 

Viernes, a 13 de Agosto de 2010

 

En sus primeros compases, cuando arrancan la voz y las guitarras, aparenta ser una composición de aires folk-pop, en el estilo de un Ian & Sylvia Listen Now, Burl Ives o Kingston Trio Listen Now, pero según avanza la canción descubrimos que se trata de un tema popero de espíritu psicodélico y aire experimental, más en la onda de los Arcade Fire.

Pero no son ellos; se trata del grupo francés Hold Your Horses! y su “70 Million”, una canción y un vídeo absolutamente apabullante, una obra maestra de la creación visual, muy pero que muy por encima de lo que suele ser habitual en los videoclip musicales.

El videoclip, producido por L’Ogre, esta formado por escenas concadenadas en las que se trata de reproducir, de la forma más fiel posible, obras pictóricas de fama mundial de artistas de la talla y calidad de un Botticelli, Velázquez, Picasso, Mondrian, Andy Warhol, Van Gogh o Gustav Klimt.

Las 24 obras de arte maravillosas que veréis, siguiendo el orden de las imágenes, son:

- Leonardo da Vinci, L’ultima cena (1495 – 1497)

- Sandro Botticelli, La Nascita di Venere (1485-87) 

- Rembrandt, Anatomische les van Dr. Nicolaes Tulp (1632) 

- Jean Clouet, Portrait de François Ier (1525)

- Johannes Vermeer, Het meisje met de parel (1665)

- Théodore Géricault, Le Radeau de la Méduse (1818-1819)

- Jacques-Louis David, La Mort de Marat (1793) 

- Michelangelo, Creazione di Adamo – en la Capilla Sixtina – (1510) 

- René Magritte, Le fils de l’homme (1964) 

- Piet Mondrian, Composition (1914 – 1944) 

- Frida Kahlo, Autoretrato (1926 – 1954) 

- Pablo Picasso, Retrato de Dora Maar Sentada (1937)

- Edvard Munch, Skrik (1893 – 1910) 

- Andy Warhol, Marilyn Monroe (1967)

- Autor desconocido, Gabrielle d’Estrées et une de ses soeurs (1594)

- Giovanni Cimabue, Maestà di Santa Trinitá (1285-1286)

- Caravaggio, Salomè con la testa del Battista (1608) 

- Édouard Manet, Olympia (1863) 

- Eugène Delacroix, La Liberté guidant le peuple (1830) 

- Otto Dix, Portrait of the Journalist Sylvia von Harden (1926) 

- Gustav Klimt, Der Kuss (1907-08) 

- Marc Chagall, La Mariée (1950) 

- Diego Velázquez, Las Meninas (1656) 

- Vincent Van Gogh, Zonnebloemen (1880)

Verlo y oírlo nos permite hacer un paseo por la historia de la pintura que no nos dejará indiferentes.

No os lo perdáis: disfrutadlo.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Lunes, a 19 de Abril de 2010

Dicen que al llegar al orgasmo algunas mujeres pierden la consciencia durante unos segundos. Una sensación que los franceses llaman la ‘petite mort. Este es el primer cuento de Late Chocolate. La primera de una colección de pequeñas historias de mujeres y sexo, un reflejo de lo que piensan, sienten y desean. Sueños o realidades que serán siempre una experiencia diferente”.

¿Por qué publico de nuevo el vídeo de "La petite mort - La pequeña muerte"? ¿Por qué razón lo expongo a vosotros y vosotras para que lo veáis, lo disfrutéis y opinéis?

Muy sencillo: porque sigo considerando este vídeo de lo mejor de lo mejor de lo mejor que he visto en muchooooooooooo tiempo.

Es un vídeo corto, demasiado corto para mi gusto; un vídeo que en su interior lleva todo un compendio de belleza plástica, de imágenes y dibujos superpuestos y en movimiento, un vídeo que no necesita exponer el cuerpo físico de una persona, en este caso mujer, para conseguir lo que se propone.

Sólo expone formas y movimientos, sólo insinuaciones e imaginación desbordante… sólo con eso, y nada más que con eso, nos motiva y nos lleva al clímax pretendido.

Es un auténtico compendio del arte de usar palabras arrulladoras para conseguir lo que se consigue, de cómo el sexo no sólo es acción física, sudor y acaloramiento: también es acción espiritual y sentimental.

Es la descripción perfecta de un estado de ánimo placentero que conduce hasta la “petit mort”: el resultado perfecto después de un preámbulo perfecto.

No sé qué sensaciones os provocarán a todos vosotros (y, obvio, vosotros) pero a mí, en mí, tuvo el efecto de hacerme recordar que se pueden hacer muchas más cosas además de la simple mecánica del sexo. Me ayudó comprender mejor el intrincado mecanismo femenino de la sexualidad combinada con la sensualidad: la importancia del “tempo”.

Para terminar, os recomiendo dos cosas: la primera, que lo veáis totalmente a solas, con un buen sonido que os envuelva, una luz tenue (¿velas?), sin nadie cerca que pueda interrumpir el placer del disfrute de esta pequeña obra de arte y, segundo, que después paséis por la página Web de Late Chocolate y disfrutéis de sus productos, de sus aditamentos, sus perfumes...

Alfredo Webmaster

 

La petite mort - La pequeña muerte

 

Sábado, a 27 de Febrero de 2010

La joven Kamal Dhillon de 17 años jamás imaginó la repercusión que tendría su ensayo escolar para la clase de ética. Las alumnas de la Balmoral Hall School debían escribir un ensayo sobre un tema tan candente como las descargas de contenidos con derechos de autor en Internet y el artículo de Dhillon terminó ganando el concurso. El texto, titulado “No está mal, sólo es ilegal”, fue publicado posteriormente por el periódico local de Winnipeg, Canadá, y de ahí dio el salto al resto del país y a EEUU gracias a los agregadores de noticias, los blogs y las redes sociales.

Debido al interés despertado, ‘El Confidencial’ reproducirá de forma íntegra y traducido al castellano el artículo de Kamal Dhillon publicado en el ‘Winnipeg Free Press’. Asimismo, les recordamos que compartir o descargar archivos con derechos de autor en España no es ilegal; en EEUU sí.

MILLONES de personas, en su mayoría jóvenes aunque no todas, intercambian o descargan archivos. Las corporaciones multinacionales que comercializan este material no están satisfechas con cómo van las cosas. Sus beneficios se ven amenazados y ellos, a su vez, están amenazando con demandar, pidiendo grandes cantidades de dinero, a las personas que participan en el intercambio de archivos.

Yo estoy a favor de compartir archivos y creo que el intercambio de obras registradas con derechos de autor, probablemente produzcan, en general, más bien que mal para la sociedad.

En muchas zonas del mundo, por ejemplo, en los Estados Unidos, descargar o compartir este tipo de archivos es ilegal. Todo el mundo sabe que es ilegal descargar películas, juegos y música sin pagar. ¿Por qué, entonces, tantas personas ignoran las leyes de propiedad intelectual?

En parte, porque la gente se cuestiona si la ley que lo prohíbe se justifica moralmente. El hecho de que algo sea ilegal no significa que sea necesariamente inmoral. En todo el mundo, los jóvenes se están cuestionando los principios de las leyes que les prohíben compartir esos archivos. Se infringen las leyes de derechos de autor, en parte porque se cree que estas leyes son injustas.

Y no sólo pensamos que las leyes de copyright son injustas, también sabemos que es muy fácil  violarlas; y para los jóvenes y los estudiantes con poco dinero, a veces sin fondos, el atractivo de estos métodos, con posibilidades mínimas de ser capturado, es algo demasiado buena para dejarlo pasar.

Desde un punto de vista práctico, tratar de regular la distribución de estos materiales a través de Internet es un objetivo inalcanzable. No importa cuántas leyes se pongan en marcha, los avances tecnológicos desempeñados por los jóvenes hasta la fecha, demuestran que la juventud estará siempre un paso por delante de las autoridades. La industria puede conseguir enjuiciar y castigar a unas pocas personas, pero su éxito será de corta duración. Casi nadie se verá frenado por los procesos jurídicos, porque las posibilidades de ser capturado infraganti son mínimas.

Igual de importante, sin embargo, es que muchos jóvenes crean que es moralmente aceptable compartir música, películas y juegos con los demás. Las reclamaciones de una industria que se enfrentan a la ruina ignora el hecho de que compartir archivos representa también nuevas oportunidades (si fueran suficientemente inteligentes como para verlo). Hace veinte años la industria del cine se opuso a la introducción de los reproductores de vídeo. Fueron muy cortos de miras. Resulta que el vídeo era una de las mejores cosas que le podía suceder a la industria cinematográfica.

Recordemos, también, que una copia descargada no equivale necesariamente a una venta perdida. Gran parte del material que se descarga se prueba y se elimina posteriormente. Esto no implica que quien haya descargado algo habría estado dispuesto a pagar por ello si no hubiese estado disponible gratis en internet.

Los internautas están siendo amenazados por aprovecharse de una tecnología innovadora que nos permite disfrutar de la muestra y los medios de comunicación de forma gratuita, pero también estamos contribuyendo a las ventas de todos esos medios a través de métodos alternativos. Una publicación reciente, un estudio de hace tres años sobre el intercambio de música en Internet, concluyó que el 95% de todas las descargas son ilegales. Sin embargo, el negocio de la música digital en todo el mundo creció en un 25% en 2008 - el sexto año consecutivo en que ha aumentado. Compartir archivos, lejos de destruir la industria, puede salvarla. Y muchos artistas desconocidos tienen ahora al menos alguna posibilidad de ser escuchados. Lo mismo vale para aquellos que crean películas y juegos.

En Canadá, la descarga de material con derechos de autor para uso personal a través del intercambio, también conocido como peer-to-peer, es legal. Subir ese material a la red, sin embargo, no lo es. La legislación canadiense por lo tanto presenta una situación ‘catch-22’. Se permite descargar cuanto sea aunque tenga derechos de autor, pero la persona que lo hace posible subiendo ese material, está violando la ley.

Esto no tiene mucho sentido, sobre todo teniendo en cuenta que Canadá planteó al mismo tiempo un enfoque más realista, junto con al menos otros 25 países. Me refiero al canon que se les cobra a los consumidores sobre los medios de grabación, tales como iPods, reproductores MP3 y soportes vírgenes de grabación de audio como CD-R, en un esfuerzo por compensar a los artistas de los ingresos perdidos debido a la copia privada de los consumidores.

De esta manera, en Canadá se ha dado un paso hacia la búsqueda de un equilibrio razonable entre la protección de los titulares de derechos de autor sin minar la libertad de los consumidores para que descarguen obras con derechos de autor.

Como sociedad, tenemos que recapitular sobre las leyes de derechos de autor. Si yo compro un libro, y se lo presto a un amigo, ¿debe cobrárseme un canon a mí porque ellos han preferido no pagar por el libro? No, porque se considera un uso justo. ¿Qué pasa si en lugar de tener que quedar para prestarle el libro, le permito a mi amigo que se haga una copia para poder tenerlo siempre? Esto se considera una infracción de copyright, aunque las consecuencias de ambas situaciones son prácticamente las mismas. Y en el caso de que decidiera hacer copias del libro, y venderlas;  sería una flagrante violación de la ley y considerada como una ladrona. Ningún usuario del P2P está haciendo el dinero con el intercambio de archivos. Ya se trate de un grado de separación o de 1.000, si compartir es moralmente justificable en un caso, ¿por qué no está también justificado en otros casos similares? ¿Qué pasa con los préstamos de un CD o un DVD, o usar PVR? Tan pronto como algo que se lanza en el ámbito público, se considera "compartido", y si soy capaz de compartir con un amigo, por qué se convierte en malo si lo comparto con muchos?

Alguien crítico podría argumentar que un préstamo es diferente de una copia - Sin embargo, esta afirmación se basa en un mero tecnicismo. Si puedo acceder al material cuando quiera de forma gratuita, ¿qué más da si permanece en mi poder, o con un amigo? Tal vez ese alguien responderá que compartir un objeto física con un amigo cercano es completamente distinto a colgarlo en Internet para un número indeterminado de extranjeros que tendrán acceso. Pero, ¿es compartiendo archivos realmente la única manera de hacer esto? YouTube permite a los usuarios colocar fragmentos de películas y canciones enteras, para una audiencia mundial - de forma totalmente gratuita.

La sociedad se ha beneficiado en general de intercambio de archivos. La gente sin mucho dinero ahora puede disfrutar de la música y las películas. Artistas desconocidos han encontrado una audiencia. Artistas famosos todavía hacen mucho dinero de las giras. Y si la industria se adapta, seguramente también se beneficiarían.

Así pues, prohibir el intercambio de archivos nunca funcionará. Además, es injusto, incoherente e irracional".

Miércoles, a 17 de Febrero de 2010

No sé si será cierto eso que se dice tantas veces: el mejor reflejo de la realidad cultural de un país es el tipo de televisión que consume.

Si eso es cierto, ¡en que mal lugar quedamos!: en España, últimamente, los programas más vistos y seguidos son los que explotan hasta la saciedad el submundo de la telebasura.

Ver en una pantalla a personajillos inconsistentes que vulneran miserablemente derechos fundamentales o civiles, que airean impúdicamente su vida privada o la de otras personas, que usan un vocabulario soez, grosero, inculto y grotesco para insultarse entre ellos o a otros como ellos, que se mofan de la dignidad de las personas, que exhiben sin recato (moral) sus vergüenzas más obscenas para obtener notoriedad (entre los su misma calaña o ante los espectadores) a cambio de dinero o como parte de su trabajo, es una forma de subcultura absolutamente miserable y animal (irracional).

No sé cuántos de vosotros seguís programas de este tipo, ni sé si os gustan o no os gustan, pero presenciar el enfrentamiento entre dos ¿mujeres? siliconadas hasta el esperpento, carentes de la más mínima educación, sin ningún tipo de vergüenza o dignidad, peleando entre ellas a ver quién tiene el mejor culo (siliconado, claro), es un espectáculo absolutamente bochornoso y deleznable, a la par que inculto y primitivo.

Si este es el tipo cultura que estamos implantando en mi país, potenciándolo, apoyándolo y financiándolo mediante programas que cada día ocupan más espacio en los medios de difusión, va a llegar un momento que tendré que decir algo similar a lo que ponía una pintada en una pared del París del 68: “El último que salga, que apague la luz… que yo me voy antes”.

Alfredo Webmaster

 

 

Posdata: se llama “tits star” a las mujeres que adquieren su fama conforme van aumentando el volumen de sus siliconas.

 

 

Sábado, a 13 de Febrero de 2010

Que la música se escuchar es una realidad, pero que también se ve, es evidente.

Cuando empiezo a ver una película sé, casi con total seguridad, si va a ser buen o un mal filme en función de su banda sonora: la atmósfera y la evolución de la trama tienen que estar íntimamente engranadas con el sonido.

¿Cómo podría ser “Ascensor para el cadalso” sin la trompeta de Miles Davis? ¿Y “2001 Odisea en el espacio” sin el “Thus Spoke Zarathustra” de Richard Strauss? ¿Los replicantes de “Blade Runner”, se moverían igual sin el acompañamiento de los acordes de Vangelis?

Hace unos días vi una película que me pareció brillante pese a que los críticos no la trató especialmente bien. Se trata del filme “The Mist” (“La niebla” en España, “Sobre-Natural” en México y “Sobrenatural” en Venezuela), del director Frank Darabont sobre un libro de Stephen King.

La angustiosa y el miedo se va apoderando del “todo” en la película, lo va inundando todo según pasan los minutos, en un angustioso miedo generado por lo que no se ve fuera, tapado por la niebla, y por lo que va sucediendo a los protagonistas dentro de un supermercado de un pueblo yanqui.

El terror que se vive en ese espacio tan limitado, entre las cuatro paredes del centro comercial, conduce a un final desolador, oscuro, angustioso y desesperante, un final imprevisto que no nos dejará indiferentes por su dramatismo efectivista y doloroso.

¿Sería lo mismo esta película sin el “The Host of Seraphim” de Dead Can Dance? Creo que no: esta canción es el elemento vertebrador entre la trama y las sensaciones que nos hace vivir cada fotograma.

Alfredo Webmaster

 

 

 

 

Martes, a 26 de Enero de 2010

Caracas acentúa su política de silenciamiento de los medios informativos críticos

Editorial de elpais.com, 26/01/10

El Gobierno venezolano ha cortado definitivamente la señal al canal de televisión más antiguo del país basándose en un rosario tecnicista de incumplimientos legales que pueden resumirse en uno: Radio Caracas Televisión Internacional rechaza transmitir los doctrinarios discursos del presidente-comandante Hugo Chávez, esas interminables alocuciones en las que el caudillo bolivariano desgrana las recetas de su tosco catecismo supuestamente izquierdista. Junto con RCTVI, otros cinco pequeños canales de cable han sido silenciados. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos considera la medida una vulneración de las garantías constitucionales y aduce que los canales cerrados no han tenido la oportunidad de defenderse ante una autoridad imparcial.

Ni la libertad de expresión ni la disidencia son santos de la devoción de un líder que, pese a controlar cada palanca del poder, se considera víctima de los medios no adictos. Hace ya mucho tiempo que Chávez confunde deliberadamente celebrar elecciones y ganarlas con la existencia de un Estado democrático en Venezuela. Y no es la primera vez que suprime de un plumazo voces discordantes, aunque nunca su inquina haya sido tan persistente como contra RCTVI, una cadena a la que en 2007 ya retiró la autorización para emitir en abierto y a la que acusa de conspirar contra él. En agosto pasado, Caracas amordazó a otra treintena de emisoras de radio que supuestamente no habían renovado su concesión administrativa.

La reciente purga televisiva de Chávez, resumida en su frase "aquí hay unos burguesitos que quieren retar al Gobierno", hay que encuadrarla en la huida hacia adelante de un presidente a la baja y con la vista puesta en las elecciones legislativas de septiembre. Venezuela ha dejado de ser el firmante de cheques con muchos ceros con cargo a la subida incesante del petróleo. La demagogia chavista, útil en tiempos de bonanza, se aplica ahora a un país en recesión, con una inflación que puede alcanzar el 40% y un desabastecimiento que llega a la energía eléctrica. Caracas ha recibido 2010 con un decreto que devalúa el bolívar en un 50% e instituye una doble tasa de cambio que en el pasado fue fuente de corrupción. Sobre este escenario, Chávez opera con controles de precios, cierres de comercios por centenares y amenazas de expropiación. Todo un recetario antidemocrático.

 

Lunes, a 16 de Noviembre de 2009

Una cámara recorre lentamente, de izquierda a derecha, un muro de piedra recubierto de enredaderas; acompañando el movimiento de la cámara leemos los créditos de este cortometraje:Τι είναι αυτό;” (¿Qué es eso?), de Constantin Pilavios.

Una puerta metálica deja entrever un jardín jalonado por un camino de losas de piedra; al fondo del jardín hay un banco, debajo de un gran árbol, en el que están sentados dos hombres, uno con un periódico en sus manos, joven, el otro, más mayor, con la vista perdida.

Cambia el plano; vemos el rostro del hombre de más edad, unos 70 años, con camisa y barbar blanca de dos días. El otro, de unos 30 años, ligeramente girado en sentido contrario al señor mayor, en actitud indiferente, leyendo absorto un periódico. El hombre de más edad está como ausente de lo que le rodea, con la mirada perdida; no sabemos si reflexiona, si escucha, si siente.

La cámara se aleja de ellos, dejándolos en la misma situación de antes: uno con la mirada perdida, el otro, aparentemente, leyendo el periódico…

Entra en escena un pajarillo: “Τι είναι αυτό;” (¿Qué es eso?), pregunta el señor mayor. “Un gorrión”, responde el joven…

Lo que sigue a continuación es tan emotivo, tan conmovedor, tan profundamente humano, tan lleno de cargas simbólicas, que difícilmente podremos evitar llorar: refleja nuestro presente (como somos ahora, jóvenes aún), pero también lo que podría ser nuestro futuro.

Alfredo Webmaster

Posdata: La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada mal de Alzheimer, o demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA) o simplemente alzhéimer[1] es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian.

 

Créditos

Dirección: Constantin Pilavios

Protagonistas: Nikos Zoiopoulos y Panagiotis Mpougiouris

Guión: Nikos Pilavios y Constantin Pilavios

Dirección de fotografía: Zoe Manta

Música: Christos Triantafillou

Voz: Mariastella Tzanoudaki

Animación 3D: Giorgos Spiropouls

Sónido: Thodoris Babouris

Maquillaje: Zoe Notaras

Director asistente: Christos Zacharakis

Asistente de cámara: Fotis Skourletis

Domingo, a 1 de Noviembre de 2009

 

Titulo en español: Paso de ti

Título original: Forgetting Sarah Marshall

Dirección: Nicholas Stoller

País: USA

Año: 2008

Duración: 112 min

Género: Comedia romántica

Interpretación: Jason Segel (Peter Bretter), Kristen Bell (Sarah Marshall), Mila Kunis (Rachel Jansen), Russell Brand (Aldous Snow), Paul Rudd (Chuck/Kunu), Jonah Hill (Matthew), Bill Hader (Brian Bretter), Jack McBrayer (Darald), Maria Thayer (Wyoma)

Guión: Jason Segel

Producción: Judd Apatow y Shauna Robertson

Música: Lyle Workman

Fotografía: Russ Alsobook

Montaje: William Kerr

Diseño de producción: Jackson De Govia

Vestuario: Leesa Evans

Estreno en USA: 18 Abril 2008

Estreno en España: 27 Junio 2008

 

Sinopsis

Peter Bretter (Jason Segel), un músico que lucha por darse a conocer, lleva seis años con su chica, la estrella de televisión Sarah Marshall (Kristen Bell), a la que idolatra. Es el típico chico que guarda el bolso de la actriz mientras los paparazzi le hacen fotos, o al que ella olvida incluir en los agradecimientos cuando le dan un premio. Pero nada de eso importa mientras está con ella. Por desgracia, el mundo de Peter se derrumba cuando Sarah le deja y se queda solo. Su primera reacción es intentar – sin éxito – convertirse en un mujeriego. A continuación tiene una crisis nerviosa en el trabajo, y se da cuenta de que estar sin Sarah puede destrozarle la vida.

Decidido a recuperar la salud mental, decide irse a Hawai, donde deberá enfrentarse a la peor pesadilla: su ex y su nuevo novio, un roquero inglés muy moderno llamado Aldous (Russell Brand), están en el mismo hotel. A pesar de torturarse imaginando la nueva vida de Sarah, encuentra un cierto alivio flirteando con Rachel (Mila Kunis), una preciosa empleada del hotel con una relajada visión del mundo, que le convence para que se reintegre a la vida. Otro de sus métodos contra el sufrimiento es ingerir cientos de cócteles de lo más exótico.

 

Crítica

Sin ser la mejor película de la cartelera, no deja de ser un regalo visual, con chispa, y una preciosa y conmovedora historia sobre el desamor, increíblemente bien interpretada por un, hasta ese momento, desconocido Jason Segel.

El personaje que interpreta, el de un músico brillante pero sin éxito, Peter Bretter, es capaz de llenar la pantalla de naturalidad y credibilidad, con momentos hilarantes de inteligente humor negro. Además, el actor fue a su vez el guionista de la película.

Con unos 120 minutos de duración, “Paso de ti” (Forgetting Sarah Marshall) es la típica comedia romántica a la que todos le deseamos un final feliz; cada escena, incluso las menos brillantes, transmite una sensación de frescura completamente inédita en las fallidas películas de similar argumento o de jóvenes en crisis.

Siendo una película de público mayoritariamente masculino, cuanta con escenas en las que al mismo tiempo se ríe de nuestra forma alocada de trata de llamar la atención de una mujer, como aquella en la que el protagonista, Peter Bretter, deambula por su casa como un estúpido buscando ocupar su tiempo sin su ex novia u otra, ya en Hawai, tratando de evitar encontrársela, a su ex, en compañía del nuevo novio, un famoso (y hortera) cantante de rock.

Lo mejor del guión, y de las interpretaciones, todas ellas muy buenas, está en el propio desarrollo de la película, en los avatares en los que se verá envuelto el protagonista, las peripecias que tiene que hacer para comportarse de forma civilizada ante el dolor de los celos, en las locuras que hace para tratar de recuperar lo irrecuperable.

La fórmula cinematográfica del productor Judd Apatow, hoy por hoy el gran Rey Midas de la comedia americana, es sencilla: buen humor mezclado con escenas ligeramente cafres (en el buen sentido del término), diálogos ingeniosos y con dobles sentidos, situaciones delirantes que giran alrededor del amor y el desamor, madureces mezcladas con inmadureces, reflexiones sobre el paso inexorable del tiempo o los conflictos sexuales.

Siendo como es “Paso de ti” un filme de apariencia frívola sobre una ruptura sentimental, en su mensaje hay algo más: detrás de su sencillez se esconde una triste reflexión sobre el desamor, la idealización de la pareja y los actos ridículos y torpes que podemos llegar a cometer cuando nos dejan y ellas (o ellos, en caso contrario) rehacen su vida antes que nosotros.

Alfredo Webmaster

Trailer de Paso de ti -  "Forgetting Sarah Marshall", de Nicholas Stoller

 

Suscribirse a Cine, vídeo, TV y teatro