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IMPORTANTE: desde hoy está desconectado el envío de comentarios...


Por culpa de una entrada masiva de mensajes de tipo “spam”, más de 10.000 en las últimas horas, para proteger la página web me he visto obligado a desconectar la opción de dejar comentarios en las entradas de mi blog.

Espero tener solucionado el problema en muy poco tiempo.

Perdón.

Alfredo Webmaster

Impactante descubrimiento: primeras fotos de Alfredo, recién recuperadas del baúl de los recuerdos...


Después de un arduo esfuerzo de documentación, de trabajo de campo y de análisis detallado de miles y miles de imágenes, puedo asegurar con una fiabilidad del ciento por ciento, que ¡por fin! he recuperado mis primeras fotos.

Como son las primeras, y estoy muy orgulloso de cómo salí en ellas, las expongo en público por primera vez en mi página web, para que sepáis cómo era yo en eso primeros instantes del comienzo del "todo" que soy ahora.

Espero, con esperanza, que todos vosotros lleguéis algún día a encontrar esos primeros testimonios gráficos que tanta ilusión nos hacen... al menos a mi me la hizo: lloré de alegría viendo lo tierno y hermoso que era en aquellos instantes, todo lleno de vida, ce viveza, en continuo movimiento, luchan por llegar a la meta y triunfar.

Alfredo Webmaster

 

Alfredo en primer plano: ya se le adivinaba el futuro…

 

Alfredo, refulgente como un Jabato, valiente con un Capitan Trueno, luchando con los otros ‘Alfreditos’…

 

Aquí yo, ya en solitario, llegando a la meta final: ¡¡Victoria!!

 

Tortilla de patatas


Entre los refranes populares españoles existe uno que dice: "Las mejores tortillas las hacen las mujeres: saben batir mejor los huevos". No sé qué habrá de cierto en que ellas son mejores haciendo las tortillas pero en lo de batir los "huevos" ni lo voy a discutir: es una cruda realidad. Y punto.

La receta de la tortilla de patatas es tan española, tan castiza, tan nuestra, que hasta me he inventado una teoría respecto a su origen: yo creo que la verdadera razón por la que Cristóbal Colón se embarcó en tres barquichuelas y atravesó todo un océano de miles de millas rodeado de rudos marineros, no fue para descubrir un nuevo mundo: fue para llegar hasta América y traernos las patatas. Gracias a ese maravilloso hallazgo los españoles pudiéramos empezar a disfrutar de la tortilla de patatas.

Aún diría más: España no sería lo que es hoy si no llega a existir la tortilla de patatas, uno de los hitos más significativos de la historia de la humanidad, un invento que yo situaría a la misma altura que el descubrimiento de la rueda, la escritura, la penicilina o el jamón de Jabugo Cinco Jotas.

Decir que la tortilla de patatas es uno de mis platos preferidos no es decir nada nuevo: en mi familia lo saben todos, y fuera de mi familia, también. Se podría decir que soy, sin ánimo de ofender, el perfecto tortillero.

Hace unos días se me ocurrió contarle por teléfono a mi amiga Elena que ese día iba a almorzar una tortilla de patatas. Como sabe de mis escasas mañas con los pucheros, se asustó, y dijo: “¡¿Te vas a preparar tu solito una tortilla de patatas?!”. Obviamente, le dije que no, que lo que haría sería sacar una del congelador. Además, le comenté, para una comida rápida de domingo siempre cuento con la modernidad que representan los congelados.

Si su pregunta fue una clara demostración de la poca confianza que tenía en mis cualidades como cocinillas, mi respuesta se lo confirmó. Se llevó las manos a la cabeza, exclamando: “¡¿Pero qué locura es esa, como vas a comer una tortilla industrial congelada?!

Al final, una vez acabado mi almuerzo, Elena tenía razón: aquella “cosa” pastosa que saqué del congelador, que llevaba el rimbombante nombre de tortilla "casera" y que venía envasada dentro de una bolsa plástica al vacío, no sólo era horrible estéticamente si no que, también, estaba seca e insípida… incluso diría más, demasiado reseca, demasiado sosa y demasiado sin sustancia.

Para más INRI, el engendro sacado del congelador llamado pomposamente tortilla de patatas, por no llevar ni llevaba huevo de verdad en su elaboración: le habían puesto huevina, un sucedáneo del huevo de siempre (el que viene metido en una cáscara de carbonato cálcico, con su yema y su clara), un producto elaborado que ahora se utiliza para muchos platos industriales. Cuando llegue al final de esta receta hablaré de la huevina.

Estas son las preguntas fundamentales que tendréis que haceros sobre la tortilla: desde cuándo es (tortilla), cómo es (la tortilla), cómo se hace (la tortilla) y a qué sabe una verdadera tortilla de patatas o tortilla española.

Pequeña historia de la tortilla

Para empezar, os detallo algunas de las teorías que existen sobre la “invención” de la tortilla de patatas; un poco más adelante os relataré cómo fue mi vida personal entorno a este plato.

Remontándonos en el tiempo, la tradición culinaria de mezclar huevos con otros elementos se inició en el siglo II A.C. con la tradicional torta ovorum que los romanos hacían a base de leche y huevos pero sin patatas (Cristóbal Colón, un pontevedrés insigne natual de Poio, aún no había nacido).

Las primeras noticias que se tienen del uso intensivo de la patata en España se remontan al año 1575, en el Hospital de la Caridad de Sevilla. En aquel año, el Hospital pasaba por grandes dificultades económicas. Un indiano que había retornado a la madre patria y que era un gran mecenas de ese centro, recomendó que se utilizara la patata como alimento de los enfermos.

A la vista del éxito obtenido en la eliminación del hambre de los pobres y desvalidos enfermos que allí se curaban, las monjitas decidieron plantar patatas en los huertos conventuales.

El 19 de diciembre de 1577, la madre Teresa de Jesús, de Ávila, remitió una carta a la priora del Convento del Carmen de Sevilla para agradecer el envío de patatas y algunas otras "fruslerías" que le había entregado.

Aunque la patata fue muy usada desde el siglo XVI, el cultivo no se popularizó hasta finales del siglo XVIII; incluso, hubo épocas en las que se le llegó a considerar una planta venenosa.

El primer documento conocido que referencia a la tortilla de patatas es un escrito navarro del siglo XIX. Se trata de un texto anónimo: "Memorial de la ratonera", dirigido a las Cortes Generales en 1817, en él se explican las paupérrimas condiciones en las que viven los agricultores navarros comparándolos con los habitantes de Pamplona y de la Ribera. Después de enumerar los míseros alimentos que consumen los navarros, se hace la siguiente cita: "…dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa...".

En otro trabajo de investigación, en este caso de la Cofradía Vasca de Gastronomía en el año 1970, se indica que la primera cita escrita en donde aparece el nombre del plato, tortilla de patatas, es en el trabajo del historiador José María Iribarren comentando el libro de Ramón Mesonero Romanos "Memorias de un sesentón, 1890", cuando se describe el vestido y la comida de los navarros: aparece la tortilla de patatas como plato de cena que se usaba en la zona de la montaña baja de Navarra.

Resumiendo, pese a que se desconoce el lugar y la fecha exactas en que se cocinó por primera vez una tortilla de patatas, lo que si está muy claro es que su origen se debió a la mezclar de algo tan sencillo como patatas con huevos y cebolla, productos estos típicos en la alimentación de los agricultores y de las gentes más pobres.

En cuanto a la historia de la tortilla de patatas con respecto a mi, me tendré que referir a mis años mozos en casa de mis padres, cuando nos la preparaba Milagros,

Recuerdo perfectamente aquellas tortillas jugosas, muy grandes, realizadas con huevos que dejaban manchado el plato por el amarillo que denotaba su procedencia (huevos de verdad, de corral, de gallina criada con productos naturales) y la maravillosa sensación de sentir la patata perfectamente empapuchada en huevo y ligero sabor a cebolla; y todo acompañado de un perfecto pan de leña. Recuerdo el plato que había en casa para servir la tortilla, blanco, grande, plano, y a Milagros dándole la vuelta a la tortilla con una maestría y agilidad impropia para su edad.

A la muerte de Milagros, Juana heredó sus recetas (guiso de carne, caldo de verano, lentejas, bizcochada… y tortilla de patatas) y su sapiencia culinaria; aún ahora, cuando voy a casa de mi padre, Juana me prepara unas tortillas de auténtico campeonato.

Como este plato pertenece a mi memoria gastronómica, cuando tengo la desgracia de comer una tortilla mal elaborada (como la que consumí el otro día), con malas materias primas y sin el cariño necesario, además de saberme a rayos me produce un efecto “recuerdo” que me retrotrae a mi infancia en casa de mis padres…

Receta de la tortilla

Lo más importante para que una tortilla sea una buena tortilla es saber elegir bien los ingredientes: deberán ser de calidad contrastada. Una buena tortilla no es muy barata, pero el sabor compensará el sobrecoste que implicará una sabia elección de productos.

Receta para una tortilla de cuatro raciones:

- 3 patatas medianas. Como en todas las recetas que incluí en el blog, deberíais elegir patatas gallegas de la variedad kennebec, son las mejores y más jugosas, sobre todo si son de la zona de Bergantiños (A Coruña), de A Terra Chá-A Mariña (Lugo), la subzona de Lemos (Lugo) o la de A Limia (Ourense).

- 6 huevos. Obviamente, elegid huevos de verdad, de aldea, y si podéis, de “galiña de Mos”; en este caso, en vez de seis huevos usad 8 por que el tamaño es más pequeño.

- 1/2 cebolla. Muy buenas la de la zona de Betanzos (A Coruña) o Sanxenxo (Pontevedra), jugosas y ligeramente dulzonas.

- Aceite de oliva virgen o mejor extravirgen, a ser posible de aceitunas arbequinas.

- Sal de calidad, tipo Maldon.

- Una sartén de buen diámetro y paredes altas. La mejor sartén para hacer una tortilla es la de hierro; para que la tortilla no se pegue es conveniente calentar la sartén previamente con sal gorda. En caso de no contar con una sartén de esas características, también es muy buena la de tipo “teflón”.

Preparación

Las patatas, una vez lavadas y peladas, se cortan en láminas a lo ancho, en trozos de buen tamaño. La cebolla, sin el corazón, se corta en juliana. Una vez que estén cortadas las patatas y la cebolla se ponen en un bol y se salan ligeramente.

En una sartén de paredes altas ponemos una buena cantidad de aceite, que se calentará a fuego vivo. Cuando esté hirviendo pondremos las patatas y la cebolla de forma que queden cubiertas por el aceite. Se freirán ambos ingredientes durante unos 12 a 15 minutos, procurando que no se peguen al fondo de la sartén; es el ojo del cocinero, o cocinera, el que determinará el momento exacto en que las patatas estarán listas, ligeramente doradas. Se sacan de la sartén y se escurre meticulosamente el aceite. Si tenéis maestría y experiencia, podréis llegar a escurrir el aceite directamente en la sartén, sin demasiados problemas.

En el mismo bol en el que se habían sazonado las patatas y la cebolla, habremos batido los huevos hasta que estén esponjosos. Existen recetas en las que algunos sibaritas baten en un bol las yemas y en otro las claras hasta alcanzar el punto de nieve: posteriormente, se mezclan yema y clara. Por lo visto, y dicho, así se consigue aumentar la jugosidad de la tortilla… habría que probar.

Sigo… Cuando los huevos ya estén batidos en el bol, pondremos dentro las patatas y la cebolla ya fritas que habremos dejado enfriar ligeramente. La mezcla reposará unos minutos para que se homogeneicen los tres componentes: patata, cebolla y huevos. Es fundamental que se empapuchen bien y que el huevo lo inunde todo. Sazonaremos ligeramente el mejunje.

Pondremos la sartén en el fuego. Cuando esté empezando a humear, untada levemente con aceite, echaremos la mezcla de patata, huevo y cebolla.

Deberíamos intentar que el diámetro de la sartén se ajustara al tamaño de la tortilla, que debería ser algo alta, como de un par de dedos.

Pasado un minuto de fuego vivo, se da la vuelta la tortilla con la ayuda de un plato o alguno de los muchos cacharros que existen para este menester (de madera, de barro). Una vez dada la vuelta, la volveremos a poner en la sartén para que se haga del otro lado. Lo lógico sería conseguir una tortilla que quede muy jugosa por dentro y doradita por fuera.

Cuando entendamos que la tortilla está preparada, pasaremos un tenedor o una espátula por las paredes de la sartén para que no se pegue.


Presentación

Una vez preparada, se sirve recién salida de la sartén, siempre caliente, en un plato o fuente redonda.

Está deliciosa acompañada de unos pimientos de Padrón (“uns pican, outros non”) o de Arnoia, o en su defecto con una buena ensalada de lechuga, tomate fresco de huerta (no de invernadero) y aros de cebolla, sazonado todo con un buen aceite de oliva virgen extra y vinagre de vino.

Si la tortilla es para llevar de excursión, como comida campera, o para cortar en taquitos como pincho, debería elaborarse con más patata, para que quede más densa, y sea más fácil de transportar o trocear. En este caso, la tortilla se consume a la temperatura de ambiente.

La mejor bebida para acompañar una tortilla es un buen ribeiro tinto o blanco, de los nuevos y excelentes vinos de esa denominación de origen; en cambio, para la mejor bebida para acompañar una tortilla en las excursiones es un buen tinto de verano o una sangría de calidad.

Campeonato de España de tortillas de patatas

Desde el año 1999 se viene celebrando en España un campeonato de elaboración de tortillas, con un enorme éxito de público, de cocineros en competición y de magníficas elaboraciones.

Desde sus inicios, los campeones fueron:

1999: José Manuel Crespo “Crispi”, Restaurante El Manjar (A Coruña).

2000: Ciri González, Restaurante La Encina (Palencia).

2001: Josefina Sagardia, Restaurante Kasino (Lesaka, Navarra).

2002: Ciri González, Restaurante La Encina (Palencia).

2003: Carmen Castelo, Mesón O'Bo (A Coruña).

2004: Bibiana Cardona Montoya, Restaurante Las Cinco Puertas (Pontevedra).

2005: Cesi Cabello, Mesón Patio Martín (Simancas, Valladolid).

2006: Casimiro Calleja Restaurante El Urogallo (Cosgalla, Cantabria).

2007: Cesi Cabello, Mesón Patio Martín (Simancas, Valladolid).

2008: Ciri Gonzalez “La Encina”, (Palencia).

En noviembre de este año se celebrará un nuevo campeonato y a el acudirán los mejores de los mejores elaborando tortillas, desde la de “patatas fritas en salsa de yema de huevo” del coruñés Crispi (Restaurante El Manjar, A Coruña), a uno de los herederos de las mejores tradiciones de las famosísimas tortillas de Betanzos (A Coruña), o la jugosísima tortilla gallega “de toda la vida” de Carmen Castelo (Mesón O Bo, La Coruña), la tortilla que hace la única cocinera extranjera (colombiana) que ganó un campeonato de España, Bibiana Cardona en el local de mi amigo Ángel (Restaurante Las Cinco Puertas, Pontevedra) o, tal vez, se podría imponer la que se prepara con patatas ligeramente ahumadas por el fuego de leña de la aranesa Casa Perú (Bagergue, Lérida), la novedosa receta que incorpora caldo de gallina, grelos y chorizo de Sacha Ormaechea (Restaurante Sacha, Madrid) o la tortilla gigante, gorda y sin voltear que elabora Josefina Sagardía (Restaurante Casino, Lesaka, Navarra). En noviembre sabremos…

De todas las tortillas campeonas, he probado las que hacen los restaurantes El Manjar, La Encina, Las Cinco Puertas y los mesones O Bo y Patio Martín. ¿Cuál es, para mí, la mejor? No lo sé, todas son magnífica, cada una en su estilo.

Riesgos que se vislumbran en el futuro de “nuestra” tortilla de patatas

Como es  una receta basada en productos sencillos pero que cada vez son más complicados de obtener (de buena calidad), la verdadera tortilla de patatas o tortilla española tiene sus riesgos.

Os preguntaréis, ¿Alfredo es un exagerado? ¿Es posible que, como él dice, existan riesgos, peligros, desgracias acechando a la más maravillosa de las recetas del mundo mundial? ¿Existe el infierno? ¿Acaso el infierno será un lugar de penas infinitas en donde los castigos más doloroes se infringen suprimiendo la tortilla de patatas del menú del Averno?

Pues sí, hay riesgos: la huevina.

En nuestros bares, tascas, mesones y cafeterías de siempre, donde antes reinaba el pincho de tortilla con huevos de verdad, ahora campea la tortilla de huevina, un engendro prefabricado (como la tortilla que tomé yo ese infausto día), liofilizado y pasteurizado, un desacierto culinario más propio de cualquiera de eso lugar de comidas rápidas de la bárbara yanquilandia que de la España del jamón de Jabugo o la dieta mediterránea.

Por tanto, os convoco a todos a una Yihad culinaria, a una Guerra Santa gastronómica en defensa de la sacrosanta tortilla española, ese maravilloso descubrimiento español que ya es parte de la reserva espiritual de todos nosotros: ¡Españoles y españolas, acudamos a la batalla en defensa de los huevos de corral!

Alfredo Webmaster

 

 

Ostras, pulpo, lenguado, perdiz... Cunqueiro


 

Por Caius Apicius para elconfidencial.com (Efe)

El próximo solsticio de invierno, el día 22 de diciembre, se cumplirá el centenario del nacimiento de don Álvaro, de cuyo óbito se cumplieron 30 años en febrero. Para todo buen aficionado a la gastronomía, a la literatura y a la mezcla de ambas cosas, don Álvaro no puede ser otro que Cunqueiro.

Cunqueiro tiene páginas maravillosas en las que imagina fabulosos menús de archimandritas de los tiempos de los emperadores bizantinos de la dinastía Paleólogo, páginas que se leen con placer y que son fruto tanto de la imaginación como de la erudición. Otras veces, describe menús vividos, con platos de la gran cocina de sus tiempos, inevitablemente francesa, que se leen con cierta envidia. Y está el Cunqueiro que nos cuenta cuchipandas netamente galaicas, de su tierra, que se leen con gula.

Mi desaparecido colega y amigo Luis Bettónica me comentaba siempre que en una ocasión estaba en Vigo con Cunqueiro, por La Piedra. Don Álvaro le propuso "vamos a hacer una comida inteligente". Y así, tras embaularse la clásica docena de trece ostras en un bar de esa calle, se fueron al vecino "Mosquito" a comerse un hermoso lenguado cada uno.

Por otra parte, en fechas como las actuales, Cunqueiro gustaba de acudir a Lugo, a las fiestas de San Froilán, para regalarse el menú típico de esos días en la vieja ciudad romana: pulpo "á feira" y perdiz. Otra comida inteligente. Y es que una cosa es la literatura y otra la vida cotidiana. En Vigo se tomaban, y se toman, ostras de las que había en Arcade, al fondo de la ría. Ostras planas, de las llamadas científicamente "Ostrea edulis", sencillamente "ostra comestible".

Hoy se han impuesto las ostras que llamamos cóncavas, las que antes llamábamos "portuguesas" pero que ahora, con apellidos ilustres, son las que están de moda. No tengo nada contra ellas; pero quien ha crecido saboreando ostras gallegas, planas, ha conocido un sabor de una finura de la que carecen las "rechonchas", quizá más potentes.

Una docenita de ostras, con su puntito de limón -potencia el efecto yodado, pero puede prescindirse de él sin problemas- y un buen albariño cerca, son un principio magnífico. Entre nosotros no hace falta el pan de centeno, ni la mantequilla, al estilo francés, para disfrutar de estas: bastan ellas mismas. Y son un placer asequible, sobre todo desde que han empezado a instalarse ostrerías en los mercados, iniciativa que comenzó el madrileño de San Miguel.

Después, lenguados. De aguas gallegas. Ejemplares que superan bastante el medio kilo. En "El Mosquito" los ofrecen fritos o a la plancha; hoy la tendencia va por la segunda opción, pero en esa veterana casa viguesa hay que tomarlos fritos: resultan sublimes, aunque uno haya de renunciar a la piel crujiente que tendría si lo hubiéramos hecho a la plancha. En las copas seguiríamos con el mismo albariño.

En Lugo pasaríamos al tinto, un mencía de la Ribeira Sacra quizás; hay ya etiquetas de muchísima categoría. Honraremos así al clásico pulpo de las ferias, que va de la cazuela de cobre al plato de madera, caliente, cortado en rodajas, bañado con aceite y espolvoreado con sal gorda y pimentón más o menos picante, según gustos. El pulpo debe "triscar" en la boca: nada hay más triste que un pulpo reblandecido. Y nos hará falta un buen pan del país "para empujar".

Finalmente, una perdiz. Perdiz roja, que es la reina. Estofada, llamada también a la cazadora o en salsa de perdiz. Es uno de los sabores más rotundos del bosque, del otoño y es la pieza de caza por antonomasia para el español, que siempre ha terminado sus cuentos con aquel estribillo de "fueron felices y comieron perdices", frase en la que uno invertiría el orden de los factores, ya que las propias perdices son fuentes de muy sabrosas felicidades.

Dos menús perfectamente realizables en estos meses otoñales, cuando la naturaleza se viste de oro y ofrece lo mejor de su despensa. Cuatro platos bien distintos, pero prácticamente perfectos en sí mismos y en las combinaciones imaginadas y practicadas por Cunqueiro.

Más adelante, cuando el invierno sea una cruda realidad y se acerquen esos carnavales que se lo llevaron hace ya treinta años, será momento de homenajear a Cunqueiro con otro de sus platos favoritos, no menos "inteligente" que los anteriores: una buena empanada de lamprea. Ya ven cómo, en efecto, circular por los caminos galaicos de la gastronomía de Cunqueiro es una cosa que abre tremendamente el apetito. Y, contado como él lo cuenta, el lector casi lo vive por sí mismo. Y, al fin y al cabo, ¿no es ése el objetivo de la literatura?

 

Tenebrae, de Carlo Gesualdo, por The Hilliard Ensemble


Actualización

 

Cuando en marzo del año pasado publiqué una referencia al compositor Carlo Gesualdo e incluí en la Gramola su obra más emblemática, el Tenebrae interpretado por The Hilliard Ensemble, supuse que su música, compuesta por el inmenso genio de un alma atormentada y en continuo sufrimiento interior, sería muy escuchada (y comentada). Craso error...

Tengo que reconocer que me equivoqué: en las estadísticas de visitas y uso de la Gramola, su obra musical es de las menos escuchadas. Y me sorprende.

Sé que es un estilo musical situado en las antípodas de un Ricky Martin o similar, pero su musicalidad y tratamiento del cromatismo me parece una experiencia inigualable: probad a escuchar, por ejemplo, el “Feria V - In Coena Domini: In I Nocturno: Responsorium 1”…  deberíais ir al médico si no os pone la piel de gallina: lo vuestro (a nivel sentimental) es grave.

Una pequeá introducción al estilo musical de Carlo: las obras corales incluidas dentro de los llamados Responsorios de Tinieblas u Oficios de Tinieblas, eran partes de los oficios clásicos de la Iglesia Católica de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII. El origen se remonta a las primeras comunidades cristianas, siglos II, III y IV, y eran los cantos populares de celebración de los días grandes de la Semana Santa.

Durante toda la Edad Media los oficios corales se fue enriqueciendo con aportaciones de compositores cultos, de monjes y frailes de clausura, adquiriendo una forma litúrgica con características propias: los Tenebrae.

Los Responsorios de Tinieblas se siguieron interpretando de forma habitual en las grandes celebraciones religiosas de las comunidades más tradicionalistas, hasta que el Concilio Vaticano II, en su reforma radical de la liturgia clásica, los condujo a su decadencia quedando para uso casi exclusivo en las comunidades monacales y de los sectores más integristas de la Iglesia Católica.

Oír esta obra maestra de la música clásica es una experiencia que no deberíais desaprovechar; de verdad, hacedlo, podrá gustaros más o menos, engancharos o no, pero su valor sentimental, artístico e, incluso, espiritual, no os dejará indiferentes. Seguro.

Alfredo Webmaster

 

 

Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa y conde de Conza (Venosa, 8 de marzo de 1566 - Avellino, 8 de septiembre de 1613), fue uno de los compositores con la biografía más oscura y controvertida de la música clásica. Su obra, de enorme calidad y altura, quedó ensombrecida por la leyenda, cuajada de realidades, que lastró su imagen de cara al gran publico. De hecho, salvo para muy pocos entendidos, su obra es totalmente desconocida pese a su lirismo desbordante.

Segundo hijo de Fabrizio Gesualdo, Carlo nació en el seno de una familia de la alta aristocracia que estaba estrechamente vinculada con la Iglesia católica: era sobrino del arzobispo de Nápoles, Alfonso Gesualdo, y de San Carlo Borromeo, además de sobrino nieto del Papa Pío IV.

Empezó su estudios musicales a la temprana edad de 4 años, en la academia de altos estudios musicales fundada por su padre. Fue compañero de estudios de importantes músicos de la época, llegando a ser un excepcional intérprete de laúd, gracias a la maestría que le transmitió P. Nenna.

A los 20 años, 1586, se casó con una de las mujeres más hermosas de la época: su prima María de Avalos, hija del duque de Pescara y conde de Montesarchio, y de Sveva Gesualdo.

Al poco tiempo del matrimonio, nació el primero de sus dos hijos, hijo que moriría en extrañas circunstancias: posiblemente, asfixiado por su propio padre, Carlo, cuando confirmó el adulterio de su esposa, María de Avalos, amante Fabricio Caraza, duque de Andria y conde de Ruvo.

Al saberse engañado, Carlo Gesualdo planeó su venganza: en la noche del martes al miércoles del 17 de octubre de 1590, encuentra a dos amantes en flagrante adulterio en el lecho de María. Como todo lo tenía preparado de antemano, Carlo fue implacable: los amantes son bárbaramente ajusticiados y descuartizados.

Carlo fue considerado libre de responsabilidad y el proceso judicial archivado al día siguiente de su apertura: "por orden del preboste por cuanto la notoriedad de la causa justa de la cual fue afrentado don Carlo Gesualdo, Principe de Venosa, para castigar a su mujer y al duque de Andria".

Años después, 1593, con la inestimable ayuda de su tío el arzobispo de Nápoles, contrajo matrimonio con Eleonora de Este, hija del duque de Ferrara, otro matrimonio fallido en este caso por las infidelidades de Carlo. De este enlace tuvo otro hijo, que también murió trágicamente en un accidente.

Carlo, hombre extremadamente religioso, consideró la muerte de sus hijos un castigo divino, lo que le llevo a vivir atormentado hasta el día de su muerte.

Como era habitual en la época, y aún ahora entre personas de excesiva religiosidad, trató de expiar sus culpas entrando en una espiral de prácticas sadomasoquistas, con flagelaciones despiadadas que buscaban expulsar sus demonios interiores.

En una de esas sesiones masoquistas, que hacía en compañía de chicos jóvenes, el 8 de septiembre de 1613, apareció muerto con el cuerpo desnudo y enllaguecido.

Su muerte, trágica como su vida, nos dejó como legado obras de belleza increíble y de enorme sensibilidad, que hoy os animo a escuchar.

The Hilliard Ensemble es un cuarteto vocal británico que tiene como especialización la interpretación de música antigua medieval y renacentista, mezclada con contemporánea.

Fundado en 1974 por Paul Hillier, tomo su nombre, pese a lo que podría suponerse, no de su fundador sino del miniaturista inglés, Nicholas Hilliard (1547-1619).

Desde su fundación hasta hoy, The Hilliard Ensemble se han hecho acreedores de una merecidísima fama internacional, con multitud de discos publicados, más de 50, bandas sonoras para grandes filmes y centenares de actuaciones en directo. Todas sus obras han tenido un enorme éxito de público y crítica, gracias en parte a esa capacidad para combinar estilos.

Además, gracias también a la calidad de su registro vocal y de timbre, han colaborado con grandes artistas de otros estilos, como John Cage, Arvo Pärt , Gavin Bryars, Giya Kancheli, Heinz Holliger o Jan Garbarek.

Con este último, saxofonista de jazz de origen noruego, han publicado dos discos: Offícium y Mnemosyne, con lo que obtuvieron un éxito de tal nivel, que las dos obras llegaron a ser números unos de ventas en algunos países, algo insospechado para músicas de estilos no habituales.

En la actualidad, el grupo está formado por David James (contratenor), Rogers Covey-Crump (tenor), Steven Harrold (tenor) y Gordon Jones (barítono)

La obra Tenebrae, de Carlo Gesualdo, por The Hilliard Ensemble, que podéis escuchar en la Gramola, corresponde al primero de los dos CD’s editados, como siempre magníficamente grabados y con una completísima documentación, por ECM Records en 1991.

Alfredo Webmater

 

 

Titulo de los temas

1. Feria V - In Coena Domini: In I Nocturno: Responsorium 1

2. Feria V - In Coena Domini: In I Nocturno: Responsorium 2

3. Feria V - In Coena Domini: In I Nocturno: Responsorium 3

4. Feria V - In Coena Domini: In II Nocturno: Responsorium 4

5. Feria V - In Coena Domini: In II Nocturno: Responsorium 5

6. Feria V - In Coena Domini: In II Nocturne: Responsorium 6

7. Feria V - In Coena Domini: In III Nocturno: Responsorium 7

8. Feria V - In Coena Domini: In III Nocturno: Responsorium 8

9. Feria V - In Coena Domini: In III Nocturno: Responsorium 9

10. Feria VI - In Parasceve: In I Nocturno: Responsorium 1

11. Feria VI - In Parasceve: In I Nocturno: Responsorium 2

12. Feria VI - In Parasceve: In I Nocturno: Responsorium 3

13. Feria VI - In Parasceve: In II Nocturno: Responsorium 4

14. Feria VI - In Parasceve: In II Nocturno: Responsorium 5

15. Feria VI - In Parasceve: In II Nocturno: Responsorium 6

16. Feria VI - In Parasceve: In III Nocturno: Responsorium 7

17. Feria VI - In Parasceve: In III Nocturno: Responsorium 8

18. Feria VI - In Parasceve: In III Nocturno: Responsorium 9



¿Cómo funciona la Gramola?

El módulo de la Gramola está situado arriba, en la parte de la derecha de la página. En ese módulo tengo incluidas las canciones de los grupos musicales que deseo que conozcáis.

Podéis escuchar la música más cómodamente con las instrucciones que os doy a continuación:

- Lo primero, pulsad el botón extensible que está a la derecha en la parte alta de la Gramola, en el espacio en donde figuran los nombres de los grupos musicales.

- Al pulsar el botón aparecerá una lista de grupos: Arias de ópera, Arias sacras, Cowboys Junkies, Eva Cassidy, Flamenco y jazz, Fabrizio de André… hasta llegar al final, a Villancicos y danzas criollas.

- Situad el ratón encima del cantante o grupo que deseáis oír; a continuación pulsad encima del nombre elegido.

- Una vez que esté pulsado el nombre, el navegador se actualizará automáticamente y la Gramola se posicionará en el cantante o grupo que habéis elegido.

- Y ahora viene lo más importante: pulsad en donde dice “Popup player”. Al hacerlo, se abrirá una pequeña ventana de navegador que os permitirá escuchar la música y al mismo tiempo seguir leyendo el blog de forma independiente.

- Obviamente, yendo de grupo en grupo podréis escuchar toda la música que seleccioné.

 

La historia del Cuerpo de Pajilleras


En 1847 se autorizó la creación (merced a una espacialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, en Málaga.

Las “pajilleras de la caridad” (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar el aspecto físico o la edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos, en manos y brazos, en las batallas de la reciente guerra de sucesión española.

La primigenia autora de tan peculiar idea había sido la hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio de San Juan de Dios.

Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra (nunca mejor dicho…) y comenzó, junto a otras hermanas voluntarias, a “pajillear” a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado, edad o estado de salud: tanto los soldados como los oficiales salían a “pajilla” diaria.

Los resultados fueron inmediatos: el clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando, en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.

Al núcleo fundacional de las “hermanitas palilleras” se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar su ayuda en tan abnegado servicio. A estas voluntarias se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeninas y un velo de lino que embozaba el rostro.

El éxito rotundo se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de “palilleras” por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades.

Surgieron, de esta suerte, el Cuerpo de Palilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María y, ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria, que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.

En América latina, rara vez ajena a las modas metropolitanas, las “palilleras” tuvieron también sus momentos de gloria. Durante la guerra civil mexicana, las palilleras de las Hermanas de la Consolación, organización laica (aunque cercana a la Iglesia), brindaron grandísimos auxilios a las tropas de todos los bandos, ofreciendo la fatiga de sus muñecas para calmar los viriles ímpetus. Estas hermanitas recibieron pronto distintos y soeces apelativos fruto del inagotable ingenio popular, tales como las “mami-chingonas” o las “ordeñamecos”.

De México la costumbre pasó a las Antillas, en donde tuvieron particular éxito las “sobagüevos” dominicanas, todas ellas matronas sexagenarias que habían elegido ocupar sus tardes en esta peculiar forma de servicio social.

El último lugar en América donde hicieron fortuna estas abnegadas damas, fue en Brasil. Allí la “Columna Prestes” fue acompañada en su marcha por una trouppe reducida pero eficiente de damitas paulistas –llamadas “Beixapau”-, que valiéndose del ágil movimiento de sus manos, conjuraban la melancolía de los soldados.

La costumbre desapareció tras la segunda guerra y hasta la fecha se desconoce la existencia de otras congregaciones. Diversas fuentes orales comentan que a orillas del Paraná, en el villorrio conocido en el siglo XIX como Pago de los Arroyos, quedó un pequeño pero aguerrido agrupamiento que se dedicó durante algunas décadas a esa actividad.

Eran conocidas como las Hijas de Nuestra Señora del “Vergo Encarnado”, en referencia, y dudoso homenaje póstumo, a su anciana fundadora, fallecida, en día de descanso, con las manos en la masa (de carne) de un soldado.

Alfredo Webmaster

 

 

Una grandísima sanidad pública


En estos últimos días de campaña electroral se está oyendo en los ambientes peperos (del PP), que nuestra sanidad pública es cara, mastodóntica e ineficaz, pero la realidad de las cifras y los resultados dice lo contrario:

- España sigue siendo uno de los países desarrollados que menos invierte en salud pública: en nuestro país sólo se destina el 9,7% del PIB, mientras que en países como Alemania destinan el 11,2% o Francia casi el 12%. En cambio en Estados Unidos, paradigma de las políticas neoliberales que preconiza el PP (mucha sanidad privada; poquísima, y mala, sanidad pública), tienen un gasto sanitario del 16,2% del PIB, pero el nivel de calidad que ofrece es nefasto, con resultados casi tercermundistas.

- Nuestro servicio de salud pública le cuesta 1.500 euros al año a cada español, una cifra que es inferior a la media de los países de nuestro entorno: Francia tiene un gasto per cápita de 2.500 euros y Alemania de 2.600.

- Con una inversión de sólo 1.500 euros por habitante y año, tenemos una cobertura universal, gratuita y con prestaciones envidiables: muchísimos europeos aprovechan sus vacaciones para venirse a operar a España.

- Los españoles obtienen un magnífico servicio a cambio de una menor inversión: tenemos los mejores índices de supervivencia y longevidad del mundo, sólo superados por Japón; tenemos el mejor índice de trasplantes del mundo, con un modelo de gestión en la donaciones que tratan de copiar (sin éxito) en los países más avanzados; nuestra tasa de mortandad infantil es una de las tres más bajas del mundo; el sistema de vacunaciones infantiles y juveniles es citado por la ONU como el modelo a seguir y se pone como ejemplo de resultados brillantes; gracias a una excepcional sanidad pública preventiva, España tiene un 26% menos de cánceres de mama que el resto de nuestros socios europeos.

- Según los datos que publicó la OMS y Eurostat en el año 2009, el modelo sanitario español es cualquier cosa menos caro e ineficaz: para esos dos organismos públicos, España es el mejor ejemplo de sanidad y gestión en costo por habitante.

Me pregunto: si todo lo que sabemos de la sanidad española es positivo, ¿por qué los peperos pretenden cambiar el modelo actual amparándose en falsas informaciones y propalando necios comentarios? Muy sencillo: para poder privatizar la sanidad pública y dársela cuasi regalada a las sociedades médicas, como en Gringolandia; para que unos pocos espabilados y empresarios sinvergüenzas se llenen los bolsillos; para justificar, con mentiras y medias verdades, lo injustificable.Y estas gentes son las que acaban de ganar las elecciones españolas: para echarse a temblar.

¡¡Abróchense los cinturones: va a pilotar la nave española Mariano Rajoy!!

Alfredo Webmaster

 

Leonard Cohen, el músico que se merecía un Príncipe de Asturias de las Letras


Muchos debieron pensar que darle el premio Príncipe de Asturias de las Letras a un músico era, cuanto menos, una banalidad impropia de una Fundación que ya le había dado el galardón a gentes de la talla de un Amin Maalouf, Amos Oz, Paul Auster, Susan Sontag, Arthur Miller, Augusto Monterroso, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo o Arturo Uslar Pietri. Muchos debieron pensarlo… pero sólo con oír el discurso de aceptación del premio, Leonard Cohen ganó la batalla del reconocimiento a un hombre y a una historia de éxitos incuestionables en el mundo de la cultura en general, y de la musical en particular.

Él es así: sencillo, cercano, humilde, entregado, honesto, sentimental. Un gran tipo, una buena persona, un inmenso personaje poseedor de un bagaje cultural al que todos deberíamos acudir de vez en cuando. Y su discurso lo atestigua.

Alfredo Webmaster

 

"Majestad, altezas, excelentísimas e ilustrísimas autoridades, premiados, señoras y señores:

Es un gran honor estar aquí ante ustedes esta noche, quizás como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin orquesta tras de mí, pero haré lo que pueda en mi desarrollo de esto. Me quedé toda la noche en vela, anoche, pensando qué podía decir aquí, en esta asamblea de distinguidas personas. Y después de comerme todas las barras de chocolate, todos los cacahuetes del minibar, garabateé unas pocas palabras y no creo que me tenga que referir a ellas.

Obviamente estoy muy emocionado por ser reconocido por la Fundación, pero he venido aquí esta noche para expresar otra dimensión de gratitud, creo que puedo hacerlo, en tres o cuatro minutos y lo voy a intentar. Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles para venir para acá estaba un poco inquieto porque siempre he sentido cierta ambigüedad en cuando a la poesía, la poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Es difícil aceptar un premio de una actividad que yo no controlo, es decir si supiera de dónde vienen las canciones haría más canciones con mayor frecuencia.

En esa situación de hacer el equipaje para venir, cogí mi guitarra, tengo una guitarra Conde que está hecha en la calle Gabenas 7, en España. Es un instrumento de hace 40 años más o menos. Lo saqué de la caja, el instrumento, esta guitarra, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la puse en la cara, casi, y la miraba con lo bien diseñada que está y olía la fragancia de la madera viva, sabemos que la madera nunca llega a morir. Y oía esa fragancia del cedro, tan fresco como si fuera el primer día cuando compré la guitarra hace 40 años. Y la voz parecía decirme eres un hombre viejo, y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece, al suelo, a la tierra, con esta fragancia de donde viene esta fragancia, así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer al suelo, a la tierra, a este pueblo que me ha dado tanto.

Porque un hombre no es una credencial y un país no es solo eso, tampoco, una carga, un crédito no es país, en esta fraternidad en la que estoy con el poeta Federico García Lorca, puedo decir que cuando era joven y adolescente y buscaba una voz en mí, estudiaba a los poetas ingleses y conocía bien su obra, y copiaba sus estilos, pero no encontraba mi voz: solamente cuando por fin leí, aunque era una traducción, las obras de Federico García Lorca, fue entonces cuando comprendí que había una voz.

No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso, pero me dio permiso para encontrar una voz, para ubicar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia, y conforme me iba haciendo mayor comprendí que las instrucciones venían con esa voz. ¿Qué instrucciones eran esas? Nunca lamentar, y si queremos, ni siquiera casualmente, ni si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Y por tanto ya había encontrado yo mi voz, pero no tenía el instrumento para expresarla, no tenía una canción.

Y ahora voy a contarles muy brevemente la historia de cómo conseguí mi canción. Porque era un guitarrista indiferente, yo aporreaba la guitarra, solo sabía unos cuantos acordes, me sentaba con mis amigos, mis colegas, bebíamos y cantábamos canciones, pero en mil años nunca me vi como un músico o como cantante. Pero un día, a principios de los 60, estaba de visita en casa de mi madre en Montreal, que está junto a un parque, y en el parque hay una pista de tenis, y allí va mucha gente a ver a los jóvenes jugadores de tenis disfrutando de su deporte.

Fui a ese parque que conocía de mi infancia y había un joven tocando una guitarra, una guitarra flamenca, y estaba rodeado de dos o tres chicas que estaban escuchándole, y me encantaba como tocaba. Había algo en su manera de tocar que me cautivaba, yo quería tocar así, y yo sabía que nunca sería capaz de tocar así. Así que me senté allí con otras personas que escuchaban durante un rato y luego se hizo un silencio, un silencio muy apropiado, le pregunté que si me daría clases de guitarra.

Era un joven de España, y solo podíamos entendernos en un poquito de francés, él no hablaba inglés, y dijo sí, te daré clases de guitarra; le dije: “vivo allí, en la casa de mi madre”, y quedamos, establecimos el precio de las clases, y vino a la casa de mi madre al día siguiente y dijo: “déjame oírte tocar algo”. Yo intenté tocar algo, y dijo: “no tienes ni idea de cómo tocar, ¿verdad?” Dije: “no, la verdad es que no sé tocar”.

En primer lugar, déjame que afine la guitarra, porque está desafinada”. Cogió la guitarra, la afinó, y dijo: “no es una mala guitarra” Eh, no era la Conde, pero no era una guitarra mala. Me la devolvió, y dijo: “ahora ponte a tocar”.

No sabía tocar mejor, la verdad. “Te voy a enseñar algunos acordes”. Y cogió la guitarra y produjo un sonido de la guitarra que yo evidentemente nunca había oído. Y tocó la secuencia de acordes, así, de manera rápida, y dijo: “ahora hazlo tú”. “Yo no sé hacerlo”, respondí. “A ver, déjame que use yo tus dedos y te digo cómo los tienes que poner”; y los puso en el mástil. “Y ahora toca”. Fue un desastre, evidentemente. “Vuelve mañana”, me dijo.

Volvió al día siguiente, me puso las manos en la guitarra, la puse en mi regazo, de manera adecuada, con la postura buena, y empecé otra vez, con todos esos seis acordes. Y la provisión de seis cuerdas, muchas canciones flamencas a base de esa provisión de seis acordes, y la verdad es que me sentía mejor ese día. Al tercer día mejoró la cosa. Pero ya sabía los acordes. Y sabía que aunque no podía coordinar los dedos adecuadamente para producir el sonido correcto, la pauta de sonido que él quería, pero sabía los acordes, los sabía muy muy bien. Al día siguiente no vino, no vino.

Yo tenía el número de la pensión en la que estaba quedándose en Montreal y llamé por teléfono para ver porqué no había venido a la cita y me dijeron que se había suicidado, que se había suicidado. Yo no sabía nada de este señor, no sabía de qué parte de España procedía, nada. Desconocía porqué había venido en concreto a la ciudad de Montreal, porqué se quedaba en Montreal en esos momentos, porqué estaba en esa pista de tenis, no tenía ni idea de por qué se había quitado la vida. Estaba muy triste, evidentemente. Pero ahora estoy contando algo que yo nunca había contado nunca en público.

Esos seis acordes. Esa pauta de sonido de la guitarra aquella ha sido la base de todas mis canciones, de toda mi música, y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de la gratitud que yo tengo por este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi trabajo, en mi obra, viene de este lugar que les he contado.

Todo lo que ustedes encuentren favorable en mis canciones, en mi poesía están inspiradas por esta tierra, y por tanto les agradezco enormemente esta hospitalidad que me han mostrado y que han mostrado por mi obra, porque es suya, y me han permitido poner mi firma en el final de la última página.

Muchas gracias señoras y señores."

 

Discurso íntegro de Leonard Cohen

 

Ya falta menos…


Buenos días, mi apreciado lector/a,

Como verás, llevo demasiado tiempo con la página www.musicayvino.com sin actualizar. Mucho, excesivo tiempo para lo que era antes norma habitual… pero la vida cambia y las circunstancias cambian.

Como sabéis, el paso 30 de marzo terminé una dilatada carrera profesional en banca, un recorrido de años y años por tres entidades financieras (tan) distintas y en circunstancias (tan) diferentes como no podía haber previsto de antemano. Pero llegué al final, y el final me abrió un nuevo capítulo de una novela sin escribir, que es el que ahora recorro, lejos de los orígenes pero cerca de todo en este mundo globalizado e intercomunicado que nos tocó vivir, para lo (algo) bueno y para lo (mucho) malo.

Desde el mes de julio tengo otro proyecto de vida, distinto, complicado, motivador, a veces asfixiante, la mayoría de las ocasiones estresante. A él me dedico y en él invierto mi tiempo y mis neuronas. Esa inversión de psique me genera disfunciones de tiempos, de espacios y de objetivos...

Desgraciadamente, uno de esos objetivos que relegué a un segundo plano fue mi página web, ésta modesta página de relatos y pensares que tienes ante tus ojos y a la que estabas/estás (¡esos espero!) enganchado/a.

Como no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante, ayer tomé la decisión de retomar el reto que me marqué en el año 1998 cundo inicié la aventura de estar conectado al mundo virtual con este engendro cibernético que llamé música y vino: exponer ideas, agitar/sacudir conciencias, escandalizar (sanamente) la moral judeocristiana, reinterpretar la historia/las noticias, ondear banderas olvidadas, vibrar con los sonidos de la vida (y de la música), latir al ritmo que marca el pulso de la vida y de las noticias, blandir la espada de la lucha contra la injusticia, estremecerme con los versos del breve espacio en el que no estás… y reírme con la risas de la inteligencia y el sano sarcasmo.

Aprovechando este reinicio a la vida, de la vuelta al ciberespacio, le daré un cambio brusco y total al diseño de la web, una modernización necesaria en la que cambie todo pero sin cambiar nada: seguiré yo aquí y conmigo seguirá el mismo objetivo que ya tuve cuando arranqué hace 13 años.

Además, como decía Miguel Ríos, los buenos ideales y las buenas ideas son como los viejos rockeros: nunca mueren.

Y los míos, no cambian ni mutan: de joven incendiario, de mayor inflamador.

Alfredo Webmaster

 

La verdadera historia de muchos papas católicos


La historia de la Iglesia Católica está llena de truculencias y actos de una extrema gravedad, impropia de los que se autocalifican de seguidores Cristo, cuando en realidad sólo son sucesores de un sacerdocio pagano.

Muchos de los papas fueron tan depravados en sus acciones, que los que no profesaban ninguna religión ni creencia se avergonzaban de ellos. Pecados como el adulterio, la sodomía, la violación, el asesinato y el abuso extremo del alcohol, han sido cometidos por muchos papas a través de la historia.

Curiosamente, ninguno de los papas del último siglo y medio, desde León XII hasta el actual, Benedicto XVI, repito, ninguno, jamás ha manifestado el más mínimo reproche a esas sórdidas historias que están grabadas en los libros con letras escritas con escarnio y vergüenza.

Repito: ningún papa ha pedido perdón por el pasado ni ha renegado de esas prácticas deleznables.

Soy consciente de que atribuirle esa clase de pecados (para los que crean en el pecado) a quienes se autoproclaman como los «Santos Padres», los «Vicarios de Cristo» o el «obispo de obispos», será alarmante para algunos de los lectores de esta bitácora, pero para los estudiosos de la historia del papado es una realidad: muchos descendientes de Pedro han sido de todo, menos hombres santos.

El papa Sergio II, que reinó del 904 al 911, obtuvo la oficina papal por medio del asesinato. Los anales de la Iglesia de Roma hablan sobre su vida en pecado con Marozia, una conocida prostituta de esa época, quien le engendró varios hijos ilegítimos. Este papa fue descrito por Baronio y otros escritores eclesiásticos como un «monstruo» y por Gregorio como un «criminal aterrorizante». Dice un historiador: «Por espacio de siete años este hombre ocupó la silla de san Pedro, mientras que su concubina, imitando a Semíramis madre, reinaba en la corte con tanta pompa y lujuria, que traía a la mente los peores días del viejo Imperio». Refiriéndose a otra, dice: «Esta mujer -Teodora de nombre-, junto con Marozia, la prostituta del Papa, llenaron la silla papal con sus hijos bastardos y convirtieron su palacio en un laberinto de ladrones».

Y así, comenzando con el reino del papa Sergio, vino el período (904-963), conocido como «el reinado papal de los fornicarios».

Teodora hizo papa a Juan X (914-928). Este había sido enviado a Ravena como arzobispo, pero para satisfacer sus deseos carnales, lo hizo volver a Roma y lo hizo nombrar papa. Su reinado tuvo un fin súbito, cuando Marozia lo asesinó.

Marozia quería deshacerse de Juan X para, de esta manera, poder llevar a León IV (928-929), al oficio papal. Su reinado fue muy breve, pues éste también fue asesinado por Marozia cuando ella se enteró de que este había entregado su cuerpo a una mujer más descarada que ella.

Poco después llevó a su propio hijo ilegítimo (de Sergio III) al trono papal. ¡El muchacho era todavía un adolescente! Tomó el nombre de Juan XI. Pero durante un altercado con los enemigos de su madre fue azotado y puesto en prisión, donde lo envenenaron y murió.

En el año 955 el nieto de la prostituta -después de varios encuentros sangrientos- pudo tomar posesión del trono pontificio bajo el nombre de Juan XII. Llegó a ser tan corrompido que los cardenales se vieron obligados a hacer cargos contra él. Este rehusó a presentarse para contestar a las acusaciones y en vez de esto, ¡los amenazó con excomulgarlos a todos! Aun así le hallaron culpable de varios crímenes y pecados, incluyendo los siguientes: hizo prender fuego a varios edificios, bebió un brindis dedicado al demonio, jugó a los dados e invocó la ayuda de los demonios, obtuvo dinero por medios injustos y fue enormemente inmoral. Tan viles fueron sus acciones, que incluso el notable obispo católico romano de Cremorne, Luitprand, dijo de él: «Ninguna mujer honesta se atrevía a salir en público con él, porque el papa Juan no tenía respeto a mujeres solteras, casadas o viudas, puesto que él faltaba al respeto aun a las tumbas de los santos apóstoles, Pedro y Pablo». Levantó la ira del pueblo al convertir el Palacio Laterano en «una casa de prostitución pública» y fue descrito por el Liber Pontificalis con las siguientes palabras: «Pasó toda su vida en adulterio». Finalmente, su vida terminó mientras cometía adulterio: el furioso esposo de la mujer con las que copulaba, lo mató.

El papa Bonifacio VII (984-985) mantuvo su posición a través de cuantiosas distribuciones de dinero robado. El obispo de Orleans se refirió a él (y también a Juan XII y León VIII), como «monstruos de culpabilidad, llenos de sangre y suciedad», y como «Anticristos sentados en el templo de Dios». Además, Bonifacio fue un asesino. Hizo que el papa Juan XIV fuera encarcelado y envenenado. Cuando el papa Juan murió, el pueblo romano arrastró su cuerpo desnudo por las calles. La sangrienta masa de carne humana que había sido un papa, fue dejada a los perros. A la mañana siguiente, sin embargo, algunos sacerdotes lo enterraron secretamente. Bonifacio asesinó al papa Benedicto VI estrangulándolo. El papa Silvestre II lo llamó «un horrendo monstruo que sobrepasó a todo mortal en su maldad». Pero, evidentemente, el papa Silvestre no era mucho mejor, pues la Enciclopedia Católica dice que «... el pueblo le consideraba como un mago pactando con el diablo».

Enseguida vino el papa Juan XV (985-996), quien dividió las finanzas de la Iglesia entre sus familiares, lo que le trajo la reputación de ser «codicioso, de torpes ganancias y corrompido en todas sus acciones».

Benedicto VIII (1012-1024) «compró el oficio de papa por medio de chantaje». El siguiente papa, Juan XIX (1024-1033), también compró el papado y pasó por toda la escala de títulos eclesiásticos reconocidos en un solo día. Después de esto, Benedicto IX (1033-1045) fue elegido papa, siendo apenas un niño de 12 años, por medio de arreglos monetarios con las poderosas familias que manejaban a Roma. Este papa-niño creció en la maldad y «cometió homicidios y adulterios en pleno día; hizo robar a peregrinos en las catacumbas de los mártires». Fue un horrendo criminal a quien el pueblo desterró de Roma.

Finalmente, la compra y venta del cargo papal se hizo tan común y la corrupción tan pronunciada que los gobernantes seculares tuvieron que intervenir en el nombramiento de los papas. Enrique III, emperador de Alemania, eligió a Clemente II (1046- 1047), que era un clérigo alejado de la corte papal porque «ningún sacerdote romano pudo ser hallado limpio de corrupción de simonía y de fornicación», declaró un historiador.

Muchos de los papas fueron asesinos, pero sin duda alguna Inocencio III (1194-1216) sobrepasó a todos sus predecesores en homicidios. Durante su reinado, Inocencio (el cual era todo menos «inocente»), hizo asesinar a más de cien mil supuestos «herejes». El promovió la más infame y diabólica acción en la historia de la humanidad: la Santa Inquisición. Por espacio de más de 500 años, los papas usaron la Inquisición para poder mantener el poder. No se tiene constancia del número de personas inocentes fueron asesinadas al no estar de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. De momento, ningún papa ha pedido perdón por la Santa Inquisición.

El papa Bonifacio VIII (1294-1303) -otro de la negra lista medieval- practicó la brujería. Llamó mentiroso e «hipócrita» a Cristo, profesó ser ateo, negó la vida futura y fue un homicida y un pervertido sexual. Oficialmente dijo lo siguiente: «El darse placer a uno mismo o con mujeres, es tan pecado como frotarse las manos». Y -aunque parezca imposible- él fue quien escribió la bula Unam Sanctum, en la cual declaró oficialmente que la Iglesia Católica es la única y «verdadera» Iglesia, ¡fuera de la cual nadie puede salvarse! Fue este inmoral papa quien declaró oficialmente: «Nosotros afirmamos y declaramos definitivamente que es necesario, para la salvación, que todo ser humano sea sujeto al pontífice de Roma».

Fue durante el reinado de este papa, cuando Dante visitó Roma. Describió el Vaticano como el «alcantarillado de la corrupción», y puso a Bonifacio (junto con los papas Nicolás III y Clemente V) en «las profundidades del infierno».

Durante el período de 1305 a 1377, el palacio papal estuvo situado en Avignon (Francia). Durante esta época, Petrarca declaró que dicho establecimiento papal era un lugar de «violación, adulterio y toda clase de fornicación». Y debido a que los papas eran tan inmorales, no debemos sorprendernos de que los sacerdotes no fueran mejor que ellos. Como consecuencia, en muchas parroquias los feligreses insistían en que los sacerdotes tuvieran concubinas «como protección para sus propias familias».

Durante la larga celebración del Concilio de Constanza, llegaron a existir hasta tres papas a la vez, y algunas veces cuatro, que se insultaban todas las mañanas acusándose los unos a los otros de anticristos, demonios, adúlteros, sodomitas, enemigos de Dios y del hombre. Uno de estos «papas», Juan XXII (1410- 1415), compareció ante el Concilio para dar cuenta de su conducta. «Fue acusado por 37 testigos (obispos y sacerdotes, en su mayoría) de fornicación, adulterio, incesto, sodomía, hurto y homicidio» Y se probó con una legión de testigos que había seducido y violado a 300 monjas. Su propia secretaria, Niem, dijo que en Bolonia mantenía un harén donde no menos de doscientas muchachas habían sido víctimas de su lujuria. Por todo ello el Concilio lo halló culpable de 54 crímenes de la peor categoría; le depuso del papado, y, para no verse condenado a lo que se merecía, el indigno papa optó por huir.

El registro oficial del Vaticano ofrece de este hombre esta información sobre su inmoral reinado: «Su señoría, el papa Juan, cometió perversidad con la esposa de su hermano, incesto con santas monjas, tuvo relaciones sexuales con vírgenes, adulterio con casadas y toda clase de crímenes sexuales... entregado completamente a dormir y a otros deseos carnales, totalmente adverso a la vida y enseñanzas de Cristo... Fue llamado públicamente el Diablo encarnado». Para aumentar su fortuna, el papa Juan puso impuestos a todo, incluyendo la prostitución, el juego y la usura. Se le ha llamado con frecuencia «el más depravado criminal que se haya sentado en el trono papal».

Del papa Pío II (1458-1464) se dice que fue el padre de muchos hijos ilegítimos. «Hablaba en público sobre los métodos que usaba para seducir a las mujeres, aconsejaba a los jóvenes y hasta ofrecía instruirlos en métodos de autoindulgencia». Pío fue seguido de Pablo II (1464-1471), quien mantenía una casa llena de concubinas. Su tiara papal estaba tan cuajada de joyas, que sobrepasaba el valor de un palacio.

Vino después el papa Sixto IV (1471-1484); éste tuvo dos hijos ilegítimos de su manceba Teresa a los cuales hizo cardenales. Financió sus guerras vendiendo posiciones eclesiásticas al mejor postor, y «usó el papado para enriquecerse él y sus familiares. Hizo cardenales a ocho de sus sobrinos, aunque algunos de ellos siendo aún niños. En cuanto al lujo y extravagancias, rivalizó con los césares. El y sus familiares sobrepasaron a las antiguas familias romanas tanto en riquezas como en pompa».

El papa Inocencio VIII (1484-1942) tuvo dieciséis hijos de varias mujeres. No negó que fueran sus hijos ni que fueran engendrados en el Vaticano. Como muchos otros papas, multiplicó los oficios clericales y los vendió por vastas sumas de dinero. Incluso permitió corridas de toros en la plaza de San Pedro.

Vino más tarde Rodrigo Borgia, quien tomó el nombre de Alejandro VI (1492- 1503) Y ganó su elección al papado mediante chantajes con los cardenales, práctica común en aquellos días. Antes de ser papa, cuando aún era cardenal y arzobispo, vivió en pecado con una mujer llamada Vanozza dei Catanei y después con la hija de ésta, Rosa, con la cual tuvo cinco hijos. En el día de su coronación nombró a su hijo -joven de temperamento y hábitos viles- como arzobispo de Valencia. Vivió en incesto público con sus dos hermanas y con su propia hija y era el padre y amante de su hija Lucrecia, de quien se dice tuvo un hijo. El 31 de octubre de 1501 realizó una orgía sexual en el Vaticano, que no ha tenido parangón alguno en los anales históricos de la humanidad.

En cuanto al papa Pablo III (1534-1549), incluso la revista de signo católico Life dijo que siendo cardenal había tenido 4 hijos y en el día de su coronación celebró el bautismo de sus dos bisnietos; que eligió a dos de sus sobrinos adolescentes como cardenales, realizó festivales con cantantes, bailarinas, bufones y buscó ayuda de astrólogos.

El papa León X (1513-1521) fue elegido para 27 oficios diferentes clericales antes de tener 13 años de edad. Fue enseñado a considerar los cargos eclesiásticos sólo como un medio de ganancia. Con su producto compró el cargo y declaró que el quemar a herejes era una orden divina.

Fue durante esos días que Martín Lutero, siendo aún sacerdote de la Iglesia Romana, viajó a Roma. Al ver por primera vez la Ciudad de las Siete Colinas, cayó al suelo diciendo: «Santa Roma, te saludo». No había pasado mucho tiempo en dicha ciudad, cuando pudo darse cuenta de que Roma era todo menos una ciudad santa. Pudo ver que la iniquidad existía en todas las clases del clero. Los sacerdotes contaban chistes indecentes y usaban palabras profanas, incluso en la misa. Lutero describió a los papas de la época como peores en su conducta que los emperadores paganos y explica que los banquetes de la corte papal eran servidos por doce mujeres desnudas. «Nadie puede imaginarse los pecados tan infames y los actos que son cometidos en Roma -dijo-; tienen que ser vistos y escuchados para ser creídos». Tanto es así, que se acostumbra a decir: «Si hay un infierno, Roma está construida sobre él».

Un día, durante la visita de Lutero a Roma, vio una estatua en una de las vías públicas que conducen a San Pedro, que le llamó la atención, pues era de una papisa, y junto con el cetro y la mitra papal, tenía un niño en sus brazos. Era la estatua de la papisa Juana. «Estoy sorprendido -dijo Lutero- de cómo los papas permiten que la estatua permanezca allí». Cuarenta años más tarde, después de la muerte de Lutero, dicha estatua fue quitada por orden del papa Sixto V.

¿Quién fue este papa femenino al que la estatua representaba? Se dice que nació en la tierra del Rhin, en Ingleheim. Fue aclamada en Mainz por su sabiduría y más tarde se disfrazó de hombre para entrar en el célebre monasterio de Fulda (entre Frankfurt y Bebra). Se dice que también estudió en Inglaterra y Atenas y después recibió la posición de profesora de la Schola Grrecorum de Roma, antiguo colegio de diáconos. Allí ganó tanta influencia como hombre, que fue elegida papa. Sin embargo, después de un pontificado de dos años, un mes y cuatro días, fue descubierta su condición de mujer: mientras formaba parte de una procesión, dio a luz a un niño y murió. Fue en este sitio donde se erigió la estatua del papa femenino.

En tiempos recientes, la historia de la papisa Juana ha sido discutida. Por razones obvias, Roma ha tratado de ocultarlo; sin embargo, antes de la época de la Reforma, la cual expuso tanto pecado en la Iglesia Romana, la historia era parte de las crónicas y conocida por obispos e incluso por los mismos papas. El papa Anastasio, por ejemplo, la menciona en su escrito "Historia de los pontífices romanos". De hecho, todos los libros de historia de antes de la Reforma mencionan a la papisa Juana en el texto o en el margen. Se discute que hasta el siglo XV los papas tenían que pasar por un examen físico para que el caso de la papisa -el papa femenino-- no se volviera a repetir. Obviamente, la idea de un papa femenino rompe la doctrina católica de la «sucesión apostólica» y, por lo tanto, es natural que la Iglesia Romana trate de ocultar esta historia.

Al llegar al final de este tema habiendo mencionado la gran inmoralidad que ha existido en la vida de algunos papas, no queremos dar la impresión de que todos los papas han sido tan malvados como éstos.

Sin duda, los que describí aquí fueron los peores, pero ha sido necesario referirme a ellos para demostrar que la afirmación católica de que el papado es una «sucesión apostólica» es totalmente falsa. Tal declaración significaría que todos estos papas, incluyendo a los más ignorantes y perversos, habrían de ser tomados en cuenta en la línea de sucesión desde el apóstol Pedro y hasta habría que considerarlos infalibles, algo a todas luces absurdo.

Bibliografía

  • "El sacerdote, la mujer y el confesionario". Rev. Charles Chiniquy, pags. 138, 139.
  • "Italia medieval", H.B. Cotterill, págs. 331, 336, 349 y 392.
  • Manual Bíblico de Halley, pág. 774, 775, 778, 779 y 688.
  • Patrologine Latinae, Jacques Paul Migne, tomo 136, pág. 900; tomo 2, pág 246.
  • El otro lado de Roma, John P. Wilder, págs. 114 y 115.
  • Enciclopedia Católica, edición 1913.
  • Sacrorum Conciliorum, John Mansi, tomo 19, pág 132; tomo 14, pág 372; tomo 27, pág 663.
  • Liber Pontificalis, tomo 2, pág 246.
  • Annali d´Italia, Louis A. Muratori, tomo 5, pág 498.
  • Historia de los Concilios de la Iglesia, tomo 40, art. 697.
  • Historia de la Civiliazación, Will Durant, tomo 6, pág 10, 13 y 332.
  • Historia de la Reforma, J. H. Merle d´ Aubigne, pág 11, 56 y 59.
  • Diarium, tomo 3, pág 167.
  • Revista Life, 5 julio 1963.
  • Ecumenismo y Romanismo, Peter J. Doeswyck, pág 59 y 60
  • Historia de los Papas, Bowers, tomo 1, págs 128, 226 y 1338.
 

 

Recetas Falsarias: Cantando bajo la alubia


Tan contento como Gene Kelly te quedas con unas alubias como las de esta receta, que no puede ser más sencilla, más rápida de preparar y más apetitosa.

Un plato de cine pero sin un mamón detrás que se pase la película comiendo estridentemente palomitas en tu oreja.

Ingredientes: 1 bote de alubias (de esos de cristal, que hay de muchas marcas y que no pueden faltar en nuestra impostora despensa), taquitos de jamón y taquitos de chorizo, de los que vienen ya cortados en un envase de plástico y a los que últimamente estoy sacando yo mucho partido (los que he usado son Revilla, el de chorizo, y Navidul el de jamón, pero hay variedad de marcas), 1 cebolla mediana, 3 dientes de ajo, pimentón, aceite de oliva virgen extra y sal.

Preparación: no puede ser más fácil. Se pica la cebolla y se pone a hacer con un chorreón de aceite, acompañada de los tres dientes de ajo un poco aplastados con el puño. Cuando veamos que está doradilla, se añade un puñado de tacos de jamón y otro de los de chorizo (más o menos grande, según lo cerdófilo que seas), se les da una vuelta rápida, se añade una cucharadita generosa de pimentón, se remueve un poco y se le pone sal y un dedo de agua. Poca cosa. Mejor quedarse corto y añadir poco a poco si nos hace falta más. Dejamos hirviendo este caldo durante 5 minutos a fuego suave y ya podemos añadir el contenido del bote de alubias. Si vemos que está corto de agua, le añadimos un poco pero teniendo en cuenta que unas buenas alubias deben estar hiladas y no quedar demasiado caldosas. En otros cinco minutos, a fuego medio y agitando la cazuela por las asas de vez en cuando para que la alubia suelte su harinilla, tendremos el guisote listo. Un plato perfecto para estos días de lluvia que nos están cayendo encima.

Sofisticado apunte culinario: un buen pimentón es imprescindible en una buena cocina para impostores. Es un enemigo natural de la "laticidad" (condición de ser de lata, que diría el filósofo), camuflando la envasada procedencia de los alimentos. Y además, qué historias, que lo que gana un guiso con un buen pimentón es impresionante. Merece la pena una pequeña inversión extra en un pimentón en condiciones. O en una buena amistad que, como ha sido mi caso, te regale un paquete de un kilo de pimentón "El Arcángel" de Aldeanueva del Camino, Cáceres. Dan ganas de comérselo a cucharadas.

 

Recetas Falsarias: Alubias con chorizo instantáneas


Hace un par de semanas, en esta misma sección, hicimos una receta de espaguetis dedicada a recién emancipados, compartepisos, erasmus y otras tribus estudiantiles. La cosa es que desde entonces no han parado de llegarme mensajes pidiéndome más.

Y si sólo fuera eso, pues ya veríamos. Pero es que últimamente los veo también en la puerta del súper. Son estudiantes hartos de pizzas congeladas y están ahí con una tartera, mendigando unas cucharadas de algún guisote rico y caliente que llevarse al plato. Y eso conmueve. Así que como la cocina impostora es ante todo un servicio público, no he tenido más remedio que tomar medidas. Pero la cosa no era fácil. Un guisote en condiciones, que se hiciera rápido y fuera muy fácil de hacer. Todo un reto. Pero creo que finalmente esta receta de "Alubias con chorizo instantáneas" va a resolvernos la papeleta muy dignamente.

Es barata, es insólitamente rápida para ser un guiso y se hace con tres cosillas de la tienda de la esquina. A partir de ahora si los estudiantes siguen mendigando en la puerta del súper, es por vicio.

Ingredientes: 1 bote de alubias blancas, 1 paquete de taquitos de chorizo, 1 sobre de sopa de cebolla, 1 diente de ajo, pimentón picante, aceite de oliva y 1 vaso de agua.

Preparación: En una olla con un poco de aceite ponemos el diente de ajo picado, a coger color. Cuando veamos que empieza a dorarse le añadimos los taquitos de chorizo. Una vuelta y que se frían un poco. Le ponemos un poco de pimentón picante, removemos, y le añadimos el vaso agua. Cuando hierva, ponemos el contenido del sobre de sopa de cebolla. Removemos con la cuchara hasta que se mezcle bien y añadimos las alubias del bote, tal cual. Cuando vuelva a hervir, las dejamos cinco minutos a fuego suave, removiendo de vez en cuando con una cuchara para que no se peguen. Si vemos que se nos queda sin agua, le añadimos un poco más y listo. Pasados los cinco minutos, están listas. Las servimos en el plato y, si nos apetece, las espolvoreamos con un poco de perejil picado. Si no, ni eso. El resultado es sorprendente.

 

Para perros en celo


 


¿Tienes a tu perro macho en período de amor desenfrenado? ¿Tu perro se te pega a la pierna y ejecuta movimientos espasmódicos tratando de copular? ¿O, tal vez, tu problema lo tienes con el perro del vecino, que se amarra a ti como un chicle preso de un ataque de extrañas y morbosas convulsiones pélvicas?

No te preocupes más por lo que está sucediendo; desde mi página musicayvino.com te presento la solución definitiva para todos tus males: la perra hinchable para canes en celo de la marca Hot Doll is Coming Soon.

Alfredo Webmaster

Nota: como todos tenemos derecho a la intimidad, he decidido salvaguardar el anonimato del cocker spaniel que sale en la foto, tapádole la cara para que no sea reconocido. Además, es un amantísimo padre de familia, con varios hijos, esposa y un amo del Opus Dei.

 

Albariño: un vino con leyenda


Cartel anunciador de Festa do Albariño

Mapa de la D. O. Rías Baixas y sus subzonas (Galicia)

 

Por Caius Apicius para elconfidencial.com (EFE), 02/08/2011

Como todas las cosas cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, el vino está lleno de leyendas; de muy bellas leyendas, en general. El vino... y cada vino. Entre ellos, el albariño, al que Cambados rendirá homenaje por quincuagésima novena vez el próximo fin de semana, primero de los de agosto.

Don Álvaro Cunqueiro, quién si no, fue un decidido impulsor del origen legendario del albariño, traído, decía, por los monjes del Císter allá por el siglo XII. Era bonito, y daba mucho juego. Pero, como diría Néstor Luján, la ciencia ha hablado, y preciso es callarse. Y la ciencia ha dicho que la uva albariño parece ser autóctona de Galicia. Yo, si por "autóctono" entendemos que es algo que lleva en un sitio muchísimo tiempo, puedo estar de acuerdo; si se refiere a que es originario del sitio en que está, ya tengo mis dudas.

Lo curioso es que, en general, a los gallegos les ha hecho ilusión eso de que la albariño sea autóctona. A mí, qué quieren que les diga, me gustaba más situar su origen en el corazón de Europa, la leyenda que lo emparentaba, desde la cuna, con algunos de los mejores vinos de la Cristiandad. Recordemos. La Orden del Císter nace en 1090 en la localidad cuyo nombre romano era Cistercium. Hoy es Citeaux, abadía situada en la mismísima Côte d'Or borgoñona, donde se elaboran vinos de la categoría de los Montrachet o Meursault, por no salir de los blancos, elaborados con la variedad chardonnay, que también tiene leyenda propia que atribuye su introducción en Francia a cierto conde de Champagne, Thiébaut IV "Le Chansonier", que la habría traído de Chipre de vuelta de las Cruzadas.

Son los monjes cistercienses quienes se ocupan del cuidado del Camino de Santiago. Y parte de ese cuidado era replantar viñas. Primero, en los valles fluviales del Ebro, el Duero, el Sil... Finalmente, en el mismísimo fin del mundo, en el Finis Terrae, frente al Mar Tenebroso. Es bonito imaginar a los monjes transportando con amor y mimo los esquejes de sus variedades preferidas, procedentes nada menos que de la Borgoña; hay quien sustenta la opinión de que no se trata de cepas borgoñonas, sino que procederían del Rhin, más cercanas a la riesling que a la chardonnay.

Todo eso, y más, había en una copa de albariño antes de que la ciencia nos devolviese a la cruda realidad e hiciese que bajásemos de la nube de los bellos sueños. Ciertamente, no seré yo quien afirme que un albariño es mejor que un gran Montrachet, pero tampoco dejo que me lo sitúen mucho más abajo en la escala de valores de los grandes vinos blancos del mundo.

Pero supongamos que sí, que la uva lleva en Galicia más tiempo, incluso que se trata de una mutación de alguna variedad introducida algo más de mil años antes de la fundación del Císter. Porque bien pudieron ser los señores romanos quienes introdujeron la albariño, o su predecesora, en Galicia. Quizá no los romanos de César, pero sí los que, mandados por Décimo Junio Bruto, luego llamado "El Galaico", se negaban a cruzar el río Limia, en Ourense, por creer que se trataba del Leteo o Lete, el río infernal que hacía perder la memoria a quienes lo cruzaban. Los mismos romanos que se aterrorizaron en Finisterre al ver cómo el mar engullía al sol rojo. Romanos que llevaron consigo el vino, la vid, a donde fueron. Por qué no a Galicia: hubo asentamiento romano en Cambados. Sería gracioso que hubiera sido así, cuando Cunqueiro nos habló tanto del itinerario inverso, de los vinos, sobre todo del Sil, que viajaban de Galicia a Roma, como el de Amandi, supuestamente grato a Tiberio, cosa que no tiene mucho mérito porque al sucesor de Augusto le gustaban todos los vinos.

Y aún pudo ser antes: los fenicios, comerciantes donde los hubiere, estuvieron zanganeando por la desembocadura del Umia, por aquello del estaño; a lo mejor trajeron unas cepas, porque si el vino nació, según parece, al sur del Cáucaso, está claro que esa zona queda mucho más cerca de Fenicia que de Galicia, y las uvas, solas, no vinieron: les conocemos muchas virtudes, pero no la movilidad.

Al final, qué más da. Cistercienses, romanos, fenicios... Una cosa tengan clarísima: ustedes, si lo desean, pueden beber hoy unos albariños muchísimo mejores, incomparablemente mejores que los que pudieran haber bebido los comerciantes fenicios, los legionarios romanos y los monjes benedictinos. Y, aunque todavía queden por ahí algunos nostálgicos, beberán hoy albariños bastante mejores y mejor elaborados que los que bebían sus padres y sus abuelos.

El domingo se discernirá cuál es el mejor albariño de los presentados a concurso. Serán los 2010, añada que el Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas ha calificado de "muy buena". Los 2010 que he probado hasta ahora son, en efecto, muy recomendables. Lo mejor será que abran ustedes una botella y opinen por sí mismos, brindando por Cunqueiro, que este año está de centenario, pero también por cistercienses, romanos, fenicios y, si no queda más remedio, científicos 'revientaleyendas': los amantes del albariño no somos rencorosos.

Típica bodega de la D. O. Rías Baixas (en la foto Agro de Bazán - Galicia)

 Detalle de la Bodega Agro de Bazán(Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

Bodega Pazo de Fefiñanes (Cambados - Galicia)

 

 

Paisaje desde un hotel (San José)


 

Vista panorámica desde el hotel Barceló San José Palacio (habitación 620), en la zona de La Uruca, en la capital de Costa Rica.

Era un día del mes de agosto de 2011 de cielo completamente encapotado y una lluvia de interminable intensidad, con gotas del tamaño de un puño que rompían contra el tejado de la sala de convenciones y del jardín. El ruído era, por momento, ensoredcedor (las fotos se pueden ampliar pulsaldo el botón derecho del ratón y dándole a "ver imagen").

Al poco tiempo, cuando escampó, los colibrís volvieron a rondar el balcón y las ventanas de la habitación.

Alfredo Webmaster

 

 

Recetas Falsarias: Pan con tomate marinero


 

Que digo yo, que esto de la crisis es un problema de iniciativa. Que somos unos flojos y así no vamos a ningún lado. Para solucionar nuestros problemas sólo hay que mirar un momento a nuestro alrededor y actuar en consecuencia. ¿Qué es lo que va bien en España? Los bancos. Pues entonces, está claro, lo que hay que hacer es un montar un banco. Tu montas un banco y es un chollo. Si te va bien, te forras. Si te va mal, llega el estado y te suelta una pasta para que no te hundas.

Otra cosa que funciona muy bien en España es la corrupción. Pues oye, montamos un corrupterio o lo que hagan los corruptos para ejercer su lucrativa actividad. Compaginar ambas cosas, montar un banco y ser corrupto, supongo que llevará un esfuerzo extra, pero debe ser ya la leche

Por eso, qué tanto estudiar, tanto master, ni tanto cursillo del INEM. Hay que optar a las nuevas profesiones. Una cosa moderna. Este verano un cursillo por correspondencia de esos de “hágase un perfecto corrupto en 15 lecciones”, o un curso de verano del tipo “el banquero insaciable y otros depredadores”, y a triunfar. Y como tenemos mucho que estudiar, hoy vamos a ir con una receta muy fácil de hacer, que en verano no apetece deslomarse. Y si vas a ser banquero, corrupto o algo de eso hay que ir acostumbrándose a vivir sin dar ni golpe.

Ingredientes: pan rico preferiblemente de hogaza, 1 lata de anchoas, boquerones en vinagre (los venden preparados en muchos súper), guindilla vasca, tomate, aceite de oliva virgen extra, ajo.

Preparación: tostamos el pan bien tostado, lo frotamos con ajo y restregamos el tomate con entusiasmo sobre él, hasta que quede bien impregnado. Vamos colocando sobre el pan entomatado, un boquerón en vinagre y una anchoa sucesivamente, hasta cubrirlo. Picamos una guindilla vasca, la típica piparra, bien picadita y se la ponemos por encima. Rematamos con un hilo de aceite de oliva del más rico que tengamos y listo. Será la hora, pero se me está haciendo la boca agua de solo contarlo.

 

Ni voy ni te espero…


Por Raúl Solís para montilladigital.com, 08/08/2011

La visita de Susan (abreviatura de Su Santidad) no me molesta. Como hombre libre puede venir a España y, por mí, se podría ir a la Cochinchina. Estoy encantado de que los reaccionarios que irán a aplaudir el discurso homofóbico, pseudofascista, machista y anticondón que lanzará el líder de una organización que acoge a pedófilos y propaga la virulencia del Sida en África puedan tener por un día sensaciones orgásmicas sin represión. Siempre que la orgía papal la paguen los orgásmicos.

No obedeceré sus dogmas. Sus ofensas me las pasaré por debajo del Arco del Triunfo. No soy católico. Su figura para mí tiene el mismo valor que pueda tener Belén Esteban. Cero. Eso sí, me reiré al ver que en pleno siglo XXI aún hay gente que sigue aplaudiendo tesis tan alejadas de la ciencia, el raciocinio y la lógica.

Mi risa hacia estos hooligans de la fe es irrespetuosa. Lo sé. Pero mis risas hacen menos daño que sus creencias discriminatorias y los insultos que lanzan contra cualquier modelo de vida libre que no acepte el yugo de las sotanas.

Ninguna de mis risas acarreará que un católico tenga que asistir al psicólogo o se quiera quitar la vida. Por el contrario, sus monsergas homofóbicas sí han conseguido que más de un homosexual haya salido de los confesionarios con deseos de quitarse la vida o pensando que tener relaciones con una persona de su mismo sexo es un pecado capital que sólo merece la muerte.

Ninguna de mis risas provocará que un africano muera de Sida por no usar condón. Ni mis carcajadas serán cómplices de pedofilia. Ni justificarán la violencia de género, ni ridiculizaré a ninguna mujer divorciada que esté muriendo en vida. Ni ninguna de mis risas dirá que la masturbación es insana y un “vicio” de tal envergadura que puede ser causa de parálisis cerebral.

Por desgracia, la vergüenza ajena que tendré que sufrir mientras una panda de reaccionarios aplauden las infamias, los insultos y el veneno papal no será bastante para que mi Gobierno piense que no se puede financiar con dinero público la visita del líder de la entidad que más daño ha causado en la historia de la humanidad.

Un pasado genocida, persecutor, pedófilo, saqueador y aniquilador contra quienes no tuvieran en Roma el fin de todos sus caminos.

En Granada, por ejemplo, está la huella más cercana que los andaluces tenemos para comprobar cuál ha sido el modus operandi de esta institución odiosa que siempre pide perdón 500 años después de haber cometido el pecado.

Mientras los beatones y la jerarquía vaticana aplaudan como posesos las barbaridades que lanzará Benedicto XVI, Somalia y otros rincones del mundo seguirán muriendo por inanición. A la vez que en España se reduce un 23 por ciento el dinero destinado a la lucha contra el hambre en el mundo, se cierran ambulatorios y urgencias hospitalarias, se reduce el sueldo a funcionarios y suben los impuestos a las clases medias, las empresas patrocinadoras de la excursión de Susan podrán disfrutar de una bonificación del 35 por ciento en el Impuesto de Sociedades.

Es decir, que los patrocinios privados para “alimentar el espíritu” de los católicos irán también a cargo del bolsillo de los no católicos. Como si no tuviera bastante Susan para organizar la excursión con los 10.000 millones de euros anuales que recibe a través de los Presupuestos Generales del Estado o el superávit de 21 millones que tiene el Vaticano, gracias a fondos de inversiones, activos inmobiliarios y acciones en empresas de dudosa moralidad.

Susan, yo no voy ni quiero que vengas. No con mis impuestos. Yo me pago mis excursiones.

 

Oportunidad mexicana


Por Andrés Oppenheimer para elpais.com, 15/08/2011

Existe una creencia generalizada de que la desaceleración económica de Estados Unidos será devastadora para México y América Central, debido a su excesiva dependencia del mercado estadounidense. Pero esta creencia puede estar equivocada.

Un nuevo fenómeno está resultando una bendición para México y los países centroamericanos: el aumento de los salarios en China -producto de la apreciación de la moneda china, y de una mano de obra cada vez más calificada- está haciendo que cada vez más empresas estadounidenses estén cerrando sus fábricas en China y trasladándolas a México, y en menor medida a Centroamérica.

Es cierto que casi todos los economistas internacionales advierten de que la desaceleración económica de Estados Unidos tendrá como resultado menos importaciones estadounidenses, menos remesas familiares y menos turismo, todo lo cual perjudicará más a México y los países centroamericanos que al resto de Latinoamérica.

Según un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, una desaceleración económica prolongada de EE UU será "una carga sustancial" para la economía mexicana. Y el economista ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz, a la izquierda del espectro político estadounidense, me recordó en una entrevista que "cuando EE UU estornuda, México se resfría". Para empeorar las cosas, la sangrienta guerra contra el narcotráfico en México, que se ha cobrado más de 40.000 vidas en los últimos cinco años, está reforzando la idea de que México, así como sus vecinos del sur, también plagados por la violencia, están condenados a varios años de recesión.

Pero otra escuela de pensamiento dice que el impacto del aumento de salarios en China compensará la reciente oleada de malas noticias económicas para México.

Según un estudio reciente de JP Mogan, mientras que hace 10 años el salario promedio en el sector manufacturero de China era un 237% más barato que en México, hoy es tan solo un 14% más barato. Eso significa que los salarios están prácticamente parejos, si se tiene en cuenta que transportar productos desde China a Estados Unidos es mucho más costoso que hacerlo desde México. En parte gracias a este fenómeno, el porcentaje correspondiente a México de importaciones manufactureras de Estados Unidos creció del 11,3% en 2005 al 14% el año pasado, dice el estudio.

"La brecha de salarios entre China y México se ha reducido de manera impresionante", me dijo esta semana Gabriel Casillas, el jefe de economistas de JP Morgan en México. "Estamos viendo una cada vez mayor reubicación de empresas desde China hacia México".

La industria automotriz ha tomado la delantera. Ford, Volkswagen, Toyota y Mazda han anunciado recientemente que abrirán nuevas plantas o expandirán las existentes en México. Y la industria aeroespacial le pisa los talones, con Airbus, Eurocopter y Bombardier abocadas a expandir sus operaciones en el país.

¿Y la ola de violencia no va a afectar esta tendencia?, le pregunté a Casillas. El economista respondió que sin duda, la violencia es un factor importante, y minimizarlo sería irresponsable. Pero en general la violencia se ha limitado al norte de México, Guerrero y Michoacán, mientras que la mayoría de las nuevas inversiones se están dando en el centro del país.

Otros economistas me dicen que la reciente caída de la calificación crediticia de Estados Unidos por parte de Standard & Poor's y sus secuelas económicas probablemente tengan como resultado una valorización aún mayor de la moneda china, que aumentará aún más los salarios chinos. Ante una menor demanda estadounidense de sus productos, China acelerará su transición de una economía principalmente exportadora hacia un modelo cada vez más basado en el consumo interno, que requerirá una moneda más fuerte y salarios más altos, según argumentan.

Rogelio Ramírez de la O, economista de Ecanal, de México, y cercano al candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, se sitúa a medio camino entre los optimistas y los pesimistas: "Los salarios más altos en China mitigarán el impacto de la desaceleración económica de Estados Unidos, pero no lo compensarán", me dijo. Ramírez de la O prevé que la economía mexicana crecerá el 3,8% este año, un poco menos de lo que se calculaba anteriormente.

Mi opinión: el aumento de los salarios chinos es una bendición para México, y podría ser una gran ayuda para Centroamérica. Podría ser la mejor oportunidad que ha tenido México en los últimos años para salir de su estancamiento y convertirse en una potencia económica emergente de primera línea como Brasil, Sudáfrica o India. Pero para lograrlo, México tendrá que reducir sus niveles de violencia y aprobar las muy demoradas reformas laborales, fiscales y energéticas después de las elecciones presidenciales de 2012. Es una oportunidad de oro. Pronto sabremos si su clase política tendrá el valor de aprovecharla.

 

Cuatro años ya...


Por Joaquín Estefanía para elpais.com, 18/07/2011

Ayer hicieron cuatro años del inicio de la crisis más profunda y larga desde la Gran Depresión. Sin visos de final. Por ello se la ha denominado Gran Recesión o Segunda Gran Contracción del capitalismo. Aquel 17 de julio de 2007 el quinto banco de inversión de EE UU, Bearn Stearns, anunciaba la valoración cero de dos de sus fondos de alto riesgo que habían invertido grandes cantidades en las hipotecas locas. Poco después, Bearn Stearns dejaba de existir, adquirido por J. P. Morgan (tercer banco de EE UU) con la ayuda de la Reserva Federal.

La crisis comenzaba con un gigantesco esquema Ponzi: ¿cómo llamar si no a un proceso por el que a un trabajador que ganaba tan solo 20.000 dólares al año se le concedía una hipoteca sin una señal y sin tener que pagar nada durante los dos primeros años de la misma, para que comprase una casa de 300.000 dólares, y luego juntar esa hipoteca con otras cien en bonos a los que las agencias de calificación de riesgos concedían la valoración más alta (triple A), para vendérselos a bancos y fondos de pensiones de todo el mundo?

Desde entonces, la Gran Recesión ha pasado por las más diversas fases, a cada cual más dañina (crisis hipotecaria, incremento del precio de las materias primas y del petróleo, falta de liquidez y solvencia de los bancos, hundimiento de la economía real con la multiplicación del desempleo y el empobrecimiento de las clases medias, y explosión de la deuda soberana europea), sin que la aparente superación de cada una de ellas haya significado que sus problemas se han resuelto sino que han pasado a segundo orden ante la emergencia de otro más urgente.

Si hubiese que poner mojones a esta crisis, el primero sería la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 (la única vez que las autoridades han aplicado su máxima favorita de que cada palo aguante su vela y han dejado caer a una gran entidad financiera, causando el pánico de los mercados). El segundo hito sería la mayor estafa financiera de la globalización causaoda por un solo hombre, Bernard Madoff, que se entregaba a la justicia en diciembre de 2008, reconociendo un quebranto de 65.000 millones de dólares a través de otro esquema Ponzi cuyo engaño había durado varias décadas. El esquema era parecido, por ejemplo, al siguiente: una persona poseía un inmueble por valor de 15 millones de dólares; lo hipotecaba por 10 millones a un tipo de interés del 4% y los gastos de mantenimiento de esa hipoteca eran de 400.000 dólares anuales. Si invertía estos 10 millones obtenidos de la hipoteca con Madoff, este le aseguraba un beneficio de, por ejemplo, el 12% independientemente de las condiciones del mercado. La diferencia de ocho puntos entre los gastos de mantenimiento y los beneficios suponía 800.000 dólares anuales.

El plan era perfecto siempre que continuaran entrando inversores codiciosos en la bicicleta de Madoff. Pero esta se detuvo. Bernie Madoff no era un outsider de las finanzas sino "uno de los nuestros", era perseguido por algunos de los principales inversores del mundo para que gobernase sus finanzas personales.

El tercer y último mojón de la historia, por ahora, es la intervención de Grecia a principios de mayo del año pasado, seguida por Irlanda y Portugal, y los problemas con la deuda soberana de casi todos los países del Eurogrupo. En estos momentos se estima que más o menos el 40% de la eurozona, en uno u otro grado, tiene problemas con la prima de riesgo, y se buscan soluciones para salir de ellos.

Conviene regresar a los compromisos que se asumieron en cada una de las etapas de la crisis. Por ejemplo, al documento titulado “Nosotros los líderes, que salió de la primera cumbre del G-20 en Washington, en 2008, convocada bajo la máxima de Sarkozy: "Deberíamos replantear el sistema financiero desde cero, como en Breton Woods".

Su lectura produce melancolía. Las ansias reformistas, estimuladas por la necesidad de salir del hoyo, han desaparecido del mapa. No ha habido intentos, ni siquiera retóricos, de refundación del capitalismo sino el reconocimiento de una derrota muy poco democrática: la política iba a reformar los mercados y son ellos los que han reformado a la política.

Omara Portuondo, “la novia del filin”


 

Como dijo un crítico musical días antes de la actuación, Omara Portuondo (La Habana, 1930) es una reina cantando a media voz. Y es cierto.

Con 78 años de vida, 60 años de ellos como artista, Omara no necesita demostrar lo que eso: la reina indiscutible de la música cubana de los últimos cincuenta años (Celia Cruz al margen, que vivía en EE.UU.).

Tuve la suerte de conocerla en épocas mejores, cuando era una mujer madura pero vital, con su voz aún intacta. Fue, las tres veces, en el Dos Gardenias de Miramar (La Habana), en Avenida 7ª esquina Calle 26. Desde aquel escenario, enfrente a un público que la adoraba, impartía su magisterio musical con la sencillez y proximidad como sólo es capaz de hacerlo una reina. Nunca la sentí diva ni endiosada, nunca hizo ostentación de su historial de éxitos; sólo cantaba y vivía la música tal cual la disfruta una cubana.

Omara Portuondo Peláez nació en el barrio habanero de Cayo Hueso. Su madre, blanca, pertenecía a una de las familias cubanas de más abolengo, descendientes de españoles; se casó con un jugador de baseball del equipo nacional cubano, de color, algo bastante inusual en aquella época, en un entorno muy clasista.

Como hija de una familia de buen nivel económico, su vida estaba predestinada a ser la típica de una mujer de esa posición social: un casamiento que la uniera a otra familia de la alta sociedad. Omara no era así.

La carrera artística de Omara comenzó casi por casualidad. Su hermana mayor Haydee trabajaba como bailarina profesional en el famoso cabaret Tropicana. Haydee llevaba a su hermana pequeña a verla actuar, lo que le permitía a Omara copiar los pasos de baile y, sobre todo, presenciar los ensayos de las bailarinas.

Un buen día, a Omara le ofrecieron reemplazar a una bailarina que había renunciado dos días antes, después de una premiere. La sustituyó a la perfección; al poco tiempo pasó a tener como pareja de baile a Rolando Espinosa, considerado por entonces como el mejor rumbero de Cuba.

En sus ratos libres, las hermanas Portuondo tenían la costumbre de interpretar jazz en compañía de sus amigos Cesar Portillo de la Luz, José Antonio Méndez y el pianista Frank Emilio Flynn. Con ellos, y otros música aficionados como Justo Fuentes y Tania Castellanos, formaron el núcleo central de los artistas pertenecientes al “movimiento del filin” (variante cubana del vocablo inglés feeling, “sentimiento”).

Su primer grupo musical se llamaba Loquibamba Swing, una suerte de agrupación que entremezclaba las primitivas piezas de bossa nova con jazz americano.

En su primera actuación en radio, Omara Portuondo fue presenta como "la señorita Omara Brown, la novia del filin" (un sobrenombre que aludía a su aptitud para cantar temas en inglés, producto de su educación burguesa).

También por esa época conoce a otra de las que sería una famosa cantante cubana, la gran Elena Burke. Elena le pone en contacto con el “Cuarteto de Orlando de la Rosa” con el que recorrerá EE.UU. en una gira de seis meses. Como ella misma reconocería años más tarde, el trabajo diario con el Cuarteto fuera de Cuba, fue su mejor y más importante escuela.

En el año 1951 Omara se incorpora al grupo musical femenino "Las Anacaonas" para un año después, formar con su hermana Haydee, con Elena Burke y Moraima Secada, el cuarteto "Las D´Aida", bajo la dirección artística de la pianista Aida Diestro, la descubridora de la excepcional capacidad musical de Omara, la que le enseñó a interiorizar los temas y a transmitir el contenido de cada canción. Si con su hermana Haydee nació la artista, con Aida Diestro eclosionó la estrella.

Con el cuarteto “Las D'Aida” realizó varias giras por Estados Unidos, compartiendo escenarios con Edith Piaf, Pedro Vargas, Rita Montaner, Bola de Nieve y Benny Moré; también acompañó a Nat "King" Cole cuando se presentó en el cabaret Tropicana, en La Habana.

Sus primeros éxitos, allá por los años cincuenta y tantos, coincidieron con los éxitos de las grandes voces femeninas de la época, con las Ella Fritzgerald, Lean Horne, Sarah Vaugahn, o las cubanas Olga Guillot y Celia Cruz.

Omara ha llevado su arte a los mejores escenarios del mundo, escenarios en lo que ritmos tan cubanos como el filin, la nueva trova, la canción tradicional cubana, el son, el danzón, el bolero o la habanera, fueron conquistando los gustos musicales del público.

Omara Portuondo ha cosechado importantísimos premios y su voz ha conquistado los más exigentes auditorios del mundo, desde su Cuba natal a EE.UU., Francia, España, Alemania, Reino Unido, Rusia o China.

Omara aún hoy sigue cantando en el Tropicana, en el Dos Gardenias, en el Delirio Habanero o en el Café Cantante, y sigue viviendo, como siempre, en su Habana más habanera, en un apartamento con vista al mar en su “maleconcito lindo”.

La actuación del pasado 14 de marzo en Teatro García Barbón de Vigo, correspondiente a la gira iniciada el 19 de marzo en Rouen (Francia) y le llevó a cantar en diversos escenarios del país galo, Austria, Italia, Suiza y al estado árabe de Bahrein antes de finalizar con sus conciertos españoles, sirvió para presentarnos su última grabación, “Gracias”, disco en el que se incluyen temas universales como “O que será, será” de Chico Buarque, el sensual “Besáme mucho” de Consuelo Velázquez, el tan correado “Guantanamera” de Joselito Fernández, el “Veinte años” de María Teresa Vera, el “Rabo de Nube” de Silvio Rodríguez, el “Ámame como soy” de Pablo Milanes o el entrañabilísimo “Drume negrita” de Bola de Nieve.

Ella, como siempre, apareció en escena coqueta y dinámica, demostrando en todo momento las enormes ganas que tiene de agradar al público. En algunos partes del concierto, producto del cansancio y de las muchas actuaciones de la gira, tuvo que sentarse y cantarnos así.

Pese a que su voz ya no es la voz de la mejor época de su carrera, no lo olvidemos: es una mujer de78 años, su personalidad, su capacidad de comunicación, su humanidad y ese “saber estar” que caracteriza a las grandes divas, hizo que le concierto fuera memorable. Todos éramos conscientes de que allí, encima del escenario, estaba una leyenda viva de la música y que, posiblemente, sería la última vez que la veríamos actuar en directo, al menos en Galicia.

Si su cariñosa personalidad le ha permitido estar en el corazón de sus seguidores, su forma de interpretar merece figurar en el libro de honor de la música.

Alfredo Webmaster

 

Omara Portuondo -  "Gracias"

 Omara Portuondo - "Veinte años"

 

Leonard Cohen, el guardián sentimental del alma


Por Fernando Navarro

La vida es caprichosa. Justo cuando Bob Dylan, el último músico en recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, andaba celebrando sus 70 años de vida, Leonard Cohen, tal vez el compositor que más se ha acercado a esa etiqueta de poeta tan apropiada para la obra de Dylan en la música anglosajona, y uno de los pocos que ha podido rivalizar con él en composiciones trascendentales, recibe este mismo galardón, en su sección de las Letras, que el año pasado recayó en el escritor libanés Amin Maalouf.

Aunque son artistas diferentes, con evoluciones distintas, existen paralelismos que no se pueden obviar entre Cohen y Dylan, y que sirven para situar al recién galardonado. En la cultura popular, ambos representan al cantautor cum-laude, al músico que sobrepasa la frontera de lo estrictamente musical para acampar con su obra en la literatura. Aunque mayor que Dylan, Cohen, de 77 años, empezó más tarde en el negocio que el cantante de Minnesota. Para cuando publicó su primer disco, “Songs of Leonard Cohen”, en 1967, Dylan había hecho la revolución en el pop-rock. Andaba alejado del ruido y el mundo, componiendo baladas de country y folk en Nashville, a su bola, como siempre. Cohen, por su parte, siempre fiel a su papel y lápiz, dejaba los escenarios de folk para pisar por primera vez un estudio de grabación. Iba de la mano del gran John Hammond, un cazatalentos sin igual en la música norteamericana, que años antes había hecho lo mismo con Dylan. Ambos debutaban en Columbia Records, una de las grandes compañías discográficas de EE UU.

Fue un bautizo musical sobresaliente. Pocos álbumes de debut han sido tan excepcionales como Songs of Leonard Cohen”, una obra maestra que ofrecía ya todas las claves que ilustran al nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Aunque se reconocía escritor antes que cantante –había publicado poemas y libros-, Cohen estructuró un disco maravilloso, inolvidable, de arreglos sencillos y una magnética profundidad lírica. El cantante canadiense se erigía como un retratista del alma, planeando con ambición por un mundo dominado por el amor y el deseo. Bajo una resonancia similar al “Code of Silence Sounds of silence” de Simon & Garfunkel, publicado poco antes, “Songs of Leonard Cohen” se caracterizaba por su gran impacto emocional y psíquico. Aquellos susurros eran la desnudez de la vida en formato disco. Delicadeza como seña de identidad para la música de autor que ha representado siempre Cohen.

Con este premio, el valor de la música de autor como expresión artística vuelve adquirir relevancia, aunque habrán tenido en cuenta sus libros de poesía y novelas. Aún sin ser tan prolífico como Dylan u otros compañeros del gremio, Cohen es guardián de una labor creadora exquisita, donde se cosechan tesoros compositivos. Desde sus comienzos, el músico canadiense ha mostrado un asombroso talento y arrojo para cruzar música y literatura, una envidiable capacidad para crear poemas musicados o canciones con certeza poética. Hace años se supo que quedó enamorado de Federico García Lorca y fue parte del homenaje de Enrique Morente en el magnífico Omega.

De una pureza impura, canciones como “Suzanne”, “Hallelujah”, “The Stranger”, “Chelsea Hotel No. 2, “I’m your man”, “Sisters of Mercy” o “Avalanche” alcanzan un clímax místico difícil de encontrar en el trepidante y campechano mundo del rock y el pop. Nadie duda de la fuerza innata de su música pese a no necesitar de contundentes ropajes sonoros ni fuegos pirotécnicos. Con esa voz grave, que parece surgir del fondo de una caverna, la sensibilidad ha sido siempre el motor de su obra, y el rasgo fascinante de su cancionero. Como un caballero de la triste figura, con su sombrero y su flaqueza estilística, Cohen ha aportado sex-appeal al noble arte de componer canciones y cantarlas. Su monotonía vocal, muchas veces criticada y entendida como una especie de ser un anticantante, es vista por sus seguidores como un consuelo. Acuden a Cohen para curar las heridas o tener un hogar entre las ruinas de la vida. Como el farolero en la noche oscura, Cohen, íntimo y humano, ilumina el camino para los sinuosos trazos sentimentales del alma.

Los premios Príncipe de Asturias vuelven a reconocer el valor de la composición musical. Su trascendencia