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Galicia

Bosques de Galicia en llamas, bosques de Soria en sombra


Por Félix Población

Discurría sin apenas incidencias el mes de julio. Parecía este verano que los noticiarios iban a ser distintos y que excepcionalmente el fuego no iba a ser asunto de aciaga actualidad contra los bosques de España. Pero no sé en qué telediario se hizo constar este hecho, ilustrado con las correspondientes imágenes de los árboles en llamas. Tengo la impresión de que a partir de ese momento no hubo tregua para informarnos cada día de los incendios que, especialmente en Galicia, volvieron a ser materia noticiosa.

Dos brigadistas resultaron muertos hace días en el incendio que se produjo en Fornelos de Montes (Pontevedra), después de que uno o varios desalmados emplearan sus mecheros para perpetrar su acción terrorista. Leo que a los trabajadores pudo haberles sorprendido un brusco cambio en la orientación del viento que acabó con sus vidas calcinadas. También, que pudieron haber sido mal dirigidas las tareas de extinción con el propósito de acabar cuanto antes y como fuera con el incendio.

Un reciente informe de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Galicia asegura que no se da allí una mano negra de tramas organizadas. Sí se dice que las imprudencias y los intereses económicos, sobre todo, serían las principales causas de que Galicia arda cada verano, lo cual no me parece que casa con lo que se niega al principio, pues los intereses suelen darse de modo asociado. Habría también una tercera causa, de menor entidad, protagonizada por individuos con trastornos psicológicos, que no rebasaría el 20 por ciento de los casos.

Una vez más, como cada verano, es preciso insistir en que los gobiernos autonómicos gallegos de uno u otro signo siguen sin tomarse en serio la materia pendiente de los incendios forestales -a pesar de las casi cien mil hectáreas quemadas de 2006-, ya sea en campañas de concienciación que alerten a la ciudadanía rural sobre el valor de su patrimonio forestal, ya sea poniendo en práctica ese principio elemental de que los fuegos del verano se apagan en invierno. Esto es, que la labor de desbroce y limpieza del bosque es fundamental para que esa materia inerte no prenda como la yesca durante la canícula.

He leído durante los días pasados varios artículos y editoriales en los periódicos gallegos sin que advirtiera en ninguno lo que hoy destaca un lector en el diario El País. Dice Carlos Alarcia en su misiva que el problema de los incendios en aquella comunidad autónoma tiene una fácil explicación, basada en la preponderancia de los eucaliptos en sus bosques:

Hace ya muchos años que Galicia empezó a perder sus formidables bosques de pino gallego y de roble carballo. Fueron sibilinamente sustituidos por eucaliptos, árbol que tiene ciertas curiosas propiedades: absorbe en un año el agua que un pino gallego en 20, crece de forma rapidísima y tiene, lógicamente, muchísima más savia que cualquier otro árbol autóctono. Dicho esto, debemos saber que la mayor concentración de fábricas de pasta de celulosa se encuentra en la Ría de Pontevedra (seguida de cerca por la Ría de Huelva).
Cuando un bosque de eucaliptos se quema, arden las hojas y el ramaje fino, el tronco y ramas gruesas se tuestan por el exterior pero el resto permanece intacto gracias a la savia. Es un árbol sin utilidad maderera pues sus tablas no son estables y se abren fácilmente. Realmente solamente sirve para dos cosas: sus hojas como aromatizante (se recolectan antes de "
las quemas") y su madera para pasta de celulosa y aglomerados. Bien, cuando terminan los incendios se retiran los troncos quemados y se subastan a precio testimonial y... ¿sabemos quienes ganan todas esas subastas? A que sí... Ahora viene la pregunta del millón: ¿Por qué no se hace nada?”.

Termina Alarcia su carta con una obligada referencia al caso ejemplar de los bosques de Soria, donde nunca o rara vez se produce un incendio. Aquella en verdad impresionante masa forestal, una de las más importantes del país, crece pujante y vistosa dando prestancia y rendimiento a un patrimonio natural, paisajístico y económico del que se benefician sus propietarios, los municipios de la provincia.

¿Tan difícil es aplicar el ejemplo de los bosques sorianos como modelo a seguir en Galicia o en el resto del país para que los árboles crezcan en sombra y vida cada verano sobre la tierra en la que se asientan y nos sustenta?

 

“Desde la quinta provincia… los eternos olvidados”, por Georgina R.


Desde la quinta provincia de Galicia (Buenos Aires), me llegó este escrito de Georgina R., un testimonio dulce, sensible, cariñoso, apasionado, pero, a la vez, triste; un escrito de una gallega exilada en un país que es el propio pero que no es el suyo.

Leyendo el texto no pude por menos que sentir una extraña sensación de dolor por algunas cosas que se hicieron durante la transición española, en los años del desarrollo económico de mi país.

Pese a que lo que voy a escribir podría parecer xenófobo, mi intención es toda la contraria: ni soy xenófobo ni nunca lo fui, pero lo que hicimos en mi país lo hicimos mal, muy mal… rematadamente mal. Nos equivocamos en su momento, y aún ahora seguimos sin rectificar.

¿Dónde estuvo el error? No fuimos solidarios con nuestros hermanos latinos. Nunca fuimos justos con nuestros conciudadanos (por que eso es lo que son) de América. Nunca. Nos equivocamos con ellos en muchas cosas: en el pasado, en el presente y, lo que es peor, me temo que seguiremos equivocándonos en el futuro.

¿Nuestro error? El proceso migratorio que tuvo España en los últimos 25 años.

En los últimos 25 años, período en el que entraron en España más de 8.000.000 de personas, no fuimos previsores con los ciudadanos que se vinieron a vivir aquí. No fuimos capaces de hacer bien las cosas, no tuvimos la capacidad para saber con quién teníamos el verdadero compromiso moral e histórico de ser solidarios.

Fallamos estrepitosamente, y, ahora, desgraciadamente, sin posibilidad de enmienda. Estamos pagando las consecuencias: las que ahora padecemos por los problemas de convivencia, y las que padeceremos en el futuro, que serán más drásticas (y dramáticas).

¿Por qué fuimos tan laxos en el control de la emigración proveniente de terceros países (llámese Marruecos, Senegal, China, Paquistán, etc.) ajenos a nuestro bagaje cultural, y fuimos, en cambio, tan quisquillosos y pijoteros con los que llegaban de Latinoamérica? ¿Por qué no fuimos más responsables en el cuidado del acervo cultural que históricamente mantenemos con nuestros hermanos americanos? ¿Por qué dimos preferencia a la entrada de hombre y mujeres que no comparten nada de nuestra cultura, de nuestra religión (incluso eso, desde la perspectiva de un ateo), de nuestra sangra, de nuestro idioma, de nuestra música? ¿Por qué?

Sé que todos somos seres humanos y que tenemos que ser solidarios entre todos, pero también sé que la solidaridad debería haber empezado primero con nuestros hermanos americanos, los que más nos ayudaron a ser lo que ahora somos: en el pasado, aportándonos las riquezas que les expoliamos en la conquista de América, y, en el presente, con su fuerza de trabajo de primer nivel profesional.

¡Qué distinto sería nuestro país si la convivencia se hiciera entre iguales (aún que hubiésemos nacido en países distintos), entre gentes que hablamos el mismo idioma, que llevamos los mismos apellidos, que tenemos los mismos rasgos físicos, que anhelamos los mismos objetivos, que nos alimentamos de forma similar, que vivimos la música con la misma intensidad!

Me habría encantado vivir en un país más “nuestro”, más de “nosotros”, un espacio en el que todos fuéramos iguales así hubiéramos nacido en España, en Argentina, en Venezuela o en Panamá… un país en el que el sentido que le damos a la vida y el cariño con que amamos “nuestras” cosas, fuera más similar al que mamamos desde niños.

Por eso, por esos motivos, el escrito de Georgina me parece excepcional. Y siento lo mismo que siente ella al no sentirse (valga la redundancia) apoyada y amparada por mi país

Para ella, y para todos los gallegos que están en la emigración, incluyo el Hino da Galiza (en español, Himno de Galicia) moderno, y a continuación el Hino do antergo Reino da Galiza (Himno del antiguo Reino de Galicia), el que se utilizó durante muchos, muchos siglos.

Alfredo Webmaster

Hino da Galiza

Hino do antergo Reino da Galiza



Desde la quinta provincia… los eternos olvidados”, por Georgina R.

Galicia es una tierra de encanto, mágica. Quienes tenemos allí nuestras raíces sentimos el orgullo y la emoción de saber que por nuestras venas, corre la sangre de gente trabajadora, luchadora, que jamás baja los brazos y con mucho esfuerzo consigue superarse día a día, cumpliendo así muchos de sus sueños.

Soy tercera generación nacida en Argentina. Mis bisabuelos, Manuela y Manuel, nacieron en Ordes, A Coruña, allá por 1884. Hacia principios del siglo XX, decidieron partir hacia Buenos Aires, él, expulsado de su tierra por el hambre y la miseria, ella, por ser una caprichosa niña rica.

Paradójicamente, se conocieron en Buenos Aires: dada la diferencia social que existía entre ellos, en Ordes jamás se habrían casado.

No tuve la suerte de conocerlos. Mi bisabuelo murió siendo mi mamá muy pequeña y mi bisabuela falleció dos años antes de que yo naciera. Tampoco conocí a mi abuelo materno, su hijo, mi querido abuelo Raúl, que murió mucho antes que su madre.

Nadie me habló nunca de Galicia, nadie se preocupó por mantener los lazos con nuestra tierra. En aquélla época, quienes emigraban perdían casi completamente contacto con el Viejo Mundo. Las comunicaciones eran sólo por carta y tardaban meses en llegar. Poco a poco, la correspondencia se hacía más esporádica, hasta que una vez fallecido el español nativo, nadie más se acordaba de la familia que estaba a miles de kilómetros.

¿Por qué me siento gallega entonces? No lo sé. ¿Será la magia de Galicia?, ¿será que la sangre, los genes, influyen en el comportamiento y los sentimientos de uno?

No sólo soy gallega, tengo mucho de italiana, pero sólo Galicia está en mi corazón.

Desde hace ya muchos años, cuando tenía 12, decidí volver. No pertenezco a la tierra que me vio nacer, siento que estoy en un eterno exilio, pero España no se acuerda de mi.

El lus sanguinis, criterio aplicado para otorgar la ciudadanía española, es aplicado con un criterio, a mi entender, en cierto modo contradictorio. Si para ser español hay que tener sangre española (según la ley, ser hijo de españoles), también se tiene sangre española siendo nieto, bisnieto, etc. Podré respirar un aire distinto, podré recibir alimentación de otra tierra, pero señores… la sangre no se lava.

Siento que somos los eternos olvidados por el Estado Español. Primero, sufrimos el abandono al ser dejados a nuestra suerte en medio de hambrunas y miserias. Ahora, luego de haber sido obligados a dejar nuestra tierra, somos nuevamente abandonados al ver que nuestros derechos no son reconocidos.

Mientras tanto, mi vida sigue transcurriendo en una tierra que no es mi tierra, en una tierra que también tiene olvidada a su población.

Por el momento, debo vivir aquí, a miles de kilómetros, llorando de emoción cada vez que escucho sonar una gaita. Aún no tengo ciudadanía comunitaria y no sé si algún día la tendré. Quienes son europeos, seguramente no adviertan el gran tesoro que tienen en sus manos. Tienen la llave del mundo. Mientras tanto, otros, que llevamos la misma sangre, cada vez que somos rechazados, no podemos sino sentirnos como gusanos.

 

Festejando al albariño


 

Mapa de las distintas zonas de la D. O. Rías Baixas 

Por Caius Apicius para elconfidencial.com (Efe), 02/08/2010

Cambados, la capital del Salnés, ha celebrado un año más la gran fiesta de su hijo predilecto: el albariño, ese vino del mar, del fin del mundo, que cada año, y van cincuenta y ocho, es homenajeado en una fiesta colosal y multitudinaria, una fiesta del vino.

Este año tocó catar albariños del 2009. El Consejo Regulador ha calificado a esa añada como ‘muy buena’. Yo le hubiera subido la nota: los albariños del nueve están mejor que los del ocho, y mira que éstos estaban buenos; pero la última cosecha les gana. Esta vez sí que vale la pena recomendar que se beba el albariño del año; no siempre es así.

Esa manía de pedir albariños del último año ha estado vigente hasta hace nada. La gente había decidido que el albariño era un ‘vino joven’, y en consecuencia había que beberlo al año siguiente de su vendimia; las añadas anteriores ya no valían. Un error, pero un error de bulto: los albariños, cuando se hacen bien, y hoy se hacen muy bien, tienen una capacidad de evolución en botella magnífica, que hace que crezcan, que estén perfectos en su segundo, tercer y hasta cuarto año. Eso los albariños que llamaremos ‘normales’, que los elaborados sobre lías durante tres años en depósito de acero tienen unas expectativas de vida mucho más largas.

En fin, catamos y decidimos que el premio se iba para un vino del Condado de Tea, el Señorío de Rubiós. Es una bodega que lleva funcionando cuatro años... y ya ha estado tres veces en el podio de la Fiesta del Albariño. Lo hacen bien. De todas maneras, este año los catadores coincidimos en que la intensidad aromática de los vinos catados era muy baja, eran vinos muy planos en nariz; es curioso, porque los vinos de esta añada que he bebido en casa no me dieron esa impresión; también es verdad que en las catas de Cambados, este año, encontramos que la temperatura del vino era demasiado baja, y eso anula bastantes sensaciones.

Tres temperaturas a tener en cuenta

Hay tres temperaturas que hay que tener en cuenta al hablar de vino: la de cata, que al consumidor no le interesa para nada; la de servicio, y la de consumo. La de servicio ha de ser un poco más baja que la de consumo, porque el vino tarda muy poco en calentarse una vez en la copa. Y sí, un blanco ha de beberse a unos diez grados... pero debe catarse un poco por encima de esa temperatura.

El albariño es un vino con mucha literatura dentro, y muy buena literatura. Y buena prensa, además, porque ya era elogiadísimo cuando no lo merecía demasiado, en los tiempos de Cunqueiro y Castroviejo, cuando abrir una botella de albariño era una lotería, que te podía salir estupenda, pero que también podía salir deleznable. La elaboración correcta llegó a esta zona hace poco más de veinte años, un cuarto de siglo si acaso. A partir de ahí, el vino mantiene una regularidad, en lo posible, notable.

Por eso se ha convertido en uno de los blancos más apreciados, junto a los verdejos de Rueda y, si acaso, los godellos de Valdeorras. El albariño es un vino marino, y se le nota la cercanía del océano en ese puntito de salinidad que tiene en la boca. Por eso se entiende tan bien con todos los productos marinos, especialmente con los mariscos como las centollas, las nécoras, las cigalas... y los moluscos como las almejas, los mejillones o las navajas. La ostra le va bien, pero parece que las ostras piden champán...

Fresco, no helado

El albariño es vino para comer y vino para chatear, para tapear. Ha de beberse fresco, que no helado: el frío excesivo anula unas cuantas propiedades del vino, buenas y malas. Acostúmbrense, con los blancos, a poner en las copas poca cantidad, pero más veces: no debemos darle ocasión de calentarse: el calor resalta los defectos, y no es eso.

A la temperatura correcta, entonces. Una mirada al vino, limpio, de color amarillo brillante. Una primera sensación olfativa con el vino quieto: ahí habrá uva, manzana... Agitamos la copa, hacemos girar el vino, olemos de nuevo: ya aparecen toques florales, a lo mejor algún cítrico... Y ya un sorbo, largo y lento, paseando el vino por la boca. Al tragarlo, nuevas sensaciones frutales en la nariz... y apetece otra copa. No se la nieguen: el albariño hay que disfrutarlo. Eso sí, puestos a ello, no se olviden de que los taxis funcionan muy bien: si hay una cosa clara es que el vino y el volante son totalmente incompatibles. Disfruten del vino todo lo que quieran, pero... no se la jueguen a copas.

Fuera ropa: Las playas gallegas se desnudan


Por Susana Acosta para lavozdegalicia.es, 31/7/2010

¿Por qué se les habrá ocurrido a Adán y Eva colocarse en sus partes nobles una hoja de parra? Sin desmenuzar el trasfondo pudoroso que hay en este asunto, esto es lo que se le pasa a uno por la mente nada más pisar la playa de Combouzas, en Arteixo. Medio centenar de nudistas abarrotan el arenal, «y cada vez vienen más, los domingos son horribles», dice Mari, una usuaria asidua a esta playa y que reivindica su derecho a estar como Dios la trajo al mundo en la playa.

Lejos de cualquier estereotipo, lo cierto es que en Combouzas se respira un ambiente muy tranquilo, incluso en algunos casos demasiado relajado. Apenas hay ruidos, solo se escucha el sonido del nordeste, que ayer sopló con muchas ganas, y la fuerza de las olas. Así, despojados de cualquier tipo de complejos, no hay un look estándar para acudir a este tipo de arenales: los hay gorditos, delgados, peludos, imberbes, los hay que quieren pasar desapercibidos, los que no les importa que los miren y, cómo no, los que miran: «De esos vienen bastante», confiesa Loli, al tiempo que reconoce que le molesta esta nueva versión de voyeur: «Ahora ya no tanto, pero antes podías ver que se ponían con los prismáticos desde lo alto del acantilado».

Porque todos se conocen en esta playa nudista de Arteixo. Y se van formando pandillas: «Somos los amigos de la playa. Y precisamente esta noche organizamos una cena para los que venimos asiduamente a Combouzas», cuenta Mari. Hace años, este colectivo reunió firmas para lograr que el Ayuntamiento de A Coruña habilitase un arenal nudista en la ciudad, pero «ahí se quedó la cosa y no supimos nada más».

Ellos no entienden por qué los “textiles” -así llaman los nudistas a la gente que va a la playa con bañador- tienen derecho a entrar en los arenales nudistas y ellos no en el resto: «No es lógico. Es como si tuviéramos que escondernos de algo que todo el mundo tiene», explica Mari. De la misma opinión es Luis, que subraya el respeto que debe haber entre textiles y nudistas: «Se trata de disfrutar y de que cada uno esté como quiera estar».

Pedro es un melancólico. Le gusta recordar los años en los que comenzó el movimiento nudista y en los que tenían que limpiar entre todos la playa porque no había todavía servicio de limpieza de arenales. También hay recuerdos para los nudistas que fueron perseguidos durante la época franquista por intentar disfrutar del sol sin ataduras.

Todo ha cambiado. Ahora dicen que a Combouzas incluso acude gente que se desplaza desde Lugo y de Ponferrada a pasar el día en la playa. Ellos aseguran que quien prueba el nudismo una vez repetirá el resto de su vida. Pero sin duda, lo que a ellos más les reconforta es poder bañarse desnudos en el mar y tomar el sol sin obstáculos. Es una sensación única: «Si alguien tuviese que ducharse vestido, seguro que no lo haría. Pues esto es lo mismo», concluye Pedro.

Una treintena de arenales en la comunidad donde se permite ir sin bañador

La oferta de playas nudistas en Galicia representa aún una pequeña porción del total de arenales que salpican el litoral de la comunidad. De las más de 700 playas y calas que se reparten las provincias de Lugo, A Coruña y Pontevedra, solo 33 figuran como nudistas en el censo del Ministerio de Medio Ambiente, aunque este no incluye algunos espacios cuyas zonas más alejadas de los accesos son visitadas también por los naturistas.

Pontevedra, con 18, es la provincia con más playas nudistas oficiales; A Coruña dispone de 14 y en Lugo solo es posible encontrar una, la de Area Brava (Foz). En muchos casos, se trata de lugares de difícil acceso, reducido tamaño y aspecto casi virgen, aunque el aumento de las personas que han optado por aparcar las prendas de baño ha propiciado que dos de estos aspectos hayan ido cambiando con el paso del tiempo. Combouzas (Arteixo), Castro de Baroña (Porto do Son), Barra (Cangas), Bascuas (Sanxenxo) y varios de los arenales de las islas Cíes y Ons son algunos de los puntos más frecuentados.

 

Polbo á feira (para los que tenéis la desgracia de no ser gallegos: pulpo a la feria)


Una vieja pulpería, tal como las recuerdo en las ferias.

Una caseta de feria, con sus mesas corridas y los parroquianos almorzando... Al fondo, un grupo de música tradicional gallega.

Los pulpos metidos en el caldero de cobre, en este caso cociéndose sin la cabeza...

Sacando los pulpos cocidos...

Cortando los tentáculos...

Un buen chorro de aceite de oliva extra...

... sal y pimentón...

... y las raciones de pulpo ya están listas. Ahora sólo falta...

 ... un buen pan y un buen vino (mejor en cunca que en vaso), ¡¡y a comer!!

Si hay una receta de cocina capaz de reflejar la idiosincrasia del gallego y que, entorno a un buen plato, nos muestre más felices y confiados, esa es la del “polbo á feira”, el “pulpo a la feria” para los españolhablantes.

Este plato le gusta tanto a los del PP como a los del PSOE, y ni que decir tiene que también a los del BNG. Seguramente, comer juntos un buen “polbo á feira” sería lo único que tienen en común las derechas y las izquierdas del panorama político gallego: Galicia es al pulpo lo mismo que el pulpo es a Galicia.

Como producto nuestro, de nuestra ancestral cultura, su historia, elaboración y pequeños secretos, lo más importante es el resultado final: que esté delicioso, a la vez tierno y duro, bien aderezado con abundante aceite. Como se hace en mi tierra. Como se come en mi tierra. Como decía Álvaro Cunqueiro, "en toda tasca de Galicia, a toda hora, todos los días de Dios se puede pedir una tapa de pulpo. Y el gallego la pide, le apetece siempre...  como en otoño, en la ferias  de mi Galicia, debajo de los robles, ya secas las hojas, y son  días tibios con algo de vendaval, días del veranillo de San Martín, y estás pinchando un trozo de pulpo, y viene una hoja planeando y te cae en el plato, o sientes removerse las hojas caídas entre tus pies, y te da el sol y te acaricia, y pasa nube y te da la sombra, que sientes que te refresca, y entonces te regalas un vaso de vino más para disfrutar de la feria y de la paciencia aldeana".

Pese a ser un producto de mar, las mejores elaboraciones no se cocinan en las costas gallegas. Curiosamente, las mejores pulperías (como negocio) o las más afamadas “pulpeiras” o “polbeiras” (las mujeres que preparan el pulpo, las mejores en esta profesión), son del interior de mi tierra, de las zonas de O Carballiño, Arzua, Melide, A Peroxa, etc. ¿Por qué?

Un poco de historia

En los siglos XVIII y XIX, las más importantes ferias, mercados y romerías se desarrollaban en el interior de Galicia, a donde llegaban los lugareños a vender sus productos del campo o sus animales (“o ganado”), donde compraban los aperos de labranza, donde se conocían los “mozos e mozas” y surgían noviazgos y matrimonios, y donde el clero, el sempiterno y conservador clero gallego, aleccionaba a sus feligreses en el buen camino y en la dádiva abundante.

Las más famosas ferias de Galicia se desarrollaban en torno al Mosteiro cirtenciense de Oseira (Ourense). El trasiego de personas, de compras y ventas de las ferias y mercados, llevaba a que algunas transacciones fueran pagadas mediante el intercambio de productos, los de la costa con pescados y los del interior con sus cultivos o ganaderías.

Muchas veces, los pagos que tenían que hacer los lugareños al clero por el alquiler de tierras y los derechos de labranza, eran mediante la entrega de productos del mar curados o encurtidos, como en el caso del pulpo, que llegaba a esas tierras desecado.

Los frailes, famosos además de por avariciosos por glotones, encomendaban a las mujeres de Arcos, pueblo cercano al Monasterio, la cocción del pulpo y su preparación con la más famosa de las recetas: o polbo á feira.

Con el tiempo, esa costumbre monacal fue transmitiéndose boca a oreja, e incluyéndose en las celebraciones populares del resto de Galicia. En las romerías, además de la venta de “polbo á feira” también se consumía “carne o caldeiro” (de la que ya hablé en el blog: ver enlace) o rosquillas elaboradas artesanalmente por las rosquilleiras, mujeres de ropajes negros y pañoleta en la cabeza.

El tiempo fue pasando y pasando, y lo que empezó como una receta monacal, que después pasó a ser uno de los platos preferidos de la gente del rural, de la gente de campo, terminó convirtiendo en una receta de fama nacional e internacional, que lo mismo la toma un aldeano de boina que un atildado broker de traje impecable y corbata de seda.

Hoy, en Galicia, no se entiende ninguna fiesta o celebración popular en la que no esté presente “unha polbeira”, un toldo multicolor (para proteger de las lluvias de mi tierra), mesas corridas con bancos de madera, “unhas cuncas de bó viño tinto do ribeiro” y abundante pan elaborado con harina de trigo y centeno de origen gallego (las mejores harinas del mundo para panes). Así somos. Así (espero) seguiremos.

Ingredientes

- Un pulpo de 2 kilos o 2 ½, congelado, mejor si es de los pescados en "roca" (y gallego) que los de pesca de altura o marroquís

- Aceite de oliva virgen extra, mucho mejor si es de 1º

- Pimentón picante de la Vera (o mezclado con pimentón dulce)

- Sal gorda o en escamas, pero mejor una Maldon

- Una cebolla (puedes prescindir de la cebolla si tienes la suerte de poder cocinarlo en un caldero de cobre)

- En algunos sitios se usan unas hojitas de laurel

- Pan de mucha miga y buena corteza, tipo bollo de Cea, Carral o de Carballo, o bolla de Vimianzo

Preparación

La razón de utilizar pulpo congelado obedece a la propia naturaleza correosa de este animal y a la necesidad de romper las fibras de su carne. La congelación lo que hace es introducir agua en sus fibras, agua que al congelarse aumenta de volumen y las rompe. Al descongelar el agua sale de las fibras y deja la carne lista para su cocción.

Antiguamente, cuando no existían los congeladores en los hogares, el proceso de ablandado requería de mazado del pulpo contra una superficie dura, trabajo muy cansino cuando había que mazar varias piezas. Recuerdo cuando era jovencito e iba a las Islas Ons de camping, el ruido sordo que provocaban los pescadores al golpear los pulpos contra las rocas que había al lado del puerto. Y aún recuerdo mejor el maravilloso sabor de los pulpos recién pescados y mazados que cocinaban en Casa Checho y Casa Acuña. Pero eso es otra historia…

Sigamos… 24 horas antes de la cocción se retira el pulpo del congelador y se deja descongelar de forma natural, un tiempo en el exterior de la nevera, un tiempo en el interior de la nevera. El proceso tiene que ser gradual, sin forzar el descongelado; nada de usar el microondas, dañaríais la carne del pulpo. Se limpia el pulpo quitándole las tripas de la cabeza, la boca y los ojos. Yo, de vosotros, también eliminaría la propia cabeza del pulpo, una parte carnos mucho menos sabrosa.

En una tartera grande de acero inoxidable, o, mejor aún, en un caldero de cobre, se pone a hervir agua abundante sin sal. Como mucho, echaremos unas hojas de laurel y la cebolla (si el recipiente no es de cobre).

Cuando el agua hierva agarramos el pulpo por la cabeza y lo metemos tres veces en la tartera o caldero: una vez y lo sacamos unos segundos, otra vez y lo sacamos otros segundos, y una tercera vez… a la siguiente lo ponemos a cocer. ¿Los motivos? Una práctica ancestral gallega que no tiene una explicación científica pero que da como resultado un gusto inenarrable: está mucho más sabroso... con el escaldado la piel se adapta al agua caliente, se pega al cuerpo del animal y no se desprende. A la inmersión del pulpo se le llama “asustarlo”.

Dependiendo del tamaño del pulpo, se deja cocer a fuego vivo durante 30/40 minutos. A partir del minuto 30 se le empieza a pinchar periódicamente para ver como va de dureza. Fundamental: el pulpo no puede quedar duro pero tampoco blando, no puede parecer que estamos mascando chicle (estaría demasiado cocido).

Una vez conseguido el punto casi ideal, apagaremos el fuego, sacamos el pulpo de la tartera o caldero, lo dejamos reposar a temperatura ambiente unos 15 minutos (para tensar la piel) y a continuación lo devolvemos a la tartera para que repose y se vuelva a templar en el agua de la cocción. Además, si se retrasa el servicio en mesa, el agua mantendrá el pulpo en la temperatura perfecta.

Presentación

Deberemos contar con los imprescindibles platos de madera de boj o castaño, platos que mojaremos, antes de cortar el pulpo, en el agua caliente de la tartera o caldero y que, posteriormente, escurriremos hasta que sólo quede la humedad de cocción. ¿La razón? Templar el plato, tapar los poros de la madera y dar sabor al pulpo; además, la mezcla del agua de cocción y el aceite hace un mejunje delicioso.

Cortaremos los tentáculos del pulpo en porciones de más o menos 1 centímetro de grosor, preferiblemente en diagonal para que resulten más vistosos, repartiéndolos por toda la superficie del plato de madera. Si el pulpo lo tomáis en una pulpería comercial, comprobareis que no es así: allí os lo cortarán mucho más fino para que con la menor cantidad de pulpo posible parezca que os han llenado el plato; además, os pondrán un buen trozo de la cabeza del pulpo, una carne que como decía antes es inferior calidad a la de los tentáculos. Si, ya sé, es un truco comercial, pero es lo que es; aún que tratéis de porfiar con la polbeira, nada conseguiréis: son tozudas y sordas ante las quejas.

A continuación pondremos por encima del pulpo un buen y abundante chorro de aceite de oliva. Por último, espolvoreamos la sal y el pimentón picante al gusto (a mi me encanta con buenas cantidades de ambas cosas).

Como decía al principio, la sal debe ser gorda, de buena calidad, para que de un toque crujiente al morder el pulpo; el aceite también debe ser puesto de forma generosa, consiguiendo una mezcla perfecta con el sabor del pimentón y los restos del agua de cocción. Está absolutamente permitido, ¡y recomendado!, hacer unas deliciosas “sopitas” con el pan… eso, al menos a mí, me gusta tanto como el propio pulpo.

La costumbre habitual es comer el pulpo pinchándolo con palillos de madera y acompañarlo de un buen vino tinto del país, tipo Barrantes o Ribeiro de barril, con o sin gaseosa (al gusto) y siempre servido en cunca (taza) grande.

Variantes

Pese a que era algo no habitual en el pasado, ahora es muy normal que en todos los puestos de venta y pulperías nos ofrezcan unos “cachelos” para acompañar el pulpo.

Los cachelos son patatas con su monda, perfectamente limpias, que se cuecen en agua de la utilizada para el pulpo que hemos apartado previamente. En esa agua, que tiene adherido el sabor y color del cefalópodo, echaremos unas hojas de laurel y un poco de sal. Una vez cocidas podemos sacarles la piel o servirla con ella: a mi me gusta con la propia piel, le da un sabor especial a la fécula.

Importante: las patatas se sirven escachadas (rotas a cuchillo, no cortadas), acompañadas de abundante pimentón y aceite de oliva, y si apetece, un pizca de sal.

Alfredo Webmaster

 

Y se acabó... sólo queda un trocito: ¡Qué pena!

 

Rosalía de Castro: “Adiós ríos, adiós fontes”


Rosalía de Castro, la más importante escritora de nuestra cultura, compuso este triste poema pensando en los gallegos que abandonaban su tierra en busca de una vida mejor.

Compuso este poema para los que miraban atrás llorando, despidiéndose de lo más preciado que tenían: su tierra, su entorno, “seu lar”.

El poema está musicado y cantado por Amancio Prada, el más sublime y sensibles de los músicos que cantan en gallego.

Es complicado traducirlo al español: jamás sonará igual si no es cantado en su lengua original.

Alfredo Webmaster

 

Rosalía de Castro: “Adiós ríos, adiós fontes” (Cantares Gallegos, 1863)

 Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.

 
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,

 
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,

 
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,

 
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!

 
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!

 
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...

 
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'e miña,
que hasta lle dan de prestado
a beira por que camiña,
ó que naceu desdichado.

 
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.

 
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.

 
Adiós, Virxe da Asunción,
branca como un serafín,
lévovos no corazón;
pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.

 
Xa se oien loxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.

 
Xa se oien loxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume solio, sin arrimo...
Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

 
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.

 
Non me olvides, queridiña,

si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!, ¡meu lar!

 

¡Benvidos todos a Ponte de Ume!


 

¡Benvidos todos a Ponte de Ume! ¡A vila abre os seus muros á xente de tódolos reinos!

Todos nós, de aquí e de fora, seremos estes días eumeses e sentiremos o aire que no século XIV invadía a antiga fortaleza dos Condes de Andrade. As feiras xa non serán patrimonio duns poucos, como nos tempos antigos. Hoxe, o I Feirón Medieval dos Andrade xa é unha realidade palpable por nobres, campesiños e cidadáns de toda clase social.

Pontedeume posúe unha historia digna de ser recordada porque dela provén o que somos na actualidade. Temos a responsabilidade de conservar o que os nosos ancestros levantaron na vila coas súas propias mans. Debemos ensinar ó mundo o patrimonio que ainda hoxe conservamos e que fan de Pontedeume e as súas parroquias un lugar a descubrir.

O I Feirón Medieval dos Andrade proporcionaranos a oportunidade de sentirnos como os nosos antepasados.

Chamámosvos a que disfrutedes, bailedes, riades e brindedes nesta festa, xa que seredes vós os verdadeiros artífices do éxito e da ledicia que queremos que se respire na vila.

Estes días poderedes contemplar fermosas mulleres, valentes cabaleiros, loitas nas rúas, akelarres, escenas insólitas, música, teatro, nenos disfrutando con xogos tradicionais e artesáns vendendo os seus obxetos chegados doutras épocas. E como non, poderedes comer e beber!

Ogallá este salto no tempo sexa do voso agrado, e agardamos poder seguir ano tras ano sorprendéndovos con cousas novas.

Grazas a todos os que, dunha ou doutra maneira, axudáchedes a que o I Feirón Medieval dos Andrade sexa unha realidade. Conseguímolo! Esta festa é de todos!

¡Unha forte aperta! ¡Qué comece o I Feirón Medieval dos Andrade!

PROGRAMA DE ACTOS

VENRES 2 DE XULLO

Tarde:

18.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.30 h. Pasarrúas inaugural, no que participarán os músicos, actores, malabaristas, cabaleiros e demais persoeiros que participan no Feirón Medieval.

20.00 h. Pregón desde o balcón do Concello a cargo de Carlos de Castro, Profesor de Xeografía e Historia do IES Breamo de Pontedeume. Inauguración do “I Feirón Medieval dos Andrade”.

20.30 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:
22.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Representación de “La troupe de los Santurrones” a cargo do grupo La Recua.

SÁBADO 3 DE XULLO

Mañá:

11.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

12.00 h. Pasarrúas de apertura.

12.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

13.00 h. Representación de “Las bellas doncellas” a cargo do grupo La Recua.

13.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Tarde:

18.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.00 h. Exhibición de voo de aves de cetraría na Praza do Conde.

19.00 h. Representación de “Los bribones y el retablo mágico” a cargo do grupo La Recua.

19.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

20.00 h. Representación que rememora a Revolta Irmandiña acontecida na vila no século XV, a cal, liderada por Roi Xordo, levouse a cabo contra Nuno Freire de Andrade e a súa familia. Os campesiños percorrerán as rúas de Pontedeume ata chegar ó Torreón dos Andrade, onde Roi Xordo pedirá explicacións ó señor da vila sobre varias medidas impopulares levadas a cabo por éste.

20.00 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:
22.00 h.
Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Cea medieval nos balcóns do Mercado de Abastos.

00.00 h. Representación de “El séquito de la Santa Compaña” a cargo do grupo La Recua.

 

 

DOMINGO 4 DE XULLO

Mañá:

11.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

12.00 h. Pasarrúas de apertura.

12.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

13.00 h. Representación de “Las bellas doncellas” a cargo do grupo La Recua.

13.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Tarde:

17.00 h. Apertura dos postos do Feirón Medieval.

19.00 h. Exhibición de voo de aves de cetraría na Praza do Conde.

19.00 h. Los bribones en la “Tierra de la Jauja” a cargo do grupo La Recua.

19.30 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

20.00 h. Representación de “El arbol del amor” (zancudos) a cargo do grupo La Recua.

21.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

Noite:

22.00 h. Música medieval polas rúas a cargo do grupo Cabra Loca.

22.30 h. Representación de “La troupe de los Santurrones” a cargo do grupo La Recua.

ACTIVIDADES PARALELAS

Cetrería: os días 3 e 4 haberá exposición de aves na Praza do Conde e espectáculos polas rúas da vila.
Tiro con arco: os días 3 e 4 haberá exhibicións e talleres para nenos e adultos na Praza do Conde.
Esgrima antiga: os días 3 e 4 haberá exhibicións e talleres para nenos e adultos na Praza do Conde.
Rincón infantil: xogos e talleres as mañás dos días 3 e 4 de 11 a 14 h. e as tardes dos tres días de 17 a 21 h. na Praza do Pan.
Caravana de burros ananos: dispoñibles para os nenos polas rúas da vila.

Haberá tamén en diferentes horarios outros espectáculos de música, malabaristas, etc.

Nota: o programa podería sufrir cambios de derradeira hora por motivos alleos á organización.

 

Pepe Vieira Camiño da Serpe, Raxó (Pontevedra)


Las indicaciones del camino, que al principio del trayecto, subiendo por la carretera que lleva al Mosteiro da Armenteria y el Club de Golf de Meis, nos hacían suponer una cómoda llegada, al final no resultó tan fácil: ¡Qué difícil nos lo pones, Pepe Vieira!

El letrero del Pepe Vieira Camiño da Serpe está entremezclado con otros letreros más, lo que hace que sea facilísimo, como nos pasó a nosotros, pasar de largo y tener que volver hacia atrás. Pero valió la pena.

En medio de la campiña gallega, en la ladera del monte de la Armenteria, mirando a la ría de Pontevedra y con la Isla de Tambo como referencia, allí está el destino de nuestro viaje: un edificio cúbico, perfectamente integrado y respetuoso con el entorno, con colores y materiales de construcción cálidos, neutros: maderas, vidrios, hormigón… y árboles, jardines, parras, hierbas aromáticas.

La entrada al restaurante, que se realiza sobre un camino de lamas de madera tratada para soportar las inclemencias del tiempo, tiene una pequeña pega: si no se le quita el verdín que acumula, resulta algo resbaladizo.

Ya dentro, en un espacioso hall desde el que se observa a la izquierda el área de cocina, enfrente una espaciosa sala de estar/descanso y a la izquierda el restaurante, nos recibe Xoan Cannas, responsable de sala. Emana tranquilidad, sosiego, a la par que pasión por lo que hace.

En la cocina está su hermano Xosé, alma y sumo sacerdote de los fogones.

La mesa que nos asignaron, de cuatro plazas pero montada para dos, es amplia, cómoda, cálidamente iluminada; las sillas, más bien sillones, extremadamente cómodos y agradables, ideales para disfrutar. La mantelería impecable, bien planchada y centrada, algo no tan habitual. La vajilla de diseño, adaptada al menú que ofrece el restaurante, sin las excentricidades tan típicas en los locales que van de “modelnos”. La cristalería correcta.

El servicio de mesa es, sencillamente, perfecto: todo fluye sin prisas (pero sin pausas), con un control absoluto sobre los tiempos, con una correctísima y completa (pero nada ampulosa) presentación de los platos.

Como era un tres de enero, en plena fiestas de Pascua, Xoan nos ofreció una alternativa al menú de degustación gastronómico: probar el menú de Navidad, acompañándolo de un vino tinto de la denominación de origen Rias Baixas que no conocíamos.

Nos pareció una opción perfecta: menú especial para esa época del año, acompañado de un vino tinto desconocido (al menos para nosotros).

Menú de Navidad

- Snacks: pan de pipas y ajonjolí

- Cremoso de foie gras de pato con queimada de aguardiente de hierbas

- Arroz meloso de bogavante hecho con el consomé de sus corrales con hojas y flores acres perfumadas y crujientes

- Bacalao confitado con sus callos en pil pil aromático, pasas, piñones y crocante de coliflor

- Capón de Villalba con crema de garbanzos especiada, trazo cortado en su jugo asado, trigueros y orejones

- Pizarra de quesos afinados con sus contrapuntos:

---- Brillat Savarin con orejón carnoso: queso fresco de leche de vaca de Normandía, Francia

---- Etivaz con puerro: rico en aromas de nuez, leche cruda de vaca de los Alpes, Suiza

---- Ubriaco di Nero con uva pasificada: con costra de uva pasa, leche de oveja Treviso, Italia

---- Payoyo con pistacho: leche de cabra payota de la sierra de Cádiz, España

---- Casajo con nuez caramelizada: leche cruda de oveja de la región de Benetto, Italia

---- Stilton Carlston con castaña al vino: leche de vaca de Leicestershire, Inglaterra

---- Epoisses Germain con mermelada de frutas del bosque: leche entera de vaca de Cote d’Or, Francia

---- Curado Rufino con jalea de manzanas: leche cruda de cabra de Rufino Manjares, Extremadura, España

Antes del postre

- Trufas de navidad con cítricos

- Piruletas de chocolate blanco salpimentadas

Postres

- Las uvas de Fin de Año con sopa de piña infusionada en manzanilla, anís, canela, efervescencia y caramelo de eucalipto

- Paisajes navideños

- Nuestro turrón de frutos secos y praliné

Vino

- Goliardo Loureiro 2007: un vino para mi desconocido, al que llegué por la recomendación de Xoan Cannas. Es un magnífico tinto, que espero probar más veces para dar una opinión asentada.

Cafés

- Unos magníficos cafés seleccionados, con un fuerte aroma y sabor, que disfrutamos en la sala de estar/descanso, frente a unos enormes ventanales que dan al jardín y a la ría. ¡Ah, se me olvidaba! En este área permiten fumar.

La comida en su conjunto, al margen de cualquier otra consideración, es toda una experiencia, una especie de “gastroshock” del que sales (muy gratamente) tocado: menú largo, variado, sutil, divertido, sorprendente, deslumbrante, innovador (y a la vez tradicional), arriesgado, vital, ecléctivo, inteligente… como son los hermanos Cannas.

¿Es caro? Tanto trabajo, tanto amor, tanta dedicación, tantas ganas y empeño por agradar, tienen un precio… y el de un almuerzo así, está justificado.

Se merece, de largo, su estrella Michelín. Pertenece al grupo gastronómico gallego Nove.

Alfredo Webmaster

Dirección: Camiño da Serpe s/n. 36994 Raxó (Pontevedra)

Teléfono: 986 691749

Dirección web: www.pepevieira.com; E.mail: info@pepevieira.com

Cierra: lunes y todas las noches salvo viernes y sábados. En verano solo cierra domingo noche y lunes todo el día.

Precio: entre 50 y 90 € cubierto

No está permitido fumar en el comedor, pero tiene zona para fumadores

 

Gallegos


Por Manuel Rivas para elpais.com, 06/03/2010

En ocasiones el político tiene que tragarse sus propias palabras e incluso puede descubrir, como constataba Churchill, que esa práctica ayuda mucho a conseguir una dieta equilibrada.

Según las últimas encuestas, Rosa Díez pasa por ser la política mejor valorada de España. Podríamos decir, "más mejor", pero sería incorrecto. Esta líder tan emergente lleva unos días atascada de forma absurda en el medio de una escalera, desde que se le ocurrió contestar con un desliz xenófobo a la pregunta de Gabilondo, en CNN+, de qué pensaba sobre Zapatero: "Es gallego, en el sentido más peyorativo del término". No era una primicia.

En octubre pasado había recurrido a la misma perla para definir a Núñez Feijóo. La construcción gramatical es tan absurda como el contenido, y un lapso repetido puede revelar un inconfesable prejuicio. Lo peyorativo, sea "más" o sea "menos", es siempre peyorativo. Pero, ¿qué sentido tiene utilizar reiteradamente un gentilicio para descalificar a los rivales políticos? Gabilondo le preguntó también por Rajoy. Aquí la respuesta fue de bingo: "¡Es gallego!".

La señora Díez cuenta con mentores intelectuales de gran inteligencia, gallegos incluidos, por lo que resulta sorprendente que, al final, su programa se limite a calzar el adjetivo "gallego" a diestra y siniestra. Si además su propósito es salvar España, en el sentido "más mejor" del término salvar, podría intentar convocarnos a la tarea con un estilo más cosmopolita y menos "cantonal y pueblerino", que diría Arcadi Espada.

El problema para algunos es de sentido de humor. Es lo que suelen alegar los paletos metropolitanos cuando pretenden reírse de los que consideran paletos "de aldea". Eso ya lo dejó bien zanjado Octavio Paz: puede ser más cateto un figura de Wall Street que un pelao del último ranchito. Además, no le veo vocación humorística a la señora Díez.

Lo peor no es que nos quiera salvar. Lo peor es que nos quiere aburrir en nombre de España.

 

El marisco, ¿templado, frío o hirviendo? He aquí la respuesta


Por Caius Apicius elconfidencial.com, 01/03/2010

Hace unos días estaba yo con unos amigos tomando un tentempié en uno de nuestros bares favoritos de mi ciudad natal. Pedimos unos berberechos, en su fórmula más sencillas, esto es, abiertos en una cazuela sin más líquido que el que ellos mismos sueltan con el calor. Eran unos berberechos hermosos de tamaño, y riquísimos de sabor.

A uno de los comensales, que desde luego no era gallego, le extrañó que los moluscos llegaran a la mesa algo más que tibios, tirando a calentitos. Él estaba acostumbrado a dejarlos enfriar del todo, esto es, hasta la temperatura ambiente, entre su cocción y su consumo. Le hicimos ver que con una temperatura más adecuada la cosa ganaba bastante, y al final estuvo de acuerdo.

Hay mucha gente a la que le resulta chocante el hecho de tomar el marisco con cierta temperatura. En una ocasión ya lejana, en un restaurante de Cangas do Morrazo famoso por sus ostras, un amigo mío disfrutaba de éstas –bueno, se ponía como el Quico de aquellas ostras planas inolvidables- cuando el propietario del local nos enseñó cuatro nécoras de buen tamaño que venían echando humo. "Las acabo de cocer -nos dijo- y dentro de un rato os las pondré". Mi amigo dijo: "claro, cuando estén frías". Y el tabernero negó la mayor: "¿Frías? Nunca. Voy a dejar que se entibien, simplemente. Las nécoras hay que tomarlas mornas (templadas)".

 

Como McQueen en La gran evasión


Claro que sí. Y las centollas. Ojo: nadie está diciendo que se tomen calientes, aunque haya zonas en las que así se hace, sino cuando están un poco por encima de la temperatura ambiente... y, desde luego, cuando se han atemperado de forma natural, esto es, dejándolas enfriar sin caer para nada en la tentación de castigarlas con una estancia en la nevera como si fueran Virgil Hilts, el inolvidable personaje de Steve McQueen en La gran evasión. El frío de nevera no hace ningún favor a estos mariscos: seca sus carnes, dificulta su extracción de las patas... y les cambia el sabor.

Así que berberechos, mejillones, nécoras, centollas, santiaguiños, cigalas... que haga un rato, pero sólo un rato, que se han cocido en agua convenientemente salada y que vayan bajando su temperatura por medios, digamos, naturales. El hielo sólo va bien en los casos extremos, en los casos en los que el marisco se come no ya crudo, sino vivo, como las ostras y las almejas "al natural", que se sirven normalmente sobre una capa de hielo picado; el frío, aquí, es beneficioso para la firmeza de sus carnes, puro sabor a yodo, a mar limpio... En los demás casos, el frío sirve sólo para su transporte. Pero nada es igual a comer un marisco de hoy, como mucho de ayer, cocido hace un rato y aún moderadamente tibio.

Con otra excepción gloriosa: los percebes. Con los percebes no hay tibieza que valga. Han de ir de la lumbre a la mesa, a la que llegarán tapados con un paño blanco, en parte para que no se enfríen nada entre la cocina y el comedor y en parte también para que los comensales los pillen a ciegas, es decir, sin seleccionar con la vista los más grandes. Pero han de estar calientes. No digo que quemando los dedos, pero que les falte poco. Comer percebes es algo que no fomenta la conversación, entre otras cosas porque mientras hablas pierdes turno, pero también para evitar que se enfríen; por eso se suelen cocer y servir por tandas.

 

Berberechos con limón y percebes calientes


Siempre recuerdo de mis años estudiantiles madrileños de las que yo consideraba auténticas herejías marisqueras que presenciaba en tantos bares y tascas. Una, comer los percebes -a precio de percebe- de la cámara, del escaparate, o sea, fríos; otra, que cuando alguien pedía una nécora se la trajesen ya dividida en sus correspondientes secciones, y escoltada por cuartos de limón para regar con su zumo al crustáceo, al que no le hace ninguna falta tal 'ayuda'; la tercera, que muchos parroquianos que pedían en el aperitivo una latita de berberechos al natural, en tiempos en los que no alcanzaban los precios en ocasiones desorbitados a los que ha llegado este antaño humildísimo molusco, regaban su contenido con un chorrito de vinagre. Con los años he aprendido a respetar casi todos los gustos, pero... por lo que a mí respecta, si quiero subrayar el frescor de unos berberechos usaré, juiciosamente, limón, un elemento con el que jamás se me ocurrirá mancillar el sabor de una buena nécora.

Pero en lo que me declaro intransigente es en la temperatura de consumo de los percebes. Calientes, y bien calientes; sólo así desarrollan todo ese sabor único, marino, irrepetible. Fríos... qué quieren que les diga, a mí me resultan chiclosos, me parecen menos percebes. De modo que seguiré disfrutando de los percebes recién cocidos, de los berberechos y mejillones abiertos al vapor minutos antes, de las nécoras y centollas cocidas con cierta antelación, tampoco mucha... La temperatura es un elemento más a la hora de experimentar placeres gastronómicos: afecta al sabor, a la intensidad de los aromas y, desde luego, a la sensación táctil en la boca, que es la que interesa. Así que cada cosa a su temperatura: mejor para todos.

 

¡Va por ti, Rosa Díez, alias “la peyorativa”!


Como en Galicia hay un refrán que dice: “Si no quieres caldo, toma tres tazas”, yo a ti, Rosa Díez, alias “la Peyorativa”, te voy a dar la tercera taza de hoy.

Como no vivo de la política ni milito en ningún partido (de izquierdas) concreto, me puedo permitir algunos lujos de libertad y transparencia que en otras circunstancias no serían posibles. Entre esos lujazos está poder airear tus traiciones al socialismo español, el papelón que estás haciendo como la mejor “tonta útil” de la derecha española (da gusto ver como te apoya Federico “Fede” Jiménez Losantos), tu doble juego de honrada defensora de la justicia y al mismo tiempo deshonrada acosadora del juez Garzón, y, sobre todo, esa chulesca prepotencia de portadora de los valores eternos del Rh negativo.

No creo que tu padre, un obrero metalúrgico socialista que pagó con la cárcel la defensa de la República Española, estuviera muy feliz de ver como te abrazas a lo más rancio y soez de los herederos de los mismos que le humillaron a él.

Pero bueno, Rosita, así es la vida de puñetera… como dice otro refrán, “en el pecado llevas la penitencia: de haber podido ser todo un referente para el socialismo vasco y el más firme apoyo para Patxi López, has alcanzado la gloria de ser, como te dije antes, la mejor de las “tontas útiles” del P.P. ¡¡Felicidades!!

Como gallego que soy, y gracias a ti, desde hoy empezaré a potenciar desde mí Web a la Coordinadora Galega de Equipos de Normalización de Dinamización Lingüística.

Alfredo Webmaster

 

 

 Campaña "Orgullos@s do noso, orgullos@s do galego" da Coordinadora Galega de ENDL, presentada por Martiño Rivas, Belén Regueira, Antón Reixa, Susana Seivane, Luis Tosar e María Castro, orgullos@s do galego ao 100%

 

 

A Rosa Díez y su (mala) lengua de trapo…


Desde siempre, Rosa Díez me pareció lo que es: una arribista, una cínica en el peor sentido de la palabra, una aprovechada en la más obscena de sus acepciones y un personajillo sin escrúpulos que vivió a costa del PSOE, exprimiendo, hasta sus últimas consecuencias económicas, su acta de eurodiputada.

Esta señora, que dice representar la decencia y la buena calidad en política, me ha insultado, me ha vilipendiado y me ha pisoteado como gallego. Y no se lo perdono.

Como soy rencoroso y cuando vienen a por mi, suelo responder, a esta Rosa Díez le voy a responder como se merece, y en caliente.

Imaginemos una escena en la que yo, Alfredo, estuviera siendo entrevistado por Iñaki Gabilondo.

Él, en su papel de entrevistador, me pregunta:

Gabilondo: - “Entorno a Rosa Díaz, una idea que la defina…”.

Yo le respondería:

Alfredo: - “Podría ser vasca... en el sentido más peyorativo del término”.

Obviamente, si nos pusiéramos a usar términos peyorativos para definir qué es ser vasco, o vasca como Rosa Díez, podríamos decir auténticas burradas sobre ellos, burradas que son producto de la misma incultura y soberbia que uso esta fulana para definir a los gallegos.

Por ejemplo, ¿Qué términos peyorativos podríamos decir de los vascos y vascas?:

 

- Que son reconocibles por su prominente apéndice nasal.

- Que son famosos por el uso, desmedido, de la coletilla “¿Y pues…?”.

- Que sus orígenes pastoriles y rupestres, hace que aún lleven la boñiga pegada en sus carnes.

- Que sus deportes más apreciados, altamente “intelectuales”, consisten en levantar grandes piedras para después volverlas a depositar en el suelo o cortar troncos al ritmo del txistu.

- Que son famosos por su desaforado machismo y por la costumbre que tienen sus hombres de reunirse, a solas, en locales cerrados para comer hasta reventar.

- Que sus mujeres, feas y frías como un témpano de hielo, han conseguido que el sexo sea un tema tabú… y poderlo disfrutar en pareja, casi un milagro.

- Que se creen poseedores de un Rh exclusivo y excluyente… pero la cruda realidad de sus orígenes genéticos les hace ser más parecidos a los bereberes que a los celtas o latinos.

- Que sus gudaris son muy echados "pa'lante"... salvo cuando llega una guerra civil, como la de 1936, cuando se ridieron antes de pegar un sólo tiro (los que no era requetés) o, como ahora, que matan por la espalda y salen huyendo como conejos. 

- Que son famosos por la capacidad que tienen para observar, sin inmutarse, como mueren asesinados a traición seres humanos inocentes... y siguen caminando como si nada hubiera pasado.

 

Ni que decir tiene que estos términos y expresiones sobre los vascos (y vascas), son lo que son: peyorativos. Usarlos para referirnos a un colectivo humano tan maravilloso como es el pueblo vasco, es un insulto grave que no se debe admitir jamás.

Por tanto, Rosa Díez, no vuelvas a usar peyorativos para responder a una pregunta: además de (des) calificarte (aún más) como política, te (des) califica mucho más (de lo que ya lo estás) como persona. Y, lo que es peor aún, te pueden responder con la misma moneda.

Alfredo Webmaster

 

 

 

Apuéstese una de pulpo


- El pulpo es uno de los platos más solicitados en Santiago de Compostela.

- Se hierve en caldero de cobre, donde se mete y saca tres veces.

-Se come mancomunadamente, es decir, todos del mismo plato.

Por Caius Apicius paraelconfidencial.com, 02/02/2010

Como sucede cada vez que el 25 de julio, día de Santiago, cae en domingo, éste es año Xacobeo o, por usar su nombre oficial, Año Santo Compostelano. Este hecho, unido a que no se repetirá la coincidencia hasta el año 2021 y al auge turístico del Camino de Santiago, hará que sean muchos los peregrinos que acudan a Compostela por los más diversos medios.

Una vez en Santiago, además de visitar la catedral, darse un par de cabezazos contra la estatua del Maestro Mateo -que es la que mira hacia el altar mayor, no se confundan- y dar el preceptivo abrazo al Apóstol, esos peregrinos se diseminarán por la ciudad con el lógico ánimo de, una vez alimentado su espíritu, echarse algo comestible a la boca, cosa nada complicada en la capital gallega.

Y una de las cosas que más solicitarán los visitantes a la hora de comer, o de tomarse un aperitivo más contundente que menos, será el clásico pulpo que en Galicia se llama "á feira" y fuera de ella "a la gallega". "A feira" porque era, y es, típico de las ferias de ganado, a las que acuden las pulpeiras con sus calderos y su experiencia. Hace años, esa feria, que se celebraba cada jueves, se hacía en la carballeira -robleda- de Santa Susana, en la parte alta de la muy céntrica Alameda. Hoy se la han llevado fuera de la ciudad, pero vale la pena añadir a la gran peregrinación otra pequeñita hasta el lugar llamado Amio, sede actual de esa feria... si se está en Santiago un miércoles.

"Enternecerlo" a golpes
 
Allí podrán disfrutar del pulpo en su estado puro, en su elaboración tradicional, la más clásica. Hombre, hay cosas que han cambiado. Antes, para que el pulpo, cuyas carnes en estado natural son muy duras, se hiciese cargo de la necesidad de ablandarlas había que "enternecerlo" a golpes, normalmente contra las rocas o las escalerillas de piedra de los muelles. Hoy se le ahorra la paliza y se consigue el mismo efecto por el sencillo método de congelarlo y descongelarlo.

Una vez listo para cocinar, la receta es sencillísima sobre el papel, pero es de las que en casa no salen. Bueno: sale, pero no igual que les sale a las pulpeiras; hay cosas -el pulpo de esta manera, el cordero asado...- que es mejor comer fuera de casa. Se coge el pulpo, se le echa -sin soltarlo- en agua que está hirviendo en un típico caldero de cobre, se saca, se vuelve a meter, se saca nuevamente y, a la tercera, ya se le suelta y se le abandona a su suerte en el caldero. Ah: el agua no tiene sal.

Cuando se juzga que está en su punto, que es uno de los intríngulis de la receta, porque el pulpo ha de estar masticable, pero no blando -quienes lo apreciamos queremos que "trisque" en la boca-, la experta lo extrae del agua, corta sus tentáculos -ahora sólo se ponen los tentáculos- con tijeras y los va depositando en los típicos platos de madera. Los riega con aceite de oliva, les pone sal -mejor gorda- y pimentón, que le da color y, según lo que le ponga, gracia o picante... y a la mesa, con un buen pan y un vino de la tierra.

Recuerde dos o tres cosas: el pulpo se come mancomunadamente, es decir, todos del mismo plato; se pincha con palillo de madera, jamás con tenedor; y, vaya usted a saber por qué, el gallego pincha siempre los trozos de dos en dos. Ah: obligatorio el "toma pan y moja". Una sensación única: cuando coinciden bajo el diente la rodaja de pulpo y el grano de sal gorda. Y el vino, tinto y del país; lo suyo sería un Ribeiro. No se hagan problemas, porque en este caso el vino es sólo compañía: lo importante es el pulpo.

¿Pulpo gratis?

Puede que cuando vaya usted a Santiago no haya feria. No se preocupe: sobran sitios donde tomar un buen pulpo. Y, además, puede usted quedar como un marqués... y salirle gratis el pulpo. Verán. La fachada Sur de la catedral da a una placita de gran belleza, la plaza de las Platerías. Una fuente con caballos en su centro y, desde allí a la puerta catedralicia, una escalinata. Bien: usted ha de apostar una ración de pulpo con alguno de sus acompañantes. La pagará usted si su amigo es capaz de subir esas escaleras de dos en dos; en otro caso, él será el "pagano". Raro será que no le acepten la apuesta: son unos escalones nada amenazantes, fáciles.

Bueno, después han de seguir por la Quintana dos Mortos, subir otras escaleras hasta la dos Vivos, tomar por la calle de la Troya y, un poco más adelante, cerca de San Martín Pinario, a mano derecha, hay una taberna llamada Los Sobrinos del Padre donde íbamos a tomar pulpo en nuestros ya lejanos tiempos de estudiantes boticarios. La casa tiene la friolera de 130 años de antigüedad, y parece que fue fundada por un cura que, al morir, se la dejó a unos sobrinos. Es un clásico de Compostela... y del pulpo.

Ah: no se preocupen por la apuesta. La tienen ganada de antemano, porque... las escaleras son impares. Quince. No hay manera de subirlas exactamente de dos en dos, que es lo apostado. Pero cuidado: las de la Quintana son... pares. No se confundan.

Información adicional:

- El pulpo: Galicia y Japón

- Cachelos de ayer y de hoy

 

 

Plaza de las Platerías (vista nocturna)

Vista de la Plaza, con la escalinata impar al fondo

Detalle de la fuenta de la Plaza de las Platerías

 

Galicia: Xacobeo 2010


En este año 2010 se celebra el último Xacobeo hasta el 2021. Es, por tanto, un año importante y fundamental para el futuro del Camino de Santiago.

Serán 11 años de silencio y, quizá, de algunos olvidos de ese recorrido iniciático en el que todos hemos participado, con sus más y sus menos.

Tal vez sea éste año, ojalá, el de inicio de mi descanso de un trabajo en el que llevo 26 años. Y tal vez, gracias a eso, éste sea el año en el que, ¡Por fin!, termine de recorrer caminando los 761 kilómetros que van desde Roncesvalles (Navarra – España) a Santiago de Compostela (Galicia – España), el trayecto llamado “Camino Francés”, la ruta xacobea por excelencia, la vía clásica utilizada desde hace más de ocho siglos para llegar a la Catedral de Santiago desde la Europa central, y que fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

¿Un proyecto? No, un sueño…

Alfredo Webmaster

 

 


 

Para los que conocéis Galicia, estos vídeos sólo son el recordatorio de lo que aquí hubo, de lo que aquí hay y, sobre todo, del potencial inmenso que atesoramos para el futuro.

Si no hay más, no es por que algunos no deseemos construirlo; si no hay más, es por que algunos sólo nos lo dejan soñar.

Pero sería fácil: sólo habría que ponerse a hacerlo.

Alfredo Webmaster

 

Esta es Galicia…

 

y tienes que venir a verla…

 

… es fácil: sólo tienes que caminar…

 

… hay muchas historias por el Camino…

 

… y al final está el destino: ¡Santiago de Compostela é grande!

 

 

Invierno de nieves en Galicia


En estos días del invierno más frío y nevoso de los últimos 30 años, Galicia amaneció como las típicas estampas de las postales navideñas.

En Casa do Castelo de Andrade el espectáculo aún fue mayor…

Alfredo Webmaster

 

Un viejo diseño gallego logra la inscripción en el registro escocés de faldas


Por Xabier R. Blanco para elpais.com, 30/07/08

Se acercaba el Festival de Ortigueira y en la cabeza del artesano Santiago Bernárdez bullía una idea: presentar en la gran fiesta del mundo celta un kilt, la falda que visten los hombres e identifica a los clanes en Escocia, pero propio de Galicia. "Hice el diseño del tartán, el tejido a cuadros, lo registré y llamé a un amigo escocés para encargar 30 faldas. No sabía cómo iba a resultar la aventura, llevé 25 y las vendí todas. Fue un éxito que no me esperaba".

Ya ha encargado otras 100 faldas a su proveedor escocés. Las comercializa a 29 euros cada una. "No pretendo que sustituya el traje tradicional gallego, sino que se convierta en una prenda para los días de fiesta. Y aquí tenemos muchos días de’troula’ (nota 1)", comenta en Allariz, donde ha instalado el taller de cuero que regenta desde hace cinco años con Mónica, su pareja.

La ocurrencia no fue repentina. Este diseñador, natural de Cangas do Morrazo, vivió antes de establecerse en Allariz dos años en Irlanda y cinco en Escocia. "Cuando me invitaban a una fiesta tenía que alquilar un kilt para no desentonar y costaba, si se trataba de épocas como fin de año, 80 libras".

En Escocia se encuentra el Tartan World Register, institución que valida, tras un examen riguroso, el cuadro que identifica a una familia, a una empresa o a una nación. Obtener el certificado supone un desembolso de 400 euros. "Cuenta el porcentaje de los colores y la disposición y distribución de los cuadros, que salen de un telar con cuatro barras, que ya existían hace siglos en Galicia, sobre todo en la Ribeira Sacra, como ha constatado los estudios de la británica Anna Champeney". Santiago Bernárdez inscribió su diseño como Tartan Gallaecia/Galician National, que se caracteriza por un 50 % de color azul cobalto, 40% de azul marino y 10% de blanco. "Elegí el azul cobalto por el escudo gallego, el azul marino por el mar y el blanco por la bandera. Creo que la combinación quedó bastante bien", opina mientras enseña un kilt que dejó en Allariz por tratarse de una talla pequeña. "Lástima, lo hubiese vendido también".

Alguno de los que se acercaban a su puesto en Ortigueira le reclamaron un kilt en el que predominase el color rojo, "y les respondía que sólo vendía el nacional de Galicia". Cuando los clientes se interesaban por qué en el gallego mandaba el azul, se topaban con una respuesta imposible de rebatir: "Porque es el que he registrado yo". En el Festival de Ortigueira, Santiago Bernárdez también puso a la venta la highland shirt (camisa tradicional) y el sporran (zurrón que se anilla a la cintura). "En vista de la aceptación, voy a encargar también las medias, y los ribbons, que son una especie de ligas que sujetan las medias a la altura de la rodilla, para completar el atuendo".

El negocio está en pañales, pero este artesano rezuma optimismo. "Recorremos muchas ferias y fiestas y en esos momentos la gente se anima porque tienes ganas de risas y de ‘carallada’ (nota 2)". Además, Internet resulta una herramienta imprescindible para llegar desde Allariz a todas partes con un simple clic. Bernárdez ha registrado las webs TendaGaliza.com, TiendaGalicia.com y GalicianShop.com en las que también explica la historia del tartán en Galicia y en Europa para proclamar su universalidad: "Lo entendemos como algo escocés, pero es una vestimenta universal. Hay registrados el tartán nacional de Alemania, Australia, Holanda..." Y ahora también el de Galicia.

Cuando alguien se interesa por el kilt gallego, Bernárdez se detiene un rato con el comprador para impartir una clase de historia resumida y la manera de vestir esta prenda. "Casi todo el mundo lleva mal la falda. Se la colocan en la cadera y hay que llevarla en la cintura para que quede justo a la altura de las rodillas".

La pregunta que más le formulan es si se luce con calzoncillo debajo de la tela o sin él. "¡Sin calzoncillo, por favor!", responde. "Sólo los bailarines tienen licencia para ponerse calzoncillos".

Notas:

1- Troula: fiesta o jolgorio.

2- Carallada: similar a troula

 

Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España


Como saben los que siguen mi bitácora-blog desde hace tiempo, tuve y tengo una querencia especial por Cuba. La tuve y la mantengo, pese a que los tiempos y las formas, además de las circunstancias, con las que “se vive el país” (de una forma más próxima a la pasión que a la razón), no son las mejores para tener una perspectiva realista e imparcial.

Todos, absolutamente todos, tenemos una opinión sobre los porqués de lo sucedió, sobre lo que está sucediendo y cuáles podrían ser las recetas para que todo aquello cambie, obviamente para mejor.

Sé, como se dice de forma muy gráfica en la isla, que “nada es fácil” y que todo el mundo tiene que “resolver”, pero los plazos se están acabando y las soluciones definitivas y definitorias, no llegan. Los avances sociales ya no son avances, las alternativas energéticas ya no son alternativas y el monopolio estatal cada día tiene mes qué monopolizar.

Por tanto, llegó la hora de que se vayan tomando posiciones y ofreciendo alternativas, quizá descabelladas o fuera de contexto, pero que serían perfectamente asumibles y, sobre todo, harmónicas. Al fin y al cabo, los cubanos y los españoles, además de un largo pasado en común, somos hermanos de sangre, de cultura y de querencias: es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa.

Hace un tiempo supe de la existencia de un grupo que se llama “Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España”, corriente de opinión que pensé que sería sólo producto de una pequeña broma en medio del ciberespacio: craso error.

Después de investigar y visitar páginas y páginas webs, de consultar cientos de enlaces y haber iniciado una relación epistolar con José Ramón Morales, santum santorum de Cuba Española, llegué a una conclusión: no es descabellado imaginar una Cuba nación dentro de un estado de naciones como es España.

Por ese motivo abrí un enlace directo a la página del que ahora es mi amigo José Ramón, un espacio lleno de informaciones absolutamente novedosas que nos han estado ocultando durante años y años. Gracias a él, a su trabajo y esfuerzo, supe  más sobre la enorme y nefasta influencia de gentes como William Randolph Hearst, que no sólo mintieron a sus conciudadanos sobre las realidades cubanas, sino que también ayudaron a entablar una guerra ilegal, y desigual, basada en una invención descabellada y ruin, así como de la existencia de los autonomistas cubanos que buscaban, antes de la invasión de la isla por los yanquis en 1898, hacer de Cuba una parte de la España de la época, pero con la independencia y características de lo que ahora es una comunidad autónoma española.

Eso es justo lo que ahora José Ramón reivindica: hacer de su país, de su nación, una autonomía más dentro del estado de naciones que es España.

 

Reflexiones de hoy viernes, por José Ramón Morales

Hoy y una vez más quiero referirme al futuro. A veces perdemos mucho tiempo hablando del pasado. He dicho en otras ocasiones, que en el caso de Cuba hay que hablar de ese ultimo periodo como territorio español, pues los historiadores se encargaron de escribir una historia parcializada y casi no escribieron sobre los autonomistas que tuvieron un gran peso político y fueron los que verdaderamente ganaron la guerra, pues comenzó la Comunidad Autónoma de Cuba. Muchos cubanos no saben eso y por eso yo enfatizo y reivindico a los autonomistas cubanos del Siglo XIX, pero en realidad lo que tenemos es que concentrarnos en el futuro.

La tarea que tenemos por delante no es fácil pero tampoco imposible. No es fácil por la manipulación que hemos tenido los cubanos desde siempre, también por el desconocimiento de muchos españoles que piensan que todos los cubanos fueron cómplices de esa separación, cuando en realidad fue el resultado de una guerra perdida contra EEUU con la cual los cubanos autonomistas no pudieron hacer mas que resignarse e integrarse al nuevo gobierno. Éramos colonia de una potencia y la isla estaba vigilada por sus soldados. No era la bandera cubana la que sustituyo a la española, era la norteamericana. Ni siquiera los mambises participaron en el nuevo ejército cubano, a ellos los jubilaron.

Es hora de hablar del futuro, de cómo serán los pasos que tenemos que dar. Esto es un poco de especulación, pues en realidad nadie sabe como va a ser la transición. Esperamos que una vez desaparecido Fidel físicamente, Raúl no podrá mantener el poder por mucho tiempo. Los que comparten el poder con él son personas muy mayores que tendrán que retirarse debido a la edad. Yo creo que Raúl terminara asilándose en otro país con su familia. Ahí van a entrar en juego los defenestrados como Carlos Lage, Roberto Robaina, etc. pero la disidencia exigirá su lugar y también el exilio. España tendrá que jugar un papel fundamental como mediador. Su Alteza Real, el Príncipe Felipe, debe tomar las riendas y llevar a una mesa de negociaciones. Debe comenzar un gobierno provisional con todas las partes, supervisado por España, las Naciones Unidas, EEUU, la Comunidad Europea. Esto es algo de carácter mundial. Cuba esta involucrada con todos los países del Planeta. Este será el acontecimiento del Siglo XXI. Ahí, desde un comienzo tenemos que crear el Partido Autónomo Cubano, y educar a todos los cubanos y españoles, aunque en realidad la educación empezó ya mediante este Blog de una forma modesta y sencilla y otros como el Blog ABC del Dr. Dilewis Ibarra-Tamayo.

Creo que los medios de comunicación deben estar a la altura e informar bien todas las cosas. Las ventajas para el país con la fusión como antaño. Volver a ser uno y así crecer todos unidos. Ser más poderosos pues seria una parte en Europa y la otra en el Caribe, de cara a Las Américas.

No podemos desanimarnos, hay que seguir caminado unas veces más lentas y otras mas rápido, pero nunca parar. El futuro puede ser maravillo si nos lo proponemos. Los cubanos tienen que entender que es lo mejor para el pueblo y dejar la retórica y el exceso de patriotismo que solo nos ha traído cosas negativas. El bienestar del pueblo y la democracia están por encima de todo y con España podemos tenerla de una forma más rápida y estable. Somos españoles, siempre lo hemos sido y lo seremos, y para honrar la memoria de nuestros antepasados peninsulares, gallegos, canarios, mallorquines, etc., que todos los cubanos llevamos adentro, incluyendo a los mestizos y negros. En todos nosotros corre la sangre española aunque sea en diferentes por cientos. Yo no tengo las respuestas a todas las cosas, todos los días aprendemos algo de nuestros seguidores, somos una gran familia compuesta de españoles y cubanos españoles de todas las tonalidades.

Por el futuro de Cuba, todos por una Cuba Española. ¡Viva España!

 


Me uno a él con la misma fuerza con la que me uniría a cualquier batalla romántica y apasionada en pos de un objetivo hermoso, igual que se unían entre si los aventureros de inhóspitos territorios inexplorados. Sé que algunas de las batallas, como esta, tienen difícil defensa desde una visión nada nacionalista como la mía, pero no puedo dejar de reconocer que es una batalla linda y hermosa, una lucha por la unificación de dos pueblos hermanos que jamás debieron enfrentarse.

Además, al fin y al cabo, a España y Cuba sólo nos separa un insignificante océano y una diferencia de pocas horas: es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa.

Alfredo Webmaster

Posdata: esto que leeréis a continuación es el texto del correo que me mandó José Ramón, un cariñoso abrazo entre gallegos, como se nos conoce a todos los españoles en Cuba.

Hola Alfredo:

Gracias por interesarte en el Movimiento por la Reincorporación de Cuba a España. Te diré que siento un cariño especial y admiración hacia el pueblo gallego, he visto por Internet en programas de Galicia TV como los gallegos han tenido que emigrar y por todo lo que han pasado. Recuerdo a gallegos vecinos míos en Cuba que eran personas buenísimas y muy trabajadoras. Aunque mi sangre es canaria, andaluza y asturiana, en mi familia había un gallego que llego a Cuba analfabeto a trabajar en la finca de su tío e hizo una fortuna. Castro le quito 16 casas, una gasolinera, un aserrio, una bodega (almacén), una loma, un acueducto, una finca, otra casa frente al mar para vacacional, etc. y a su hija que es medico, ya retirada y vieja, no la dejaron salir de Cuba y vive en la pobreza a pesar de tener unos terrenos en Galicia. Ese hombre ayudaba a todo el mundo, era lo más servicial que había y termino dándose un tiro.

Si estuviste en el Campamento Internacionalista Julio Antonio Mella, entonces conoces mi pueblo, Caimito, pues ese campamento pertenece a el.

Te diré que es muy duro vivir bajo el régimen de los Castros. Imagínate que no te dejen tener acceso libre a Internet, no puedes viajar al exterior a no ser por un permiso especial. Si vives en otra provincia, no te dejan entrar a La Habana y mucho menos residir allí, aunque el amor de tu vida sea de allí y tengas donde vivir. No puedes entrar en los hoteles ni lugares de turismo área dólar, o alguno de esos cayos privados que son solo para la cúpula del gobierno y turistas extranjeros, y por ahí un millón de cosas. Las izquierdas latinoamericanas van siguiendo el mismo ejemplo y eso no es la solución de nada. Todas las dictaduras son malas, pero las de izquierda acaban con las economías de los países. La cubana era muy prospera bajo la dictadura de Batista (no lo defiendo, jamás), el peso cubano llego a estar por encima del dólar y no había deuda externa. Necesitábamos un cambio pero nació una dictadura que nos ha dividido a todos. Cambio hasta la etnia cubana, ya que la mayoría de cubanos que salieron de Cuba eran blancos pues a los negros le rompían el pasaporte y no los dejaban salir porque les daban mal imagen a la revolución. Tenemos para discutir horas, pero los dos queremos lo mismo, bienestar para el pueblo, desarrollo, democracia y a mi me gustaría volver a unirnos a España, donde nos separaron a la fuerza. En primer lugar porque los cubanos queremos mucho a España y son nuestra sangre y raíces y en segundo porque creo que en la unión esta la fuerza y podemos hacer mucho.

Voy a poner un enlace hacia tu Blog y te autorizo a poner uno hacia Cuba Española.

Un abrazo desde Miami, donde no somos una mafia como ha hecho creer el gobierno de Cuba.

José Ramón Morales

 

 

 

¡Maloserá!


El nuevo anuncio de la serie “Vivamos como galegos!” de Gadis es, como todos los anteriores, magnifico, y la constatación de una realidad: los gallegos somos como somos… y sino, ¡Maloserá!

Alfredo Webmaster

Posdata: se pronuncia así, todo seguido, "¡Maloserá!".

 

 

Las mejores tortillas de patatas


Una buena tortilla y una "cunca" de tinto de Barrantes: ¿Existe mejor almuerzo para un día de frío y lluvia?

Volvemos al tema de las tortillas

Ayer almorcé con una tortilla española (de patatas) realizada con buenos huevos de corral, unas buenas patatas gallegas y una, quizá, excesiva cantidad de cebolla (pero buena). El resultado final, no siendo nada del otro mundo, tampoco estuvo mal.

Además, para acompañar la comida pedimos un excelente tinto Barrantes nuevo (del año), cosecha de la casa, con una acidez muy lograda y ese halo aceitoso que deja el vino en la “cunca” cuando se mueve.

El lugar del almuerzo se llama Casa Pintos, en Ribadumia, una honrada casa de comidas, muy familiar, que cuenta con poca variedad de platos, pero todos ellos muy recomendable y con un precio ajustadísimo.

Aprovechando el tema, el de la tortilla y sus variantes, recordé que tenía guardado un artículo escrito por Matoses en una página Web que visito habitualmente. Lo recupero y lo incluyo en mi blog para que todos sepamos más sobre este manjar de la gastronomía española.

Con la inclusión de esta nueva entrada, ya son tres los escritos que hacen referencia a la tortilla de patatas dentro de www.musicayvino.com; el primero de ellos, fue uno que escribí yo mismo el 31 de julio de 2008 (pinchad en el enlace para entrar), donde plasmaba mis experiencias personales con este plato e incluía una receta muy detallada para su elaboración, y, una segunda entrada, el día 23 de octubre de 2009 (pinchad en el enlace para entrar), escrita por el gastrónomo Caius Apicius, un maestro en el comer, en elaborar y opinar.

En el escrito de hoy se citan varios restaurantes en los que se elaboran buenas tortillas. Conozco (y comí) algunas de ellas, y a todas las recuerdo como memorables: El Manjar, La Penela, La Casilla, Mesón O Bo, Las Cinco Puertas, en Galicia, y La Ancha, Las Tortillas de Gabino, La Ardosa, Tres Olivos, Tamara, Sylkar y Sacha, en Madrid.

¿Cuál es la mejor, para mí? Las mejores: la de El Manjar y Las Cinco Puertas, en Galicia, y la de La Ancha y Sylkar, en Madrid.

Un aviso importante: no sé por qué razón, pero el enlace al artículo original en donde está incluida la anotación de hoy, da problemas… Se lo comuniqué a elconfidencial.com, para que le busquen soluciones.

Alfredo Webmaster



Por Matoses para elconfidencial.com, 18/09/09

La tortilla de patatas es uno de los platos más emblemáticos de la cocina española. Es paradójico que el exceso de costumbre en su consumo, evite que dediquemos el tiempo necesario para admirar esta insólita y popular elaboración. Por eso, queridos golosos, la tortilla de patatas es hoy nuestra protagonista.

Ingredientes para una tortilla de cuatro personas: 8 huevos, 2 decilitros de aceite, 200 gramos de patatas y sal. Instrucciones: Las patatas, una vez peladas, se lavan en agua fría y se secan con un pañito. A continuación se cortan en rajitas delgadas y se fríen en aceite o manteca de cerdo. Cuando están fritas se les escurre un poco la grasa, si hubiese demasiada, y se sazonan con sal. En un bol se baten los huevos, se les añade la sal correspondiente y se procede a hacer la tortilla, redonda y plana, procurando que adquiera un ligero color rubio por ambos lados. Al servirla suele acompañarse con alguna ensalada, aparte de lechuga o escarola, sola o con tomate, cebolla, aceitunas y algunos trocitos de atún en escabeche o aceite.”

Nunca la combinación entre huevos, patatas, aceite de oliva, sal y cebollas dio tanto que hablar. La receta anterior, de los maestros Néstor Luján y Juan Perucho, y que aparece en el Libro de la Cocina Española, muestra cómo posiblemente nuestro plato más discutido, debatido y amado, es por el contrario el más sencillo en su elaboración.

Todos los golosos tenemos nuestra tortilla favorita, nuestra predilecta. La tortilla constituye uno de los lujos gastronómicos más democráticos que existen. Por ello, alrededor de la misma se desarrollan los más jugosos debates acerca de dónde encontrar la mejor pieza. La controversia se extiende hasta los más mínimos detalles: ¿Con o sin cebolla?, ¿fina o voluminosa?, ¿poco o muy hecha?, ¿debe exhibir claras transparentes?, ¿fluida o compacta?, ¿debe utilizar las patatas de mayor calidad o los mejores huevos de corral?, ¿son acaso mejores las kennebec de Palencia o las de Betanzos? La polémica se extiende en otros ámbitos de su elaboración: ¿Debe ser individual o cuarteada?, ¿aceite de oliva o girasol?, ¿casera o de fuera?, ¿se debe cocer por un lado o por ambos?, ¿se mezcla la cebolla antes de volcar los huevos en la sartén? o… ¿Cómo debe ser el batido de los mismos: acelerado o al ralentí?

Las conversaciones llegan a la extenuación cuando se habla de la dichosa huevina o si es apropiado acompañarla con pimiento verde, tomate, mayonesa… Por cierto: ¿Conserva la tortilla de patatas su integridad holística cuando va rellena de otros componentes que no sean cebolla? Porque a nuestra protagonista de hoy se la satura con mil y un elementos: sangre, mezclas vegetales, butifarra, judías cocidas, ibéricos diversos, chicharrones, ajos o incluso sesos cocidos…

En lo que todos los golosos estamos de acuerdo es que los valores para enjuiciar una tortilla de patatas residen en la jugosidad, la esponjosidad, la ligereza, la temperatura y punto de los ingredientes. Unos ingredientes que, sin ningún atisbo de duda, deberán estar a la altura de tan dignísimo y representativo manjar.

La elaboración de tortillas de patata llega en determinados casos a la compulsiva obsesión por encontrar la mejor fórmula. Es por ello que decenas de restauradores a lo largo y ancho de la piel de toro hacen lo posible por encontrar ese toque personal que la haga diferente, especial, única, la mejor. Acompáñenme en un recorrido por todas ellas.

Muy posiblemente el trono por la mejor tortilla se disputa en la franja noroeste de la península, siendo probablemente Galicia la comunidad donde más patente queda el esfuerzo por la perfección de la misma. Por detrás, aunque sin llegar al cuerpo de distancia, se encuentran el País Vasco y Navarra, que sacarían cabeza y media a Castilla y León y la capital del reino.

Pero vayamos por partes. Si nos atenemos a la que parece la más verídica historia de su origen, tenemos que viajar hasta Navarra. Fue en aquellos fueros donde aparentemente una granjera -con evidentes limitaciones en su despensa- ofreció para comer al general Zumalacárregui la primera tortilla de patatas de la historia. Josefina Sagarría es la heredera de esa peculiar tradición culinaria hoy en Lesaka. Allí se elabora la que para muchos es la mejor tortilla de España. En su KASINO se consumen unos 5.000 huevos mensuales, utilizados exclusivamente para elaborar las magníficas y asombrosas tortillas que devoran sus clientes.

De igual manera, EL MANJAR en La Coruña, enarbola -bajo el punto de vista de quien esto suscribe- la bandera de la mejor tortilla de Galicia. Su deslumbrante tortilla se sitúa incluso por delante del popular y archiconocido LA PENELA y el famoso LA CASILLA de Betanzos o el MESÓN O`BO de Carmen Castelo en La Coruña. Poniendo tierra de por medio, en Pontevedra encontrarán una tortilla de altura en LAS CINCO PUERTAS. Pero el nivel general allí es alto, muy alto. No en vano, todos los establecimientos gallegos anteriormente citados han sido destinatarios de los más diversos premios por el nivel de sus elaboraciones.

Cataluña, en cambio, no se ha prodigado especialmente con este plato. En tiempos de bolsillos exiguos tenían a bien calmar el hambre con otros humildes productos. De hecho, el propio maestro Plá no conoció la tortilla de patatas hasta llegar a Madrid entrada la veintena. A pesar de esto, no deja de ser curioso cómo una creación mundialmente conocida como es la deconstrucción de la tortilla de patata de Marc Singla tuviera como origen Cala Montjoi. Por mi parte, nunca he entendido el fanatismo que numerosas personas muestran por la que parece ser la mejor tortilla de aquellas tierras: la de CASA PERU, situada en corazón del Valle de Arán. Demasiado seca, tostada e irregular.

Los Redruello se han convertido en los legítimos cancerberos de la tortilla de patatas en Madrid. Desde que comenzaran con el primitivo restaurante del barrio de Salamanca, su tortilla velazqueña les ha acompañado en LA ANCHA (tanto en Príncipe de Vergara como Zorrilla) o LAS TORTILLAS DE GABINO. De la amplia oferta, les recomiendo la poco dietética babosa sumergida en callos a la madrileña. Otros lugares de culto a tener muy en cuenta son: SYLKAR, donde para muchos se hace la mejor tortilla de Madrid, a pesar de su desigual servicio y ambiente. Asimismo les recomiendo LA ARDOSA, donde encontrarán una sabrosa y espectacular tortilla, además de otros productos de calidad. Interesantes son las tortillas de las dos sucursales de LA PENELA. También las de LA TABERNA DE PEDRO, ALCARABEA o TRES OLIVOS. No duden en probar la de TXIRIMIRI o JUANA LA LOCA. Ambas comparten autoría (y la acertada cebolla caramelizada). Aunque si existen dos instituciones capitalinas en lo que a tortilla se refiere, esas son el restaurante TÁMARA (siempre por encargo) o la botillería con más solera, SACHA. A este último se le añade un fanático seguidor, SACHA´S OMELETTE, situado en Alcalá de Henares y que paga legítimos royalties de autoría al propio Hormaechea.

No quisiera dejar de recomendarles otras tortillas absolutamente memorables: melosa y sabrosa es la de TAHITÍ, en Logroño. También la que se elabora en el UROGALLO, situado en pequeño pueblo de Camaleón, a las faldas de los Picos de Europa. Y si en Castilla y León existe verdadera tradición con este plato, es en LA ENCINA y en el MESÓN PATIO MARTÍN donde se tornan verdaderamente irresistibles y gozosas.

Dicho esto, láncense a buscar y salivar con sus curvas y sus populares aromas. Porque la tortilla de patatas, queridos golosos, es una referencia indispensable de la gastronomía española. Una invención gozosa que, en estos convulsos tiempos, reordena de forma virtuosa los valores culinarios.

 

Postales de un otoño gallego


Entre los carballos (Quercus robur- roble), castiñeiros (Castanea sativa – castaño) y bidueiros (Betula celtiberica – abedul) que inundan la finca de Casa do Castelo de Andrade, hay vida, hay naturaleza en ebullición.

A los pies de los árboles húmedos del otoño, los cuerpos fructíferos de los hongos brotan sin aparente orden, dando al campo imágenes de rara belleza y de extraños significados: las setas, con sus variados colores y formas, son el justo premio a la bondad de un entorno privilegiado, un espacio protegido por quien sabe que el mejor hábitat es aquel en el que el hombre no lo invade ni pretende controlarlo.

En Casa Castelo de Andrade hay vida.

Alfredo Webmaster

Posdata: las 10 primeras fotos fueron realizadas hoy por la mañana, con la cámara de mí teléfono móvil; las 5 siguentes fueron realizadas por Víctor Jove.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cachelos de ayer y de hoy


 

Por Caius Apicius para la Agencia Efe, 26/10/2009

Cuando se habla de patatas suelen salir a colación las patatas gallegas, momento en el que, inevitablemente, el 'enterado' de turno dirá: "¡Ah, sí, los cachelos!" ¿Dice mal... o dice bien? ¿Los cachelos son patatas? Pues... sí, pero no. A ver: todo cachelo es una patata, pero no toda patata es un cachelo, ni el cachelo es una variedad de patata, sino una forma de cocinarlas que, además, ha cambiado con los tiempos y con los avances que la tecnología ha aportado a la cocina.

A principios del siglo pasado, Manuel María Puga y Parga, que popularizó en los temas gastronómicos su seudónimo de Picadillo, al hablar de los cachelos decía: "Su preparación es sumamente sencilla. Se dividen las patatas sin pelar en dos pedazos -y si se quiere, enteras-; se salan y se colocan en un recipiente de barro, poniéndoles agua por la mitad. Se tapa el recipiente y se pone al fuego, haciendo hervir su contenido. Cuando las patatas están medio cocidas se les escurre el agua y se meten en el horno hasta que estén tiernas".

El mismo autor varía ligeramente la receta al ocuparse de las sardinas con cachelos: las patatas "se parten al medio, sin mondarlas, y se hacen cocer con agua y sal. Cuando están a media cocción se les escurre el agua, se atafegan con un paño y se coloca el puchero boca abajo al lado del fuego para que acaben de cocerse y secarse con el calor". Atafegar viene equivaliendo a sofocar, ya que el paño que tapona la boca del puchero 'sofoca', ciertamente, las patatas. Como ven, la fórmula tiene ciertas coincidencias con las papas arrugadas canarias... que, aunque muchos peninsulares lo crean así, tampoco son una variedad de papas, sino una manera de prepararlas.

 
Patatas cocidas sin más

Las recetas para cachelos de Picadillo tenían validez con otras cocinas, aquellas de hierro llamadas 'económicas' o 'bilbaínas', y con otros hornos. Hoy, con cocinas de gas o de placa de inducción, lo de colocar el puchero 'al lado del fuego' se ha quedado obsoleto. Ahora, llamamos cachelos, sencillamente, a las patatas cocidas. El DRAE, que recoge la voz solamente en plural, hace venir 'cachelos' de 'cacho', y los define como "trozos de patata cocida que se sirven acompañando carne o pescado".

En realidad, los cachelos son, actualmente, patatas, peladas o no, enteras o partidas, cocidas en agua con sal. Pero no son, para nada, un tipo de patata. La variedad dominante en Galicia, sea en Bergantiños (Coruña), Terra Chá (Lugo) o A Limia (Orense), es la Kennebec, de pulpa blanca y piel por lo general lisa y amarillenta. Esto no quiere decir que todas las patatas sean iguales, que no lo son, porque no sólo influye la variedad, sino factores climáticos, edafológicos y hasta geográficos, como la mayor o menor proximidad al mar.

Antes salieron las sardinas con cachelos, un binomio casi inseparable y, durante muchos años, la única mención literaria a esta singular manera de cocinar las patatas. El antecitado Picadillo y Julio Camba han dedicado páginas magníficas a las sardinas con cachelos, que es la forma de comer sardinas que más gusta a los gallegos: asadas enteras sobre brasas, quizá envueltas en hojas de parra que impidan que la grasa caiga a las brasas, y acompañadas de cachelos que absorban esa grasa y, claro, vino.

En la taberna sí, en la verdulería no

Últimamente se ha puesto de moda el pulpo con cachelos. La verdad es que las patatas cocidas en el agua en la que coció, o cuece, el pulpo quedan muy bien. Cuando se hacen a conciencia, llegan a la mesa teñidas de morado e impregnadas del sabor del molusco: están ricas.

El problema es que en casi todas partes le ponen a uno el pulpo con unas cuantas patatas cocidas... y no es eso. El pulpo á feira se comió siempre tal cual: en plato de madera, cocido en agua sin sal en caldero de cobre, troceado a tijera y aliñado con sal gorda, aceite de oliva y pimentón más o menos picante, al gusto; además, un buen trozo de pan para empujar y mojar y una taza o cunca de vino tinto; se come con palillo y, vaya usted a saber por qué, pinchando dos trozos cada vez. La patata cocida no es, me temo, más que una forma de llenar el plato con menos pulpo; hoy por hoy, el pulpo es un producto caro, y las patatas no.

En fin, atengámonos a los tiempos y a la Real Academia, y aceptemos llamar cachelos a las patatas cocidas, en general. Por cierto: poniendo una hojita de laurel en el agua en la que se cuecen, la cosa gana puntos. Y es cierto que las patatas gallegas, cocidas, son un auténtico manjar... pero lo que no podrá hacer usted es comprar cachelos para cocer, salvo que quien le venda las patatas tenga bastante sorna o, simplemente, aplique la traducción simultánea, ya hemos visto que inexacta. Cachelos encontrará usted en la taberna o la casa de comidas, pero no en la verdulería.

 

Hay tortillas y tortillas


¡Claro que hay tortillas y tortillas!

¿Cómo descubrirlas?: acudiendo a cualquiera de los establecimientos hosteleros españoles, pidiendo una y catando las enormes diferencias que pueden encontrarse entre las miles y miles de tortillas que se venden todos los días, a cualquier hora, en cualquier punto de España.

Como decía en una entrada escrita por mí el 31 de julio del año pasado (ver enlace, pulsando aquí), la receta más conocida es, a la vez, la más clásica de todas: buenos huevos, buenas patatas, buen aceite, buena sal y, si es del gusto del consumidor, buenas cebollas. No hace falta nada más ni nada menos.

Hoy incluyo un artículo del gran Caius Apicius, un maestro de la gastronomía y el buen vivir, un gallego universal lleno de conocimientos y experiencias. Su opinión, por venir de quien viene, es artículo de fe: ¡dominus bobiscus!

Alfredo Webmaster

Caius Apicius (Efe) - 10/09/2009

Vaya por delante que soy un escéptico respecto a las encuestas, y que, como periodista, lamento que gran parte de la información que hoy facilitan los medios esté compuesta por sondeos, porcentajes y estadísticas; pero así son, al parecer, las cosas, y no hay asunto sobre el cual no se nos proporcione una encuesta, con los resultados expresados, naturalmente, en porcentajes.

Leo que Coca-Cola ha elaborado una encuesta, vía Internet, para descubrir cuál es el plato favorito de los españoles. De 1.700 respuestas -usemos nosotros también los porcentajes: poco más del 0,04 por mil de la población española- se desprende que ese plato que los españoles preferimos a cualquier otro es la tortilla de patatas. Más exactamente, el pincho de tortilla.

Puede que así sea; no hay más que ver lo solicitado que está el pincho de tortilla por las mañanas en las barras de toda la geografía española. Pero hay algo que no me suena mucho: un pincho de tortilla no es un plato: es un tentempié, un aperitivo, algo que se toma en el bar de la esquina. Una tortilla de patatas es algo más complejo. Intentaremos explicarnos.

Poco hecha, gorda y con cebolla

Hay, fundamentalmente, dos clases de tortilla de patatas: la que espera por el cliente en las barras de bares y cafeterías, y la que el cliente debe esperar en las mesas de los restaurantes y casas de comidas. Son, necesariamente, diferentes. Dice la encuesta que los españoles prefieren que el pincho sea de una tortilla poco hecha, gorda y con cebolla. Bien; la cebolla ayuda a mantener la jugosidad en una tortilla que va a pasarse más o menos tiempo expuesta en la barra; el grosor depende de cada autor, pero lo de "poco hecha"... No es que defendamos las tesis de Ángel Muro, que la quería amazacotada, sino que una tortilla con el huevo poco cocinado debe consumirse recién hecha, para evitar posibles problemas. No olvidemos, tampoco, que en gran número de establecimientos las tortillas no ven el huevo más que en la ilustración del envase de la yema pasteurizada que forma parte de la tortilla, siguiendo las normas en vigor.

Claro que hay aún muchos sitios en los que la tortilla para pinchos se hace con huevo, digan lo que digan las autoridades sanitarias. Normalmente son sitios en los que la tortilla espera, sí, pero muy poco: continuamente salen tortillas de la cocina, y ésos son los lugares cuyas direcciones se pasan los amantes de lo que el maestro Néstor Luján definió como "el as de oros de la gastronomía española".

Pero vayamos con las otras tortillas, las que no se piden por pinchos, sino por piezas. Las tortillas por las que uno espera pacientemente sentado a la mesa. Ahí sí que es factible que el huevo esté poco cuajado, hasta nada cuajado; la cebolla no le hace ninguna falta, ya que la jugosidad la pone el propio huevo. Y se consume a los pocos minutos de abandonar la sartén.

Campeonatos de tortilla de patatas

Y esto nos lleva a otro capítulo de la encuesta: dónde se hacen las mejores tortillas de patatas. Los encuestados eligen Andalucía, Madrid y Cataluña... que, si no me equivoco, son las tres Comunidades Autónomas más pobladas de España y en las que, consecuentemente, habrán sido más los ciudadanos encuestados: cuestión de probabilidades. Sinceramente: me encanta la tortilla de patatas, y la he comido muy buena prácticamente en toda España, y hablo ahora de los pinchos. Por otro lado, tuve la responsabilidad de colaborar con Rafael García Santos en sus campeonatos de España de tortillas de patatas, y he buscado, y encontrado, por toda España tortillas dignas de acudir al concurso que hasta el año pasado se disputaba en el Kursaal donostiarra. Vamos, que llevo encima bastantes tortillas.

De modo que echo de menos una referencia a las tortillas gallegas. Ojo: aquí no hablo de la tortilla en pincho, sino de la tortilla en pieza. Las tortillas de patatas que se hacen en Betanzos o en La Coruña son extraordinarias... siempre que a uno le guste el huevo muy poco hecho, prácticamente líquido; son, decíamos hace años, patatas fritas en salsa de yema de huevo. Tortillas para consumir recién hechas, y que se tomarían como una ofensa que alguien las acompañase, a la manera madrileña, con un café con leche. Esto de la tortilla con café con leche y lo de los percebes fríos fueron los dos hábitos gastronómicos que más me sorprendieron -y aún me sorprenden, cuarenta años después, y no para bien- cuando llegué como estudiante a la capital del Reino.

En fin, que no está mal que la tortilla de patatas, plato español donde los haya, sea uno de los favoritos de nuestros compatriotas. Pero déjenme que aflore también al final mi escepticismo sobre estas cosas y me pregunte si el resultado hubiera sido el mismo si a quienes votaron por el pincho de tortilla se les hubiese preguntado, a continuación, si lo prefieren a una ración de jamón ibérico. ¿Ustedes... qué creen que hubiera pasado?

 

A Casa dos Martínez, Padrón (A Coruña)


Estando tan cerca como estoy, no sé por qué estuve tan lejos de A Casa dos Martínez. Me avergüenzo, y hago promesa de penitencia.

Situado en el casco histórico de Padrón, en la zona peatonal de este pueblo limítrofe entre las provincias de Pontevedra y La Coruña, su estampa exterior poco o nada se diferencia de lo que podría ser una casa de comidas de las de siempre: elegante sencillez, vistoso colorido, sensación de proximidad. Quizá, si hubiera que ponerle alguna pega a la fachaza, quizá, repito, los maceteros deberían ser de otro material, tal vez madera pintada en verde, como las ventanas y puerta. Insisto: quizá…

El interior es muy agradable, amplio, cómodo, con la suficiente distancia entre mesas como para sentirse tranquilo y relajado en una conversación profesional o más personal: las mesas son amplias, las sillas relativamente cómodas (quizá, otro quizá, demasiado vertical el respaldo), las mantelerías de buena calidad pero algo desgastadas (nada importante), con buena vajilla y cristalería.

La iluminación es relajante, muy bien conseguida, con una perfecta combinación entre la luz artificial y la natural que entra por las ventanas.

La temperatura, perfecta: siendo verano, no se notaba ni el frío típico de los locales excesivamente mal climatizados, ni se percibía el calor del exterior.

La sensación que transmite este entorno, hace que te sientas como en el comedor de una casa particular, como la de un amigo. Además, la extrema amabilidad y cordialidad del propietario del restaurante, Enrique Castillo, ayuda a que la entrada y primeros minutos en el local sean placenteros y cuasi familiares.

Sobre Enrique, varias cosas:

  • es el chef del restaurante; por tanto, es él quien cocina
  • es quien atiende las mesas, explica los platos, sirve las comidas y bebidas… y cobra
  • es el responsable de las reservas por teléfono

Después de haber visitado muchísimos restaurantes en España y en algunos otros países del mundo, sólo recuerdo un sitio en el que pasara algo similar, un local ya desaparecido del que tengo las mejores nostalgias: El Laurel, en Vigo.

Estamos por tanto, ante el súmmun sacerdote de este santuario de comida y disfrute: muy curioso.

Para el almuerzo, reservamos mesa con una anticipación de sólo dos horas, con el tiempo suficiente como para conseguir la mejor de todas: la situada en la entrada al lado de la ventana (ver foto al inicio de la crítica).

Después de las amplias y detalladas explicaciones sobre los platos de la carta, nos decidimos por dos primeros platos (dos medias raciones, por cabeza), dos segundos, dos postres y un vino tinto, recomendación especial de Enrique.

Durante la espera,  mientras nos tomábamos unas cervezas de grifo, Enrique nos puso de aperitivo unas croquetas sabrosísimas, con una bechamel perfectamente equilibrada y compacta, y un profundo sabor a jamón. Una delicia.

De primero platos tomamos el “Timbal de patas de centollo, bogavante y langostinos, ligado con una salsa cóctel” y la “Filloa rellana de rape, centolla, piquillos, gambones y hongos, ‘bisque’ de bogavante”.

El timbal, una excelente mixtura de los sabores marineros aportados por los mariscos y el punto de contraste de una salsa cóctel ligera y suave, es un plato reseñable y perfecto para el inicio de un almuerzo. Nota muy alta.

También es muy recomendable la filloa rellana: sobre una base de salsa americana, una filloa con el relleno de una masa de mariscos, muy bien combinados. Nota alta.

De segundos platos, dos de las recetas más afamadas del restaurante: el “Arroz negro de la costa con tropezones de rape, de chipirones de potera y gambones” y las “Carrilleras de cerdo ‘celta’ guisadas muy melosas, como le gusta al cura de Rois”.  Sin lugar a dudas, lo mejor de la comida.

A mi me tocó (elegí) las carrilleras de cerdo “celta”. Tengo que confesar que hasta hace poco más de cinco años, nunca antes había probado las carrilleras, lo que me resta experiencia en la cata de esta parte tan especial de vaca o cerdo. Aún así, doy mi opinión: excepcionales, deliciosas, sabrosas, completas… y las patatas que las acompañaban, de igual nivel. Nota altísima.

En cuanto al arroz negro, al gusto del cura de Rois, ¿Qué decir? Pues, “chapeau” por el cura y su cocinera, seguramente sobrina o algo similar, por ser los autores de una receta tan elaborada y, a la vez, sencilla, y su magnífica aportación al disfrute impúdico y lujurioso como preparación de un restaurante. Tuve la oportunidad de probar un bocado: una delicia culinaria. Nota altísima.

Los postres: la “Pasión de chocolate y mandarina” y la “Tarta de queso de la aldea de mí cuñado, con jalea de fresas y frambuesas”.

Desgraciadamente, del primero no puedo dar una opinión: no me gusta el chocolate y no lo probé.

¡Ah, pero del segundo sí! La tarta de queso bien, sólo bien;  el acompañamiento muy bien conjuntado con la tarta. Aprobado alto.

Entre los secretos del restaurante, de esos que lo hacen diferente y único, el pan, un pan artesano a base de trigo del país, elaborado por la Panadería O Tangueiro, de Santiago de Compostela.

El vino que Emilio nos recomendó, un Pagos de Galir Crianza, resultó el mejor acompañante para la comida, además, a un precio excelente y tentador.

Servicio del vino: 8

Comida: 9

Entorno: 8.5

Calidad-precio: 7,5

Valoración Media: 8,5

Restaurante A Casa dos Martínez

Localidad: Padron (A Coruña)

Dirección: Plaza Baltar

Código postal: 15900

Teléfono: 981810577

Observaciones: se permite fumar, un inconveniente para los no fumadores; conviene reservar mesa, sobre todo los fines semana.

Alfredo Webmaster

 

Timbal de patas de centollo, bogavante y langostinos, ligado con una salsa cóctel

 

Filloa rellana de rape, centolla, piquillos, gambones y hongos, ‘bisque’ de bogavante

 

Arroz negro de la costa con tropezones de rape, de chipirones de potera y gambones


Carrilleras de cerdo ‘celta’ guisadas muy melosas, como le gusta al cura de Rois

 

Pasión de chocolate y mandarina


Tarta de queso de la aldea de mí cuñado, con jalea de fresas y frambuesas

 

Pan de trigo del país de O Tangueiro

 

Pagos de Galir Crianza

Fanfare Ciocărlia: Santiago de Compostela, 22 de agosto de 2009


 

Cuando tenía 8 años, estudiando 1º de solfeo, el profesor me hizo memorizar la definición académica de música: "La música es el arte del bien combinar los sonidos en el tiempo". Nunca la olvidé.

La belleza de la música trasciende países o culturas, razas o colores. La belleza de las músicas del mundo es el producto de generaciones y generaciones de experiencias compartidas, de costumbres arraigadas, de entornos geográficos, de entonaciones religiosos, de luchas, de recuerdos. La música es el sonido de de vida.

El pasado sábado tuve la inmensa suerte de presenciar un espectáculo único, la actuación de un grupo que es el vivo reflejo de los sonidos de la vida, de la memoria de un pueblo.

En un entorno privilegiado, de incalculable belleza, rodeado de las piedras centenarias de la Plaza de la Quintana, sentado en la escalinata de la Quintana de Vivos, con la Puerta Santa de la Catedral de Santiago de Compostela a mi derecha, el Monasterio de San Pelayo de Antealtares a mi izquierda, la Casa de la Parra a mi espalda y de frente, la Casa de los Canónigos o Casa da Conga, disfruté del concierto que Fanfare Ciocărlia ofreció dentro del ciclo Festival dos Abrazos 2009.

Originarios de Zece Prăjini, pueblo rumano cercano a la vecina Moldavia, la Fanfare Ciocărlia  son el exponente más preclaro de la música racial y autóctona de la étnia zíngara. El nombre del grupo tiene su origen en la unión de las palabras –fanfare- (en francés; en español fanfarria), nombre con el que se designa a las bandas de viento y metal, y de alondra -ciocarlia- (alauda arvensis).

El nombre que tiene el grupo define perfectamente lo que son: el mejor grupo de música alegre y festiva del mundo, una agrupación donde los saxofones, las tubas, los clarinetes y las trompetas conforman la base rítmica y melódica de su sonido irrepetible y frenético.

Su música es el producto de la concatenación de canciones tradicionales gitanas (zíngaras) de la Europa del Este con la fanfarria, el gypsy brass, la rumba, el pop, el funk y, si se lo proponen, con todo lo que se les ponga por delante: sus adaptaciones de piezas clásicas ajenas son legendarias.

Durante el concierto, que duró una hora y media, lo mismo nos deleitaron con canciones tradicionales de su país como con las versiones del famoso “Born to be wild” de Steppenwolf, el “Caravan” de Duke Ellington y su particular aproximación a los ritmos latinoamericanos con una maravillosa versión del “Moliendo café”, canción que se pudo oír en la película “Crimen ferpecto”, de Álex de la Iglesia.

Con ellos es imposible estarse quiero: mis piernas, cintura, cabeza, e incluso el corazón, se movían al ritmo de sus trompetas y saxofones (¡Qué increíblemente soplan el saxo y a que velocidad mueven los dedos en las teclas!). Además, la noche acompañó al éxito del concierto: no hacía ningún frío, y las escaleras de la Quintana  de Vivos donde me senté, estaban cálidas después de un día al sol.

Su música os recordará a las del gran Goran Bregovic o Emir Kusturica, o las podréis oír en películas como "Gato negro, gato blanco", "El tiempo de los gitanos", "Arizona Dream", “Defosaenfosa (Odgrobadogroba)”, “Contra la pared”, la ya citada “Crimen ferpecto” o “Borat: El segundo mejor reportero del glorioso país Kazajistán viaja a América”.

Han dado conciertos en más de 50 países de todos los continentes: en toda Europa, USA, Argentina, Brasil, Chile China, etc. En Japón, a donde acuden con asiduidad, están considerados como el mejor grupo folk del mundo y cualquier de sus conciertos es un evento de trascendencia nacional.

El concierto terminó como se esperaba en una agrupación que nació con la finalidad de actuar en bodas, bautizos y funerales: metiéndose en medio del público y haciéndonos bailar a su frenético ritmo.

Alfredo Webmaster

 

Fanfare Ciocărlia: Santiago de Compostela, 22-08-09

Este video fue retirado por orden de la compañía discográfica. Ver la información en http://www.musicayvino.com/index.php?q=node/1172

Milladoiro: el sonido de un pueblo y de una cultura única

 


Milladoiro: el sonido de un pueblo y de una cultura única, por Belén F. Mouriz

Escuché por primera vez a Milladoiro en mi etapa adolescente, durante las clases de la asignatura de Música de mi primer año de Bachillerato, en el colegio religioso en donde estudiaba, impartidas, precisamente, por una docente religiosa.

El grupo ya había sacado al mercado sus dos primeros discos, tras unos trascendentales momentos de cambio político, socioeconómico y cultural que se habían vivido en España. Aquel día, en lugar de escuchar las composiciones de música clásica, a las que tanto yo como mis compañeras estábamos acostumbradas, le tocaba el turno a una incipiente música folk que empezaba a surgir tímidamente en diversas comunidades españolas, además de alguna que otra obra de los cantautores del momento. Entre canciones de Luís Eduardo Aute, entre las adaptaciones musicales interpretadas por Amancio Prada sobre poemas de Rosalía de Castro, entre los sones de una recuperada música vasca, entre el desafío al olvido y a la negación de una conciencia y  de un Pueblo que otro gran grupo emblemático gallego, Fuxan os Ventos”, expresaba  con su preciosa “Sementeira,” y con otras composiciones musicales memorables,  allí estaban ellos, los “milladoiros”, allí estaba su inconfundible presencia sonora, su fuerza poética musical llena de emociones, de tradición y de modernidad.

No recuerdo qué obras de este mítico grupo gallego escuché en aquella ocasión, ni siquiera a cuál de sus dos primeros trabajos pertenecían, si a su primer disco, “A Galicia de Maeloc”, o a su segundo proyecto, “O berro seco”. Pero aquellas viejas armonías identitarias, aquellas renovadas piezas tradicionales reinterpretadas y modernizadas sobre su esencia legendaria, aquella combinación de vibrantes sonidos melodiosos quedaron grabados para siempre en mi memoria.

Con el transcurrir del tiempo, mis gustos musicales optaron por el pop y el rock, al igual que los de la inmensa mayoría de los adolescentes de entonces. Pero Milladoiro seguía ahí, latente, escondido por algún rincón de mi subconsciente. Cuando años más tarde, tuve la oportunidad de disfrutar de la película “La mitad del cielo”, conducida por uno de los mejores directores del cine español, Manuel Gutiérrez Aragón, y protagonizada por dos grandes actores, Ángela Molina y Fernando Fernán Gómez, allí volvían a estar ellos, los “milladoiros”, perfectamente reconocibles, interpretando su banda sonora, por la que recibieron, además, un Goya, concedido por la Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas de España. Sus inconfundibles melodías llenaban de magia la pantalla y la sala de cine.

Unos diez años más tarde y, de nuevo, ante otra película del mismo director, “El rey del río”, volvía a surgir la inequívoca presencia musical de Milladoiro y su mágico y elegante lirismo.

En cuanto mis posibilidades económicas me lo permitieron (hasta entonces los LPs y cintas musicales que entraron en mi casa fueron escasísimos), sin dudarlo, fui adquiriendo todo álbum de Milladoiro (ya en formato de CDs) que veía a la venta en tiendas o en centros comerciales.

Y ahí están, de nuevo, esta vez para quedarse, permanentemente, en mi vida, llenando, con su gran música y con sus creaciones universales, un pequeño hueco de una estantería de mi casa, compartiendo protagonismo y espacio con otras grandes formaciones, cantantes e intérpretes del panorama musical gallego. Y es que Milladoiro ha abierto la senda por la que, hoy en día, caminan Luar na Lubre y Leilía  (grupos por quienes siento una honda predilección y una verdadera devoción), Berrogüeto, Xosé Manuel Budiño, Mercedes Peón, Carlos Núñez, Susana Seivane, Cristina Pato, Guadi Galego y Uxía Pedreira -que, junto con Abe Rábade, han llevado a término un atractivo proyecto musical, “Nordestinas”-, Uxía Senlle, Na Lúa, A Roda…. y tantos y tantos otros grupos y solistas musicales, estudiosos e investigadores anónimos del folklore gallego que, con sus trabajos, su pasión y esfuerzo, han conseguido poner en valor, recuperar y recrear la identidad musical de una Tierra milenaria, llevándola, por el mundo adelante, con dignidad y orgullo, como así ha hecho Milladoiro a lo largo de sus treinta años de existencia.

Milladoiro ha conseguido que ese tesoro musical de cantos populares y viejas melodías como las muiñeiras, las jotas, los alalás, los pasodobles, las polcas, los “pasacorredoiras”, las marchas procesionales y demás ritmos de nuestros ancestros, cantados e interpretados en nuestras aldeas, a lo largo de las labores estacionales del campo, durante los “seráns”, las fiestas, y las romerías, se escuchen, se aplaudan, se respeten y se alaben en los mejores teatros y auditorios de Norteamérica, Sudamérica, Europa, del mismísimo Japón… Ha logrado que nuestros genuinos instrumentos tradicionales -como la zanfoña, el “pandeiro”, la pandereta, la gaita,…- se conozcan y se dignifiquen, al igual que los sonidos que desprenden, en una armoniosa combinación con las notas que  emiten instrumentos clásicos universales como el violín, el arpa, la guitarra, el bouzouki, la flauta, el clarinete…

Ha conseguido, en definitiva, que gocemos, bailemos y nos emocionemos con todas y cada una de sus piezas musicales, muchas de ellas de honda raigambre popular -que forman parte de nuestro respetable patrimonio musical- y a las que, tan sabiamente, han logrado aplicar matices vanguardistas. A estas olvidadas obras musicales, Milladoiro fue añadiendo otras magníficas composiciones y hermosas melodías creadas por sus integrantes con enorme acierto.

Milladoiro nació de la fusión de “Faíscas do Xiabre” y de “Seaone & Romaní”. Con la formación inicial, constituida por siete integrantes - Antón Seoane, Rodrigo Romaní, Nando Casal, Ramón García, Pepe Ferreirós, Xosé A. Méndez y Laura Quintillán-, dieron sus primeros conciertos en el año 1979. Muy pronto editaron su primer disco y, muy pronto también, empezaron a compartir escenario con los mejores artistas de música folk del mundo.

Aunque a lo largo de estos treinta años, algunos de sus miembros han abandonado el grupo (recuerdo, muy especialmente, la salida de uno de sus fundadores, Rodrigo Romaní, en el año 2000, aproximadamente), nuevos y jóvenes talentos musicales se han unido a la indiscutible maestría de los restantes veteranos del grupo –el extraordinario arpista Roi Casal, el magnífico violinista Harry C. (que toma el relevo de Michel Canada que, a su vez, se lo había cedido Laura Quintillán) y el estupendo guitarrista Manu Conde.

Si no me equivoco, son 19 sus discos publicados, además de ser los creadores de diversas bandas sonoras para la televisión y el cine y de otras composiciones musicales destinadas a proyectos o espectáculos concretos, además de colaboraciones con figuras prestigiosas del panorama musical internacional.

En cada uno de sus trabajos, estos auténticos artesanos de nuestra música han emprendido un viaje hacia el universo creativo de aquellos músicos y compositores tradicionales anónimos, pertenecientes a unas generaciones que se pierden en el tiempo, y que nos han legado una auténtica riqueza musical.

Es la memoria viva y recuperada de aquellos nuestros antepasados, gracias al discurso artístico que Milladoiro ha plasmado en todos y cada uno de sus proyectos, con dedicación y esfuerzo: desde su primer trabajo, “A Galicia de Maeloc”, en el que marcará su estilo, hasta su último proyecto, “A Quinta das Lágrimas”, una verdadera joya musical, rebosante de sonoridad lírica y que, con textos, cantigas y poemas de Pessoa, de Camoes, de Zeca Afonso, de Alfonso X, Airas Nunes, de Cunqueiro, de Manuel Antonio, de José Afonso y las colaboraciones de Laura Amado o de Mafalda Arnauth, recrean la relación secular entre Galicia y Portugal.

Cada uno de sus trabajos equivale a cada una de esas piedras que van conformando un gran Milladoiro, empezado a construir hace treinta años. Sólo me cabe esperar que ese Milladoiro siga aumentando y transmitiéndonos su sensibilidad musical durante, al menos, otros treinta años más, o ¿es mucho pedir…..?



Nota de Alfredo Webmaster: incluí en la Gramola la selección de 22 canciones de Milladoiro que eligió Belén F. Mouriz, la autora de este trabajo. Al continuación de los vídeos tenéis las instrucciones para escuchar la música.


 

Milladoiro – “Alborada de Corcubión

 

Milladoiro – “Maruxa

 

Milladoiro & Laura Amado- “Quen poidera namorala

 

Milladoiro – “O bruxo da montaña

 

Milladoiro y Mestisay – “Estrelliña do luceiro

 

Milladoiro- “Alalá das Mariñas

 

Milladoiro – “O niño do sol

 

Milladoiro – “Carballesas




¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo están incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón se desplegará una lista de grupos, cantantes o estilos de música: Arias de ópera, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y situará la Gramola directamente en cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que os he ido seleccionado.

 

Galicia. Ven, siéntela...

 

 

Galicia: fotos de mi tierra...


Puesta de sol sobre la Torre de Hércules, en La Coruña (Galicia)

 

 

Las torres de la Catedral de Santiago de Compostela (Galicia)

 

Valdoviño, un mar de sensaciones


Fotos de Valdoviño (Belén F. Mouriz)

Valdoviño, por Belén F. Mouriz

El territorio valdoviñés aparece marcado, casi todo, por la fuerte presencia del inmenso océano. Pero esta atmósfera paisajística no sólo es costa, montes litorales, mar indómito y acantilados, salientes y ensenadas, sino que también es una inmensidad sonora y rítmica en el soplar del viento y en el rumor de las aguas; una variedad de olores a tierra, salitre y mar y un mosaico de colores y de luz que cambia a lo largo del día y de las estaciones. Todos estos elementos conforman un auténtico paisaje atlántico.

Un Patrimonio cultural.

El municipio de Valdoviño, situado al norte de Galicia y al noroeste de la provincia de A Coruña, ocupa la franja costera entre Cabo Prior y Punta Candieira, formando parte del denominado Golfo Ártabro. Constituye parte de la actual área de influencia de la comarca de Ferrolterra. En esta costa, con diversidad de matizaciones, unas veces suaves y otras bravas, la geografía adquiere dinamismo gracias a esa compenetración del mar y de la tierra que parece que se buscan y se rechazan. Diversidad de formas y paisajes llenos de expresividad, tanto interiores como costeros, caracterizan el relieve de este municipio, formando una combinación de lo agreste y lo suave. Según Carré Aldao, el nombre de Valdoviño proviene de “Val do Viño”; haciendo referencia a la abundancia de vino que hubo en este territorio antes de la llegada de la plaga de la vid.

Sin embargo, hay quien cuestiona esta etimología y, posiblemente, el nombre proceda del arroyo que baña la antigua capital: Aviño. Nace así el topónimo “val do Aviño” que deriva en Valdoviño. Al igual que en el resto del territorio gallego, la unidad vital de este municipio es la parroquia que, a su vez, se articula en aldea o lugar, formando un mosaico de pequeñas células de población dispersas por su geografía. Son lugares y parroquias cuya toponimia, además, nos determina y explica el paisaje.

Tenemos pues, en Valdoviño, nombres de lugares geográficos que aluden al emplazamiento, a la localización o al relieve: Outeiro, Pena, Montefaro, Veiga, Penido, Campo…; a la presencia del agua en el paisaje: Lago, Regueiro…; a la litología: Barreiro, Pedreira, Lousada, Seixidal…; o a la vegetación: Pereira, Uceira, Teixoeira, Freixo…. Desde un punto de vista histórico, la diseminación de su hábitat, probablemente, haya sido un hecho inicial y muy remoto en el tiempo. La existencia de varios castros, dispersos por todo el territorio y que forman parte de un conjunto conocido como Terra de Trasancos, atestiguan esta hipótesis, evidenciando la importancia de esos primitivos asentamientos. No debemos, pues, subestimar la influencia del legado de la cultura castreña y precelta en el paisaje cultural del municipio, aunque, por desgracia, la mayoría de esos restos arqueológicos, junto con las mámoas que, de una forma lineal, jalonan el camino hacia San Andrés de Teixido, han sido víctimas del pillaje y del abandono.

Considerando que el Cristianismo primitivo se estableció, en el mundo rural, sobre entidades poblacionales ya existentes, hay que reconocer, en el caso que nos ocupa, la relación entre los castros y las instituciones parroquiales. Todos esos restos, junto con escasos hallazgos romanos –los romanos llegaron a estas tierras litorales atraídos por los yacimientos mineros- son los indicios que demuestran la existencia de poblamientos  antiguos. Incluso se señala la posibilidad de que la ciudad romana de Adobrica se ubicase en Valdoviño. Durante la época medieval, el desarrollo de este territorio parece que fue potenciado por la implantación de pesquerías -dirigidas por nobles locales- y por el establecimiento de factorías de salazón y de conservas de pescado.

También el aspecto religioso tuvo un papel importante en esta evolución con el impulso que se le dio a la ruta hacia San Andrés de Teixido -y que hoy en día se trabaja en su recuperación- que conllevaba una infraestructura de atención a los peregrinos y un desarrollo del comercio. "El municipio de Valdoviño está en los antiguos caminos que bordeaban una costa incesantemente batida por las olas, formada por ensenadas alternantes con acantilados, en otro tiempo senderos que conducían hacia el venerado santuario de San Andrés de Teixido, uno de los grandes centros de peregrinación popular en Galicia" (Felipe-Senén López Gómez, "Rías Altas, de Ferrolterra a Estaca de Bares”). Pero en el municipio apenas quedan construcciones de época medieval. El único vestigio constatable de la Edad Media es A Ponte de Porto do Cabo, en la parroquia de Vilarrube, que forma parte de un pequeño y pintoresco núcleo rural constituido no sólo por este puente -construido en cachotería, con dos arcos de medio punto, y que todavía conserva la calzada empedrada-, sino también por la denominada “A Casa da Bastona”, antigua hospedería del siglo XVI, que daba alojamiento a los romeros que se dirigían hacia San Andrés; y por molinos fluviales que se sitúan a la orilla del río Mestas.

El puente era paso obligado en el Camino Real de Ferrol a Cedeira y, además, une el municipio de Valdoviño con su vecino cedeirés. El lugar de Porto do Cabo fue y es un punto decisivo en la ruta que realizan los peregrinos hacia San Andrés. Era el lugar de encuentro de romeros que venían no sólo de las cuatro provincias gallegas, sino que también coincidían con los procedentes de Castilla y de Portugal. Al pie del mismo puente, y hasta no hace muchos años, unas mujeres llamadas “caldupeiras” preparaban un reconstituyente caldo que, en grandes tazas, servían caliente a los peregrinos.

“Indo para Santo Andrés

Aló no Porto do Cabo,

Díxome unha caldupeira:

-¡Romeiriño! ¿Queres caldo?

-Non, señora; que me escaldo…

-¡Romeiriño! ¿Queres viño?

-Si, señora; un papadiño…”

La mayoría de los edificios religiosos de Valdoviño hacen su aparición a partir del siglo XVIII, aunque su construcción esté asociada, posiblemente, a otros más antiguos de los que no han quedado vestigios. Tienen escaso mérito artístico. Pero entre todos ellos, quizá, destaque la iglesia parroquial de Santiago de Lago con una sencilla fachada barroca y con un bello retablo en su interior. Hay que nombrar también pequeñas capillas que mantienen una relación bastante directa con el fervor hacia determinados santos como la ermita de “A Nosa Señora do Porto” o la singular “Capela da Fame”, conocida como “Capela de Liñeiro”, de finales del siglo XVI. Situada en el interior del municipio, era albergue y reposo espiritual de los peregrinos que se dirigían hacia San Andrés de Teixido, bajo la protección de los caballeros de la Orden de Malta. El origen de su peculiar nombre procede de que en sus alrededores, los romeros paraban para descansar y comer. Vale la pena intentar acceder a su interior y contemplar su precioso retablo renacentista, un programa iconográfico, con un carácter popular, hecho de granito policromado, en donde se quiere ver representada “a Fame” entre dos medallones con las efigies de Inés de Castro y de Fernando de Andrade.

Por otro lado, la arquitectura civil del municipio valdoviñés no es abundante, pero la poca que existe nos muestra la presencia de algunas familias de origen noble. Familias como la de Pita da Veiga, Pardo de Andrade o Ponce de León se vinculan con el Pazo da Riva; o los Piñeiro, condes de Naraío y los Maseda se relacionan con el Pazo de Vilarrube. Más adelante, les sucederían los Suevos y los Jove. También la Casa de Mosende -hoy casa de turismo rural- fue propiedad de la familia Pardo Bazán en el siglo XIX. A pesar de que estos pazos fueron restaurados total o parcialmente, todavía guardan algún testimonio de su pasado señorial como los escudos relacionados con las familias que los fundaron, o un reloj de sol y las armas de los Ponce de León que recuerdan el pasado señorial del Pazo da Riva. Algunas de estas casas aparecen rodeadas de fuertes muros cuya misión era protegerlas del bandolerismo decimonónico. Hay que destacar, igualmente, la existencia de una vivienda, de grandes dimensiones, del primer tercio del siglo XX, de estilo indiano, denominada "Casa de Joselito", como manifestación de una emigración a América. Pero el municipio de Valdoviño también es poseedor de un patrimonio efímero, de unas manifestaciones que tienen que ver con las fiestas religiosas: la del Corpus, la “Romería da Virxe do Porto” -cuya imagen se guarda en una capilla del mismo nombre, situada en lo alto de un islote, y al que sólo se puede acceder durante la bajamar-; con actividades agrícolas –como la fiesta de representación de la malla que se realiza con el objetivo de recuperar esta antigua tradición; con espectáculos pintorescos -como el descenso de carrilanas y que, desde el año 1996, está experimentando un proceso de revitalización-; con fiestas gastronómicas -como la de la coquina, en la que se degusta la almeja de la zona-; o la fiesta cabalar -dedicada al caballo y que se celebra en las proximidades de la laguna de A Frouxeira en donde se desarrollan diferentes tipos de pruebas.

Asimismo, destaca su principal acontecimiento deportivo, con carácter internacional: el célebre “Pantín Classic” que tiene lugar, desde hace más de veinte años, en el mes de septiembre en la playa de Pantín. Se trata de pruebas de surf, puntuables para los campeonatos mundiales de este deporte, y que acoge a surfistas de los cinco continentes. Y es que el municipio valdoviñés puede presumir de poseer las mejores playas para subirse en la cresta de la ola.

Valdoviño, la mar de natural.

El título de este reportaje, "Valdoviño, un mar de sensaciones", pretende combinar dos conceptos: por un lado, el mar, como un recurso siempre presente en la historia, que liga a Valdoviño a un emplazamiento físico; y, por otro lado, un territorio que invita a vivir experiencias y sensaciones, siempre en contacto con la naturaleza. Su litoral se caracteriza por una gran belleza paisajística. Felipe-Senén López lo describe así: "...son arenales todavía de silencio donde uno se encuentra con la fuerza del océano y a veces del viento…. El municipio posee unas condiciones ventajosas gracias a un rico patrimonio natural. Cuenta con paisajes costeros de indudable belleza – como los 21 kilómetros de litoral abrupto y recortado- y con una serie de espacios naturales de gran interés biológico que lo sitúan entre las zonas litorales más atrayentes de Galicia. Podemos admirar parajes ecológicamente variados con una amplia gama de formas: enclaves de altos y potentes acantilados –verdaderas esculturas en piedra-, laguna y marisma, playas, cordones y ecosistemas dunares, monte y terrenos de cultivo. La presencia de los elementos hidrográficos es fundamental, pues, a la hora de descubrir y estudiar el paisaje que conforma todo este enclave costero, ya que el agua, que tanto nos seduce, colabora de forma primordial en la tónica de este territorio.

El relieve litoral de esta orilla atlántica se estructura, primeramente, en un tramo de costa baja y arenosa, con aguas tranquilas y que mira a la ría de Cedeira. A continuación, un sector sinuoso y de acantilados, entre Punta Chirlateira y Punta Campelo, se presenta, en algunas zonas, con gran rudeza; mientras que, en otras, surge un relieve suave, formado por pequeñas calas discretas y abrigadas y playas vírgenes de cantos y de arenas blancas y finas como la de Campelo, Meirás, la del Porto, Rego, Prados, Roselle, la de Porto Carrizo, Graxal, la del Baleo, Mourella, la del Cano Grande,…. O bien aparecen impresionantes arenales frente al océano, a mar abierto, como el de A Frouxeira, una de las playas mejor conservadas del litoral gallego y en donde destaca un ecosistema dunar que cierra la laguna del mismo nombre. En la parroquia de Pantín existe, también, una antigua laguna –la Lagoa da Rega o marisma de Pantín-, además de un cordón dunar y la playa. Es otra zona natural de gran valor ecológico y también paisajístico. Cuentan las leyendas populares que en la ensenada de Pantín está sepultada la ciudad romana de "Lucerna". Se trata de una de las pocas marismas de carácter dulceacuícola a nivel litoral de Galicia y quizá del mejor ejemplo de laguna altamente colonizada por la vegetación palustre en toda esta costa atlántica, y que se constituye en el más grande carrizal de nuestra comunidad. El desarrollo alcanzado por el carrizo hace difícil penetrar en el interior. La cantidad de canales que la recorren y la perturbación que podría ocasionar en su flora y, sobre todo, en su fauna, hacen aconsejable no introducirse en ella. De esta forma, se ha conseguido que su estado de conservación sea relativamente bueno. La marisma de Pantín se encuentra en un proceso de colmatación más avanzado que la laguna de A Frouxeira, careciendo de aguas abiertas.

La playa de Pantín, por las características de su  fuerte oleaje, se considera como una de las más adecuadas para la práctica del surf, formando parte del circuito de los campeonatos europeos y mundiales de este deporte. También la parroquia de Vilarrube nos ofrece otro atractivo elemento geográfico y natural: la playa de Vilarrube o de Loira, uno de los más hermosos conjuntos paisajísticos de la Galicia atlántica, y uno de los más pintorescos arenales de las Rías Altas, situado al fondo de la de Cedeira. Se trata de uno de esos bellos rincones marítimos que una nunca se cansa de contemplar y admirar desde la carretera. Sus arenas son finas y blancas y  sus aguas claras y tranquilas. De forma cóncava hacia el océano, está formada por dos brazos opuestos que dibujan una doble flecha arenosa, reflejo de la interacción de las corrientes marinas y del desagüe lateral de los cursos fluviales. La flecha de arena que la caracteriza aparece estable gracias a que los temporales, después de perder su fuerza a la entrada de la ría, llegan débiles a esta ensenada, permitiendo el desarrollo de un conjunto dunar bastante estable con un paisaje vegetal típico. Su alto valor ecológico y biológico no debe pasar desapercibido: abundan los lirios marinos, los juncos…, las coquinas, los berberechos y las almejas que se cosechan gracias a las mareas.

Pero Valdoviño no es sólo costa. Alternancia de valles estrechos, lomas suaves, matorrales, prados y terrenos de cultivo, en aparente promiscuidad, se extienden a lo largo y ancho del interior de este territorio. Es destacable el hecho de que en estas tierras, en el año 1767, se realizaron, por primera vez en Europa, plantaciones de patatas que fueron importadas de América y que pasaron a sustituir a las castañas en la dieta alimenticia. El municipio carece de ríos importantes; aunque entre ellos, destaca el Forcadas que, junto con su afluente el Donelle, abastece el embalse de As Forcadas, un espacio natural privilegiado, que suministra agua potable a los municipios de la comarca de Ferrolterra. La expropiación para la construcción del embalse, que empezó en 1961 y duró cinco años, afectó a pocas viviendas, pero sí a bastantes terrenos. Entre esas viviendas anegadas está una construcción que sirvió como refugio de escapados de la Guerra Civil y también como parada obligatoria para los gaiteiros que se dirigían a San Andrés de Teixido.

El embalse de esta cuenca hidrográfica es uno de los espacios naturales a proteger con el fin de limitar actividades que deterioren la calidad de sus aguas. Además, ejerce sobre la zona un impacto visual bastante positivo (no hay que olvidar que las aguas claras se perciben siempre de manera positiva). Se trata de un embalse con una calidad hídrica aceptable y en el que no existen restricciones  en su uso como zona de pesca de truchas y de caza, de baño y natación y de práctica de deportes náuticos como la vela o el piragüismo.

La playa y la laguna de A Frouxeira

Cualquiera que se acerque a este municipio, no debería dejar de visitar uno de sus más preciados tesoros naturales: el arenal de A Frouxeira, un frente costero de aproximadamente casi 3 kilómetros de longitud. "A praia de Valdoviño é marabillosa: catro quilómetros de area branca e fina e un mar bravío de olas espumexantes que rompen contra os cantís e van cubrindo a pena percebelleira a medida que sube a marea. As augas do mar de Valdoviño son límpidas, transparentes, xélidas e medicinais: cicatrizan as feridas e fracturas, curan as varices, as queimaduras e as doenzas da pel. O que non convén é votarse a nadar mar a dentro, a non ser que un pretenda entrar no Alen por unha das máis fermosas portas da Natureza.

No acantilado de Valdoviño rodou Polanski as escenas finais de "A morte e a doncela". Ali, fronte as fondas augas do mar, o torturador díxolle a verdade á súa víctima. Comprèndese: debeu de pensar que valía a pena confesar e seguir disfrutando de tanta beleza." (Marina Mayoral: “Por Terras de Valdoviño”, artículo publicado en la sección “A Ruta do Autor” en La Voz de Galicia del 29 de noviembre de 1998).  Hay que tomarse un tiempo para recorrer este paraje de aspecto aplanado por los efectos del mar y con un extenso campo dunar de montículos aislados que le dan un aspecto ruiniforme. Son formaciones de dunas remontantes, colgadas, parabólicas, lingüiformes a causa de los fuertes vientos; o bien dunas antiguas y con formas suaves y redondeadas cubiertas por un manto vegetal. Estas dunas, formadas en el Cuaternario, son el origen, en buena parte, de la lagoa de A Frouxeira, constituyendo el cierre de un espacio amplio al mar.

La laguna, junto con los terrenos que la rodean, fue propiedad de la Corona. En el siglo XIX, pasaron a manos de Xosé Pardo Bazán, padre de la escritora Emilia Pardo Bazán. La familia terminó enajenándola a favor de la Cruz Roja, de la iglesia y de otros particulares. Esta cubeta plana mide 1.600 m. de longitud por 500 m. de ancho, aproximadamente, con una profundidad media de 1,5 metros. Estas medidas pueden sufrir variaciones provocadas por los aportes hídricos marinos y fluviales. Este enclave húmedo y ecológico -uno de los ecosistemas más importantes del litoral gallego- se puede considerar como el centro geográfico del espacio natural de la playa de A Frouxeira. A su alrededor crece una extensa banda continua de carrizal y de juncos, además de un bosque de ribera compuesto por alisos y sauces. Pero en los años 70 del siglo XX, la laguna sufrió la agresión más importante cuando se llevó a cabo la apertura de un canal artificial por su parte central, producida por las explotaciones masivas e ilegales de arena en la zona, poniendo en peligro su conservación, alterando su salinidad y afectando al desarrollo de la flora y de la fauna. Este canal provocaba la evacuación abrupta del agua, causando, además, grandes desplazamientos de arena hacia el interior de la laguna.

Si este proceso hubiese continuado, en un plazo breve de tiempo, se habría producido su colmatación. En la década de los 80, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Valdoviño y la Sociedade Galega de Historia Natural, se realizó la reapertura del canal natural de la laguna hacia el mar, que se sitúa en la parte derecha, con salida próxima a la denominada “pena Percebelleira”. Esta roca impide la entrada violenta de las aguas marítimas. Como medida complementaria se reconstruyó la barrera de dunas litorales para devolverle a la laguna sus defensas naturales. Gracias a estas actuaciones, la laguna ha podido ir recuperando su aspecto, lo que conlleva unas óptimas condiciones para el asentamiento de aves, tanto en variedad de especies como en cantidad. También el levantamiento de una barrera de arena, para impedir la entrada del petróleo procedente del naufragio del Prestige, supuso una medida radical con el fin de proteger este ecosistema. Pero tampoco debemos olvidar que la fuerte presencia humana de miles de visitantes, que recibe al año este arenal, dificulta que muchas aves críen en óptimas condiciones. Y es que la laguna y el arenal de A Frouxeira son uno de los pocos refugios naturales que les quedan a muchas especies de fauna autóctona y alóctona para la cría y alimentación.

Además, se trata de una zona de paso y de descanso para algunas aves durante sus rutas de emigración. Según el censo de la Sociedade Galega de Historia Natural, alrededor de unas 15.000 aves habitan este lugar. Se han visto, garzas reales, patos, ánades, cercetas, zampullinos, correlimos, cormoranes, diversos tipos de gaviotas e incluso mamíferos como la nutria que ha encontrado en la laguna un hábitat adecuado para vivir. Se trata, pues, de un espacio natural de elevado valor ecológico y paisajístico sobre el que es necesaria la potenciación de programas para su conservación integral y que ya cuenta con figuras de protección como zona RAMSAR o ZEPA que han impedido que el litoral gallego perdiese una de sus zonas húmedas más importantes por su producción de biomasa y por su función fundamental de dar cobijo a las aves migratorias.

Un paseo recorre una de las orillas de esta laguna e invita a todo aquel que se acerque a disfrutar del sosiego que nos ofrece este bello entorno. Pero la conservación no sólo es imprescindible en los alrededores de la laguna, sino también a lo largo de toda la playa, en las dunas, y en el Cabo de A Frouxeira. Aquí, en la punta de A Frouxeira, y sobre unos túneles militares, se ha ubicado el faro que lleva su nombre, construido en 1992, de diseño vanguardista y muy distinto a los faros tradicionales. Cualquiera que se acerque a esta torre, le resultará curiosa la presencia de esas baterías militares. A pesar de que la información existente sobre estos túneles es escasa, se sabe que se construyeron durante los años 40 del siglo XX, ante la posible invasión y desembarco de ejércitos enemigos en la playa de A Frouxeira, como reforzamiento de las defensas costeras. Al no existir radares y, ante la posibilidad de una operación militar nocturna en esta zona, el ejército de tierra construyó estos túneles, junto con casamatas y puestos de observación, encima de los acantilados, para albergar proyectores que iluminasen el mar de noche, en caso de ataque.

Un territorio que hay que preservar.

Valdoviño presenta un medio natural de gran importancia que es necesario conservar mediante una adecuada gestión que permitiría que el municipio asegure un recurso de enorme importancia y que espacios vulnerables queden a salvo de actuaciones que degradan su medio físico y biológico. Hay que reconocer que, en términos generales, este territorio mantiene, en un estado aceptable, importantes espacios de gran valor ecológico. Pero tampoco debemos olvidar que todo este entorno paisajístico y natural se caracteriza por tratarse de un frágil sistema que, ante la realización de cualquier obra de infraestructura, puede degradarse e incluso llegar a desaparecer. Y es que hay zonas que deben ser objeto de máxima protección como son las playas y sus alrededores, la ensenada de Vilarrube, los acantilados, el embalse de As Forcadas, la laguna de A Frouxeira y la marisma de Pantín, rincones que es posible preservar mediante una correcta planificación.

La protección de estos ecosistemas se debe realizar con el objetivo de asegurar y conservar estos enclaves que pueden estar amenazados por procesos de urbanización y por la mala utilización de sus recursos, lo que conllevaría la pérdida, con carácter irreversible, de estas áreas de incalculable valor. Respetar el medio natural, prevenir y planificar adecuadamente son las líneas primordiales a seguir en el proceso de ordenación y de gestión de los espacios naturales de Valdoviño, especialmente en las áreas de mayor fragilidad. La agreste belleza de estos parajes constituye un poderoso reclamo paisajístico para la explotación turística, pero debe hacerse con prudencia para no perjudicar los recursos naturales de un municipio que ha de permanecer limpio para disfrute de las generaciones actuales y futuras.

A Frouxeia, arenal y playa

A Frouxeira, cabo

A Frouxeira, cabo

A Frouxeira, ecosistema dunar

A Frouxeira, laguna

A Frouxeira, playa

A Frouxeira, playa y laguna

As Forcadas, embalse

As Forcadas, embalse

Capilla O Porto, con el faro al fondo

Meirás

Atardecer en Meirás

Playa de Baleo

Playa de Pantín

Playa de Pantín

Playa de Vilarrube

Playa de Vilarrube

 

Que ironía: un gallego tumba a otro gallego...


Cuando visité Cuba por primera vez, a principio de los años 80, me impactó. A mis juveniles ojos era mejor de lo que la había imaginado: disfrutaban de un buen nivel de vida para lo que era habitual en su zona geográfica (no lo olvidemos, era la época en la que recibían enormes subvenciones de Rusia), la seguridad en las calles era casi absoluta (algo típico en todas las dictaduras: en España, en la época de Franco, también pasaba), no existía la prostitución como negocio establecido, no se conocían las drogas (al menos a nivel popular), los únicos automóviles que circulaban eran los Lada rusos y los viejos “haigas” (1) yanquis que se mantenían vivos gracias al ingenio cubano, con hoteles de la época de Batista y poco más, no había cortes eléctricos, sólo viajaban a la isla unos 30.000 turistas al año y todo era más sencillo, incluso se podía consumir algunos productos usando como moneda de pago el peso cubano (helados, cines, teatros, pequeñas compras, alquiler de autos privados, etc.). Además, cuando un cubano te decía algo era creíble, no tenía razones para la mentira o engaño, eran fiables.

Cuando fui por primera vez a Cuba, iba predispuesto a aceptar como ejemplar el proceso revolucionario iniciado por Fidel Castro en Sierra Maestra. Al volver a España de aquel viaje iniciativo venía henchido de amor a la causa y cargado de cubanidad.

Si, es cierto: era joven y manipulable.

Con el paso de los años, cada vez que volvía de nuevo a Cuba notaba su evolución (involución) y como todo lo que conocía de antes se iba transformando: al caer el Muro de Berlín empezó el “período especial” (menos transferencias de dinero desde Rusia, menos exportaciones a Rusia y sus países satélites, menos alimentos y bienes necesarios), empezaron a producirse los primeros pequeños robos, al principio sin violencia física, el peso cubano desapareció como moneda de compra para los extranjeros, los amigos pasaron a ser menos amigos y pasaron a serlo por interés, aparecieron los sistemáticos cortes eléctricos y la limitaciones de las gasolinas, cada día olía peor el aire producto de la mala combustión de las gasolinas que tenía que comprar o depurar en viejas y destartaladas refinerías, los precios de los productos básicos y no tan básicos se disparó, los Ladas daban paso a autos de importación, empecé a ver trapicheos de drogas duras (cocaína), se hicieron visibles los primeros gays y empezaron surgir como hongos las jineteras (2).

En cada nuevo viaje se producía una nueva desilusión, un nuevo desengaño, una mayor y más profunda pérdida de confianza en la Revolución. Cada día que pasaba era más visible la inviabilidad de la Revolución iniciada en el 59. Y los cubanos, pese a sus grandilocuentes mensajes y arengas, lo sabían: había desánimo, agotamiento, desilusión, desamparo, tristeza vital.

Siempre imaginé que la caída del régimen se produciría el día que Fidel Castro desapareciera de la escena política. La falta de un líder de reemplazo, un líder carismático y fiable, supuse que llevaría la revolución a su muerte.

Me equivoqué: el régimen se está desplomando desde que se vende moda gallega.

Ni en mis sueños más retorcidos podía imaginar que la caída del “Muro de Berlín” cubano se iniciaría con la venta de vestidos Zara con el sello Made in Galicia: un gallego (Amancio Ortega) tumbando a otro gallego (Fidel Castro).

Que ironía…

Alfredo Webmaster

 

 


 

Cuba 2030, por Jose A. Pérez "Malpensado" para publico.com, 16/04/09

Echando la vista atrás, uno se da cuenta de que la transición cubana fue pasmosamente rápida. Si hubiera que buscar una fecha clave, sería probablemente enero de 2009, cuando Zara abrió su primera tienda en La Habana. Poco después, Obama eliminaba las restricciones a los viajes y a las transacciones.

McDonald’s y Burger King se repartieron la distribución de la isla a partes iguales. Coca-Cola y Pepsi llevaron a cabo sendas campañas de marketing, a cual más agresiva, regalando refrescos a todos los cubanos durante más de un año. Vodafone puso sus móviles a precio de costo, y ATT contraatacó repartiendo aparatos a cambio de permanencia. La enésima peli de James Bond se abrió con una secuencia en el recién inaugurado Guggenheim La Habana, y el Malecón se convirtió en el decorado predilecto por los guionistas de comedias románticas hollywoodienses.

El rostro clonado del Che, desprovisto al fin de ataduras ideológicas, adornó la temporada 2020 de Louis Vuitton, y Disneyland Sierra Maestra se lanzó como el parque de atracciones más grande del planeta. La ley antitabaco prohibió fumar habanos en bares, pero los puros cuadriplicaron su precio. La gala de apertura de los Juegos Olímpicos de Santiago, producida por Emilio Estefan, dejó boquiabierto al mundo entero, por no hablar de Castro, el musical, y sus siete oscars. Cuba, de la noche a la mañana, cambió socialismo por prisa, orgullo por comida, utopía por servicios.

Se vertieron ríos de tinta sobre el milagro económico cubano, del subdesarrollo al G-8. Y ahora, echando la vista atrás, todo el mundo se pregunta: ¿dónde estabas tú el día en que Zara abrió su primera tienda en Cuba?

 

 


 

El Gobierno cubano se viste de Zara - Agencia EFE, 14/01/09

El Gobierno cubano ha optado por recurrir a ropa de la conocida marca española Zara para impulsar un negocio textil con el que espera hacer caja y poner productos comercialmente competitivos a precios moderados, en plena campaña para elevar la calidad de los servicios en la isla.

En Cuba existen franquicias de marcas como Benetton o Mango, pero hasta ahora el Consejo de Estado, el órgano de gobierno del país y del que Raúl Castro es presidente, no había incluido un negocio de este tipo en el entramado comercial que maneja directamente por su carácter "estratégico".

Esta semana se zambulló en el mundo de la costura comercial internacional con la apertura de una tienda con estanterías, percheros y anaqueles repletos de pantalones, gafas, corbatas, chaquetas y hasta ropa infantil de la marca Zara.

Un éxito total

No es franquicia de la empresa Inditex y ni tan siquiera le compra los productos a ese grupo empresarial dueño de Zara, sino a intermediarios, según han indicado fuentes del establecimiento.

A pesar de estar situado en el Pabellón de Exposiciones de La Habana, un punto no muy cercano a otros centros de compras y con el solo atractivo de estar situado junto a un conocido restaurante capitalino, “Moda y Punto”, como se denomina el comercio, ha comenzado por todo lo alto.

"La previsión era de 5.000 dólares diarios, pero el primer día fue mucho más de lo previsto. Nos sorprendió", indicó a Efe Mariela Estévez, comercial del establecimiento.

La explicación para este resultado sin difusión comercial, más allá de invitaciones repartidas por La Habana, y ni tan siquiera el reclamo de vidrieras, inexistentes en el establecimiento, hay que buscarlo en la comunicación boca a boca y en la escasez de comercios de este tipo, indican algunos de los compradores.

Devolución de artículos, toda una novedad

"Compré un pantalón. Está muy bien de precio y muy bien de calidad", señala Yani, una joven que suele comprar en un centro comercial frecuentado por turistas y que resulta "más caro" que la tienda recién abierta.

"La gente, cuando busca algo específicamente, si lo quiere, va a buscarlo a donde esté", asegura Estévez, al señalar que la idea del comercio "es salir a competir con otras tiendas, pero con precios más bajos", e incrementar paulatinamente el abanico de marcas reconocidas internacionalmente en sus estanterías.

Aunque no tiene servicio de sastrería y aún no es posible encontrar zapatos, el comercio ofrece servicios similares a los de establecimientos de ropa en otras partes del mundo, como la de aceptar la devolución de los artículos sin preguntar, algo casi imposible en la isla.

Una lucha de Raúl Castro

La calidad de los servicios ofrecidos en el sistema de tiendas del Estado ha sido una de las peleas del Gobierno de Raúl Castro desde que asumió la presidencia provisional del país en julio de 2006.

En los últimos meses, la calidad de productos que se dan a la población ha sido objeto de críticas que van desde el sabor del pan a la resistencia de los zapatos o la pobre atención a los usuarios en los establecimientos a la hora de reclamar por algún defecto en un artículo. Incluso los diarios oficiales Granma y Juventud Rebelde tienen secciones habituales para recoger las quejas de la población.

En el caso del último periódico, en 2008 recibió 6.023 cartas relacionadas con problemas en asuntos oficiales, administrativos, judiciales y también relacionados con el comercio.

Presidente desde febrero pasado, el general Castro impulsa una reforma laboral que debe entrar en vigor este mes y que vinculará los salarios de los trabajadores a la calidad y eficiencia de los productos y servicios que dispensen.

Cuba quiere más

La lucha del presidente cubano por la mejora de la excelencia no se restringe a esta esfera. En la última sesión del Parlamento cubano, en diciembre pasado, reclamó "mayor eficiencia, ahorro y calidad en los servicios de turismo y salud".

A Pedro, otro de los ya clientes de la tienda de ropa del Consejo de Estado, le parece bien la calidad, pero hoy se mostraba un poco contrariado por la cantidad de la oferta. "No sé, yo me esperaba algo más grande, ¿no?", dijo.

 



Notas:

(1) Haiga era el nombre con el que en la España de las décadas de los años 1940 y 1950 especialmente, se conocía a los automóviles grandes y por ende caros. Según la cultura popular, el nombre provenía de que muchos nuevos ricos, cuando se dirigían a comprar un nuevo coche con el que poder demostrar su estatus social, pedían “el más grande y caro que haiga” (el haiga se refiere pues al tiempo verbal haya en una incorrecta pronunciación). Normalmente se trataba de coches americanos de importación (Cadillac, Buick...), aunque a partir de 1960 España contó con su propio haiga: el Dodge Dart, fabricado por Barreiros bajo licencia de Chrysler.

Fueron especialmente famosos los haigas de los toreros, que por la necesidad de desplazarse con toda la cuadrilla, y a falta de monovolumenes como en la actualidad, habían de recurrir a grandes coches, muchos de ellos Mercedes con carrocería familiar. Hoy en día los haigas parecen haber sido sustituidos por los enormes 4 x 4, una vez más buscando la confirmación del estatus alcanzado.

(2) Jinetera: se llama así en Cuba a las mujeres que buscan extranjeros que las saquen de las dificultades que viven en su país, ofreciendo sexo a cambio de dinero. Hay jineteras profesionales, como única actividad, y jineteras eventuales, como fórmula para obtener fulas (dólares) para acceder a compras de ropas o artículos de importación.

El turismo sexual ha sido hábilmente promovido por el mismo gobierno cubano como método para acceder a dólares y a la venta de producto a precios muy superiores a los habituales en otros países.  Obviamente, esa promoción siempre de forma indirecta o publicidad con mensajes subliminales que daban a entender que era una actividad consentida. Para ello, se han servido de diferentes páginas Web turísticas, asociaciones en el exterior que brindan todo tipo de información y donde se han visto involucradas algunas personalidades del estado.

Habitualmente, las jineteras tenían una capacitación profesional o académica muy superior a la de sus clientes, normalmente extranjeros de bajos recursos o de escasa cultura.

Casa Salvador, Barcala - A Baña (A Coruña)


A un tiro de piedra de Negreira o, como suele decirse en Galicia, a “unha carreiriña de can”, está el restaurante Casa Salvador, en un lateral de la carretera que une la población antes citada y Muxia. No tiene pérdida: un letrero indica de forma clara dónde está el mejor restaurante de bacalao de Galicia, al lado de la iglesia románica de San Juan Evangelista.

La fama de su cocina se remonta a los primero años del siglo pasado, en concreto al año 1920, cuando se inauguró este local como continuación de la cadena de restaurante que la familia del primer Salvador tenía en La Habana.

Como era típico en la Galicia de aquellas épocas, y aún ahora en algún local que se conserva como si no pasara la modernidad por ellos, más que un restaurante era una tienda de ultramarinos, comedor popular y taberna de venta de vinos del ribeiro a granel.

El bacalao que trabaja Casa Salvador no es un bacalao cualquiera: importado desde Islandia directamente por la familia Salvador, en piezas de hasta 13/18 kilos y siempre de la variedad “gadus morhua(ver información adicional al final de la reseña), la de mejor calidad del mundo. Es, obviamente, la variedad más cara y escasa, en piezas de tal tamaño y calidad como ya sólo se ven en locales de esta especialización.

Estamos, por tanto, ante uno de los mejores escaparates de la cocina del bacalao, tanto de España como, para su dolor, de Portugal.

El resto de los productos que se sirven en Casa Salvador son de producción propia y de la misma calidad: las verduras son las huertas de la familia y las carnes son de animales criados también por la familia Salvador. Además de eso, la elaboración de las recetas se hace de forma totalmente tradicional: en horno de leña de roble, bajo la supervisión constante de Mercedes, la representante de la tercera generación de cocineras que pasaron por los fogones de esta casa, todas ellas de la familia del fundador.

El secreto del bacalao de Casa Salvador está en la sabia mezcla de la calidad del bacalao, el excelente desalado de la carne del pescado (entre dos y tres días sumergido en aguas del manantial de la finca, agua que se renueva tres veces al día), la elaboración en horno a 200 grados constantes durante una hora y media, la excelsa calidad de la zaragallada o ajada, la utilización de patata gallega de la variedad kenebec y la abundancia de las raciones.

El día del almuerzo los tres comensales tomamos:

- Empanada de bacalao. Una de las mejores empanadas de bacalao que he tomado en mi vida, elaborada con la típica masa de trigo gallego. Al paladar resultó jugosa, esponjosa y suave, con buenos trozos de bacalao que se dejaban sentir en la boca, a cada mordisco, sabrosos y potentes. Un magnífico primer plato, abundante.

- Bacalao al horno. Preparado con la fórmula tradicional de Casa Salvador y encargado con tiempo para que estuviera en su punta a la hora de servir (fundamental reservarlo antes de las 12:00 AM). Magníficos, espléndidos y suculentos lomos de bacalao, de unos 7 a 9 centímetros de altura, que rompía en lascas brillantes y que era una auténtica gozada. La zarangallada excepcional, las patatas en su punto, las raciones abundantísimas.

- Tarta de queso. Un excelente exponente del postre casero, realizado con huevos de corral y mezcla de queso tipo “Filadelfia” y Arzúa. Jugosa y esponjosa. Muy buena.

- Rectoral de Amandi. Un vino con el 100% de uva Mencía de la bodega Rectoral de Amandi SAU, acogida a la D.O. Riberia Sacra. Vino de intenso color rojo cereza. Vivaz y fresco con toques de fruta aun sin madurar, producto de su elaboración sin crianza. Excepcional relación calidad/precio, magnífico acompañante de los platos de este almuerzo.

¿El precio final? Sólo 74,50 euros, precio ajustadísimo para una comida de tres amigos.

Categoría: Restaurante de cocina tradicional

Bodega: 150 referencias.

Precio medio: De 20 a 25 euros por persona

Dirección: Barcala, A Baña (A Coruña)

Teléfono: 981- 885 312

Otros platos recomendables: bacalao a la gallega, riñones al jerez, tarta de castañas o espuma de licor café.

Sugerencias: los sábados y domingos reservar mesa; en caso de querer tomar bacalao al horno, llamar por teléfono antes de las 12:00 AM y concretar el número de raciones teléfono.

Alfredo Webmaster

 

Observaciones sobre el bacalao:

Desgraciadamente, la sobreexplotación de los caladeros tradicionales del bacalao y el engaño en la venta de este pescado, ha llevado a que no sea habitual encontrar un producto de calidad en los centros tradicionales de alimentación.

El bacalao de calidad “gadus morhua” procedente de los caladeros de Islandia, Islas Feroe (Føroyar en feroés, Færøerne en danés, lo que significa "Islas de corderos") o Terranova, es cada vez más escaso y son pocos los establecimientos que pueden ofrecerlo con garantías.

Por ejemplo, la cadena de supermercados Mercadona venden bacalao que traen del Pacífico, tratándose de un pescado más barato pero también de muchísimo peor sabor y calidad. También, a veces, nos venden como bacalao otros pescados similares como la maruca (“molva molva”) o el bacalao de Alaska (“gadus macrocephallus”)

Un buen punto de compra del bacalao lo tienen los santiagueses en el Mercado de Abastos, en el puesto de venta de José Bermúdez o en la tienda Morua Bacallao del Centro Comercial Área Central, también en Santiago de Compostela.

 

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